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LAS TICS Y EL REAJUSTE DE LA CULTURA TECNOLÓGICA

LAS TICS Y EL REAJUSTE DE LA CULTURA TECNOLÓGICA

Lic. EDDA DIZ GARCÉS,
Subdirectora del semanario Trabajadores.

La llegada de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TICs) y su “buque insignia”, Internet, han hecho repensar muchas reglas, particularmente en el ambiente de la comunicación pública y sus paradigmas tradicionales.

No es esta una realidad exenta de controversias, alarmas y euforias, pero tanto la actitud tecnófila como la tecnófoba son erróneas y deterministas, pues  Internet (1),  ni constituye un remedio para todos los males ni representa un peligro para la civilización.

El inicio de la “lucha contra las máquinas" puede situarse entre mediados y finales del siglo XVIII en la Inglaterra sacudida por grandes inventos, descubrimientos e innovaciones que dan lugar a la Revolución Industrial.

Aunque estas acciones no eran simplemente un rechazo de los obreros contra el progreso técnico (2), sino contra aquello que amenazaba su estabilidad laboral, el “maquinismo” pudiera considerarse la primera manifestación de tecnofobia, una de las expresiones del determinismo tecnológico, concepto que se instaló con mucha fuerza en la ideología del sistema capitalista, a partir de las corrientes positivistas y utilitaristas que se originaron en los países más avanzados durante el siglo XIX, atribuyéndole un efecto omnímodo sobre el conjunto de la sociedad.

La perspectiva del determinismo tecnológico se caracteriza por considerar la relación entre tecnología (3) y sociedad como unidireccional, mientras que la evolución de la sociedad en sus aspectos económicos, políticos o culturales es consecuencia del desarrollo tecnológico (por lo que está determinada por él),  la tecnología sigue un curso particular de acuerdo con sus propias leyes.

Esa tendencia que se ha extendido hasta la actualidad y parece vivir su máximo esplendor en torno a las tecnologías de la información y la comunicación, ha suscitado importantes contribuciones teóricas desde la tradición marxista, conformando un pensamiento crítico sobre el papel de la tecnología en la sociedad.

Partiendo de una reflexión sobre el desarrollo técnico, los miembros de la Escuela de Frankfurt (4) comienzan a sentar las bases de ese pensamiento crítico sobre la técnica como sistema de dominación. Estos pensadores fundan la “Teoría Critica”, desde la cual no sólo interpretaron los problemas de la mercantilización de la cultura y el arte en su fase de reproducción técnica, industrial y comercial, sino que estaba orientada a un cambio radical de la sociedad.

Los frankfurtianos hacen una crítica a la razón instrumental, a la civilización técnica y a la cultura del sistema capitalista, que denominan “industria cultural”, concepto que exponen y desarrollan Adorno y Horkheimer en Dialéctica de la Ilustración (1947).

Los trabajos de estos autores vivieron una reactualización en los años sesenta a través de Herbert Marcuse. Su obra El Hombre  Unidimensional, escrita en 1964,  constituye una crítica a la cultura y la civilización burguesas, a una sociedad tecnológica considerada totalitaria, en la que las vidas de las personas son completamente determinadas y organizadas por los fines del consumo y la tecnología, sin posibilidad de oponerse.

A pesar de adoptar posiciones elitistas y de su visión pesimista sobre las fuerzas que el hombre posee para enfrentar los mecanismos de dominación, es indiscutible la huella que ha dejado la Teoría Crítica en los enfoques posteriores, y como ha argumentado Vidal (2006:52), hoy nos sirven para comprender muchos de los procesos vinculados al desarrollo de la industria cultural, al impacto social de las TICs, y al actual predominio del mercado (de la razón instrumental).

La escuela de Birmingham inaugura los estudios culturales ingleses en los años sesenta, que comenzaron y se desarrollaron en la crítica a ciertas formas de reduccionismo y economicismo, y contra el determinismo tecnológico.

Raymond Williams, uno de los padres fundadores de los Cultural Studies británicos, se enfrenta al determinismo económico del marxismo autoritario y también al determinismo tecnológico del funcionalismo. Él concibe la tecnología como una mediación práctica entre instituciones y sociedad, y abre un espacio a la reformulación de las relaciones entre tecnología y sociedad, que en la actualidad, y desde los años 60, se abordan mediante una perspectiva interdisciplinaria conocida como Estudios sobre Ciencia, Tecnología y Sociedad (CTS), de carácter crítico respecto a la tradicional imagen esencialista de la ciencia y la tecnología.

En los CTS es frecuente encontrar actitudes muy variadas hacia el marxismo, desde su aceptación hasta su rechazo o ignorancia. Una de las voces más autorizadas en Cuba en este campo, Jorge Núñez Jover (1999), nos recuerda que, sin embargo: “Muchos coinciden (…) en que dentro de sus estudios orientados a la elaboración de una teoría crítica del capitalismo, Marx comprendió claramente la relación de la ciencia y la tecnología con los procesos de acumulación y la influencia decisiva que los rasgos de la formación económico social capitalista ejercen sobre el desarrollo científico técnico. Con ello, Marx, y con él lo mejor de la tradición que le continúa, están indisolublemente vinculados al enfoque social de la ciencia y la tecnología”.

La preocupación por los efectos de la tecnología en la vida social no es nueva. Desde tiempos muy antiguos aparece ante cada innovación o invento, y ha conducido en nuestra época a los estudios de “impacto” social de la tecnología, que en muchos casos resaltan la confrontación tecnología-cultura y entienden que la primera transforma, debilita y puede llegar a ocasionar graves daños a la cultura humana. Uno de los exponentes de este enfoque es Neil Postman (citado en Aibar, 2008:10), para quien en el mundo contemporáneo se produce la sumisión de todas las formas de vida cultural  a la soberanía de la técnica y la tecnología.

Por otro lado, en los orígenes de la reflexión sociológica en torno a la tecnología, el teórico William Ogburn  difundió la noción de “retraso cultural”, que plantea que los valores, los hábitos, las creencias y las estructuras sociales a menudo se transforman a un ritmo considerablemente más lento que las innovaciones tecnológicas materiales que las sustentan o provocan, lo que conduce a pensar, según Aibar (op.cit.:10), que la cultura es un obstáculo para el desarrollo tecnológico, ofreciéndole resistencia.

Esta visión fatalista sobre el “desajuste” entre el cambio tecnológico y el cambio cultural no la compartimos, pues es preciso comprender que los cambios en la representación de la realidad naturalmente requieren un lento proceso de toma de conciencia, en tanto entran en juego el habitus y la hegemonía, pero estos no son inamovibles. Podemos hablar de resistencia al cambio (5), pero no de obstáculo.

Tanto los autores marxistas como los estructuralistas advierten la diferencia de ritmo que existe entre el cambio de las estructuras sociales y la modificación de la concepción del mundo, y esto ocurre, a nuestro juicio, por la resistencia que ejerce la cultura dominante frente al nuevo desafío, pero esto es un proceso, y como tal transcurre en un tiempo determinado, que no puede ser breve, pues se trata de transformar una estructura mental, un sistema de disposiciones duraderas.

Asumimos el enfoque de Núñez Jover (1999) de que la tecnología, más que como un resultado, único e inexorable, debe ser vista como un proceso social, una práctica, que integra factores psicológicos, sociales, económicos, políticos, culturales; siempre influido por valores e intereses, y le añadiríamos el componente científico.

No caben dudas de que ante el nuevo paradigma tecnológico (6), el trabajador intelectual requiere de otra mentalidad. Para ello, el cambio, sea más o menos lento, debe producirse y legitimarse en el propio proceso de producción y apropiación de las tecnologías de la comunicación y la información.

Como explica Pimentel (2004:175), las transformaciones que la Revolución Científico Técnica ocasiona en el sistema de construcción y funcionamiento de la actividad científico-técnica-productiva revolucionan las bases existenciales de la individualidad humana y exigen una nueva conducta y actitud.

La racionalidad de la tecnología en la sociedad

La tecnología, según Pacey (citado en Núñez Jover, 1999: 61), tiene tres dimensiones:

-Técnica: conocimientos, capacidades, destrezas técnicas, instrumentos, herramientas, y maquinarias, recursos humanos y materiales, materias primas, productos obtenidos, desechos y residuos. Esta dimensión se asocia al significado más restringido, pero también más habitual, de la tecnología.

-Organizativa: política administrativa y gestión, aspectos de mercado, economía e industria; agentes sociales; empresarios, sindicatos, cuestiones relacionadas con la actividad profesional productiva, la distribución de productos, usuarios y consumidores, entre otras.

-Ideológico-cultural: finalidades y objetivos, sistemas de valores y códigos éticos; creencia en el progreso, etcétera.

Una cuarta dimensión, añadida a posteriori, es la experiencia personal, que subyace entre las otras.

En toda práctica tecnológica interactúan tres elementos fundamentales: el cultural (valores, tradiciones, códigos éticos, creencias, etc.); el organizacional (actividad económica, usuarios, consumidores), y el técnico (conocimiento, destreza, técnica, recursos, etc.). Para lograr la asimilación de una tecnología es necesario conjugar estos elementos.

Las mediaciones tecnológicas no representan meros instrumentos sino que redefinen los modos de significación. Como sostiene Martín-Barbero (2002:33), el lugar de la cultura en la sociedad cambia “cuando la mediación tecnológica de la comunicación deja de ser puramente instrumental para espesarse, densificarse y convertirse en estructural, pues la tecnología remite hoy no a nuevas máquinas o aparatos sino a nuevos modos de percepción y de lenguaje, a nuevas sensibilidades y escrituras”.

Si alguna duda cabe, basta remitirse al libro Teoría de la Comunicación, de Serrano (2007), para confirmar que la comunicación no sólo requiere de instrumentos (tecnologías), sino del uso eficiente de estos (por Ego y su cultura), como mediadores/mediados del proceso de producción de información.

Para ello es preciso acudir a la propuesta de ese propio autor, de instaurar una única racionalidad que ponga de acuerdo “la explotación de la máquina y la difusión de las luces”. En este contexto, el ajuste entre tecnología y cultura aparece como una variedad de mediación.

“Desde la Modernidad, nuestra cultura evita la aplicación de un ajuste que subordine la tecnología a la cultura, o la cultura a la tecnología. Actúa sobre el soporte humano para reducir la disonancia” (Serrano, 2008:66), lo cual implica reajustes en los comportamientos, las actitudes y las ideas de los individuos involucrados en la situación disonante, o sea, es necesario reajustar su cultura tecnológica, definida esta como “los rasgos que identifican las formas de hacer, pensar y crear de un pueblo, de un grupo o de un individuo, así como la que se despliega y desarrolla en el quehacer de la práctica tecnológica de los hombres, acompañada de hábitos, experiencias, actitudes y valores, que contribuyen a la extensión de las capacidades humanas en función del bienestar y desarrollo de la sociedad y del suyo propio”.

Notas:

(1)  La irrupción de Internet se produjo entre 1993-94, cuando una red que hasta entonces se había dedicado a la investigación académica se convirtió en red de redes abierta a todo el mundo, sin embargo, sus orígenes se hallan en la física y la política de defensa. Funcionó por primera vez en 1968/9, con el indispensable sostén financiero del Gobierno a través del ARPA, la Administración de Investigación de Proyectos Avanzados del Departamento de Defensa de Estados Unidos. Al comienzo, se trataba de una red limitada (ARPANET) que compartía información entre universidades “de alta tecnología” y otras instituciones de investigación, y dada la naturaleza de esa información era esencial que la red pudiera sobrevivir a la eliminación o destrucción de cualquiera de los ordenadores que formaban parte de ella e incluso a la destrucción nuclear de todas las “infraestructuras” de las comunicaciones. Ese era el punto de vista del Pentágono. El de las universidades era que la Red ofreciera “libre acceso” a los usuarios académicos e investigadores, y que los comunicantes fueran precisamente ellos. (Briggs y Burke, 2006:344)

(2) Marx, en El Capital, sostuvo que el obrero confundía el objeto de su lucha, desviándola hacia los medios materiales de producción en vez de dirigirla contra su forma social de explotación.

(3) Por tecnología se entiende un conjunto de conocimientos de base científica que permiten describir, explicar, diseñar y aplicar soluciones técnicas a problemas prácticos de forma sistemática y racional (Quintanilla, 1998)

(4) Denominación del grupo de filósofos alemanes integrantes del Instituto para la Investigación Social de Frankfurt, fundado en 1923.

(5) El psicosociólogo norteamericano de origen alemán, Kurt Lewin, uno de los mayores estudiosos de los procesos de resistencia al cambio, encontró tres causas comunes:  Interés propio, o sea, las razones personales que afectan o alimentan el deseo de cambio, entre ellas la motivación, la costumbre a desarrollar un proceso definido de trabajo y la capacitación; Cultura organizacional, entendido como la fuerza fundamental que guía la conducta de los trabajadores que, a veces, se sienten amenazados ante cambios radicales en la manera de hacer las cosas en determinadas actividades, y Percepción de las metas y estrategias de la organización, por ejemplo, los miembros de un equipo no entienden que se necesita una meta nueva (un cambio), porque no cuentan con la información que manejan sus directivos.

(6) Las áreas de ese paradigma son la biotecnología, los nuevos materiales, la nueva base energética y las ramas de la electrónica, computación y telecomunicaciones que generan un enorme avance en las tecnologías de la información.

Referencias bibliográficas (en orden de aparición):

Vidal (2006:52), Vidal Valdés, José Ramón: MEDIOS Y PÚBLICOS: un laberinto de    relaciones y mediaciones. Editorial Pablo de la Torriente, La Habana, 2006.

Núñez Jover, Jorge: “La ciencia y la tecnología como procesos sociales”. En Tecnología y Sociedad (VV.AA). Editorial Félix Varela, La Habana, 1999.

Aibar, Eduardo: “Las culturas de Internet: la configuración sociotécnica de la red de redes”. En Revista Iberoamericana de Ciencia, Tecnología y Sociedad-   CTS, julio, año/vol.4, número 011, 2008. REDES. Centro de Estudios sobre Ciencia, Desarrollo y Educación Superior, Buenos Aires, Argentina. pps.9-21.

Pimentel Ramos, Laubel: “Hombre-técnica: Revolución y cambio social”. En Problemas sociales de la ciencia y la tecnología (VV.AA). Editorial Félix Varela, La Habana 2004. pp.169-182.

Martín-Barbero, Jesús: OFICIO DE CARTÓGRAFO. Travesías latinoamericanas de la comunicación en la cultura. Fondo de Cultura Económica, Santiago, Chile, 2002.

Martín Serrano, Manuel: Teoría de la Comunicación. La comunicación, la vida y la sociedad. Editorial Mc Graw Hill, España, 2007.

---------------------------: La mediación social. Ediciones Akal. Madrid, 1977/2008.

 

EL PERIODISMO Y LAS EXPECTATIVAS DE SUS PÚBLICOS

EL PERIODISMO Y LAS EXPECTATIVAS DE SUS PÚBLICOS

“Quot hommis tot sententia”
 (Cuantos hombres, tantos pareceres)

Dr. RAFAEL FONSECA,
Profesor de la Facultad de Comunicación,
Universidad de Oriente.

Evaluar la calidad de determinado ejercicio periodístico permanentemente es tan natural como evaluar la calidad de cualquier otro bien de uso, consRafelumo, o un servicio; tanto más cuando el periodismo, como producto o actividad es un componente habitual en la cotidianidad del hombre y mujer en casi todo el mundo, como uno de los constructores de “realidades vicariales” (1). Loado o estigmatizado, según el cristal con que lo miren. 

La percepción de objetos de la realidad mediática en grupos y estamentos de consumidores del producto periodístico reflejan una  situación que –en muchas ocasiones– es ya es un tópico en las teleologías, axiologías y epistemologías mediáticas: los consensos;  y que, en ocasiones, también las prácticas sociales suelen poner en entredicho si se someten la constatación empírica rigurosa. Al comentario de esta contradicción dedicamos las líneas subsecuentes.

El problema de la evaluación de la calidad del periodismo parece estar en el consenso o disentimiento en relación con: el cómo, por qué y para qué, hacer periodismo; y las causas, están asociadas a (o pudieran ser) varios factores, entre los cuales los principales conformadores de las representaciones intersubjetivas de la profesión, estarían el uso cultural de los materiales periodísticos (por qué consumimos noticias), así como las matrices culturales del consumo mediático que pautan modos socialmente condicionados de lectura de los medios masivos, no ajenos a géneros y a tipos de medios, capaces de imponer fronteras de fruición y comprensión. Todo lo cual  puede reducirse casi a una ecuación de suma algebraica (o lógica) donde: la visión del periodismo es resultado de la sumatoria de la implicación de sus funciones en correspondencia con las expectativas de públicos consumidores. (2)

A lo arriba apuntado, está complementado por la percepción paradójica –en tanto estática–  de la evolución del campo, constatable en los productos comunicativos editados desde los medios manuscritos hasta los actuales medios electrónicos de alta tecnología; la cual supone que la diversificación y/o cambio de las funciones del periodismo, guarda correspondencia con las circunstancias o eventos históricos en los que se ejecuta y la labor periodística, así como el desarrollo de la base técnico-material que lo difunde.

Aunque ello no pueda soslayar que en la base de la oposición producción-consumo periodístico, los consumidores influyen, a la vez que han sido influidos, habida cuenta que los órganos de prensa facturan para ellos sus productos, y las características de sus consumos producen, tarde o temprano, elementos de reajustes de la producción periodística.

Estos análisis precedentes, enfocados desde una perspectiva histórico-materialista expresan  en el orden de la producción simbólica, una relación análoga a la que se subyace en los procesos de producción, distribución y consumo de otros productos.

Consecuentes con dicha perspectiva, la función más general de los medios en el plano de la producción simbólica, y del periodismo en particular, puede ser expresada en términos de consenso, como los del siguiente enunciado:

“El intercambio informativo, si se produce en entornos socia¬les, proporciona un sentido social a la mediación: los agentes sociales   sean grupos u organizaciones  que procuran informa¬ción sobre el acontecer, se institucionalizan para la producción social de mediaciones: son medios de comunicación social. Los medios de comunicación social se convierten en instituciones especializadas  no solamente de información acerca del acontecer social, sino sobre todo de  transmisión de significados sociales reproductivos”. (3)

Sin embargo, las reflexiones derivadas, no por numerosas y variopintas, están muy lejanas de los dos campos esenciales de las organizaciones sociales de comunicación: el de la cognición y en el de la intervención social como agentes de conservación o cambio estructural. 

En el primero, encontramos el problema de los órganos de prensa como instrumentos de cognición, que puede expresarse en dos interrogantes: ¿Puede el periodismo reflejar “fielmente” la realidad (o problema de la objetividad periodística) y ¿cuán orgánico debe ser ese reflejo para ser autosuficiente? (problema de la integralidad del relato y la homogeneidad de las lecturas).

Aunque condición de la prensa como instrumento de cognición esté refrendada por el hecho que la información sobre el acontecer fuera de los límites de la cotidianidad del hombre y mujer común, es vicarial. (4)

En el segundo asunto, se hallan las más diversas y encontradas razones sobre la legitimidad de las prácticas del periodismo con arreglo a fines asociados a determinados paradigmas de organización social (deontología profesional, cometidos funcionales al nivel del sistema, eficacia y eficiencia de modos de intervención, etc.)

Como puede apreciarse, la diversidad de elementos y complejidad del campo rebasa largamente las posibilidades de una reflexión exhaustiva, fuera de los marcos de una monografía, no obstante la búsqueda de los mecanismos de la percepción de los elementos más álgidos de las prácticas periodísticas: objetividad, integralidad y legitimidad, merece el beneficio de la pluralidad de pareceres, razón más que suficiente, para examinar someramente algunas posiciones al respecto.

Desde la perspectiva del desarrollo tecnológico y sus efectos sociales en la aparentemente proteica realidad contemporánea, que sugiere la transformación estructural y funcional de ese campo, con sus augurios de mutaciones radicales, cuando no muertes, nacimientos y resurrecciones, dote a la información (que no a la comunicación) de nuevas virtudes, habida cuenta que le permiten a los periodistas ver más y trasmitir más rápido, desde más lejos y con mayor fidelidad.

Ello nos sugiere visión en el imaginario colectivo, del mítico Argos, monstruo de cien ojos capaz de ver en todos direcciones, pero además en este caso parlante y parlero impenitente, desmesurado de tamaño y  agorero en sus vocerías;  aunque para el observador atento no sea secreto que tal monstruo o es miope y/o padece de mitomanía, si evalúa las evidencias de la calidad veritativa de muchas de las información que difunde.

Esta imagen tradicional de este Argos tecnológico, que lo diferencia de otros agentes institucionalizados en el ámbito de la sociedad y la cultura, deviene de  tres características ostensibles: sus cualidades transmisivas (ubicuidad, inmediatez, masividad), su estructura organizativa (funcional para los fines que se propone), y el monto de los capitales reales y simbólicos con los que opera. (5) Dotado de esas cualidades se puede inferir que el impacto cultural de su accionar esté más que garantizado.

La reflexión crítica en torno a la problemática de ese impacto cultural, opera dentro de cotas muy específicas. Umberto Eco, en la década de los sesenta en el clásico ensayo comunicológico “Apocalípticos e Integrados ante la Cultura de Masas” examinaba lo esencial de las posiciones ante las incidencias en el mundo contemporáneo, las fijaba desde las apologías más entusiastas hasta las críticas más incisivas.

En nuestra opinión esas cotas definen los puntos polares de las polémicas del campo, aunque los argumentos no sean los mismos, algunos por remozados (corregidos y aumentados) y otros, los nuevos, por estar aderezados con la sazón de los tiempos que corren; sin embargo todos coinciden en una sola cosa: evidentemente los medios siguen siendo constructores por excelencia de la realidades intersubjetivas más vicariales que objetivas, en un mundo donde esas relaciones sujeto–mundo más que mediadas, aparecen hoy  masmediadas. 

Ahora a escala global la influencia mediática, de la cual obviamente forma parte el periodismo, se manifiesta hoy en términos de pandemia cuya concreción son dos fenómenos significativos en muchas sociedades contemporáneas; esos fenómenos se designan en español con los vocablos de "masmediación” y  "audienciación" [sic.] con los cuales se aluden respectivamente a la influencia general de los medios en múltiples dinámicas de la sociales (desde los consumos – materiales y espirituales— hasta la intervención esfera pública); y a la dependencia de la información mediática (6) por parte de los públicos para componer y/o comprender muchas de las realidades intersubjetivas no vividas. 

Lo anterior puede parecer un lugar común ahora, por lo añejo de tales asertos (7), pero la atención que suscitan no está dada por  lo inédito, si no por lo desmesurado de sus dimensiones en el marco de las tendencias globalizadoras de estos años.  Ello obliga a considerarlos de nuevo en la centralidad de los estudios sociológico/culturales – como lo fueron para los fundadores de la Teoría Crítica (8), en la sociología de filiación marxista desde Gramsci a la fecha, y en los “Cultural Studies” ingleses de los setenta en adelante —pues las estrategias de dominación basadas en ellos también se hipertrofian, perfeccionado sus funciones como aparatos ideológicos (9).

Medios, representaciones colectivas y  visión de la actualidad

También en el conjunto de discursos desde, en, y sobre el campo de las influencias globales de los medios se escuchan voces que desarrollan una apologética de los medios tradicionales y soportados en las NTIC que afirman supuestas democratizaciones consustanciadas con las tecnologías interactivas e individualizantes, propias de las sociedades informatizadas (10) propaladas por gurúes de las NTIC y las transnacionales electrónicas— en la prolija genealogía que va desde Marshall McLuhan hasta Nicholas Negroponte–  obviando que las prácticas hegemónicas, incluyen a nivel estratégico hace tiempo no sólo los mecanismos del control económico efectivo junto al ancestral ejercicio puro y simple de la fuerza, sino en escala universal  (global diríamos ahora) se vienen incrementan los modos indirectos de control a través  de los productos culturales vehiculados mayoritariamente por los medios de comunicación masiva, y una industria cultural de la cual forman parte; propiciando con ello la formación y administración de determinados capitales simbólicos,  esos que conforman una dimensión de la cultura (también un dispositivo legitimante) consustanciada actualmente con los medios, por ser la cultura de hoy en su proporción cuantitativa mayoritaria, eminentemente masmediática (11).

Es fácil apreciar que los estudios de la influencia de los medios y su alcance real ya desde la época de los  “Apocalípticos e Integrados [...]”  y aún antes, desde las perspectivas de la Teoría Critica, y oscilaba desde la calidad estética de los productos referidos a la alta cultura artístico-literaria, hasta los elementos consustanciados con la praxis legitimadora directa de la propaganda política; lo que Gillo Dorfles fue en los sesenta, le es hoy Negroponte, en el concierto antes aludido desde la perspectiva integracionista; y sin llegar a apocalípticos podemos encontrar a personas cuyas encomiables posiciones de denuncia de las dependencias y manipulaciones culturales asociadas, pero dejan poco espacio a las llamadas estrategias de resistencia contraculturales (entendidas como asimilaciones contestatarias de las propuestas culturales hegemónicas, desarrolladas ya en los Estudios Culturales ingleses, y continuadas desde diferentes perspectivas filosóficas y sociológicas entre estudiosos latinoamericanos como  Nestor García Canclini y Jesús Martín Barbero por sólo citar corifeos (12).

Lo asombroso y asombrante es el hecho que aún los viejos argumentos a favor de las cualidades demiúrgicas de los medios en lo tocante a la hominización de nuestros congéneres, “calibanes” en la periferia”, siga teniendo un coro de individuos “sensatos” aparentemente tan numeroso, a pesar de lo obvio de las razones refutativas.

Los escarceos agoreros del profesor de Instituto Tecnológico de Massachusets y director  Media Lab Nicolás Negroponte, han apuntado siempre hacia una visión el paraíso de las NT electrónicas, donde todos, o casi todos –como cualquier boyante ciudadano clase media primermundista –puede tener desde un celular hasta una supercomputadora con todos los periféricos, abonado además a todas las prestaciones de la red de redes. Este especialista, que ignora el  movimiento denominado tecnorealismo en el que un grupo de personas pretende estimular el pensamiento crítico y desmitificar la tecnología (13), y superlativa el acriticismo de sus visiones en pasajes como el que sigue:

“Los marginados no son los que crees, los marginados suelen ser hoy lo que yo llamo indigentes digitales, son personas que no están separadas norte, sur, este, oeste, o que son pobres. Actualmente, suelen ser personas entre 25 y 55 años más o menos, que están demasiado ocupadas y han llegado al planeta demasiado pronto o viven una cultura demasiado jerarquizada. Actualmente, los perdedores suelen estar en Europa y son políticos, ejecutivos, hombres de negocios, personas que no son demasiado pobres, ni tienen bajo el nivel cultural, pero a los que sus hijos les tienen que enseñar.

“Los marginados de hoy no son quienes usted cree que son. Si vamos a Sudamérica o a África encontramos una ausencia de infraestructuras, pero créame, está empezando a ocurrir que utilizan masivamente Internet, porque ya encontramos escuelas en África sin libros, y desde luego no hay bibliotecas, pero con una conexión a Internet que les permite el acceso a casi todas las bibliotecas del mundo”. (A. Remsal, 2004.)

Donde con felicísima e “ingenua” ignorancia se pasa por alto que más de la mitad  de la población africana (conservadoramente hablando) es pobre y analfabeta, y que en el Tercer Mundo, aunque las tuviesen, más de la mitad de la población no podría por lo antes dicho, servirse de una computadora, aunque si ven TV. Los apologistas de las tecnologías suelen ver al mundo desde una infimización de contradicciones reales tales como las derivadas del abismo tocante a capitales entre NORTE y SUR, entre ricos y pobres, entre dependientes y más dependientes, entre altamente escolarizados y sub o des escolarizados, y entre poder hegemónico y tendencias democratizadoras expresadas más como aspiraciones que en acciones de cambio sustantivas.  En ocasiones posiciones como esta se sustentan en determinados espacios académicos aderezadas se sesudas disquisiciones legitimadoras, cuando las realidades tangibles las hacen aparecer como la famosa aporía de Aquiles y la Tortuga.

Por otro lado hayamos visiones bien fundamentadas y verdaderamente críticas pero que no conceden mucho espacio a las autonomías culturales y las estrategias de resistencia, como es el caso de Ignacio Ramonet, director de Le Monde Diplomatique. En la cuerda de  las tesis más que probadas de las dependencias culturales y estructurales derivadas del impacto de las NTIC en el mundo contemporáneo, enunciadas entre otro por los profesores Dan y Herbert Schiller, de California, por el cubano E. González Manet, y otros. No obstante ello, en ocasiones y a propósito de tal fenómenos, se lobreguiza el panorama del universo cognoscitivo de los receptores más mediáticos y las derivaciones ético-políticas de los consumidores de medias, un poco pasando por alto algunos aportes importantes de los estudios latinoamericanos, y en otra dimensión los de la semiótica textual, en los cuales se puntualiza cómo las estrategias de decodificación, pueden recodificar los mensajes mediáticos desde los universos simbólicos firmemente arraigados en la cotidianidad extramediática, en el cual los significados medulares –aquellos que dimanan o designan objetos de incidencia vital en el quehacer del sujeto y relaciones vivenciadas estables– se construyen y asimilan en consonancia con estrategias de apropiación donde subyacen experiencias vitales, expectativas y axiologías derivadas de las circunstancias concretas en que se vive.  Estas estrategias, no son conscientes originalmente (aunque sí concientizables) pues los universos simbólicos no son necesariamente coherentes.

Ahora bien, qué elementos permiten la construcción de representaciones intersubjetivas consensuadas (representaciones sociales) dentro de determinadas agrupaciones sociales (comunidades, instituciones, grupos) sobre todo en lo atinente a la actualidad mediática, pues en primer término la vicariedad de las experiencias transmitidas, dada la imagen de los medios aludida anteriormente. 

Lo que la mayoría de los consumidores mediáticos saben del mundo, sobre todo del de la actualidad, deriva de lo que las agencias de noticias, canales especializados (CNN, Fox, y otros) ofrecen; aún en términos de consultas a medios de INTERNET, tenemos que los sitios de los grandes medios: revistas, periódicos, radioemisoras e incluso de aquellos canales, acaparan la mayor cantidad de impactos, contra cifras estadísticamente irrisorias de los espacios alternativos.

No obstante la omnipresencia de intrusiva de los medios en todas las esferas del quehacer humano: artes, ciencias, actualidad política, ecología, y promoción para el consumo de productos y servicios (publicidad), cuál es la visión que ofrecen: la de un mosaico ( hecha de fragmentos) que articula sus componentes con una tropología donde las metonimias (causa por efecto) y los sinecdoques (las partes por el todo) y las metáforas (similitudes tácitas) conforman una retórica esquizofrénica, que convierte al sujeto (los públicos) en un Edipo frente a la Esfinge, que más que contarle le propone acertijos, los cuales deben ser resueltos y asimilados a partir de la coherencia (o incoherencia) de los universos simbólicos y discursivos  en los que se inserta.

De todos modos, la primacía no es totalmente del dato, aun cuando la estructura y estrategias de decodificación preexistan en los públicos, y que puedan generar por su naturaleza, múltiples decodificaciones (desde las más cercanas a lo que se quiso decir hasta las aberrantes) lo vivencial regula y en muchas ocasiones define: para un revolucionario o persona de sensibilidad, de cualquier latitud, las matanzas de Falluyah son reprobables e incluso punibles, a pesar de toda la retórica de las agencias de noticias occidentales para justificarlas.

Evidentemente Argos siglo XXI, a pesar de sus 100 ojos padece de problemas visuales, y como no existen, por el momento, unos anteojos hecalenticulares, la suspicacia en relación con la visión que nos narra, será siempre una actitud sana; pues que después de todo, los objetos que reflejan, pueda que en alguna media sean así, pero la probabilidad de que no sean es mucho mayor. Por ello, como todos no podemos ser omnividentes, omnipresentes y omnisapientes tendremos tomar lo que nos da aunque remitiéndonos al sentido crítico que se desarrolla a partir de la búsqueda de la esencialidad de los procesos que subyacen en la exposición mediática, del uso de sus recursos (rutinas productivas), de las mediaciones de otros agentes sociales sobre los mismos, de las retóricas discursivas y los modos de recepción, entre otros aspectos del problema...

En fin, que seguimos convocando a formar lo que Eco llamó en los sesenta “las guerrillas semióticas” que se forman a partir de ese entrenamiento y se foguean en las Batallas de Ideas como la que sostenemos cotidianamente, aunque por suerte la realidad confirma que las condiciones materiales de existencia siguen modelando en última instancia, las representaciones sociales y a largo plazo, en sentido histórico, los comportamientos humanos.

Notas:

(1) Se atribuye esta cualidad a la información referida a objetos de referencia fuera de las vivencias del perceptor.

(2) Rafael Fonseca: Comunicación cultura y consumo de noticias.

(3) J. PIñuel y J. Gaitán: “De la vida a la sociedad, de la sociedad a la cultura”, en TELOS, No. 33, marzo-mayo 1993, pág.  79.

(4) Información asumida como verdadera por el prestigio consensualmente conferido a la fuente.

(5)  a) La naturaleza de la comunicación masiva singularizada por su institucionalización, su sistematicidad, su capacidad de cobertura espacio-temporal, y los requerimientos tecnológicos de producción y recepción; características que los insertan en diversos modos en disímiles esferas de la práctica social estableciendo relaciones  en una trama de gran complejidad y sutiles urdimbres. 

b) Las posibilidades técnico-organizativas  que,  derivadas de lo anterior,  suponen  especialización en la recolección de datos, en la producción y en la difusión de sus materiales, cuyo desarrollo implica, además, el crecimiento permanente de sus capacidades de inmediatez, ubicuidad, y omnipresencia, las cuales confieren a sus mensajes la verosimilitud (real o aparente) de a partir de las cualidades que atribuye a sus objetos de referencia.

c) Finalmente, el monto del capital (no sólo simbólico) a ellos vinculado, cuyo intrincado sistema radicular asocia al conocimiento, el poder, las finanzas y la dimensión lúdicra de la actividad humana, en un maridaje a todas luces heterodoxo. La industria del espectáculo coaligada con los medios, es una de las primeras del mundo occidental, véase en las tablas de las bolsas de valores los asociados a entidades del espectáculo y la comunicación en relación con las industrias pesadas y de otros servicios; compárese además el conocimiento referencial de las personas sobres las múltiples esferas de la realidad y las fuentes primarias de donde han sido obtenidos.

(6) Vid. G. Orozco: “Las prácticas en el contexto comunicativo” en Chasqui No.62, junio 1998 http://www.chasqui.ciespal.org.ec.

(7) Véase Jesús Martínez Matos: “Medios Masivos y propafnda imperialista” en CASA No, 64, 1972.

(8) T.Adorno, M.Horkheimer, L.Lowenthal, H. Marcuse y más tardíamente J. Habermas.

(9) Althusser definió la ideología como “la relación vivida entre los hombres y su mundo, a través de la cual los hombres expresan el modo en que viven sus relaciones con sus condiciones de existencia, lo que implica a la vez una relación real y una relación vivida imaginaria (...) la ideología es la unidad sobredeterminada de su relación imaginaria con sus condiciones reales de existencia.” (Grandi 1995: 119) Este teórico elaboró también el concepto de problemática, definido como “el sistema objetivo interno de referencias de los mismos temas: el sistema de preguntas que determina las respuestas dadas por la ideología (...) No se puede poner en evidencia la problemática de una ideología sin referirla ni someterla a los problemas reales que plantea una falsa respuesta a través de su enunciación deformada.” (Grandi 1995: 119)

Sin embargo, Althusser agrega que la ideología es también un proceso de reproducción de las relaciones de producción donde las actividades materiales se producen a través de las actividades de los Aparatos Ideológicos del Estado (Althusser les llama estructura), y tiene la función de construir individuos empíricos en cuanto sujetos sometidos a la estructura. [Kenia Muñoz y Elena Nápoles  “Estudios Culturales” . Facultad de Comunicación Social, Universidad de la Habana (Material en Soporte Digital)]

(10) Véase José M. Guardia: “EL Maravilloso Mundo de Nicolás Negroponte”  en  http://www.baquia.com/com/20001009/

art00022.html. [marzo 30/2004]

(11) Crf. -  Ileana. Medina: DESDE EL OTRO LADO. La Habana, Editorial Pablo de la Torriente, 2000.

(12) “[...] el "guru" dijo no conocer dicho manifiesto, aunque dio su opinión al respecto, afirmando que, a veces, la prensa en su información confunde al lector[...]” (Agustín Remsal : “LA MEJOR FORMA DE PREDECIR EL FUTURO ES INVENTARLO” en de http://contrastes.uv.es/

articulos/negroponte.html.

Bibliografía:

Fonseca Rafael: El consumo de comunicados periodísticos en  la región oriental de Cuba. Santiago de Cuba, Universidad de Oriente, 2002. [Tesis Doctoral].

Guardia,  José M.: “EL Maravilloso Mundo de Nicolás Negroponte”  en  http://www.baquia.com/com/

20001009/art00022.html. [marzo 30/2004]  

Hernández Díaz Gustavo: La audiencia en los medios de comunicación, en Material en soporte digital (Red FCH, Universidad de Oriente.)

Medina  Ileana: DESDE EL OTRO LADO. La Habana, Editorial Pablo de la Torriente, 2000.

Muñoz Kenia y Elena Nápoles: “Estudios Culturales”. Facultad de Comunicación Social, Universidad de la Habana.  (Material en Soporte Digital)]

Ramonet Ignacio: Un Delicioso Despotismo (Conferencia impartida en el teatro Karl Marx el 10 de Febrero del 2002) [Separatas de la Editora Política].

Agustín Remsal: “LA MEJOR FORMA DE PREDECIR EL FUTURO ES INVENTARLO”  en de http://contrastes.uv.es/articulos/negroponte.html

 

LA SIP Y BLACKWATER

LA SIP Y BLACKWATER

Ponencia presentada en el Encuentro Latinoamericano contra el Terrorismo Mediático, Caracas, Venezuela.

MSc. ROGER RICARDO LUIS,
Director de Investigaciones,
Instituto Internacional de Periodismo José Martí,
Profesor Titular de la Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

¿Qué  relación pueden tener un club de dueños y editores de medios de comunicación de masas y una empresa paramilitar? En otras palabras, ¿que relación pude existir entre la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) y el cuerpo castrense privado Black Water que hoy emplea el gobierno de Estados Unidos en su guerra de agresión y ocupación a Irak?

Ambas entidades  responden a un mismo contratista y sus filas están integradas por mercenarios; mientras, su papel y misión es hacer la guerra, una en el campo de batalla mediático y, la otra, en el de la confrontación bélica tradicional. Las dos sirven a un mismo interés, al mismo amo: el capital.

Ambas cometen un acto de lesa humanidad. Una mata con las municiones de la desinformación y la mentira; la otra lo hace con proyectiles de plomo que pueden llegar a ser revestido hasta de uranio empobrecido.

Pero las balas que se usan en la guerra mediática tienden a ser letales a largo plazo, pues apuntan siempre e inevitablemente a la cabeza, y hasta pudiera hablarse de genocidio  mediático; en tanto, de las otras municiones, pueda que se sobreviva. 

Entre  los cuerpos mercenarios de marras, la SIP puede que lleve la mayor experiencia en el empeño. Para legitimar su accionar ha  enarbolado desde siempre la bandera de la libertad de prensa y de expresión. Para disfrazar, como conocemos, de su verdadera esencia e inspiración: su libertad de empresa, su libertad de expresión.

Que nadie se llame a engaño, el periodismo se asienta sobre bases clasistas y resulta obvio decir de qué lado está la SIP y qué rol desempeña en la lucha de clases. Su relación orgánica con el imperialismo yanqui no deja margen a la duda. Bastaría echarle un vistazo a la historia más reciente de Nuestra América: la Cuba revolucionaria, el Chile de Allende, la Nicaragua sandinista, la Venezuela bolivariana.

La SIP, sin la menor duda, ha formado parte del estado mayor  en la guerra psicológica  y sus medios son tropa de choque. Bastaría enunciar los postulados de la Guerra de Baja Intensidad (GBI) de la CIA, por ejemplo, y estaremos visualizando  las agendas mediáticas y el tratamiento  de los mensajes  emitidos  por este cuerpo de caballería del imperialismo en América Latina y el Caribe.

La GBI es una guerra constante, guerra de agotamiento en la que no se trata necesariamente de eliminar físicamente al enemigo, ni matarlo masivamente sino socavarlo, deslegitimarlo, aislarlo, hasta que deje de ser considerado una alternativa política válida, posible y estable para la población. Su presupuesto matriz expresa: Minar y destruir todos los recursos materiales y espirituales del “enemigo” es una acción indispensable.

Mencionemos en este caso, un hecho reciente en la vida de los venezolanos. ¿Qué hicieron los medios opositores afiliados a la SIP con el desabastecimiento  intencional  de alimentos de las últimas semanas? Sencillamente trabajar por exacerbar en la población la incertidumbre, la desesperanza, la inseguridad, el estado de ansiedad, y por esa vía tratar de deslegitimar al gobierno, socavar la Revolución Bolivariana.

De tal suerte, la Sociedad Interamericana de Prensa al convertirse por identidad clasista en parte de la guerra psicológica, lo hace desde la desinformación ideológica o conceptual, determinada, como bien define el maestro de periodistas Hernán Uribe, por la propia concepción del periodismo que impera en el mundo capitalista; es decir, desde su modelo de prensa.

Lo hace también desde los procesos de regulación que se verifican en el ejercicio de mediación social que realizan los periodistas y los medios, modelando los presupuestos y paradigmas que constituyen las culturas e ideologías profesionales.

Se acude también desde la visión aséptica y tecnologicista  de las rutinas productivas, hasta las más soeces formas de represión del pensamiento mediante la censura, las prohibiciones y el uso de la fuerza cuyos aspectos físicos se materializan con el cierre o clausura de medios, los despidos, el encarcelamiento o la muerte de periodistas.

La SIP, bajo la visión académica de  los medios como constructores de la realidad socialmente relevante, no hace más que enmascarar la tergiversación de los aconteceres, consistente en la distorsión deliberada de los hechos y para lo cual se utilizan en alto grado las técnicas cada vez más sofisticadas de propaganda y publicidad.

De ahí que la desinformación periodística con la que trabaja e influye la SIP desde sus medios de comunicación deforma la realidad con fines políticos, ideológicos y económicos, o el conjunto de ellos mediante la utilización de diversas técnicas informativas y propagandistas.

¿Qué fue si no el caso de la campaña mediática desplegada por los medios afiliados a la SIP en el justo reclamo de PDVSA ante la prepotencia de la Exxon Mobil? He ahí también un ejemplo claro del poder simbólico utilizado como arma diabólica. Recordemos que se trata, en esencia, de la “capacidad de intervenir en el transcurso de los acontecimientos para influir en las acciones de otros y crear acontecimientos reales, a través de los medios de producción y transmisión de formas simbólicas”.

Desde esa misma perspectiva, la marginación noticiosa de la Sociedad Interamericana de Prensa es por definición excluyente y selectiva. Tanto sus puntos de vista en cuanto a la construcción de agendas y la imposición de sus criterios de noticiabilidad, junto al poder que le da el disponer en propiedad de una avasalladora red de medios, le permite a la SIP ser una artillería de largo alcance en la guerra mediática.

Es decir, cuando hablamos del efecto agenda se está validando desde “el qué pensar”, los asuntos y temas mediante los cuales los medios participan en la construcción cotidiana de la hegemonía a través de la modelación de la opinión pública.

Queremos llamar la atención hacia varios fenómenos que marcan la esencialidad de esta denuncia y, por tanto, de nuestra lucha en la guerra contra el terrorismo mediático.

La primera, no es lo mismo una mentira que un reflejo condicionado. La mentira afecta el conocimiento, el reflejo condicionado afecta la capacidad de pensar. La producción de estereotipos que de manera insistente construyen y reproducen los medios es la fuente fundamental de este grave fenómeno social del cual son soportes cotidianos los medios de prensa de la SIP.

El segundo está relacionado con la privatización del tiempo de los receptores y despojarlo de su dimensión histórica. Frei Betto recientemente en La Habana se refería a esa categoría existencial como “columna vertebral del pensamiento”. Este es un asunto crucial hacia donde apunta con todas sus armas el terrorismo mediático. Un individuo sin pasado es un objeto permeable, vulnerable, manipulable, acrítico, individualista, consumidor.

El tercero está vinculado a lo que el líder de la Revolución cubana, el compañero Fidel Castro, define como la confrontación esencial de nuestro tiempo: la batalla que se da en el plano de las ideas, del pensamiento. De ahí la centralidad estratégica de la labor de los periodistas y de los medios de comunicación que se oponen con la verdad al terrorismo mediático.

Estamos en combate. Luchemos por toda la verdad, que es la nuestra, la de las grandes mayorías.


 

LA ENTREVISTA INFORMATIVA AUDIOVISUAL: DE MARK TWAIN A LA HIPERTELEVISIÓN CONTEMPORÁNEA

LA ENTREVISTA INFORMATIVA AUDIOVISUAL: DE MARK TWAIN A LA HIPERTELEVISIÓN CONTEMPORÁNEA

Dra. MARIBEL ACOSTA DAMAS,
Jefa del Departamento de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

“(Año: 1875. Lugar: Estados Unidos) (1)
-¿Cuántos años tiene?
-Cumplo 19, en junio.

-De acuerdo. Voy a hacer de cuenta que usted tiene treinta y cinco o treinta y seis. ¿Dónde nació?
-En Missouri.

-¿Cuándo empezó a escribir?
-En 1836.

-¿Por qué?, ¿cómo puede ser, si usted tiene sólo diecinueve ahora?
-Realmente, no lo sé. Parece algo curioso, de verdad.

-Lo es ciertamente. ¿A quién considera el hombre más notable que ha conocido?
-A Aaron Burr.

-Pero usted nunca podría haber conocido a Aaron Burr, si apenas tiene diecinueve años…
-Bueno, si usted sabe más acerca de mí que yo mismo, ¿para qué me hace preguntas?

-Fue sólo una sugerencia, nada más ¿Cómo llegó a conocer a Burr?
-Bueno, me ocurrió estar en su  funeral un día, y él me pidió que hiciera menos ruido, y…

-Pero ¡por Dios! Si usted estaba en su funeral, él debe haber estado muerto, y si estaba muerto, ¿cómo podía preocuparle que usted hiciera ruido o no?
-No lo sé… Él siempre fue un hombre muy especial.

(Al final de la charla, el entrevistador quedó perplejo: “Él siempre fue una compañía muy agradable, y lamentó verlo irse”, concluyó el entrevistado).

El entrevistado era Mark Twain, quien en 1875 ridiculizó de esta manera el género en su libro Encuentro con un entrevistador. Si lo hizo, fue porque para ese entonces el periodismo era un fenómeno de creciente popularidad y, dentro de él, la entrevista llamaba poderosamente la atención del público”.

La entrevista periodística, atendiendo a las muchas definiciones del género, contiene semejanzas en cualquiera de los soportes en que se presente: Género discursivo que teje redes de intersubjetividad, plantea Leonor Arfuch. Conversación entre el periodista y una o varias personas con fines informativos, expresa Juan Cantavella. Instrumento del periodismo con el que se pretende presentar una historia desde el punto de vista de su protagonista, afirma Furio Colombo.  Conversación en la que predomina el diálogo, base informativa que constituirá la esencia de lo que se traslada al público, y componente orgánico de géneros tales como el reportaje y el testimonio, delimita la doctora Miriam Rodríguez Betancourt.

De sus múltiples acercamientos, sobresalen elementos de la entrevista periodística afines a la prensa impresa, la radio y el medio audiovisual: herramienta de trabajo para la búsqueda de información, materia prima para el ejercicio del periodismo en su totalidad, escenario (refiérase también a escena, teatro) de pacto cooperado entre entrevistado y entrevistador (único género que exhibe esta peculiaridad), cuyo fin es ofrecer información de interés público atendiendo a la relevancia del tema y del personaje; singularidad en la que el denominado clima del diálogo, precisará su rumbo y resultados. Y por ultimo, expresión del contexto sociopolítico-cultural del que forma parte en tanto discurso que contribuye a la construcción de la memoria histórica y social.

Asimismo, los estudiosos establecen tipologías o clasificaciones comunes que se resumen en: informativa (o noticiosa), de opinión, de personalidad o biográfica y de retrato en atención a sus objetivos, en tanto, por el número de participantes que en ellas intervienen, suelen dividirse en dos grandes grupos: individuales y colectivas.

Completan estas similitudes las etapas de la entrevista: preparación, realización y presentación, cuyas cualidades enuncian otros rasgos- mediaciones como el desarrollo tecnológico-productivo, las características del contexto sociopolítico, y las particularidades deontológicas y profesionales presentes en los personajes en duelo.

Así, la entrevista informativa audiovisual parte del concepto común del género, pero marcan su diferencia los rasgos del discurso audiovisual. Jorge Halperín (1998), quien ha dedicado esfuerzos a encontrar las particularidades de la entrevista en los distintos medios, ha afirmado que la mayor de las diferencias entre la entrevista de televisión, la gráfica y la radio es que la primera tiene una muy importante narración visual.

Heredero del discurso literario, teatral en su especificidad, periodístico impreso y radiofónico, el lenguaje audiovisual imprime un alto grado de simbolismo y representación al discurso audiovisual, del que el teleperiodismo forma parte. En la denominada hipertelevisión de la contemporaneidad, como la ha definido Inmaculada Gordillo (2009), la hibridación de los mega géneros televisivos e informativos resulta un primer eslabón en las distinciones de la entrevista informativa audiovisual por los rasgos de alta subjetividad-ficcionalidad que le aporta.

En la actualidad, la entrevista televisiva constituye uno de los géneros que hegemoniza el discurso periodístico contemporáneo al difuminar las estrictas delimitaciones que antaño tuvieron lo público y lo privado para la teleinformación, con la irrupción de la subjetividad en el discurso que se construye.

Por ello el entrevistado se convierte como nunca antes en el protagonista total y absoluto del  discurso, y de su cualidad en el uso del lenguaje depende la empatía con el telespectador y su comprensión del mensaje de una manera determinada. Afirma la investigadora argentina Palmira Massi (2007), que el  relato entonces constituye el eje lingüístico central de estas entrevistas y cubre un amplio espectro de funciones discursivas dentro de la globalidad del texto, tales como la evaluación, la presentación de evidencia en favor o en contra de un argumento, la recreación de una vivencia, la ejemplificación, el enriquecimiento y la profundización temática.

En la entrevista televisiva la incidencia del tercero (el público), aumenta. A diferencia de la entrevista escrita, que es mediata, la televisiva es mediática y, por lo tanto, inmediata. Por eso el telespectador es aludido continuamente. Y este (el telespectador), es implacable: exige claridad, respeto por sus expectativas y demanda un lenguaje que facilite no solo su comprensión, sino su participación.

Hasta tal punto se le confiere importancia en televisión a la trilogía entrevistado-entrevistador-público que han proliferado clasificaciones tipológicas de entrevistados y entrevistadores que determinan las distintas reacciones en el tercero: trascienden los entrevistados que se aprovechan de la entrevista para publicitar sus intereses personales o institucionales, los entrevistados tímidos, los niños constituyen otra tipología, por su complejidad en posición de entrevistados para la televisión, los entrevistados especializados o científicos, y los entrevistados comunes, que responden correctamente a las preguntas formuladas y contribuyen (siempre que haya un clima adecuado) al éxito de la entrevista.

Se han enunciado tipologías de entrevistadores que los enmarcan en sus cualidades más representativas. Ello condiciona obviamente competencias profesionales de gran importancia para la consecuencia del discurso informativo audiovisual desde la entrevista.

Y al fijarse en la dinámica de espectáculo -ajustado a los tiempos  predeterminados y rígidos- del medio televisivo y a su mediación técnica, la entrevista informativa audiovisual adquiere una nueva dimensión noticiosa donde definen su rumbo los requisitos técnico-profesionales asociados a la tipología de esta, el enfoque o intencionalidad, la dimensión que ocupa en el contexto del género periodístico y/o programa audiovisual, así como sus etapas, estructura,  y su destino-función.

En el medio audiovisual los rasgos paralingüísticos que componen la proxémica y kinésica del diálogo alcanzan también una gran significación noticiosa y una cualidad específica del género en el teleperiodismo: gestos, entonaciones, distancia física y afectiva entre entrevistado y entrevistador, rasgos físicos y comunicativos de ambos,  determinan la credibilidad del discurso que se construye. Cebrián Herreros (1992) resalta que la entrevista periodística audiovisual aparece tal como se produjo en el momento de la grabación  y aunque el montaje la puede variar, voz e imagen de los participantes mantendrán sus rasgos paralingüísticos y, por tanto, matizaciones, entonaciones y actitudes.

Hoy, es imposible obviar la polémica sobre la llamada degeneración de la entrevista televisiva, expresada en la influencia negativa que las tendencias audiovisuales suelen subrayar y los rasgos que la hipertelevisión le imprime. A modo de metáfora, no muy elogiosa desde el punto de vista de género, Gabriel García Márquez (2001)  ha expresado: “Otra cosa que me preocupa de las entrevistas es su mala reputación de mujer fácil. Cualquiera cree que puede hacer una entrevista, y por lo mismo el género se ha convertido en un matadero público donde mandan a los primerizos con cuatro preguntas (…) El entrevistado tratará siempre de aprovechar la oportunidad de decir lo que quiere y -lo peor de todo- bajo la responsabilidad del entrevistador. El cual, por su parte, tiene que ser muy zorro para saber cuándo le han dicho la verdad. Es el juego del gato y el ratón”.

Sin embargo, es  innegable el carácter de máxima representación de la entrevista periodística en el discurso informativo audiovisual contemporáneo. Ella revela los entramados de la vida social, la prevalencia de los discursos públicos, la cualidad participativa del modelo sociopolítico y el lugar que ocupan lo otros, voces-pluridiscursos de hoy, en el espacio comunicativo y el contexto específico donde se inscriben. En ello tiene -cada vez más- una influencia decisiva el desarrollo tecnológico del presente, por la capacidad dialógica que potencia y que viene transformando el discurso audiovisual y en el que la entrevista tiene un posicionamiento superlativo.

Nota:

(1) Esta anécdota fue extraída del texto de Jorge Halperín: La entrevista periodística. Intimidades de la conversación pública. (1998) Buenos Aires. Editorial Paidós SAICF. Pp  291-292.

Referencias bibliográficas:

Arfuch, Leonor. (1995). La entrevista, una invención dialógica. Madrid. Editorial Paidós.

Cantavella, Juan. (1996): Manual de la entrevista periodística. Barcelona.  Editorial Ariel. S.A.

Cebrián Herreros. (1992): Géneros Periodísticos Audiovisuales. Madrid. Editorial Ciencia 3.S .A.

Colombo, Furio. (1997): Últimas noticias sobre el Periodismo. Barcelona. Editorial Anagrama S.A. 

García Márquez, Gabriel.  (2001): Sofismas de distracción. En: Sala de prensa No.29. www.saladeprensa.org

Gordillo Inmaculada. (2009): La hipertelevisión: géneros y formatos. Quito. Editorial Quipus.

Halperín, Jorge. (1998): La entrevista periodística. Intimidades de la conversación pública. Buenos Aires. Editorial Paidós SAICF.

Massi, Palmira. (2007): La entrevista testimonial televisiva: espacio de intersubjetividad lingüística. En: Diálogos de la Comunicación. www.dialogosfelafacs.net

Rodríguez Betancourt, Miriam. (2001): La entrevista periodística y su dimensión literaria. Madrid. Tauro ediciones.

 


 

ISLA AL SUR EN LA PERSPECTIVA DE APRENDER A APRENDER

ISLA AL SUR EN LA PERSPECTIVA DE APRENDER A APRENDER

Intervención en el Primer Encuentro Nacional de Blogueros Cubanos, auspiciado por el Instituto Internacional de Periodismo José Martí.

MSc. IRAIDA CALZADILLA RODRÍGUEZ,
Profesora de la Facultad de Comunicación, Universidad de La Habana, y del Instituto Internacional de Periodismo José Martí.
Editora de mesadetrabajo.
http://islalsur.blogia.com 

Estimados blogueros, en medio de tanta experiencia acumulada por ustedes en el hacer, gozar y sufrir de los blogs personales intentando llenarlos periódicamente con trabajos atractivos que definitivamente capturen a un lector tan impalpable como puede ser el del ciberespacio, deseo transmitirles una mirada del mismo desde una configuración colectiva, desarrolladora y de aprendizaje académico: el blog docente, o edublog.

Eso es Isla al Sur, un espacio nacido en octubre de 2006 y cuya experiencia de vida abarca ya varios cursos de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana. Un espacio con un público-meta muy definido y con la doble característica de ser tan destinatario como constructor de mensajes. Porque esos son los estudiantes de Periodismo desde la misma arrancada de primer año: estudiantes que a la vez que incorporan a su saber todo el bagaje teórico del que está vestido la profesión, también llevan a la práctica esos conocimientos, haciendo del aprendizaje un núcleo formativo y desarrollador. Ellos son los reporteros de Isla al Sur. 

En la época en que estudié Periodismo contábamos con una publicación interna de la carrera. Los duros embates económicos que ha enfrentado el país hacen imposible soñar hoy con tal herramienta. Pero esta es una profesión que necesita tener un espacio socializador, un punto de confluencia donde mostrar qué y cómo hacemos, medirnos y medir a los demás. Y, particularmente, siento que los trabajos de examen tienen vida efímera y estéril si solo quedan en la franja de entendimiento que se propicia entre el profesor y el alumno.

El blog, entonces, propone un cambio de paradigma en la enseñanza de los géneros y estilos periodísticos, que es la materia que imparto en la Facultad de Comunicación y en el Instituto Internacional de Periodismo José Martí. Es decir, un cambio que se sostiene en mayor entrega de productos comunicativos que serán publicados, lo cual impone al estudiante de una mayor responsabilidad de lo que construye; y asienta en él, además, desde la Academia, los valores éticos y profesionales del periodismo.

La doctora Marilyn Ferguson expresaba: "En la Educación Trans-personal se incita al aprendiz a que se mantenga despierto y autónomo, a que cuestione y explore todos los rincones y rendijas de la experiencia consciente, a que indague el sentido de todo, a que pruebe los limites de lo externo y compruebe las fronteras y profundidades de su propio ser".

Bajo esa mirada, entonces, el alumno de Periodismo debe ser consciente, desde el primer año, del cómo aprender, del cómo expresar y del cómo construir mensajes que serán información pública; es decir, reconocer los por qué está aprendiendo de esa forma y no de otra y qué tan eficiente está siendo como futuro periodista investido de una responsabilidad social máxima, en tanto los destinatarios validan en él la condición de informar con veracidad y honestidad profesional.

Aprender a aprender, ese es el modelo de formación integral que más se adecua a mis exigencias docentes. Un modelo que nos impone cambios de actitud tanto en los estudiantes como en los docentes, pues estos últimos, pasamos de ser dueños absolutos de la verdad constituida, a “escuchar”, interpretar y asumir lo que pasa por los ojos, las mentes y las vivencias de los alumnos, construyendo ambos nuevos horizontes en el hacer de la profesión.

En el blog siento que se sintetiza la posibilidad de irnos transformando y creciendo mutuamente en la medida que de ambas partes se asumen procesos creativos y espontáneos que ubican la docencia no desde la división que presupone al maestro y su experiencia frente al alumno y su afán de aprender, sino que es el escenario donde confluyen todos a mostrar y demostrar sus capacidades y las maneras de dar solución a cada encomienda.

Es, en suma, un recurso educativo, una valiosa herramienta que las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones ponen en nuestras manos para intentar cada vez más alcanzar la eficiencia pedagógica y favorecer la exploración, la discusión, la discrepancia o el concierto de criterios y el crecimiento del saber entre los alumnos, más allá de los términos del aula.

Y aún más, valida la concepción de taller extramuros al que puede accederse en cualquier momento para aprender en él sobre experiencias ajenas y compararlas con las propias, y para también decidir ser parte de un propósito común e integrador. El blog es un laboratorio en la red pública que privilegia la flexibilidad, la actualización, la revisión permanente y la construcción del conocimiento desde lo personal a lo social e integrador.  

A todo este beneficio se une que el edublog es una base de textos teóricos y prácticos de actualidad para los alumnos que inician la carrera, cual especie de bibliografía realizada por jóvenes de su misma edad, igual experiencia, similar preparación cultural. Ellos, en ese contexto, pueden encontrar los trabajos que realizaron quienes les antecedieron y, por tanto, promueve la sana competencia de querer ser mejores porque ya saben de qué bases parten.

Quienes deseen dar una mirada a Isla al Sur, podrán encontrar trabajos que nos hablan de temas tan variados que diríamos van de lo humano a lo divino, de lo divino a lo humano. Es una mirada a la sociedad, a la trama que les concierne, con la frescura de los 18 años y la valentía de quienes asumen la vida desde todo lo posible.

Ya durante varios cursos nos hemos propuesto, en particular, demostrar que desde la Academia se puede ser realizador de productos comunicativos que tengan incidencia en el área que nos desenvolvemos, que tributen a ella de una manera que perdure en el tiempo.

Es así que en el contexto del aniversario 280 de la Universidad de La Habana se realizaron más de 120 entrevistas a profesores, investigadores y trabajadores destacadísimos de la casa de altos estudios, algunos, incluso, con una trayectoria que trasciende los límites nacionales y, sin embargo, poco divulgados por la prensa. Así surgió el libro Nosotros, los del 280, que ojalá vea su edición en blanco y negro más temprano que tarde, pero que, en lo inmediato, ya circula en la red.

A partir de los resultados de ese trabajo con alumnos del primer semestre de primer año de la carrera, el nuevo propósito fue hacer otro libro con los docentes destacados del Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona, tomando como pretexto el medio siglo de esa casa de altos estudios. En la red hoy está Rostros del Varona.

Y como somos parte en formación del gremio de la prensa, otro libro se realizó: Premios Nacionales de Periodismo, el cual no solo está en Isla al Sur, sino también en Cubaperiodistas, la web de la UPEC que tan amablemente nos ha hospedado y dado sitio propio.

No hablo de que trabajamos para un público millonario. No somos una publicación nacional, ni tenemos todas las posibilidades de sus accesos. De eso no nos cabe la menor duda. Pero lo que sí ratificamos es que la propuesta de la creación de un blog debe responder al segmento de destinatarios al que queremos llegar, es ahí como se demuestra su efectividad.

Isla al Sur es ahora una herramienta imprescindible en mi trabajo como docente. Una biblioteca virtual a la que los estudiantes pueden acudir para consultar el cómo hacer desde sus mismos referentes, y aprender. Un espacio abierto para el ejercicio de la revisitación profesional.

Estimados blogueros, una intervención a distancia siempre es un gran compromiso de interpretación, aún cuando la exponga mi más fiel seguidor y seguro colaborador, el MSc. Roger Ricardo Luis, profesor también de la FCOM y director de Investigaciones de este Instituto. A él, a mis alumnas Luisa María González y Mónica Baró, quienes tan generosamente han participado en el encuentro, y a ustedes, gracias por escucharla.

Bogotá, Colombia.

CÓMIC E IDEOLOGÍA

CÓMIC  E  IDEOLOGÍA

“El cómic ha pasado de ser algo que, simplemente, se leía, a ser algo que se lee, medita y estudia (digamos que también se explota con distintos fines)”. (Milagros Arizmendi, 1975). La ideología, antes oculta, sale ahora a la superficie. Lo que no hace sino demostrar que antes existía esa ideología, pero en forma larvada. (Ludovico Silva, 1977)

Lic. ELIMAR BELLO TILLERO,
Profesor del Programa de Formación
de Comunicación Social,
Universidad Bolivariana de
Venezuela, Sede Caracas.

El cómic es un objeto comunicacional que, al estar enmarcado en un entorno sociocultural específico, se transforma en un medio a través del cual es posible transmitir no sólo las características de una determinada comunidad, cultura y contexto histórico, sino también las diferentes ideologías dominantes en dicha comunidad.

Debido a lo anterior, el cómic puede llegar a considerarse como un mecanismo de penetración ideológica (que posee versión televisada) y que tiene como objetivo tanto a adultos como a niños, siendo estos últimos uno de los objetivos principales en lo que  podría llegar a considerarse un constante proceso de “transculturación ideológica”. (Bello T., E  2007)

La inquietud por trabajar este tema surge a partir de la realidad observada durante las clases de las Unidades Curriculares Optativas Análisis semiológico de cómic y manga I y Análisis semiológico y dibujo de cómic y manga II , en las que, a partir del dibujo y la visualización de seriados animados, se persigue estimular el espíritu crítico en los estudiantes de la Universidad Bolivariana de Venezuela, a quienes se les brindan las oportunidades para realizar análisis de diferentes muestras de cómic occidental y manga asiático, empleando las metodologías de la semiología de la recepción y el análisis de discurso.

Ahora, ¿a qué se considera ideología? Según el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua (2007), la ideología es: “El conjunto de ideas fundamentales que caracteriza el pensamiento de una persona, colectividad o época, de un movimiento cultural religioso o político”.

Por otra parte, Umpierre Sánchez, F (2007) plantea que: “…La ideología es un sistema de ideas o conceptos donde un partido político o fuerza social da expresión a su concepción del mundo”. Más adelante plantea que: “La ideología, además de ser una concepción del mundo, es también un sistema de juicios y argumentos donde un partido o fuerza social da expresión a sus posiciones ante los diversos y múltiples problemas del mundo.”

Tomando en consideración que nuestro tema es estudiar la conjunción cómic e ideología, el principal objetivo será analizar la relación que existe entre ambos, según los preceptos conceptuales y aproximaciones teóricas que los han explicado. Ello sin dudas nos permitirá comprender en qué medida el cómic se transforma en ese elemento comunicacional a través del cual se deforma el pensamiento de los más jóvenes, se transmiten formas de ver al mundo e ideologías totalmente ajenas a la realidad latinoamericana y venezolana, en particular, e incluso se transmiten valores negativos que atentan contra la creación de la conciencia social que necesita Venezuela en estos momentos pues, como lo expresa Silva, L. (1970:49): “Los cambios ideológicos, para decirlo con palabras de Marx, no hacen otra cosa que expresar en el terreno de la vida mental cambios que tienen lugar en el terreno de la producción y reproducción de la vida real”.

Otro objetivo a lograr con este trabajo será revisar críticamente la literatura respecto a la ideología, el cómic y la forma en la que se transmite ideología a través de ese lenguaje tan específico, estos últimos como métodos para la investigación de dicha relación de manera factual, así como referenciar a los autores que han estudiado previamente el tema planteado.

De allí se deriva, además, la importancia de estudiar la relación cómic e ideología debido a que no sólo estaremos estableciendo dicha relación sino que, a la vez, realizaremos los estudios documentales pertinentes para enriquecer las Unidades Curriculares Optativas Análisis semiológico de cómic y manga I y Análisis semiológico y dibujo de cómic y manga II. Todo esto redundará además en un beneficio general por cuanto se logrará profundizar la formación ideológica de las personas que asisten a las clases de las unidades curriculares anteriormente mencionadas, estimulando la capacidad crítica de los estudiantes y docentes.

Tomando en consideración lo anterior, el Objetivo General de esta investigación es:

Realizar el arqueo de las fuentes en las cuales se estudian y expresan los preceptos conceptuales y aproximaciones teóricas que han explicado la relación existente entre cómic e ideología. 

Para el logro de este objetivo general, se plantean dos Objetivos Específicos:

1.-Referenciar los aspectos ideológicos que inciden en la comprensión del pensamiento humano.

2.-Definir los aspectos teóricos que definen al cómic como un producto comunicacional con un lenguaje propio.

La metodología empleada corresponde a la investigación documental, por tanto se trata de un trabajo referativo para el cual se consultaron fuentes primarias y secundarias que permiten fundamentar la relación cómic e ideología, así como validar los planteamientos que, a futuro, puedan surgir. Dicha información ha sido localizada en bibliotecas públicas y privadas, así como a través de la investigación en diferentes publicaciones virtuales (libros, revistas) y páginas Web que abordan el tema en Internet.

La estructura que se ha adoptado para la presentación comprende tres capítulos, cada uno de los cuales contará con un número limitado de epígrafes en los que se desarrollarán los aspectos conceptuales, las características del fenómeno comunicativo, valoraciones del los autores, así como las tendencias de análisis que se manifiestan actualmente en torno a la relación cómic e ideología, para finalmente presentar las conclusiones pertinentes.

La estructura comprende:

1. Ideología:
1.1. Definición de ideología
1.2. Ideologías en oposición
2. El cómic como objeto comunicacional:
2.1. Definición y características del cómic
3. Trasfondo ideológico del cómic. Cómo se transmite ideología a  través del cómic.
4. Conclusiones
5. Bibliografía
6. Anexo
6.1. Anexo A

I

IDEOLOGÍA
 
1.1. Definición de ideología

Definir el término ideología implica, en primer lugar, la revisión del concepto expresado por el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua (2007), el mismo expresa que ideología es: “Conjunto de ideas fundamentales que caracteriza el pensamiento de una persona, colectividad o época, de un movimiento cultural, religioso o político”.

Por otra parte, Quevedo M., E (2008) expresa que: “Una ideología es el conjunto de ideas tendentes a la conservación o la transformación del sistema existente (económico, social, político…), que caracterizan a un grupo, institución, movimiento cultural, social, político o religioso”

Como es posible observar, ambas definiciones coinciden en el hecho de que la ideología es un grupo de ideas que caracteriza a sociedades, colectivos, movimientos culturales, sociales, políticos y religiosos.  En otras palabras, la pertenencia a un grupo humano debería implicar, de alguna manera, el consenso ideológico.

Además, se desprende de los conceptos anteriores el hecho de que la ideología comprende un proceso de reflexión a través del cual, el ser humano se revisa y expone diferentes visiones de mundo. Cada individuo, cada persona y colectivo (entendido este como sociedad) manifiesta una determinada ideología.

Otros conceptos de ideología agregan elementos nuevos a la discusión, por ejemplo, el Diccionario Ideológico (2008) plantea que ideología es: “…una concepción falsa de la realidad que los académicos de las clases dominantes elaboran y difunden para sostener su poder”. Desde este punto de vista, la ideología presenta  una fundamentación falsa del contexto real en el que se desenvuelven los individuos dentro de una sociedad. Siendo además el instrumento a través del cual las clases dominantes mantienen vigente el status quo que garantizaría su prosecución en el poder.

Otra acepción del término indica que la ideología es “…un sistema científico puesto a disposición de las clases dominadas para transformar sus condiciones de existencia”. Esta visión de la ideología coloca en manos de las clases dominadas la posibilidad de estudiar y comprender los procesos ideológicos a los cuales responde de manera inconsciente, para lograr desentrañar las formas de pensamiento impuestas por las clases dominantes y así re-pensar su propio medio contextual (sociedad) e incidir en ella a fin de modificar aquello que no se corresponde con la idiosincrasia propia de la nación.

Esta revisión de conceptos evidencia que las ideologías parecen estar marcadas por la clase dominante:

“…las ideologías se incuban bajo las condiciones de las luchas entre las clases y sirven a esa misma lucha de clase. Por eso la ideología está marcada por la alienación: el académico elabora sus ideas conscientemente pero con una conciencia falsa porque, como decía Engels, las verdaderas fuerzas propulsoras que lo mueven permanecen ignoradas para él; de otro modo, no sería tal el proceso ideológico. ” 

Es necesario señalar aquí que esta visión paradigmática de la ideología es superada por los planteamientos de Gramsci, quien niega la existencia de una ideología paradigmática para cada clase social y considera que el carácter de clase de un elemento ideológico no le es intrínseco sino que es el resultado del tipo de articulación al que este elemento está sometido, por lo tanto es posible transformar el carácter de clase de los elementos ideológicos.

En Gramsci la ideología es un “terreno de lucha incesante entre dos principios hegemónicos", que luchan por apropiarse de los elementos ideológicos fundamentales de su sociedad para articularlos a su discurso. No concibe la lucha ideológica como un enfrentamiento de concepciones del mundo predeterminadas que tendría su origen fuera de la ideología y cuya unidad y contenido estarían establecidos de manera definitiva. Su objeto no es destruir la concepción del mundo opuesta, sino desarticularla, transformarla (Mouffe, C., Pág. 129-133)

Así, Gramsci incorpora la idea de la hegemonía, como instancia de dominio cultural, que implica un consenso por parte de las clases subordinadas, siendo los medios de comunicación uno de los elementos centrales en la difusión de los valores que construyen la hegemonía.

Por otra parte, Althusser, L. (1967:192) explica que: “Las sociedades humanas secretan la ideología como el elemento y la atmósfera misma indispensable a su respiración, a su vida histórica. Sólo una concepción ideológica del mundo pudo imaginar sociedades sin ideologías…”

La cita anterior no explica que inevitablemente, como sujetos sociales, respondemos a ideologías de las cuales no tenemos plena conciencia, razón por la cual los receptores de los medios de comunicación pueden ser objeto de manipulación por las clases dominantes cuyos productos comunicacionales son consumidos ávidamente.

De igual forma Silva, L. (1970:55) señala que: “…la ideología que porta individualmente un hombre –digamos, en su preconciencia- es precisamente “ideología” porque es social, es un lenguaje, es un elemento que, aunque esté concretado en individuos…representa en ellos a la sociedad…” En otras palabras, sólo cuando se logre una plena conciencia de los canales de penetración ideológica que pueden emplear la ideologías dominantes (y las clases dominantes) realmente se estará ante una sociedad crítica, en evolución constante y capaz de re-pensar su visión de mundo, ya no bajo la óptica impuesta por los medios sino desde la cosmovisión propia de su idiosincrasia y de su entorno.

1.2. Ideologías en oposición

El apartado anterior nos permite entender entonces que la ideología (o las diferentes ideologías que coexisten en una sociedad) manifiesta la visión del mundo que posee una clase (dominada), opuesta a las lucubraciones arbitrarias de los miembros de la otra (dominante). Para efectos de este trabajo tal planteamiento es fundamental por cuanto las ideologías en constante oposición son las que corresponden a las clases dominantes y las que coinciden con las clases dominadas. Así, las clases dominantes, (representantes de las ideologías dominantes), generalmente se corresponden con las clases que han tenido el poder material en cada época de la historia humana. En el primer capítulo de La Ideología Alemana, Marx y Engels (1994:58) afirman que:

“La clase que tiene a su disposición los medios para la producción material dispone con ello, al mismo tiempo, de los medios para la producción espiritual, lo que hace que se le sometan, al propio tiempo, por término medio, las ideas de quienes carecen de los medios necesarios para producir espiritualmente. Las ideas dominantes no son otra cosa que la expresión ideal de las relaciones materiales dominantes…”

De tal forma que la clase dominante procurará imponer sus particulares visiones de mundo, su ideología, para lo cual someterá a las clases dominadas a un constante proceso de alienación, es decir, la serie de distorsiones que ocasiona la estructura de la sociedad capitalista en la naturaleza humana, según el planteamiento de Lee, F. (2007).

Es particularmente importante en este contexto el término “distorsiones” porque, en efecto, eso es lo que las clases dominantes hacen para imponer su ideología, utilizan los elementos que le proporciona el entorno para “convencer” a los clases dominadas de que sus formas de producción y explotación son las adecuadas y únicas posibles.

Los medios de comunicación en el capitalismo contribuyen constantemente a difundir el pensamiento de las ideologías dominantes debido a que sus dueños pertenecen a las clases dominantes, razón por la cual, finalmente inducen al resto de la sociedad a concebir como única forma de pensamiento válida la que conviene a las ideologías dominantes.

Por su parte, las clases dominadas, aquellas que son objeto de los procesos de alienación y que están permanentemente confrontadas a las clases dominantes, procurarán la emancipación (claro está, siempre y cuando sean conscientes de que existe una ideología dominante que utiliza mecanismos de penetración y de alienación). El concepto de emancipación aparece en la obra de Karl Marx en su texto sobre “La cuestión Judía” (1843):

“Toda emancipación es reducir el universo humano con todas sus relaciones, al ser humano mismo. (...) Sólo cuando el ser humano real, individual logre superar el ciudadano abstracto y regresarlo a sí mismo, y sólo cuando, como ser humano individual que es, con su vida empírica, su trabajo individual y sus relaciones individuales, haya logrado convertirse en un ser genérico, sólo cuando el ser humano haya reconocido sus propias fuerzas como fuerzas sociales y las haya organizado como tales, y luego no siga separando de sí la fuerza social en forma del poder político, sólo entonces se habrá realizado la emancipación humana”.

Tal emancipación deberá ser el objetivo de la clase dominada, reconocer que existe una clase y una ideología dominante, para luego desentrañar las múltiples herramientas de la dominación y lograr el ideal que Marx y Engels (1994:60) nos proponen:

“Toda esta apariencia de que la dominación de una determinada clase no es más que la dominación de ciertas ideas, se esfuma, naturalmente, de por sí, tan pronto como la dominación de clases en general deja de ser la forma de organización de la sociedad; tan pronto como, por consiguiente, ya no es necesario presentar un interés particular como general o hacer ver que es «lo general», lo dominante”.

Estas ideologías en oposición nos permiten entender la razón por la cual el cómic se puede llegar a transformar en un arma de penetración ideológica, que se dirige en especial a los niños, aquellos que al crecer se constituirán en los pilares que sostendrían la perpetuación de los sistemas de ideas que aprendieron a ver como propios y naturales desde los primeros años de su vida, pero este aspecto será tratado posteriormente con mayor profundidad.

II

EL CÓMIC COMO OBJETO COMUNICACIONAL

El cómic se hace presente en el mundo comunicacional a partir del año 1895, momento en el cual se publica por primera vez en las páginas del periódico norteamericano World, el cómic titulado The Yellow Kid, mismo en el que a partir de la visión de un niño vestido de amarillo (de allí el nombre del cómic), se observaba, criticaba y despreciaba a los personajes reales que, tal y como lo expresa Arizmendi, M. (1975:7), “…se reconocían entre los personajes de su relato.”

En ese mismo año, 1895, en otro medio impreso, pero esta vez de origen europeo, el Fliegende Blätter, otro dibujante, Wilhelm Busch, producía el cómic Max y Moritz en la que dos niños ejecutaban acciones de diferente índole (alguna de ellas vandálicas) con la intención de propiciar en el lector la reflexión ante algunos hechos de la realidad que podrían atentar contra el orden social establecido. Este cómic, al igual que The Yellow Kid, iba acompañado de una narración corta en la que se evidenciaban algunas críticas a situaciones y personajes del entorno sociohistórico al cual correspondían ambos cómics.

Durante el año 1897 surge en los Estados Unidos una versión de Max y Moritz bajo el nombre de Katsenjammer Kids, la misma fue dibujada por Rudolph Dirks para el diario The American Humorist.

Los cómics mencionados previamente marcaron pautas en lo que se refiere a la presentación icónica (dibujo) de ese nuevo producto comunicacional que surge como parte de la prensa escrita con un fin muy definido: entretener mientras obliga a reflexionar. Estos cómics en particular no estaban dirigidos a un público infantil, sino al público adulto que podía comprender claramente a cuáles aspectos de la realidad y a cuáles personajes del entorno se hacía referencia en los recuadros que conformaban la “tira cómica”.

Definición y características del cómic

El cómic es una forma narrativa que combina el dibujo con la escritura, generalmente se considera que está dirigido a niños, pero existen cómics cuya audiencia específica se encuentra entre la población adulta. Posee diferentes nombres dependiendo del lugar del mundo en el cual se produce, por ejemplo, se le denomina historieta o tebeo en España, manga en Japón y varios países asiático, bande dessinné, en Francia, fumetti en Italia y comiquitas o muñequitos en Latinoamérica. (Cantero, 1991)

Gubern (1974) lo define de la siguiente manera: “…una estructura narrativa formada por secuencias progresivas de pictogramas en los cuales pueden integrarse elementos de escritura fonética”.

Explicar las características del cómic impreso exige hacer una diferenciación importante por cuanto el cómic es, generalmente, la conjunción de ícono (dibujo) y mensaje lingüístico (texto), debido a ello explicaremos dichas características desde tres ópticas específicas: a) la estructura discursiva; b) el mensaje icónico y c) el mensaje lingüístico.

a) La estructura discursiva:

Desde el punto de vista discursivo, el cómic posee una estructura narrativa en la que lo importante es narrar una serie de acontecimientos, siguiendo generalmente un orden lógico que corresponde a inicio, nudo y desenlace (estructura propia de otros textos narrativos como, por ejemplo, las novelas y los cuentos).

Generalmente ubica las acciones espacio-temporalmente a través del dibujo (el vestuario de los personajes y el contexto en el que aparecen dibujados nos indican a qué época pasada, presente o futura, pertenecen), en colaboración con la precisión del mensaje lingüístico. 

La extensión del cómic puede ir desde un cuadro (viñeta) hasta una serie de cuadros organizados en el formato de un libro de cómics todo ello dependiendo del soporte impreso en el cual se les publique, de tal forma que no es igual el número de cuadros (viñetas) que se incluye en la prensa escrita que los que se incluyen en suplementos dominicales, libros, revistas o páginas web.

Las temáticas tratadas son muy variadas y pueden ir desde aquellas que tratan aspectos de la vida cotidiana, hasta aquellas que ubican sus acciones en mundos hipotéticos y de ensoñación idealizada. Tales temáticas, y los giros que se verifican en las acciones de los personajes, reflejan los intereses e inquietudes de los entornos en los cuales se producen, por ello un manga japonés se lee y se entiende de manera diferente en Japón que en Venezuela, puesto que, como todo producto comunicacional, mantiene elementos culturales e ideológicos propios de la sociedad en la cual y para la cual se crea.

b) El mensaje icónico:

Desde el punto de vista del dibujo, el cómic está formado por una viñeta (generalmente cuadrada, aunque en el cómic asiático encontramos otras posibilidades geométricas), en la cual es posible observar la conjunción entre imagen y texto para el logro de una unidad narrativa coherente. En el cómic todo comunica, así “…la viñeta es significativa porque dependiendo de su intensidad, de que aparezcan unidas o quebradas sus líneas o sencillamente que el encuadre haya desaparecido para darnos las características del relato” (Arizmendi, M. 1975:19).

El mensaje icónico se presenta respetando la linealidad temporal, es decir, las acciones se suceden de manera cronológica, aunque tendencias más contemporáneas proponen el uso del “flash back” como mecanismo para mantener un hilo conductor cuando se trata de una serie o de varios volúmenes de un libro de cómics.

El dibujo de los personajes muestra características definidas que se mantienen a lo largo de las diferentes publicaciones, desarrollando un sentido de identidad que permitiría a los lectores identificar a los personajes incluso fuera de su contexto icónico habitual, facilitando así los posteriores procesos de comercialización del producto. (Murillo, R. y Sáez, J., 1991)
 
c) El mensaje lingüístico:

El mensaje lingüístico generalmente aparece encerrado en un globo desde el cual se desprende una flecha que indica a quién pertenece el diálogo. Dependiendo de la forma del globo y de la flecha sabemos si el personaje está enojado, pensativo, aterrado, entre otras posibilidades expresivas y emociones probables. Estos elementos gráficos complementan el texto que está escrito y dan sentido a las acciones manifestadas por el o los personajes. Cuando el texto no aparece en un globo sino en un rectángulo (sin conexión con algún personaje) el texto se convierte en didascalia, es decir, se transforma en un apoyo de la acción, en una explicación.
 
No sólo la forma del globo transmite un mensaje, o lo que está literalmente escrito dentro de dicho globo, también la forma, grosor y tamaño de la letra permiten identificar acciones y emociones de los personajes. (Gutiérrez, 2006)
 
En lo que se refiere a lo expresado literalmente podemos encontrar textos que nos ubican espacialmente (indicando en qué lugar físico se llevan a cabo las acciones) y cronológicamente (señalando en qué momento histórico se desarrolla el cómic). Otra función es la de describir el entorno y los personajes; o bien, sintetizar las acciones que se efectuaron en episodios anteriores.
 
De igual forma, en el cómic adquiere especial importancia el uso de otros recursos lingüísticos, entre ellos la onomatopeya, comúnmente empleada para lograr la expresión de personajes no humanos (gatos, perros, loros) y de ruidos del entorno (el chirriar de un puerta, el frenazo de un automóvil). Otras signos ortográficos se cargan de significados adicionales en el cómic, así un conjunto incoherente de signos puede representar una serie de groserías e insultos, de la misma forma en que los puntos suspensivos pueden indicar el paso del tiempo o un proceso de reflexión por parte del personaje. (Bello, E. 2007)
       
Estas características del cómic hacen de él un lenguaje complejo que combina dibujo y mensaje lingüístico, pero en el que el mismo mensaje lingüístico llega a adquirir características icónicas que nos permiten identificar y complementar la imagen que observamos. Precisamente por ser un dibujo, el cómic es un objeto comunicacional que parece destinado a los niños, sin embargo, los adultos también disfrutan de ellos, algunos hasta reflexionan acerca de ellos y, en permanente “actitud de sospecha”, reconocen mensajes que no se corresponden con el “deber ser” de un texto que se considera dirigido a niños y adolescentes.

III

TRASFONDO IDEOLÓGICO DEL CÓMIC. CÓMO SE TRANSMITE IDEOLOGÍA A TRAVÉS DEL CÓMIC

En apartados anteriores hemos trabajado las características generales del cómic, hemos reconocido en él la conjunción de mensaje icónico (dibujo) y mensaje lingüístico (texto). Esta descripción, previamente realizada, ha permitido comprender que la fuerza del cómic reside en su aparente inocencia, puesto que al ver un dibujo es común que los lectores los relacionen con el mundo infantil y automáticamente descarten la posibilidad de un mensaje que va más allá de lo expresado superficialmente.

Así, uno de los principales representantes del cómic europeo es Tintin, realizado por Hergé (George Remi), y publicado en el periódico “Le petit vingtiéme” a partir de 1929. Esta obra se ha considerado polémica por varios factores, siendo particularmente marcadas la misoginia, la xenofobia y la carga de ideología política.   Un ejemplo de ello lo constituye el primer cómic del famoso personaje, Tintin en el país de los Soviets, en el cual se observa al personaje principal asombrado ante la forma en que se amenaza a los votantes en las elecciones efectuadas en “el país de los Soviets”, representando así la particular idea del autor Hergé acerca de la ideología que adversa (demostrando claramente que la considera represiva y carente de libertad).

Otro ejemplo reseñado por quienes han tenido como objeto de estudio al cómic es el de Asterix y Obelix, cómic franco-belga, en el que los personajes a partir de la confrontación entre romanos y galos, permiten al autor expresarse críticamente ante los problemas políticos de actualidad, y ante el capitalismo y el imperialismo.

Rocard, M. (2001) habla acerca de Asterix y Obelix como medio para conocer algunos rasgos del panorama europeo actual, al respecto plantea:

“Yo considero ‘Asterix en Córcega’ como un documento preparatorio absolutamente necesario para la comprensión de los acontecimientos complicados que Francia vive hoy con respecto a esta isla…No conozco mejor iniciación a los misterios de la inflación  y la recesión de los ciclos económicos que el estudio en profundidad del mercado del menhir en ‘Obelix y compañía’…la vigorosa crítica al urbanismo de concentración poblacional moderno que se hace en ‘La residencia de los dioses’ ” 

Como podemos apreciar, el cómic se percibe como un elemento capaz de compendiar y permitir la comprensión de temas que incluso podrían considerarse complejos para las personas que no son especialistas en temas como la filosofía, la economía e incluso como la historia. Sin embargo, no debemos dejar de lado la afirmación que realiza Cantero, J (1991:241): “El cómic es un lenguaje que, fuera de su concepción artística, queda limitado por la actuación del editor y el interés del público o sector de éste al que vaya dirigido, pero que puede modificar, recrear o influir en estos mismos sectores…”.

En otras palabras, el cómic responde directamente a los intereses de quienes lo producen (la clase dominante, portadora de la ideología dominante), de ellos depende realmente el desarrollo de las temáticas. En este plano de análisis podemos decir que lo único que depende de las audiencias es la permanencia en el tiempo de cada cómic (validando su interés con la compra de los libros o revistas que les permitirán seguir las peripecias de los personajes), y siendo el receptáculo de la carga ideológica que inocula el cómic, como objeto cultural y comunicacional propio de la cultura de masas a la que responde. 

De tal forma que, como señala la teoría de lo efectos ideológicos, gracias a la penetración de los mensajes se produce un fenómeno de “cultivo” o “aculturación” en el que se propicia la coexistencia de sistemas de creencias y de efectos ideológicos por cuanto la estructura de los mensajes distorsiona la realidad y sostiene los intereses de la estructura de poder dominante. (D’Adamo y otros, 2000:177-179).

Por otra parte, la teoría de los indicadores culturales expone que es posible determinar las nociones y representaciones de un grupo social, al realizar un análisis de los mensajes emanados de los medios, lo cual permite determinar los factores comunes que tienden a sostener el orden moral y social vigente y a caracterizar a dicho grupo social.  (D’Adamo y otros, 2000:179-194).

Las teorías mencionadas anteriormente nos permiten acercarnos al cómic como un producto comunicacional, ante cuya exposición constante se ven sometidos los públicos infantiles, que está cargado de ideología y que perpetúa formas de pensamiento y valores que marcan a nuestra sociedad, aún más cuando sus versiones audiovisuales son más difundidas y populares que las versiones impresas.

Díez, M. (2006:5) plantea que el cómic es un transmisor de estereotipos masculinos y femeninos, lo cual los hace de fácil acceso para la mayoría de los públicos, al respecto señala que:

“…esto los hace significativos en la socialización, de ahí su importancia política. Los cómics se utilizan en la propaganda política… En España, los tebeos para niños y jóvenes durante la guerra civil y en la posguerra eran un medio más de propaganda ideológica de la prensa azul-católica…”.

Se evidencia en la cita anterior que el cómic ha sido empleado históricamente para diversos fines, siendo el más difundido el de entretener, pero evidenciando que también la ideologización se manifiesta entre las viñetas, los dibujos y las tramas narradas, sin diferenciar el público al cual se dirige. Así, es posible reseñar que algunos de los comics más famosos (Superman, Spiderman, Tarzán) han servido para demostrar la supremacía del hombre blanco, de sus ideas y de sus formas de pensamiento. (Silva, L., 1977)

En el caso específico de Venezuela, Cáceres, B. (2003:48) afirma que la evolución del cómic y su presencia en la prensa venezolana se producen, también en el siglo XIX, en consonancia con la aparición del cómic en Estados Unidos y en Europa. De igual forma, Abreu, C. (1989:9) señala que “…tres tipos de imágenes siguieron publicándose a lo largo del siglo XIX, ellas fueron además de las viñetas, los dibujos y las caricaturas. Estas últimas tuvieron una difusión bastante acentuada…”.

Desde su aparición en la prensa venezolana, el cómic se hace presente como una forma de entretenimiento, pero también permite hacer publicidad y críticas a la realidad nacional, en la forma de caricaturas. Así se destacan nombres como el de las revistas “El Mensajero Venezolano” y el “Amigo de los niños”, ambas producidas por los padres dominicos durante la década de los años 20, de las cuales se destaca la segunda por contener historietas con temas religiosos destinadas al público infantil. (Armas, A. 1987:125).

Pero es la revista Fantoches (1923) la que presentó por primera vez, de manera sostenida, un cómic denominado Pinocho, personaje que, según Aquiles Nazoa, citado por Cáceres, (2003:54) “…ingresó en las tradiciones sentimentales de los venezolanos como símbolo de bondad, de alegría de vivir y de fe en la justicia”, respondiendo de esta forma al contexto en el cual se produjo: durante la dictadura del General Juan Vicente Gómez.

En la década de los años 40 se fundan los periódicos Últimas Noticias (1941) y El Nacional (1943), diarios que surgen bajo el influjo del periodismo de los Estados Unidos, razón por la cual incluyen en sus páginas el cómic, aunque han preferido incluir el cómic norteamericano, antes que darle cabida al cómic producido en Venezuela, siendo evidente en las investigaciones la ausencia de producción local de carácter permanente. Hasta mediados de siglo XX, los cómics publicados reflejaron los cambios históricos y sociales que se han producido en nuestro país (Cáceres, 2003:58).

Ahora, en el siglo XXI, los principales periódicos venezolanos siguen comprando los cómics producidos en Norteamérica, limitando el desarrollo del cómic elaborado por los dibujantes locales (Torres, 1982:28), quienes últimamente han encontrado un punto de difusión a través de varias páginas web en las cuales procuran publicar sus producciones e intercambiar con otros dibujantes interesados en el género.

Con respecto a la incidencia norteamericana en los cómics que consumimos en Venezuela, Silva, L. (1977) expresa que:

“En el subdesarrollo latinoamericano, si hacemos excepción de dibujantes como Quino, el argentino creador de Mafalda, o como Rius, el mexicano creador de Los supermachos, todo el inmenso resto de los comics de que disfruta el lector no son otra cosa que un sutil modo de gravitación ideológica de los Estados Unidos sobre nuestros países”.

Finalmente, es necesario reflejar aquí que las versiones audiovisuales de los cómics impresos, suelen ser más populares que estos últimos, de hecho, en Latinoamérica es más sencillo conocer el cómic (anime) japonés que leerlo en su versión impresa, debido, sobre todo a los problemas de importación por los cuales atraviesan muchas naciones latinoamericanas. Nuestra intención es profundizar el estudio del cómic y de su carga ideológica en futuros trabajos.

IV

CONCLUSIONES

El cómic es un producto comunicacional que se ha convertido en un mecanismo a través del cual es factible la transmisión de ideologías que no responden a la realidad venezolana y que, en consecuencia, contribuyen a la alienación de una masa poblacional que diariamente lee o visualiza cómics norteamericanos o asiáticos.

Lo anterior se vincula con el hecho cierto de que la ideología se encuentra en todas las acciones que ejecuta el ser humano debido a que, conciente o inconscientemente, es portador y difusor de ideologías que  ha adquirido a través de la escuela y de la familia, fundamentalmente.

La ideología transmitida de esta forma responde a usos y valores concretos de la sociedad en la cual crece el individuo, sin embargo, los medios de comunicación, inciden en la percepción que un individuo puede tener del mundo, básicamente porque su poder de penetración y los mensajes que, explícita e implícitamente, promueven, llegan a permear las mentes más jóvenes, produciéndose un estado de alienación, es decir, de “transculturación ideológica”.

BIBLIOGRAFÍA:

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UNA MIRADA A LA HISTORIA DESDE INVASOR

UNA MIRADA A LA HISTORIA DESDE INVASOR

Lic. JOSÉ ANTONIO QUINTANA GARCÍA
Y Lic. HÉCTOR PAZ ALOMAR,
periodistas del Invasor, Ciego de Ávila.

La divulgación de la historia mediante la prensa impresa tiene una larga tradición en Ciego de Ávila. En las primeras décadas del siglo XX en las páginas de El Pueblo, fundado en 1905 y decano de la prensa avileña en la etapa de la República Neocolonial publicó la sección “Próceres trochanos”, que divulgó las biografías de las principales personalidades de la localidad que lucharon contra el colonialismo español.

La influencia de Antonio Benedico, quien fue el primer historiador de la Ciudad de los Portales, y a la vez,  redactor y editorialista de este medio de comunicación contribuyó a que se incluyera en su línea de editorial trabajos sobre temas históricos. Es lamentable que, debido a la destrucción de los periódicos, no podamos precisar toda la labor que desempeñó este historiador y periodista que se inició en el periodismo en Las Avispas en el primer lustro del siglo XX, en 1914 fundó la revista Para ti y el periódico La Luz y fue Jefe de Redacción de El Baluarte y de La Región. Director propietario de El Heraldo. Colaboró en casi todos los periódicos de la ciudad. 

Fue precisamente Benedico quien en la revista Alma Ilustrada  publica el primer trabajo que analiza el origen del nombre de Ciego de Ávila, texto que aparece en el número correspondiente al mes de noviembre de 1921. (1)

La Voz del Magisterio, fundado por el educador y periodista Dr. Eleododo Ruíz Orozco en el mes de diciembre de 1954 tuvo el acierto de dar a conocer en fragmentos la tesis de grado de Paulino Urbieta: “Ciego de Ávila. Estudios estadísticos de sus recursos económicos” valiosa fuente para el conocimiento de la evolución histórica del término municipal avileño.

Los primeros libros y folletos de  historia regional y local publicados fueron escritos por periodistas. Enrique García, director y dueño de La Región y de la de la imprenta La Avileña, dio a conocer en 1920 Bosquejo Histórico y Geográfico de Ciego de Ávila, en 1929 de Álbum Rojo,  y en 1955  Ciego de Ávila.

Pedro G. Subirats, historiador, narrador y periodista moronense, colaborador frecuente de numerosos periódicos en 1929 publicó el libro Historia de Morón, acompañararon a este autor en la divulgación del pasado en la prensa en la Villa del Gallo, Benito Llanes, quien redactaba una sección titulada «Del Morón antiguo» en el periódico Renovación, y Federico Naranjo Moronta y Rodrigo Aguilar.

Después del triunfo de la Revolución como sabemos hubo un extenso período de silencio en la prensa plana. La falta de recursos para subvencionar algunos de los periódicos que circulaban y la confiscación de otros creó un impasse que se extendió hasta 1979. Entre aquellos periódicos que tuvieron vida efímera, en 1959, se encuentra Clamor Revolucionario (2), fundado el 9 de marzo de ese año en la ciudad de Ciego de Ávila. En la primera página publicaba la sección “Galería de mártires”, donde daba a conocer las biografías de los combatientes revolucionarios avileños caídos durante la tiranía batistiana.

Evocar el pasado heroico del pueblo cubano, sus luchas contra el colonialismo español y las dictaduras de Machado y Batista; las hazañas de los combatientes en el enfrentamiento a los bandidos y en las misiones internacionalistas constituyeron desde el 26 de Julio de 1979, fecha en que se funda Invasor,  temas recurrentes que están en correspondencia con uno de los objetivos del periódico: la formación de valores como el patriotismo y el internacionalismo  en los lectores.

En la década del 80 publicó una sección muy popular en su edición dominical titulada “Una ojeada a nuestra historia”, escrita por el historiador Arnaldo Aguilar Couso y en la que también colaboró Álvaro Armengol, investigadores autodidactas, sin dominio del oficio periodístico, pero a quien todos agradecemos la información que aportaron en el esclarecimiento de sucesos, destacándose entre otros, la rectificación sobre fecha en que Máximo Gómez asaltó  Ciego e Ávila en 1875, hasta ese momento divulgada como ocurrida en el mes de abril cuando en realidad aconteció en mayo. 

En aquel período como las ediciones eran diarias había más posibilidades de darle  cobertura a los temas históricos nacionales, internacionales y regionales.

En los noventa, con la disminución a una tirada mensual, como es lógico esta situación favorable cambió, aunque se mantuvo la decisión de priorizar la publicación de trabajos históricos. La sección “Avileñitas” a cargo de Ángel Cabrera divulgó curiosidades históricas. En esta década dos campañas nacionales impulsaron la presencia de la historia: el centenario de la Guerra del 95 y el 30 aniversario de la Revolución.  Además de divulgar las biografías de los combatientes y sucesos más importantes en la lucha contra Batista, también se dio a conocer aspectos novedosos como el impacto de la reconcentración en territorio avileño y el accionar de Máximo Gómez y otros jefes mambises en la región.

Desde el año 2003 para darle tratamiento a los temas históricos en Invasor elaboramos un plan en coordinación con la Unión de Historiadores de Cuba y la Oficina de Asuntos Históricos del Comité Provincial del Partido que incluye no solo las efemérides más relevantes del año, sino también resultados científicos de los investigadores, quienes tienen su espacio como colaboradores.

Por supuesto que como la realidad supera a veces la teoría, se suman otros hechos que no estaban concebidos en el plan.

Cuando hay algún acontecimiento extraordinario, por ejemplo un aniversario cerrado del natalicio o el fallecimiento de una de las principales personalidades del proceso revolucionario, elaboramos un suplemento especial, hemos dedicado a Martí, Máximo Gómez y el Che este tipo de impresiones especiales. 

A veces por su magnitud el tema ha desbordado las páginas del semanario. Así sucedió con el 80 cumpleaños de Fidel, el periódico constituyó un grupo de trabajo que confeccionó una cronología de la presencia del Comandante en Jefe en Ciego de Ávila, se rescataron hechos, e imágenes mediante búsquedas en fondos documentales de la provincia y de Camagüey; además la investigación fue el soporte de un álbum especial que el gobierno provincial, en nombre del pueblo avileño, hizo llegar a Fidel.

Invasor ha publicado trabajos que luego han formado parte de los libros Venezuela y la independencia de Cuba (1868-1898), Ciego de Ávila del cacicazgo al siglo XIX, El Che y los que abrieron la senda, Con el arcón acuestas, A paso vivo. Carlos Aponte en Cuba, entre otros. La presencia de los avileños en Girón y del comandante Camilo Cienfuegos en Ciego de Ávila durante años ha tenido un seguimiento por el periodista Héctor Paz, compilados estos textos integran dos libros en preparación.

El  reconocimiento a la labor de quienes investigan y escriben la historia no ha dejado de estar presente en el plan editorial del semanario.

En Invasor el tratamiento a la Historia no tiene una página fija, aunque lo más frecuente es dedicarle un espacio de la Tres. Mas, también se han publicado trabajos históricos en la portada, en la cultural o en la deportiva. No hay dogmatismos al respecto.

Sin embargo, a nuestro juicio, la divulgación de temas históricos relacionados con la cultura y el deporte reciben menos atención que los políticos. Igual ocurre con la historia de las comunidades, las leyendas y la presencia de los diferentes componentes étnicos de nuestra población, temáticas muy atrayentes.

Al respecto existen experiencias relevantes en el país, recordemos los reportajes de Leonardo Padura, Emilio Surí y el moronense Ángel Tomás González en Juventud Rebelde, en la década de los ochenta, o los textos del florenciano Jayme Saruski, Premio Nacional del Literatura, en Bohemia, trabajos que han sido compilados en libros y que constituyen modelos de periodismo de investigación con elevada calidad literaria.

Como toda modalidad periodística, en el periodismo histórico es válido el empleo de cualquier género para tratar un tema. Predominan, en el caso de Invasor, el reportaje, la entrevista,  la crónica y el artículo.

En relación con el aspecto formal, con la escritura, queda mucho camino por andar, pues el periodismo histórico permite el empleo de recursos propios de la ficción literaria que por falta de tiempo, o de conocimientos y oficio en el caso de los colaboradores que nos son periodistas no se utilizan. Por ejemplo, la recreación del ambiente, de la época, a veces es obviada. Sabemos cuánto contribuye esto a que el relato sea ameno, sin que por ello  deje de ser objetivo.

Finalmente, me permito varias recomendaciones: 1-Organizar un taller de técnicas periodistas para los investigadores que colaboran con el periódico. 2-Mejorar el titulaje. 3-Emplear los recursos de la literatura de ficción en la redacción de los trabajos de temas históricos. 4- Aumentar la publicación de trabajos sobre temas históricos relacionados con la cultura artística literaria y el deporte.

Notas:

(1) Ángel Cabrera, Álvaro Armengol y Mayda Pérez: Ciego de Ávila, del  cacicazgo al siglo XIX, Ediciones Ávila, Ciego de Ávila, 2006, pág. 29. La revista comenzó a circular el 15 de septiembre de 1921.

(2) Fue su director Marcelo Tier Pérez y redactores Raúl Hernández Báez, Manuel Payán Zubulet y Pedro Enrique García Carmenate. También colaboró el abogado español de ideas republicanas Félix Martínez Barberán. Circulaba los lunes y en los talleres de la imprenta La Nacional, ubicada en Libertad, no. 12 tenía su redacción y administración, esta última  a cargo de María Teresa. Pérez. 

Bibliografía:

Machado Ordetx, Luis: «Intervención ante periodistas cubanos en ocasión del aniversario 110 del matutino La Correspondencia, de Cienfuegos, Cuba», enero de 2009, consultado en http://cubanosdekilates.blogia.com

Periódico Invasor, 1979-2009.

Quintana García, José Antonio: “La prensa avileña. Sucesos y personalidades”, trabajo inédito.

Vázquez Muñoz, Luis Raúl: Periodismo Histórico: la criatura que quiere vestirse, consultado en www.latecla.cu.


 

PERIODISMO SALVAJE: CLAVES PARA ENTENDER LA REALIDAD DE LOS MEDIOS OPOSITORES EN VENEZUELA

PERIODISMO SALVAJE: CLAVES PARA ENTENDER LA REALIDAD DE LOS MEDIOS OPOSITORES EN VENEZUELA

MSc. YANELA SOLER MÁS,
Profesora de la Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana

Hace unos meses fueron publicadas en este espacio las respuestas a las preguntas de la brillante oponencia que realizara el respetado profesor y periodista Roger Ricardo Luis a mi tesis de maestría, cuya defensa tuvo lugar en la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.

Motivada por el interés que despierta en mí el estudio del discurso periodístico de la prensa venezolana, propongo continuar tratando este tema en las siguientes ediciones de mesadetrabajo. En esta ocasión, pretendo centrarme en las cuestiones éticas del periodismo que se desarrolla hoy en Venezuela y cómo inciden en la presentación del producto periodístico a los públicos.

Antes de adentrarnos en las posturas éticas de la prensa venezolana, es pertinente reflexionar sobre el desarrollo de la política de ese país, con el objetivo de entender mejor el contexto actual en el que se desenvuelven los medios.

Con el siglo XX, inició en Venezuela una época de toma ilegítima de poderes, como la dictadura de Marcos Pérez Jiménez en los años cincuenta.
“Venezuela, (…) desde el derrocamiento de la dictadura militar del general Pérez Jiménez, al final de la década de los años cincuenta del siglo pasado, fue presentado como modelo de democracia parlamentaria en el área latinoamericana y no sufrió el azote de los regímenes dictatoriales de “seguridad nacional” que asolaron la región” (López Calvo, 2006).

Sin embargo, los presidentes que le sucedieron al dictador, tomaron un país que se sumía más en la miseria y los problemas sociales: Rómulo Betancourt, Raúl Leoni, Rafael Caldera, Carlos Andrés Pérez, entre otros, no tuvieron ni la capacidad, ni la disposición de intentar resolver tales situaciones.

La figura de Carlos Andrés Pérez se muestra como la más interesante después de Pérez Jiménez, debido a que gobernó el país en dos ocasiones. Su regreso al poder a fines de los años ochenta generó un periodo de inestabilidad política: al intentar imponer el sistema neoliberal de manera brusca, provocó la reacción de sectores populares, que en febrero de 1989 protagonizaron el Caracazo, se produjeron dos intentonas de golpe de estado (el 4 de febrero y el 27 de noviembre de 1992) y fue la primera vez en la historia venezolana que se celebró un juicio a un presidente en funciones.

Carlos Andrés Pérez, acusado de malversación y fraude de registros secretos, tuvo que abandonar el poder antes del año de cumplimiento de su mandato. Posteriormente, fue Rafael Caldera quien volvió a tomar la presidencia, en el año 1994.

Es de destacar que un matiz importante de la política venezolana figuraba en el cumplimiento del Pacto de Punto Fijo, que alternaba la presencia en el poder de los dos partidos tradicionales: Acción Democrática (AD) y COPEI.

Sin embargo, en diciembre de 1998, la elección del actual presidente Hugo Chávez rompió aquella tradición. Chávez tomó un país con una crítica situación: enormes desigualdades sociales y amplias bolsas de pobreza.

La primera medida adoptada por Chávez para iniciar la restauración del país fue la modificación de la Constitución. Esto no sólo cambió el nombre del país a República Bolivariana de Venezuela, sino que tenía como objetivo fundamental “establecer una sociedad democrática, participativa y protagónica, multiétnica y pluricultural en un Estado de justicia, federal y descentralizado” (Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, 1999).

De más está decir que los partidos tradicionales, secundados por otros de menor cantidad de militantes, no aplaudieron la iniciativa del presidente de la república venezolana. Así surge el movimiento opositor venezolano, que no cuenta con una figura líder ni un proyecto determinado, sino está constituido por la suma de los partidos que lo conforman, siendo Un Nuevo Tiempo y Primero Justicia los abanderados.

La llegada de Chávez a la presidencia de la república no sólo provocó que un número considerable de partidos se convirtieran en antagonistas de su disposición, sino también que el sistema de comunicación pública expresara abiertamente las contradicciones gobierno-oposición, siendo la prensa venezolana (1) la principal arma utilizada para ello.

Durante el proceso revolucionario, la inmensa mayoría de los medios de comunicación, han asumido prácticamente la posición de partido político opuesto al gobierno. La difamación de programas revolucionarios como el Plan Bolívar 2000, la tergiversación de la información u ocultamiento de la misma durante el golpe de estado de abril de 2002, la suspensión de programación durante el paro general de fines de 2002 y la emisión de cuñas comerciales con propaganda política que transmitían la idea de caos general, han sido recursos de los que se ha valido la prensa privada venezolana en su conjunto para desacreditar la gestión del actual gabinete de gobierno.

Durante el desarrollo de procesos eleccionarios y refrendarios, los medios de comunicación privada han desatado campañas destinadas a lograr efectos contrarios a los defendidos por el gobierno en sus propuestas.

El sistema mediático en Venezuela está compuesto por un número considerable de órganos de prensa, donde predomina la tendencia opositora. Los medios de comunicación regionales, es decir, los estadales y municipales presentan similar estructura, donde predominan los medios cuyo discurso simpatiza con los postulados que defiende el sector opositor.

Otro elemento importante que caracteriza a los medios en Venezuela, es la existencia de estructuras discursivas antichavistas que son explotadas en los productos comunicativos publicados por los que simpatizan con la tendencia opositora. Sin embargo, luego de producirse la salida al aire de estos, los medios oficialistas responden con una estrategia de contraofensiva mediática. Cuando esto sucede, el acontecimiento deja de figurar en la agenda de los medios opositores, y es sustituido por otro.

Puede ocurrir que si un acontecimiento fue noticia de segunda página hace cinco días en un diario local del Zulia, los diarios nacionales sobredimensionan dicho acontecimiento y figura días después en primera plana.

La manera en que los medios audiovisuales presentan las noticias es una nueva concepción de periodismo, que tiene sus raíces en el periodismo norteamericano y Venezuela asume: el acontecimiento visto como reality show y melodrama, de esta manera cambian los criterios de lo que es información y cómo esta puede llegar al público.   

Como ocurre con el contexto político-social, la polarización de la prensa venezolana es otro factor sobre el que llaman la atención periodistas y expertos. Dicha polarización se evidencia en los contenidos, y la frecuencia con que son tratados en los productos comunicativos, de manera favorable o no al gobierno. 

En este sentido, la Universidad Católica Andrés Bello realizó una investigación que analiza el rol que jugaron los medios antes del referendo del 2D de 2007. El informe cita el papel de las televisoras: “Globovisión, por ejemplo, sumó 70 por ciento de cobertura contraria a la reforma de la constitución y 14 por ciento favorable a la reforma. RCTV mostró 84 por ciento de noticias contra la reforma y 16 por ciento a favor. Televen mostró un relativo equilibrio en el 2007, respecto al año anterior, cuando la red se mostró parcializada al gobierno. Teves mostró 90 por ciento favorable a la reforma y un 4 por ciento en contra. Y Canal I mostró 33 por ciento favorable, 47 por ciento en contra, y 20 por ciento neutral”.

Otro aspecto particular del sistema comunicativo del país bolivariano es la presencia de un periodismo de fuente única y la no verificación de ella. La primera causa es efecto de la segunda. Los periodistas tienden a nutrirse de los otros medios informativos del país. “Es lo que comúnmente se llama cartelización de la información, es decir, todos los medios tienen la misma noticia en primera página (o abriendo el noticiario), presentan el mismo punto de vista sobre ella, se citan mutuamente al referirse a la fuente; lo que produce que todos los medios estén transmitiendo la misma información en el mismo instante” (Kaiser, 2003: 246).

Ante estas características del sistema de medios venezolano, cabe reflexionar sobre el papel del periodista como mediador entre el acontecimiento y el público y el cabal cumplimiento del ejercicio de la ética periodística.

PERIODISMO VENEZOLANO: ¿CUESTIÓN DE ÉTICA?

Según estudiosos del campus comunicológico, como el periodista hispano-francés Ignacio Ramonet y el español Pascual Serrano, el caso de Venezuela debería estudiarse en todas las escuelas de Periodismo, ya que está marcando una nueva dimensión sobre el papel de los medios: “…han asumido la dirección política de la oposición venezolana, debido a la descomposición y descrédito de los partidos opositores” (Ramonet: 2008).

Si tenemos en cuenta lo planteado anteriormente, podemos inferir que los periodistas venezolanos se acogen a las disposiciones de la línea editorial de los medios y de la agenda mediática de turno, sin tener en cuenta que esto perjudique al periodismo y viole las disposiciones del Código de Ética que “rige” su accionar.

La inmensa mayoría de periodistas venezolanos propone defender a la oposición, un número más reducido asume las posturas oficialistas, y un pequeño sector, que se denomina independiente, piensa que se debería cumplir con las disposiciones del código de ética que obligan a los comunicadores a reflejar la verdad sin sesgos y con las herramientas para que sean los receptores de información quienes finalmente decidan. Sin embargo, por lo general, quienes defienden esta posición, al cabo del tiempo también incurren en violaciones éticas, al parcializarse con la posición opositora.

El Código de Ética del Periodista Venezolano, dictado por el Colegio Nacional de Periodistas, expresa en la Exposición de Motivos que “el periodista se debe al público y por ello su información debe contribuir con su imparcialidad, veracidad, oportunidad y honestidad (2) a que la verdad del suceso difundido sea evidente. Sin embargo, el periodista es un profesional y un ser humano, puede equivocarse y deberá entonces permitir al público interesado, derecho de réplica”.

Lo cierto es que la actividad periodística venezolana actual está regida por la política del doble discurso, la intriga y la hipocresía, con el fin de complacer a los dueños de los emporios mediáticos o quizás para aumentar las ganancias personales de quienes ejercen el periodismo.

Si tomamos el artículo 2 del capítulo 1 del Código de Ética, podemos leer: “El periodista tiene su origen en la libertad de expresión y el derecho a la información (3), normas democráticas consagradas en la Constitución de la República. El periodista debe luchar por la vigencia y efectividad de tales principios.”

Sin embargo, un elemento que caracteriza al periodismo venezolano es la “desinformación” que tiene lugar en los medios de comunicación, quienes crean falsas expectativas, dirigidas a fomentar el rechazo hacia el estado de derecho u ocultan acontecimientos, poniendo en práctica la máxima: “Lo que no se hace público en los medios, no existe”.

Las maneras en que los periodistas tratan los acontecimientos en la prensa venezolana, ilustran el escenario antiético que matiza al periodismo de ese país. Un periodista de Globovisión, en una entrevista realizada hace poco más de un año en un programa de debate, señalaba que si se escribe que los sucesos de abril de 2002 fueron una maniobra de un pequeño sector de la oposición, se le daría la razón al presidente.

El periodista, en toda sociedad, debe formarse para visualizar los acontecimientos desde todas las aristas posibles; sin embargo, cuando toma partido desde una posición parcializada, distorsiona la visión del público, pues transmite un solo punto de vista del tema. El profesor colombiano Rubén Darío Restrepo (2004), alerta que “cuando los medios toman partido, pierden una norma y una ventaja fundamental que es la de poner distancia entre los hechos y sus protagonistas y el propio periodista”.

Aquí es puesta en evidencia la veracidad de la información que es transmitida. Esa veracidad entra en cuestionamiento cuando el periodista no conserva su independencia y sale en defensa de los presupuestos dictados por el emporio mediático a que pertenece.

La segunda víctima del conflicto político, alimentado por los medios de comunicación de Venezuela, es el Código de Ética del Periodista. Aquí hay que llamar la atención, porque la misma polarización de la prensa repercute en el colegio de periodistas. Muchos directores y profesores de carreras de Periodismo en universidades privadas venezolanas, defienden la postura de que la prensa debe cumplir la misión de ridiculizar al gobierno “antidemocrático” que dirige el país desde hace 10 años.

Para ello se escudan en una de las disposiciones del Código de Ética, donde se lee en el Artículo 42 del Capítulo VI, que “el periodista tiene el deber de combatir sin tregua a todo régimen que adultere o viole los principios de la democracia, la libertad, la igualdad y la justicia.”

La crisis de ética del periodismo venezolano se percibe sobre todo cuando los periodistas tratan a sus fuentes. Quienes responden a los medios que dan voz a la oposición, no suelen poner en tela de juicio los planteamientos realizados por ellos.

Durante los días de crisis política o de periodo eleccionario, el papel de los medios y de los periodistas va encaminado a mostrar más polarización y a construir situaciones políticas para captar la atención de los públicos.

En los primeros meses del 2008, antes del periodo de campaña para la votación de las elecciones regionales de noviembre, la principal voz opositora que se levantaba en el área metropolitana en contra de la gestión gubernamental, era la del entonces Alcalde de Chacao, Leopoldo López (4). Figura política joven, pretendía postularse como Alcalde Mayor. Apoyado por los medios de comunicación, en especial Globovisión, Leopoldo López sacó adelante toda una campaña donde se presentaba como víctima del Presidente y de otros funcionarios públicos.

Llegó al extremo de  construir la historia de un supuesto arranque del bolsillo de su camisa por trabajadores de la Aduana en el aeropuerto, cuando llegaba de los Estados Unidos, con motivo de una reunión que debía sostener con entes gubernamentales norteamericanos en la búsqueda de apoyo para su campaña. 

Por supuesto, debía buscar el desvío de la atención del público hacia un acontecimiento mayor, pues sabía que ya el Presidente conocía de los motivos de su viaje, y los medios oficialistas estaban explotando los hechos. Rápidamente, la agenda mediática cambió, no se habló en los medios opositores del arribo de Leopoldo López de Estados Unidos, sino del insulto que recibió en el aeropuerto, al ser maltratado por aduaneros.

Este pequeño ejemplo es extraído de una realidad donde se evidencia una marcada degradación de la actividad periodística. Cabría preguntarse: ¿gracias a la falta de ética, los medios venezolanos y los periodistas pueden subsistir en un contexto polarizado como el venezolano?, ¿la falta de ética de los periodistas opositores al tratar los acontecimientos es una nueva forma de entender y hacer el periodismo?, ¿realmente conocen los periodistas el Código de Ética que debe regir la actividad mediática venezolana?

Cuestiones con o sin respuesta, lo cierto es que el caso de la prensa venezolana es exquisito en matices, y estas páginas no alcanzan para profundizar en una reflexión más rica.

El sistema de medios opositores venezolanos intenta reconstruir una realidad político-social polarizada, y no tiene en cuenta las disposiciones fundamentales del Código de Ética periodístico. De hacerlo, se evidencia que lo manipula a su antojo, con tal de justificar las acciones periodísticas que se acometen en el tratamiento de los acontecimientos.

NOTAS:

(1) Al hablar de prensa venezolana, deberá entenderse el conjunto de diarios, televisoras, emisoras de radio agencias de noticias, sitios de Internet y blogs como un todo único, perteneciente al sistema de comunicación pública, junto a los otros soportes mediáticos que se utilizan como complemento: propaganda en carteles, vallas, etcétera.

(2) El subrayado es mío.

(3) Ídem.

(4) Leopoldo López, hasta mediados del 2008, se postulaba como Alcalde Mayor de Caracas, con vistas a las elecciones regionales que tendrían lugar en Venezuela el 23 de noviembre de ese año. Sin embargo, al entrar en vigor la Ley Habilitante,  junto a otros políticos fraudulentos,  Leopoldo López fue declarado inhabilitado, por lo que perdió el derecho a postularse para algún cargo público. En su lugar, Antonio Ledezma, actual Alcalde Mayor, fue el candidato que la unidad opositora encontró para optar por el cargo.

BIBLIOGRAFÍA:

BENSHIMOL, LEVY. Código de ética del periodista venezolano. Sala de Prensa, Vol. II, Año 3, Febrero 2002.

DOMÍNGUEZ CRUZ, SAILÍ. El proceso de Reforma Constitucional en Venezuela. Una mirada desde las agencias PL y AP.  Tesis de Licenciatura, Facultad de Comunicación, Universidad de la Habana, 2008.

GARCÍA LUIS, JULIO. Ética Periodística. Editorial Pablo de la Torriente, La Habana, 2005.

GUZMAN, GUILLERMO. “Prensa” venezolana está atrapada en sus propias mentiras, sus “titulares” no son cosa de ética sino de taquilla. Disponible en URL: www.aporrea.org. Consultado el 8/04/09.

KAISER, PATRICIA. Estrategias discursivas antichavistas de los medios de comunicación. Revista Venezolana de Economía y Ciencias Sociales, Vol. 9, No. 3,  sept-dic 2003, pp. 231-253.

LUGO GALICIA, HERNAN. Venezuela, periodismo y democracia en terapia. Disponible en URL: www.icfj-home.com. Consultado el 6/04/09.

MUSSET, MIRIAM. Sin código de ética no hay periodismo. Disponible en URL: www.aporrea.org. Consultado el 11/04/09.

RAMONET, IGNACIO. La prensa venezolana dirige la oposición en sustitución de los partidos. Disponible en URL: www.chamosaurio.com. Consultado el 6/04/09.

SABA, MÓNICA. La prensa venezolana en tiempos de polarización. Disponible en URL: www.ijnet.com. Consultado el 11/04/09.