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LA PALABRA, PRIVILEGIO HUMANO

LA PALABRA, PRIVILEGIO HUMANO

MSc. ALBA BRICEÑO DE OSORIO y MSc. KEILA R. MONTES,
profesoras de la Universidad Bolivariana de Venezuela, Sede Falcón (Punto Fijo).

José Bidema López, profesor español, asevera que el sentido de la palabra más simple se multiplica desde el momento en que intentamos definirla. Esto es así porque el significado referencial de una palabra o una proposición es un objeto o un hecho del mundo, pero el sentido referencial del discurso es su universo, es decir, la realidad total de su unidad como posibilidad lógica (la realidad fáctica, más moral, más estética).

La palabra comunicación proviene del latín "comunis" que significa "común". De allí que comunicar signifique transmitir ideas y pensamientos con el objetivo de ponerlos "en común" con otro. Esto supone la utilización de un código de comunicación compartido, por lo tanto, para que ocurra el acto de la comunicación, los elementos que la practican deben utilizar el mismo lenguaje; de lo contrario, la transmisión de esas ideas, pensamientos, entre otros, se perdería.

Manuel Vázquez Montalbán (Historia y Comunicación Social) expresa que el lenguaje y la escritura se presentan como primitivos instrumentos de comunicación oral y escrita supeditados a las limitaciones de espacio y lugar y a su transmisión a través de la distancia entre el emisor y el receptor. La necesidad de comunicarse fue el motor de todo tipo de codificaciones expresivas.

Desde el principio de los tiempos la comunicación ha estado presente en la vida humana y a medida que ésta fue evolucionando la comunicación también lo hizo. Al principio, se manifestó de manera no verbal, así pues, comunicar es una cualidad innata y privilegio de nosotros, los seres humanos.

Todos los días los seres vivos se comunican de diferentes maneras, pero sólo los seres humanos podemos hacerlo  racionalmente, llevando a cabo infinidad de actividades, tales como conversar, reír, llorar, leer, callar, ver televisión, entre otras; por ello se dice que la comunicación humana es un proceso:

-Dinámico: Porque está en continuo movimiento y no se limita a una relación Emisor-Receptor estático, pues los roles se intercambian.  Por cuanto al emitir una respuesta, el receptor se convierte en emisor o viceversa.

-Inevitable: Pues es imposible no comunicar, incluso el silencio comunica. A veces cuando solicitamos una respuesta de alguien y no es dada, a este hecho se le pueden dar lecturas de acuerdo con el contexto de la conversación: a) no me interesa tu requerimiento; b) no quiero hablar contigo; c) quien calla otorga.

-Irreversible: Porque una vez realizada, no puede regresar, borrarse o ignorarse. La comunicación fue dada y no hay vuelta atrás. Lo que se expresó en ella, quedó.

-Bidireccional: Porque existe una respuesta en ambas direcciones. Según Pascualli, la comunicación supone un intercambio dialéctico de mensajes, en la que los polos dialogantes pueden hacer reversible la dirección del flujo y poseen una simetría basada en la posesión del máximo ‘coeficiente de comunicabilidad (http://www.infoamerica.org/teoria/pasquali1htm). Los mensajes que son emanados del emisor son decodificados por el receptor y viceversa. Se produce lo que catalogamos como feedback.

-Verbal y no verbal: Porque implica la utilización de ambos lenguajes, en algunos casos. Aunque hay otros tipos de lenguaje que también son utilizados en la comunicación como, por ejemplo, el lenguaje de señas que por su particularidad ha sido regionalizado en algunos casos. En Venezuela tenemos el lenguaje de señas venezolano que expresa situaciones y palabras de nuestra idiosincrasia y nacionalidad y el lenguaje simbólico o iconográfico que son los símbolos o íconos con los cuales expresamos algo.

Según su contenido:

-Comunicación como transmisión de información, modelo matemático de Shannon. La teoría de la información fue desarrollada inicialmente en 1948, por el ingeniero electrónico estadounidense Claude E. Shannon, en su artículo A Mathematical Theory of Communication (Teoría matemática de la comunicación Microsoft ® Encarta ® 2007. © 1993-2006 Microsoft Corporation), teoría relacionada con las leyes matemáticas que rigen la transmisión y el procesamiento de la información. Más concretamente, la teoría de la información se ocupa de la medición de la información y de la representación de la misma (como, por ejemplo, su codificación) y de la capacidad de los sistemas de comunicación para transmitir y procesar información.            

En esta  teoría la cantidad de información contenida en un mensaje es un valor matemático bien definido y medible. El término cantidad no se refiere a la cantidad de datos, sino a la probabilidad de que un mensaje, dentro de un conjunto de mensajes posibles, es recibido. En lo que se refiere a la cantidad de información, el valor más alto se le asigna al mensaje que menos probabilidades tiene de ser recibido. Además, la teoría matemática ha sido aplicada en diversos campos como la cibernética y lingüística entre otros.

-Comunicación como intercambio de información (modelo dialéctico de Serrano, 1986). Integra componentes que se pueden observar objetivamente (Expresiones y señales: objetos de las ciencias de la naturaleza), y componentes que se sitúan a un nivel introspectivo (representaciones: objeto de las ciencias de la cultura). No obstante, los estudios de la comunicación pueden quizás llegar a establecer un puente entre el saber de la naturaleza y el de las constricciones sociales.

-Comunicación como “hacer común”, compartir experiencias (Paradigma de acción participativa, cultural y modelo semiótico-informacional). El lenguaje puede cumplir funciones diferentes, en principio una función comunicativa y, luego, otra referida a la regulación del propio comportamiento (educacion.idoneos.com/index.php/287950).  El lenguaje sirve como instrumento para producir efectos sobre el entorno social.  El lenguaje puede, a su vez, plegarse sobre el propio sujeto y también de acuerdo con su secundaridad sobre sí mismo, el lenguaje regula la función comunicativa, y transforma y reglamenta el comportamiento de los individuos.  A medida que avanza la historia, el hombre desarrolla el alfabeto, de esta manera puede conservar el conocimiento a través de símbolos y significados compartidos. Lo cual resulta fundamental para el desarrollo del lenguaje escrito.

Los primeros medios que surgen fueron la piedra, la madera y el papiro (en Egipto), incluso los mayas, fabricaban un material similar. La aparición de estos medios permitió la preservación de la cultura aunque sólo una elite podría interpretar los significados, sólo aquellos que pertenecían al ámbito administrativo, político y/o religioso. En este tipo de sociedad, la mayor parte de las personas no tenía acceso a los medios.

Llamamos sociedad sin medios a aquella en donde el aire es el único medio portador de mensajes. Pero como el hombre naturalmente se inclina a la utilización de sistemas simbólicos, otros medios de expresión, como por ejemplo, la pintura, surgen espontáneamente. Los procesos comunicativos siempre están relacionados con la problemática social de los individuos. Pasquali (http://www.infoamerica.org/teoria/pasquali1.htm) afirma que en realidad no es correcta la denominación de los medios de comunicación, pues no sólo cosifican al receptor, sino que producen sobre él un efecto paralizante, ya que le restringen su posibilidad real de la comunicación, su capacidad de intervención.

En este caso estamos de acuerdo con Pasquali puesto que si se habla de comunicación, es de suponer que el receptor tiene oportunidad de interactuar con quien le envía un mensaje, de no ser así, estaríamos hablando de información más que de comunicación.

Entre los medios y la sociedad se da una relación de mutua ‘inmanencia dialéctica’ (http://www.infoamerica.org/teoría/pasquali1.htm), es decir, que hay una relación inseparable entre éstos, pues uno modifica o es creado por el otro y viceversa. Se plantea un discutir o se afrontan situaciones, resultando que el nivel cultural de una sociedad dada está relacionado con el papel que juegan los medios, de modo que cuando el nivel cultural es más bajo, el efecto de aquellos sobre la sociedad resulta mayor. E insiste en que no se puede suplantar el fenómeno antropológico de la comunicación por el espacio de los medios, ya que se trata de una ‘aberrante reducción’

En conclusión, la comunicación se da como un intercambio razonado entre individuos con intereses afines, lo cual caracteriza exclusivamente a los seres humanos desde el comienzo de los tiempos, pasando por la evolución y desarrollo que ha tenido lugar en la humanidad.

Los esfuerzos para hacer del lenguaje una fuerza más fundamental que la realidad social en que se origina y evoluciona convienen en indicar que la esencia del lenguaje no se reduce, en absoluto, a su potencia para hacer patente lo pensado al semejante, al próximo, al prójimo. El lenguaje no es sólo comunicación, aunque lo sea principalmente. (Josébiedmanterbook.net). Según lo expuesto antes, el lenguaje no sólo es comunicación, pues siempre va complementado con otras expresiones y contextos.

La Palabra

Corrientemente desde las teorías más antiguas, la palabra es confundida con la lengua ya que ésta es considerada como “la facultad natural de hablar” (Dictionnaire de Lingüistique (1973:358). Definir así la palabra es hacer de ella un acto, como el acto de caminar, comer, actos naturales, es decir, instintivos, innatos, que están en las bases biológicas específicas de la especie humana.

En las teorías behavioristas, como lo describe E. Sapir (1973:358) el proceso de adquisición de la palabra es en realidad absolutamente diferente al de caminar, pues éste es una función biológica inherente al hombre; al contrario, la palabra es una función no instintiva, más bien de cultura. El individuo comunica sus experiencias, sus ideas, sus emociones. Él debe esa facultad al hecho de que nació en el seno de una sociedad, de ésta manera si eliminamos la sociedad el hombre tendrá todas las oportunidades de aprender a caminar, pero él no aprenderá jamás a hablar.

Partiendo del estudio de la lengua, F. de Saussure (1973: 360) define la distinción entre lengua y palabra. Para él, el estudio de la lengua compara dos partes: una esencial que tiene por objeto el estudio de ella misma, que es social en su esencia e independiente del individuo; la otra secundaria tiene por objeto la parte individual de la lengua, es decir, la palabra.

La lengua existe en y para la colectividad, es un producto social de la facultad de lenguaje en el individuo; mientras que la palabra se distingue de la lengua porque es individual y se distingue de lo social.

De esta manera, F. de Saussure (1973:361) diferencia la lengua y la palabra una como producto que el individuo graba pasivamente; y la otra es un acto de voluntad y de inteligencia. En efecto, el acto creador que es la palabra dominio de la libertad individual se opone al proceso pasivo de memorización que es la lengua, la cual es un conjunto de signos y de reglas trasmitidos como una herencia, depositados en la memoria, donde son seleccionados, así pues, éste acto creador es esencialmente el hecho del acto de la palabra dominio de la libertad, la fantasía donde no existen reglas.

N. Chomsky (1973) está en desacuerdo con algunos aspectos de la teoría saussuriana, particularmente en la asociación que hace Saussure de la lengua y de la memoria, de allí que él reformula los conceptos de lengua y palabra, examinando particularmente el problema de la frase que, según Saussure, pertenece al dominio de la palabra siendo “un problema de creación libre y voluntaria mas que de reglas sistemáticas” (N. Chomsky, 1972:63).

Resaltamos entonces que la frase, elemento de la teoría, toma en cuenta la aptitud del sujeto que la produce y que comprende frases jamás dichas antes, esta creatividad lingüística revela esencialmente el dominio de la competencia, que de acuerdo a Chomsky, “es un sistema de reglas que lleva los signos a la interpretación semántica de esos signos”.

El concepto de lengua definido por F. de Saussure como “Sistema de signos”, es reformulado por N. Chomsky que lo sustituye como concepto de competencia “Sistema de reglas”, tomando en cuenta la creatividad que fue excluida por Saussure del sistema de la lengua y que resalta únicamente la palabra.

N. Chomsky, en efecto, distingue dos tipos de creatividad: la competencia, que es la creatividad gobernada por las reglas y la palabra que es la manera del hablante al utilizar esas reglas, es decir, múltiples manifestaciones individuales que finalizan por cambiar el sistema.

Resumiendo, para N. Chomsky, la creatividad realza la forma de expresión del hablante, y para F. de Saussure, el aspecto creador del lenguaje está en el hecho de la palabra. 

El signo es todo lo que se puede interpretar, sea objeto hecho o persona; el signo está compuesto de un significado “imagen mental” que varía según la cultura, y un significante “no siempre lingüístico puede ser una imagen”. El símbolo es un signo polivalente, por ejemplo, la palabra “silla” tiene como significante /silla/ y como significado “asiento”. Para Saussure (signo lingüístico) unión significado-significante, entidad de dos caras: imagen acústica (significante) y concepto (significado).

Si queremos explicar qué es significante, diremos que es la parte física del signo, afirmando que en el caso del lenguaje hablado está hecho de sonidos y en el del lenguaje escrito está hecho de color (tinta). Podemos agregar que en el lenguaje hablado el significante es objeto de la percepción auditiva y en el lenguaje escrito es objeto de percepción visual.

El Discurso

En la concepción lingüística moderna, el discurso es una unidad igual o superior a la frase; es la posibilidad que tiene el lenguaje de multiplicar su sentido a partir de la simple unión de palabras, las cuales son independientes del significado del discurso. La perspectiva del análisis del discurso se opone a toda óptica que sostiene que la frase es la unidad lingüística terminal.

J. Lacan (1973:157) sitúa el problema inicial del discurso cuando estudia la función, el campo de la palabra y el lenguaje. En el psicoanálisis E. Benveniste (1973:157) destaca como lingüístico el problema del discurso donde la lengua funciona como un instrumento de comunicación, es de esta manera que la frase deja de ser un término último y llega hacer una unidad: la frase es la unidad del discurso.

El concepto del discurso radicalmente ha modificado las perspectivas de la lingüística contemporánea, ya que el análisis del discurso renueva la problemática de la lexicología, concibiendo la frase como una unidad y reintroduciendo el sujeto de la enunciación y las formaciones ideológicas que, según N. Chomsky (1973:158), se constata renovando los referentes entre lengua y sociedad.

Se hace necesario resaltar que la semiótica del discurso social o sociosemiótica pretende estudiar el proceso por el cual los mass media han llegado a ser parte integral de la sociedad y la cultura, de allí la necesidad de construir un marco teórico para la noción de discursos como una instancia productiva de textos mass mediáticos y de las acciones comunicativas, de esta manera los discursos políticos, periodísticos, etc., vinculan las formas y los espacios sociales.

Se trata entonces de enfatizar que todo individuo nace dentro de una estructura social, objetiva, dentro de la cual se encuentran elementos significantes de la socialización; de esta manera Gramsci (2001:72) habla del concepto de “clima cultural”, definiéndolo como estructuras mentales y cognitivas mediante las cuales las personas manejan el mundo social.

De este modo, Gramsci hace referencia a la construcción de la hegemonía y la subversión del sentido común afirmando que el individuo reproduce prácticas sociales, entre ellas las prácticas comunicativas que dificultan e impiden la reforma cultural para lograr nuevas formas de pensar y actuar en correspondencia con la nueva sociedad basada en la “hegemonía liberadora” y  “trabajo permanente creativo”, produciendo prácticas individuales y colectivas que conducen a la transformación de la conducta, es decir, una hegemonía que suponga un nuevo modo de aprobación cultural por parte de las masas.

En este contexto, podemos hablar del intelectual orgánico fundamentado por Gramsci, el cual estamos formando en la Universidad Bolivariana de Venezuela; un profesional comprometido con sentido político-social, con liderazgo identificado con las masas; con un discurso hermenéutico-crítico que supere el sentido común que implique no solo hegemonía política sino intelectual y moral

Desde esta perspectiva y haciendo énfasis en la nueva hegemonía hacia el socialismo del siglo XXI entre cuyos objetivos está el articular y optimizar la nueva estrategia comunicacional, haremos un discurso de construcción en contraposición con los discursos de deconstrucción del capitalismo.

Es importante difundir en las prácticas comunicativas las prácticas sociales en las que intervienen actores sociales en funciones comunicativas diferentes. Según M. Serrano (1986), Actores que se sirven de la comunicación, responsables de la información que circula y de su consumo; actores que sirven a la comunicación aquellos que ponen en circulación la información elaborada por otros actores y consumida por terceros.

El pueblo revolucionario bolivariano debe estar consciente de su papel histórico en la construcción de la Nueva Hegemonía, que pasará por momentos de confrontación, de contrahegemonía, de resistencia popular contra la hegemonía de los explotadores capitalistas para instalarse nuevamente en Venezuela y mancillar la dignidad de la patria de Bolívar.

La formación de la nueva subjetividad para la revolución bolivariana requiere un intenso y profundo proceso de formación popular, de revolución moral a través de una educación radical y liberadora de la dominación capitalista, orientada a la conformación de una conciencia social y crítica de identidad popular con principios bolivarianos e integración latinoamericana.

Bibliografía:

Benveniste, Emile. 1966. Problèmes de Linguistique Générale. Gallimard. Paris, France.

Chomsky, Noam. 1968. Analyse formelle de langues natureles.
Gouthier- Villars et Mouton.

Chomsky, Noam. 1972. Language and mind. New York, Harcourt Brace and world.  

Dubois, Jean; Giacomo, Mathée; Guespin, Louis y Marcellesi, Christiane. 1973 Dictionnaire de Lingüistique. Editorial Librerie Larousse, dernier edition revue et corrigée. Paris, France.

Eco, Umberto,1980. C. Signo Barcelona: Editorial Labor S.A.
educacion.idoneos.com/index.php/287950

http://www.infoamerica.org/teoria/pasquali1.htm

Lacan, Jacques. 1966. Écrits. Le seuil. Paris, France.

Lanz, Carlos. 2001. Aportes de Gramsci  a la construcción  de la Hegemonía. Editorial Asociación de Educadores de Latinoamérica y el Caribe  (AELAC). Plan de Formación de Formadores UBV XXI. Dirección de Trabajadores Académicos. Vicerrectorado.

Microsoft ® Encarta ® 2007. © 1993-2006 Microsoft  Corporation.

Sapir, Edward.1921 Language: Introduction to the study of the speech. New York, Harcourt, Brace and world. Trad. Fr, Le Langage 1953. Paris, Payot.

Saussure, Ferdinand D. 1936. Cours de Linguistique Générale, Lausanne, Payot. Nouvelle edition 1972.

Serrano, Manuel Martín. Análisis Mediático de la verdad en la comunicación.  Madrid, 1986. Alianza Editorial.

Vázquez Montalbán, Manuel. Historia y Comunicación Social. Editorial Pablo de la Torriente La Habana.

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EN BUSCA DEL COMUNICADOR QUE NECESITAMOS

EN BUSCA DEL COMUNICADOR QUE NECESITAMOS

Dra. RAYZA PORTAL MORENO y MSc. ELENA NÁPOLES RODRÍGUEZ,
Profesoras de la Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Introducción

Las transformaciones derivadas del proceso de actualización de la política económica y social de la Revolución cubana suponen importantes retos, así como nuevas oportunidades, para la formación del Comunicador Social y la delimitación de sus campos de actuación profesional.

Como nunca antes, el país cuenta con un diseño de su política de desarrollo en diferentes ámbitos, lo que trae aparejadas un conjunto de necesarias transformaciones culturales que suponen un cambio en el horizonte de los valores, las actitudes y los comportamientos.

El actual escenario se caracteriza, entre otros rasgos, por:

--La necesidad del fortalecimiento de las instituciones productivas y de gobierno en todos los niveles (municipal, provincial y nacional), particularmente de sus sistemas de gestión.

--La revigorización del espacio local como ámbito legítimo del desarrollo, con importantes transformaciones orientadas a la autosustentabilidad financiera y alimentaria de los municipios, la descentralización de funciones estatales de formulación y control de políticas sociales, económicas y medioambientales, el fortalecimiento de las instituciones políticas y administrativas, entre otras.

--La necesidad de fomentar valores como la solidaridad, el ahorro, el emprendimiento, entre otros.

--La necesidad de mantener el consenso entre aquellos sectores de la población tradicionalmente adheridos a los principios revolucionarios y el imperativo de involucrar a aquellos grupos que manifiestan rasgos de apatía o desconexión con el proyecto nacional.

--La necesidad de dotar de competencias para la lectura crítica de productos de comunicación a una población cada vez más expuesta a los mensajes de los medios tradicionales y de otros productos culturales de desigual factura que circulan por redes informales de distribución.

--La necesidad de volcar a las universidades hacia el trabajo en pos del desarrollo local económico-social, garantizando “niveles superiores de liderazgo de los Consejos de Administración Municipales” (Objetivo no. 3 de Trabajo del MES).

Como puede observarse, el campo de la Comunicación y la Educación para el desarrollo, en tanto disciplina, tiene mucho que aportar a la conceptualización y superación de los problemas y metas mencionados. Tras cinco años de la implementación del Plan D y cercanos a la primera graduación de los estudiantes que han transitado por él, consideramos que se impone una revisión de la formación y  campo de actuación de nuestros egresados en lo concerniente a los conocimientos que aporta la disciplina. Más que formular propuestas concretas, pretendemos  compartir algunas reflexiones tomando en cuenta las trasformaciones que se producen en la sociedad cubana y el camino avanzado en nuestro trabajo docente, investigativo y extensionista.

Comunicación y Educación para el desarrollo. Espacios locales y comunitarios

Los procesos de comunicación y educación son relevantes para el desarrollo local en  al  menos  tres  sentidos. Por una parte, contribuyen al fomento de la participación ciudadana en la  planificación,  ejecución  y  control  de  las  estrategias de desarrollo local. En segundo término, contribuyen al fortalecimiento de las instituciones que intervienen en los procesos de desarrollo local y, por último, contribuyen significativamente a transparentar la gestión pública. Todo ello se logra a partir de los procesos de creación de capacidades y formas de relacionamientos, así como de construcción de sentidos compartidos, que empoderan a las personas para desplegar prácticas autogestionarias y sustentables. 

Para profundizar nuestra presencia en el escenario local, es importante que reivindiquemos el concepto de comunicación como valor de desarrollo social. Para ello será necesario que precisemos qué entender por comunicación para el desarrollo, pues todavía coexisten sentidos que la asocian a un conjunto de productos comunicativos diseñados para “enseñar” a las personas a hacer mejor las cosas, con definiciones más complejas, tendientes a pensarla como prácticas sociales comunicativas que defienden como centro el ser humano y su crecimiento, o sea, el desarrollo humano sostenible; buscan la transformación en función del desarrollo social; y aluden al uso del diálogo horizontal, la participación, la democratización, el empoderamiento, la emancipación de los sujetos, etc., como vías para conquistar el desarrollo social y humano aspirado (1).

Este último concepto no es el que tradicionalmente hemos manejado en nuestra academia. En muchas ocasiones hemos estado y estamos permeados por una epistemología que sustenta una comunicación  dominadora y excluyente, que empieza y termina en los medios. Nuestro principal reto es contribuir con la conformación de una epistemología del sur, acorde con las complejidades y características de nuestra realidad, inmersa en un continente que busca su definitiva liberación y en un contexto global agresivo que nos exige la creatividad  constante en nuestro trabajo transformador.

En términos de formación profesional, esto supone buscar la adecuación del perfil profesional a las necesidades sociales, así como elevar el nivel profesional de análisis y sensibilidad a un alto espectro de demandas sociales. Estamos en condiciones de ampliar la formación de nuestros estudiantes de forma que incorporen la necesaria visión estratégica de la experiencia comunitaria que le permita los recursos cognitivos y prácticos  necesarios para desarrollarse como estratega de procesos a largo plazo,  recurriendo a diferentes  medios  y  soportes  comunicativos no solo mediáticos y organizacionales sino también  grupales e interpersonales. Esto permitirá ampliar el espectro de esferas de actuación, tal como sugieren resultados investigativos alcanzados el pasado  curso (2).

Comunicación y Educación

A partir del concepto amplio de comunicación educativa que reconoce todos los espacios sociales como emergentes y como potencialmente comunicacionales y educativos consideramos que hay otras dos áreas de trabajo e investigación que resultan esenciales. Por una parte, el diseño e implementación de programas y proyectos de educación para la comunicación, que permitan la formación de receptores críticos ante los mensajes que circulan en la sociedad.  Este constituye un espacio de poco desarrollo desde el punto de vista investigativo y extensionista, que urge trabajar.

Por otra parte, debemos tener más presencia en el diseño de productos y estrategias educativas en diferentes ámbitos, orientadas solucionar problemas acuciantes como el cuidado del medio ambiente, la promoción de estilos de vida saludables, la violencia de género, el desarrollo endógeno y sostenible en los espacios locales,  entre otros.

Dar respuesta a estas demandas implica lograr que el futuro comunicador social identifique que el trabajo educativo será más efectivo cuanto más rica sea la trama de flujos comunicacionales que sepa abrir y poner a disposición de los ciudadanos, permitiendo que estos se conviertan en gestores de procesos transformadores. Del mismo modo, supone redoblar el esfuerzo de la formación teórica y cultural de nuestros estudiantes.

Hacia el comunicador integral

El breve esbozo realizado hasta aquí sobre ámbitos de actuación y responsabilidad social del comunicador nos lleva a pensar en la necesidad de una formación integral, que integre armónicamente los conocimientos disciplinares de la carrera.

¿Podremos enfrentarnos a procesos de educación para la comunicación con niños de secundaria básica sin atender a las relaciones entre el sistema social y el sistema comunicativo prevalecientes hoy en la sociedad cubana? ¿Podremos impulsar experiencias de transferencia de tecnologías más sustentables entre productores agropecuarios sin dominar técnicas de diseño y publicidad? ¿Podremos contribuir a conformar sistemas de comunicación interna y externa de las nuevas estructuras de producción cooperativa sin echar a andar procesos y flujos horizontales, participativos, de comunicación? ¿Podremos contribuir a fortalecer los gobiernos locales sin combinar presupuestos teórico-metodológicos de la comunicación política, la comunicación organizacional y la comunicación para el cambio social? ¿Podremos crear estrategias de formación de valores sin incluir acciones que toquen las fibras de los problemas allí donde surgen: el espacio de la comunidad, de la familia, de la escuela?

Como ha señalado la doctora Hilda Saladrigas,  “en las condiciones de Cuba, lo idóneo es lograr formar un comunicador de carácter integral. Las hiperespecializaciones son procesos costosos y nuestra fortaleza tiene que radicar en el diálogo entre las disciplinas. Lo importante es no fragmentar más objetos ni prácticas, sino hacerlos propensos a la integración entre sí. La especialización tiene que venir de la mano de la práctica profesional con posterioridad” (3).

Notas:

(1) GUMUCIO DAGRON,  ALFONSO.  Comunicación para el Cambio    Social: Clave del Desarrollo Participativo revistas.javeriana.edu.co. Vol 30, No 58 (2011).

(2) Rafuls Trujillo Gretel. “Para correr el horizonte de la utopía”. Una aproximación al proceso de configuración del perfil del comunicador y la comunicadora en el campo de actuación de la Comunicación Para el Desarrollo. Tesis de Diploma Licenciatura en Comunicación Social, 2012.

(3) Véase Rafuls (2012).

Bibliografía:

Garcia Graña, Geisel. Participación bajo palabra. Un estudio las prácticas comunicativas que sustentan la participación popular en espacios del poder local Tesis de Diploma Licenciatura en Comunicación Social, 2007.

González Escalona, Niurka. Educación para la Comunicación.   Experiencias en instituciones de los ámbitos académico, mediático y comunitario. Tesis de maestría, junio 2013.

GUMUCIO DAGRON,  ALFONSO.  Comunicación para el Cambio    Social: Clave del Desarrollo Participativo revistas.javeriana.edu.co › .. Vol 30, No 58 (2011).

Pino Más,  Tania del.  La Comunicación Educativa para la Salud en la Atención Primaria. Un estudio de casos en Ciudad de La Habana Tesis en opción al título de Máster en Ciencias de la Comunicación, Universidad de La Habana.

Nápoles Rodriguez, Elena. “Poder Popular y participación en un municipio cubano”. Tesis en opción al título de Máster en Ciencias de la Comunicación, Universidad de La Habana, 2007.

Rafuls Trujillo Gretel. “Para correr el horizonte de la utopía”. Una aproximación al proceso de configuración del perfil del comunicador y la comunicadora en el campo de actuación de la Comunicación Para el Desarrollo. Tesis de Diploma Licenciatura en Comunicación Social, 2012.

 

¿ES VERDAD LO QUE OIGO, VEO Y LEO?

¿ES VERDAD LO QUE OIGO, VEO Y LEO?

Lic. LUIS SEXTO,
Premio Nacional de Periodismo,
Profesor de la Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Uno se pregunta qué es ser periodista en un mundo donde hay que preguntarse a cada rato si lo que veo, oigo o leo es verdad o simple ficción teatral. Y por lo cual uno puede deducir que los “periodistas mediáticos” –fíjense que no es lo mismo que periodista a secas- han venido derivando hacia una mutación que oscila entre el escenógrafo y el tramoyista, bajo el control genético de los grupos de poder político y económico.

El asunto es ya un plato común en el menú temático de la actualidad. Qué significa, pues, ser periodista en este mundo. No renuncio a repetir que el periodista en la mayoría de los medios más influyentes y  en la mayoría de los sitios habitables del planeta, es un personal auxiliar –directa o indirectamente-  de los intereses geopolíticos de los Estados Unidos y sus aliados. Y no es raza nueva. Una de sus células matrices surgió y prosperó en  la guerra hispano cubana americana, en 1898, cuando el astuto William Randolph Hearst -propietario de la cadena “mediática” del mismo nombre- le dijo aproximadamente al presidente de los Estados Unidos: Prepare la guerra que yo pongo las justificaciones. Que consistían en publicar noticias presuntamente provenientes de sus enviados a La Habana con historias fraudulentas o manipuladas de modo que ante la opinión pública norteamericana se amontonaran las buenas razones para avalar una guerra del naciente imperialismo norteamericano contra el senescente colonialismo español. ¿Alguna diferencia con los preparativos de la campaña contra Irak, Afganistán o Libia? ¿O la que se elucubra contra Siria e Irán?

Ya desde entonces –preliminares del siglo XX- el periodista a lo Emilio Zola o a lo John Reed se viene transformando en una figura con olor a naftalina o a formol.  Raramente algunos, que suelen ser de izquierda, son capaces de echarse a las espaldas una causa y defenderla con ingenio, coraje, verdad, como en el caso Dreyfus, o se arriesgan a ser testigo abnegados, verídicos, objetivos, de un “México insurgente” o de “Diez días que estremecieron al mundo”, o apuestan a la denuncia de “los hombres del presidente”. Por tanto, ser hoy periodista de vocación, servidor de la verdad -sobre todo de la verdad de los de abajo, los escarnecidos y oprimidos- es un modo fuera de moda dentro de la llamada democracia occidental o burguesa, cuyos medios se han centralizado o concentrado tanto que sus fines de servicio público se frustran bajo la avalancha de intereses privados o corporativos.

Raspen la piel de una red de periódicos o de televisoras, o en la propia web y verán los vasos sanguíneos de un monopolio –aunque ya la actualidad no admita este término- vinculado a troncos empresariales de múltiplo objeto y razones sociales.

Casi no existen opciones. Ahora predominan los “periodistas mediáticos”. Han empezado a ser una categoría infamante. Su autoestima se disuelve ante las cámaras y las palabras, porque “median” entre la verdad y la mentira, entre el terror y los aterrados,  entre la guerra y los que la fomentan y se benefician con la destrucción y la muerte. El periodista español Antonio Maira ha inventado, a mi parecer, el verbo cipayear, que les encaja sin mayores regodeos. No escriben ni reportan, cipayean en nombre de un  crédito concentrado a base polvos de estrellas extintas.

La periodista española Maruja Torres cuenta en su libro Mujer en guerra que cuanto conflicto bélico cubrió en su borrascosa profesión fue con la misión de dar color a lo que pasa. Los editores del El País sabían qué le pedían a la polémica columnista cuando la remitieron a Beirut. Otros se ocupan de decir lo que pasa. Pero no basta si seriamente se empeñan los medios en informar.

“Dar color” en el periodismo sugiere mucho más que una pincelada. Una frase saturada de alguna sentimentalidad gratuita. El periodista polaco Rysiard Kapuscinski en una entrevista con el periódico La Jornada, de México, lo definió así, de modo que ya podemos entender de que empiezo a hablar: Uno se percata que los instrumentos tradicionales del periodismo son insuficientes cuando queda mucho por decir en una nota informativa, un cable.  Y por ello hay que pedir prestado ciertos recursos a la literatura de no ficción para que el periodismo pueda reflejar el llanto de una madre sobre el cadáver de su hijo calcinado por un misil y la desesperación de una familia ante su casa arruinada por bombas y cañones.

El norteamericano Norman Sinn llama periodismo o reportaje personal a lo que otros llaman periodismo literario.  El nombre de periodismo personal, parece ser el que más se ajusta dadas las circunstancias en que hoy predomina la imagen y con ella la televisión. Aparte de sus características hipnóticas, de su imposibilidad de establecer una relación dialógica con el receptor, la TV es uno de los medios más enmascaradores y manipuladores de la realidad. Las cámaras de vídeo la eligen y graban de modo aséptico. Periodistas y camarógrafos llegan solo a donde necesitan, hablan exclusivamente con quien necesitan y sin siquiera oler el ambiente toman el autobús o el helicóptero hacia los estudios donde con un fragmento de realidad pretenderán expresar todo el orbe local. La TV y otros medios han inaugurado la época de “la información como espectáculo”, según el parecer de la propia Maruja Torres, que estima, además, que muy a menudo una foto miente tanto como mil palabras A mi parecer, la mayor manipulación periodística del acontecer se ubica en la aparente objetividad de la noticia o la información. Poco espacio se le da a los valores humanos.

El periodismo personal, pues, viene siendo un antídoto para esa manipulación mediática que ignora las zonas más conflictivas de un conflicto. Le enviada de El País tenía razón: ir a Beirut para “dar color”… el color de la sangre y el color de dolor singularizado en una persona, víctima de una guerra cuyo sentido se oculta a veces en subterfugios de nacionalismos, de tendencias religiosas o de rescate de las libertades conculcadas por un “genio del mal”. Y para “dar color”, para escribir como artista, y persona humana  lo que se observa como periodista, se necesita levantar las cubiertas de los sótanos, penetrar en las alcobas, llegar a los hospitales y cementerios. Ya no se trata de contar cuantos misiles estallaron esa noche. O cuantas excusiones de la aviación de los invasores.

El periodista narrador, el John Reed de este momento, tendrá que andar por ahí, democrática y honradamente entre la gente, dándoles protagonismo a los parias, apostando incluso su vida a una historia verídica que servirá para revelar el color más soterrado e intenso. Ese que hoy casi ningún medio, ni ninguna fuerza política mezclada con la pólvora y las explosiones, quieren dejar ver.

 

EL CAMBIO SOCIAL ANTE LOS INTERSTICIOS EN LA FORMACIÓN PROFESIONAL DE PERIODISTAS

EL CAMBIO SOCIAL ANTE LOS INTERSTICIOS EN LA FORMACIÓN PROFESIONAL DE PERIODISTAS

“Apruebo la teoría si sienta sus bases en los acontecimientos y deduce sus conclusiones de acuerdo con los fenómenos.”
Hipócrates

“En la actualidad hay sobre todo orden donde no hay nada. Es un fenómeno ausente.”
Brecht

Lic. YOHENIA GRANT URGELLÉS, 
Profesora de la Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Al leer Tratado contra el método de Paul Feyerabend, confieso que la idea de considerar al anarquismo como una medicina excelente para la epistemología y la filosofía me sedujo. Quizás, porque mi inexperiencia investigativa y científica me predispone a ser consecuente con lo liberador y altamente racional que resulta no restringir la construcción del conocimiento a un conjunto de normas, o a una metodología estricta en términos académicos. Las vivencias de la realidad circundante resultan mucho más enriquecedoras.

A la vez, la especificidad del periodismo, profesión que asumo desde la enseñanza y la investigación de sus procesos y mediaciones histórico-lógicas, me condicionan desde mis días de estudiante, a cuestionarme las relaciones que se establecen entre la Academia y la realidad socio-profesional a la que debe responder, el equilibrio que debe establecerse entre la conformación y las demandas del campo profesional (entiéndase intereses a lo interno y externo de sus procesos), y los retos en la consolidación del campo investigativo y académico. El mito de la articulación entre Academia y realidad, entre teoría y práctica, entre pensamiento crítico y pensamiento instrumental, entre investigación e implementación, son retos que asume hoy la enseñanza del Periodismo y su representación profesional en la sociedad.

Por otra parte, la gestión del conocimiento, su organización y difusión dentro de las universidades implica compromisos con la realidad, ya sea en la propia conformación y sustento de imaginarios sociales, en las transformaciones en aras de un desarrollo social sostenible y en la formación de un profesional que responda a demandas cada vez más crecientes.

En el contexto cubano contemporáneo, caracterizado en los últimos años por un profundo reconocimiento del cambio social y sus implicaciones a todos los niveles como única alternativa posible en el mantenimiento de las conquistas del sistema, se hace un llamado a la prensa y sus actores  para complementar de acuerdo con el establecimiento de reformas económicas, políticas y sociales el llamado cambio de mentalidad tan necesario para enfrentar las nuevas condiciones emergentes.

Es por esta razón, que resulta vital analizar no solo el cambio social visto a través de las modificaciones originadas recientemente, sino entenderlas como una sucesión en espiral, en el que la Academia y sus procesos sustantivos pueden mediar en las formas de entender la cotidianidad. He aquí el desafío, desde la enseñanza del Periodismo.

Entendamos pues, que en medio de transformaciones de índole no solo objetivas sino subjetivas y complejas a nivel de mentalidad y representaciones sociales, la elaboración de mensajes, estructuración de programas informativos, el papel tanto del emisor como del receptor se complejizan; y por tanto, las demandas que le conciernen a la actividad profesional en cuestión deben estar orientadas hacia la interpretación, análisis y valoración de la sociedad en busca del consenso, el diálogo y la participación ciudadana.

Al analizar las mediaciones inherentes al periodismo en su manifestación, y al periodista en su carácter de mediador entre los diferentes públicos y la información que requiere ser procesada y difundida, se entiende el carácter social de la prensa en las sociedades contemporáneas; y exige a la vez, volver la mirada hacia valores y cualidades sustantivas de la formación de periodistas que no estamos acostumbrados a reconocer.

Estas relaciones, no pueden verse desligadas del impacto que sobre los medios de comunicación ejercen la conciencia moral, las normas, ideologías, hábitos y mitos, que constituyen a su vez mediaciones sistémicas. La comunicación periodística, ya sea global, regional o nacional, constituye a su vez un mediador social, determinando características entre los sistemas que confluyen a la par del sistema de medios, influyen en él y a la vez son determinados por sus cargas ideológicas y sociales.

Coincido al entender las funciones de la prensa en estrecha relación entre sociedad-individuo-opinión pública-medios de prensa. De ahí, la mediación que se establece en la legitimación del poder al cual tribute y el consenso social en aras de patentizar su carga ideológica. Las funciones de la prensa, contribuyen a la necesidad que tiene el ser humano de entender los procesos sociales que determinan su condición de ser social.

Jesús Martín Barbero (2009), teórico de la comunicación, ha dicho en relación con la enseñanza de la comunicación al asumirse como objeto de estudio del periodismo que “al no estar integrado  por una disciplina sino por un conjunto de saberes y prácticas pertenecientes a diversas disciplinas y campos (…) presenta dispersión y amalgama, especialmente visible entre la relación entre las ciencias sociales y adiestramientos técnicos. De ahí la tentación tecnocrática de superar esa amalgama fragmentando el estudio y especializando las prácticas por oficios siguiendo los requerimientos del mercado laboral”.

La perspectiva académica en este sentido, no ha logrado sobreponerse. La articulación de la carrera de Periodismo, dentro de los contextos universitarios, se realiza de forma espontánea si se tiene en cuenta que la interdisciplinariedad inherente a esta, presenta terrenos confusos en el proceso de enseñanza aprendizaje de las técnicas propias del saber periodístico, al no existir una didáctica particular que determine estilos de aprendizaje específicos de acuerdo con sus peculiaridades.

En el caso específico de Cuba, desde la creación de la Escuela Profesional de Periodismo Manuel Marques Sterling, en 1942, la organización de la enseñanza del Periodismo atravesó por varias etapas de perfeccionamiento desde su inclusión en la universidad en 1962 como parte de la Reforma Universitaria, los disímiles debates en este sentido a raíz de los Congresos de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC), la modificación de sus planes de estudio en aras del perfeccionamiento de la Educación Superior Cubana, y el proceso de masificación universitaria, al abrirse facultades de Periodismo en otra provincias del país en función de las necesidades crecientes de los medios de prensa cubanos.

Sin embargo, a partir del precepto de la formación integral que sustenta uno los principios de la Universidad Cubana y la relación con la idea de la cultura del aprendizaje, expresada en los pilares de la educación, expuestos en el Informe de la Comisión Internacional sobre la Educación para el siglo XXI (1992), donde se hace énfasis en la necesidad de aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a ser, aprender a vivir juntos y aprender a desaprender; “la especialidad del periodismo  necesita adquirir status científico en tanto se constituya como un espacio interdisciplinar” (Martín Barbero, J., (2009) desde el currículo de la carrera y su proyección social en directa vinculación con la necesidad de una “nueva pedagogía” que asegure la calidad profesional de los egresados.

Como se evidencia, la enseñanza del Periodismo, necesita replantear sus procesos de formación profesional, los cuales parten de una didáctica específica en el condicionamiento de una carrera con requisitos adicionales. El proceso de enseñanza aprendizaje, a partir de la estructuración del currículo específico de la profesión, no puede conformarse dada las singularidades del contexto y las características sui géneris del desempeño profesional del periodista, con el desarrollo de habilidades profesionales a partir objetivos generales declarados en planes de estudios vigentes.

Al entender la comunicación, en este caso la producción de símbolos y significados que emanan de la actividad periodística, como un fenómeno que requiere la consolidación de su especialidad en aras de su determinación socio profesional, es válido reconocer que como proceso continuo la Academia debe redimensionar sus fronteras y plantearse la necesidad constante y vital de repensarse, refundarse, reinventarse y reconsiderar su viabilidad en las propuestas que ofrece a la sociedad.

Este también puede ser uno de los caminos a transitar hacia el cambio social que todos demandamos, pues es la universidad la que empodera el saber y lo eleva como fenómeno trascendental y supremo. Y la que debe, a la vez, devolverlo hacia su matriz de origen, lo pedestre, lo mundano, lo común, lo verdaderamente funcional que es la realidad.

Estamos ante una sociedad compleja, plural y multicultural que necesita para evaluar sus propuestas novedosas entender  que sin conocimiento no hay progreso posible. Sin embargo, el cambio añorado se sigue esperando de forma vertical a merced de disposiciones, editoriales en periódicos, despachos de ministros, cambios supra, infraestructurales. ¿Y la investigación y sus resultados acaso no deben dialogar con la toma de decisiones? ¿Las políticas científicas y los sistemas de enseñanza no deben someterse a escrutinio público? ¿O resulta que la práctica cotidiana no le concierne a la ciencia y por tanto sus canales de comunicación aún sobreviven en una comunicación lineal experto-experto?

Es por eso que la idea del anarquismo investigativo me parece fabulosa para entender sobre todas las cosas, la responsabilidad individual que le corresponde al investigador, al académico, al profesor universitario, al confrontar las contradicciones y las interacciones de la realidad ante escenarios impredecibles y verdaderamente transformarlos. De ahí que el análisis, en un primer momento debe volver su mirada hacia la calidad en la formación profesional, que se manifiesta de acuerdo con la legitimación que alcance como profesión en una sociedad determinada.

La Academia, en este sentido, debe mostrarse como posibilitadora del cambio social requerido, desde las estrechas relaciones con el mundo laboral y los empleadores, sus necesidades y su adecuación a un modelo profesional eficiente que responda a esas demandas en aras del desarrollo social.

Y me atrevo a plantear entonces la interrogante vigente desde mis días de estudiante, en un contexto para nada neutral, en el que intenta confluir el estatus científico del campo académico de la comunicación cubano, su consolidación, entiéndase corpus teórico propio y el propio campo profesional que subyace al interior de este, y las posibilidades reales de transformación social que puede brindar la Academia en este sentido.

¿La construcción del conocimiento puede subsistir solo al margen de la aprobación de la comunidad científica? ¿O es que los actores involucrados dotados de sus propias creencias, valores y sistemas de conocimientos como seres sociales necesitan transgredir la norma y ponerse al servicio de la comunidad más que al de jueces decisores? ¿Para qué sirve en fin investigar y vivir de la utopía del cambio?

Es por esto que los patrones establecidos como únicos en la evaluación de la ciencia y las fragmentaciones al interior del conocimiento, ralentizan el necesitado cambio y lo convierten en una mera repetición de postulados. Simplificar la ciencia a determinados conocimientos aislados, o a disciplinas parceladas se manifiesta en la interpretación de los hechos científicos, que muchas veces se cree pueden estar desprovistos del sistema de creencia, valores y puntos de vista del que investiga.

La dimensión ontológica, deontológica, epistemológica y metodológica solo trasciende verdaderamente ante la interacción real en el escenario cambiante y fluctuante que es la realidad. Ante esto surgen nuevas apreciaciones y aprehensiones del mundo que parten de una lógica inmanente en cada ser humano, pues la ciencia -dice Moscovici- estuvo, en otro tiempo basada en el sentido común e hizo que el sentido común fuera menos común; pero, ahora, el sentido común, es la ciencia hecha común (citado en Marcos, A. 2006).

Vale la pena ante esta situación preguntarse cómo imaginamos el cambio al interior de la Academia. Cambio estructurado en el sistema de enseñanza universitario que pretende renovar las profesiones desde la universidad y entregar un profesional integral en términos de competencias para su desempeño, y a la vez responder a las demandas de la sociedad, que se traducen en progreso, desarrollo, propuestas de cambio, específicamente dentro de las ciencias sociales quienes estudian al hombre y los complejos procesos que definen su conformación psico-socio-cultural.

Los enfoques cualitativos, fenomenológicos, hermenéuticos, psicológicos, sociológicos y comunicológicos permiten integrar, no fragmentar. Y es de ahí precisamente donde debe partir el cambio en la formación profesional de periodistas. Una apertura hacia las nuevas concepciones, un llamado a la organicidad de la intelectualidad que ocupa los claustros, una responsabilidad que no recae en el otro sino en nosotros mismos.

Si aceptamos que la cualidad suprema del hombre después de existir es pensar, entonces el estado del arte del académico e investigador cubano debe revolucionarse. Es momento de clamar por la lucidez del intelectual, por la transformación desde la inquietud de la existencia, por el cuestionamiento hacia toda forma de dominación, por legitimar la libertad y las responsabilidades que nos conlleva a ser verdaderamente autónomos y racionales. Así valoro el cambio social desde la Academia y sus funciones en la formación de un profesional competente, comprometido y sobre todo que entienda la investigación como creación constante en la construcción de realidades. El saber qué queremos y cómo debemos lograrlo ayudará de a poco en el perfeccionamiento de nuestra sociedad plural.

Referencias Bibliográficas:

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-Araujo Medina, Cremilda. El rol del periodista. Editorial Pablo de la Torriente, La Habana, Cuba. 1989.

-Benítez, José Antonio. La formación integral del periodista. Revista UPEC. No. 2, marzo-abril. 1981.

-Calzadilla Rodríguez, Iraida. La nota. Editorial Pablo de la Torriente, La Habana, Cuba. 2005.

-Colectivo de autores. Tendencias pedagógicas en la realidad educativa actual. Curso: Estrategias de aprendizaje en la Nueva Universidad Cubana (material digital). CEPES. Universidad de La Habana. Editorial Universitaria. 2009.

-Fuentes González, Homero. La formación de los profesionales de la Educación Superior. Una alternativa holística, compleja y dialéctica en la construcción del conocimiento científico. Centro de Estudios de la Educación Superior Manuel F. Gran. Santiago de Cuba, Cuba. 2010.

-García Luis, Julio. ¿Qué es el periodismo? Conferencia ofrecida a los alumnos venezolanos del I Curso introductorio de Periodismo Audiovisual. La Habana, Cuba. 2009.

-García Luis, Julio. Teoría del periodismo, problemas básicos, modelos de prensa. Grupo de doctorado para periodistas (material inédito). La Habana, Cuba. 2009.

-González Maura, Viviana. La profesionalidad del docente universitario desde una perspectiva humanista de la educación (material digital). SF.

-Hudec, Vladimir. El periodismo: esencia, funciones sociales, desarrollo. Editorial Oriente. Santiago de Cuba. 1988.

-Márquez, Fernando. El Nuevo Orden Mundial de la Comunicación en la era de la Sociedad de la Información (material digital). SF.

-Marcos, Alfredo. La comunicación de la ciencia en una sociedad libre. Conferencia magistral en Sociedad del conocimiento y diversidad cultural. UNAM. México 14-17 noviembre, 2006.

-Martín Barbero, Jesús. Conferencia Magistral XIII FELAFACS. Encuentro con profesores, estudiantes y profesionales del periodismo en el Instituto Internacional de Periodismo José Martí. La Habana, Cuba, octubre 2009.

-Martín Barbero, Jesús. Teoría/investigación/producción en la enseñanza de la comunicación. Diálogos de la comunicación (en línea). No. 28, noviembre, 1990, pag. 73. (Consultado 11 de enero del 2011). Disponible en: http://www.felafacs.org/dialogos-28

-Tembrás, Rudens. La Escuela Cubana de Periodistas en la Hora Crucial del Periodismo Nacional. Tesis presentada en opción al título de licenciatura en Periodismo. Facultad de Comunicación, Universidad de La Habana, Cuba. 2006.

 

 

 

EL HOMBRE Y SUS PALABRAS

EL HOMBRE Y SUS PALABRAS

Lic. OLIVIA HERNÁNDEZ, Lic. GLADIS CACIQUE, Ing. YEMIRA CORDERO,
Profesoras de la Universidad Bolivariana
de Venezuela, Sede Falcón (Coro).

El siguiente trabajo presenta un punto de vista a partir de una frase pronunciada por el Premio Nobel de Literatura (1990), Octavio Paz Lozano, mexicano de origen, escritor, ensayista y diplomático, considerado uno de los más grandes escritores del siglo XX y uno de los grandes poetas hispanos de todos los tiempos. Escritor fecundo, su obra abarcó varios géneros, entre los que sobresalieron textos poéticos, el ensayo y las traducciones.

Para nuestra investigación abordaremos su pensamiento: “El Hombre es un hacedor de palabra, a partir de la realidad que vive. Sin embargo es subjetiva esa realidad de uno a otro, por tanto,  las palabras nacen y mueren, como los hombres”.

Sobre este tema, nos pareció interesante plantearnos desvestir al pasado y conocer por qué Paz afirma en parte de su frase: “Sin embargo es subjetiva esa realidad de uno a otro”, por ello vamos a investigar cómo nacen los pensamientos y las palabras en los seres humanos, cuales son las características durante el paso del tiempo que motivaron y analizaron esa posibilidad maravillosa de poder construir palabras a partir de una realidad.

Para ello hicimos un arqueo de fuentes sobre lo relacionado con el pensamiento humano y elaboramos este cuadro con los hallazgos que más se acercaban a lo que buscábamos.

1929: La noción de mentalidades fue una creación de la Escuela de los Annales en Francia.

1950: Trabajos científicos minoritarios y negativos, sobre lo imaginario. Eran reflexiones alrededor de una terminología de la imaginación.

Después: Lo imaginario se multiplica y se convirtió en una pista fundamental para las ciencias sociales. Colaboración de Psicoanálisis (S. Freud). (Individual- Social) y Jaques Lanca. El imaginario se convierte en un territorio, en un terreno de investigaciones y las reflexiones y la percepción del mundo.

1974- 1978: La aparición de dos textos: “La Nueva Historia en Francia” da paso a la historia de lo imaginario. “La Nouvelle Historie”, la historia de lo imaginario da paso a lo imaginario en las investigaciones de los historiadores.

Ya con esta información viajamos en el tiempo, hurgando en las páginas de la historia para conocer las raíces de estos estudios, y situamos el escudriñamiento entre los siglos XVIII y XX para delimitar el tiempo histórico de nuestra investigación; encontramos unos estudios interesantísimos sobre las mentalidades y lo imaginario,  para lo cual consultamos varias personalidades en la materia, entre ellos a Juan Camilo Escobar en su trabajo “LO IMAGINARIO. Entre las ciencias sociales y la historia”.

También nos apoyamos en el libro “Lo visto y no visto”, de Peter Burke, y el trabajo realizado por Chistian Metz, Umberto Eco, Jacques Durand, Georges Péninou, Violette Morin, Sylvain Du Pasquier, Pierre Fresnault-Deruelle, Jacques Bertin y Jean-Louis Schefer, «Análisis de las imágenes». Serie Comunicaciones. Y para el proceso de comunicación a Antonio Pasquali en “Comunicación y cultura de masas”, además de algunas páginas Web.

El autor Juan Camilo Escobar en su trabajo plantea en la introducción una serie de interrogantes de las cuales seleccionamos:

--¿Qué es un estudio sobre lo imaginario?

--¿Cuál ha sido la génesis de esta noción?

--¿Cuáles son las fronteras con otros conceptos vecinos como “mentalidad”, “ideología”, “inconsciente”, “memoria”, “mito”, “representación”?

--¿Cómo definir un imaginario?

En el análisis de esta obra encontramos que la mayor parte de la información que nos era necesaria y elemental sobre lo imaginario se encontraba a partir de los años 50. Y es importante destacar que el autor toma fuentes principales, ya que durante el estudio realiza entrevistas con los historiadores cercanos a la escuela de los Annales Jacques Le Goff, André Burquiere, Jean-Claude Schmitt, Serge Gruzinski, Roger Chartiery Jean-Yves Greniet, así como informaciones y escritos de los primeros estudiosos de lo imaginario.

Para nuestra investigación tomamos de esta obra lo plasmado en el primer capítulo donde se plantea el  Problema, La palabra, La noción y el territorio, afirmando que la noción de mentalidades aparece en 1929 y fue una creación de la escuela de los Annales en Francia, y que para 1950 los trabajos científicos que existían eran minoritarios y negativos con respecto a la noción de lo imaginario y solo eran reflexiones de una terminología de la imaginación. Luego investigando se encuentra que en los años 50 lo imaginario se multiplica y se convierte en una pista fundamental para las ciencias sociales.

Es por ello que el Imaginario pasa de un estudio de las investigaciones de la historia a un terreno propicio para las ciencias sociales, posteriormente en 1974 comienza la aparición de textos como “La nueva historia en Francia”, que da el inicio a la historia de lo imaginario, luego en 1979 la obra “La Nouvelle Historie”, reafirma la historia de lo imaginario y da paso a lo imaginario en las investigaciones de los historiadores.

Es a partir de estas pistas de Escobar que indagamos como primer aspecto las investigaciones y estudios realizados sobre psicoanálisis, disciplina fundada por Sigmund Freud, quien realizó sus investigaciones en tres niveles:

A) Un método de investigación que consiste esencialmente en evidenciar la significación inconsciente de las palabras, actos, producciones imaginarias (sueños, fantasías, delirios) de un individuo. Método basado en las asociaciones libres del sujeto, y cómo se puede extender también a producciones humanas para las que no se dispone de asociaciones libres.

B) Un método psicoterápico de esta investigación y caracterizado por la interpretación controlada de la resistencia, de la transferencia y del deseo. En este sentido se utiliza la palabra psicoanálisis como sinónimo de cura psicoanalítica.

C) Un conjunto de teorías psicológicas y psicopatológicas en las que se sistematizan los datos aportados por el método psicoanalítico de investigación y de tratamiento.

Freud fue uno de los más fervientes buscadores de la explicación a cómo opera la mente humana y propuso una estructura de la misma dividida en tres partes: el Ello, el Yo y el Superyó.

--El Ello representa las pulsiones o impulsos primigenios y constituye, según Freud, el motor del pensamiento y el comportamiento humano. Contiene nuestros deseos de gratificación más primitivos.

--El Superyó, la parte que contrarresta al Ello, representa los pensamientos morales y éticos.

--El Yo permanece entre ambos, alternando nuestras necesidades primitivas y nuestras creencias éticas y morales. Es la instancia en la que se inscribe la consciencia. Un Yo saludable proporciona la habilidad para adaptarse a la realidad e interactuar con el mundo exterior de una manera que sea cómoda para el Ello y el Superyó.

Luego encontramos una relación entre Freud y uno de sus seguidores, Jaques Lacan, quien analiza el pensamiento individual y su carácter social formando teorías en 1950 sobre lo real, lo simbólico, lo imaginario y el estadio del espejo como formador del yo.

Según sus conceptos, “lo real es aquello que no se puede expresar como lenguaje, lo que no se puede decir, no se puede representar, porque al re-presentarlo se pierde su esencia, el objeto mismo. Por ello, lo Real está siempre presente pero continuamente mediado por lo imaginario y lo simbólico”, el Registro de lo Imaginario “está constituido en un proceso que requiere una identificación espacial que inicia en el estadio del espejo y es instrumental en el desarrollo del pensamiento”. Es aquí donde el sujeto identifica su imagen como el ‘yo’, diferenciado del otro. Lo que se designa como ‘yo’ es formado a través de lo que es el otro, de allí la teoría de la imagen en el espejo.

Para Lacan, esta es la forma primitiva de pensamiento simbólico, el cual define lo Simbólico como: “Lo imaginario, o aspecto no-lingüístico de la psique, formula el conocimiento primitivo del yo”, porque lo simbólico era el término que utilizaba para la colaboración lingüística o conformación de lenguaje verbal en relación con la sociedad y que integran a cada ser en la cultura, y es el registro que caracteriza ser humano adulto.

Además, Lacan considera que el lenguaje crea al sujeto, el hombre lo sobrelleva y usa ya que le es necesario, para pensar, razonar y crear e identifican los códigos para la comunicación simbólica entre los  humanos, es por ello que llega a definir “lo Imaginario y el Concepto del Otro”: para Lacan el Otro es al mismo tiempo el prójimo (cada otro sujeto por separado) y todo el conjunto de sujetos que constituyen la cultura y la sociedad desde el origen de la humanidad, y es considerado por él como el “Tesoro de los significantes”, ya que de esta manera  cada sujeto de forma individual recibe el lenguaje. Por esto se entiende la frase de Lacan, “el sujeto es hablado por el Otro y su variación el sujeto es pensado por el Otro”. Desde el Otro es que el sujeto posee un lenguaje y es desde el Otro que el sujeto piensa.

Luego de aclarado este primer punto sobre los estudios del pensamiento, reflexionamos nuevamente en la primera parte de la frase Octavio Paz:  “…El Hombre es un hacedor de palabra”,  para ello comenzamos a investigar sobre la concreción de ese pensamiento y las palabras expresadas a través del lenguaje, por lo que buscamos el termino lenguaje, encontrando que es la capacidad que el hombre tiene para comunicarse con sus semejantes, valiéndose de un sistema formado por el conjunto de signos lingüísticos y sus relaciones con los semejantes, por lo tanto, el humano, como cualquier ser social por naturaleza, necesita relacionarse con sus afines, a través de un código que le permita expresarse y escuchar; y para ello el principal instrumento de comunicación es el lenguaje, cuyo sistema, constituido por signos verbales o palabras, hace que los individuos se entiendan entre sí. De no existir el lenguaje, tanto en su forma oral como escrita, sería más difícil la convivencia social y más primitiva nuestra forma de vida.

Luego de esto consultamos varios teóricos para enriquecer, sustentar y seguir las pistas de las Palabras, de Octavio Paz, para ello incluimos pensamientos de célebres autores:

André Breton: “Lo imaginario es lo que tiende a volverse real”.

Gilters Durand: “…  el Imaginario –es decir, el conjunto de imágenes y de relaciones de imágenes que contribuyen el capital pensado del homo sapies– se nos aparece con el gran denominador fundamental donde viene a agruparse todos los procedimientos del pensamiento humano”.

Michael Pastoureau: “Lo imaginario es siempre a la vez el modelo y el reflejo de la realidad”.

Paul Ricoeur define al discurso como “la primera unidad del lenguaje y el pensamiento”, y la explica como el entrelazamiento de por lo menos un nombre y un verbo.

Aristóteles dice en su tratado sobre la Interpretación: “Un nombre tiene un significado y un verbo tiene, además de un significado, una indicación del tiempo. Solamente su unión produce un nexo predicativo, que puede ser llamado logos, discurso.”

Ferdinand de Saussure, padre de la lingüística, dice: “Un mensaje es arbitrario y contingente, mientras que un código es sistemático y obligatorio para una comunidad de hablantes”.

Víctor Manuel Hernández Fierro comenta en varias frases: “La comunicación y el lenguaje articulado ejercieron un influjo en la evolución del cerebro, por consiguiente, la comunicación creó al propio hombre, y también gracias a la comunicación apareció y comenzó a desarrollarse la sociedad…nuestra sociedad”. (…) “El sujeto que habla no sitúa el mundo en relación consigo mismo, no se sitúa pura y simplemente en el seno de su propio espectáculo, como el artista, sino en relación con el otro. (…) “Hombre y lenguaje, imposible hablar de uno, sin la presencia del otro. El lenguaje es la más grande creación concebida por el hombre  en todos los tiempos, pues a través de él ha logrado capturar el pensamiento, la acción y sentimiento de seres de distintas épocas. El hombre es el único de los seres vivientes que tiene la suficiente capacidad para representar simbólicamente la realidad, esta  reflexión atiende al papel que juega el lenguaje en la conformación del ser humano”. (…) “Aún cuando la lengua escrita tiene como principal ventaja preservar el pensamiento, es indiscutible que al morir un hombre, mueren con él sus palabras”.

Octavio Paz: “La palabra es el hombre mismo. Sin ellas, es inasible. El hombre es un ser de palabras.”

En este punto de la investigación y atendiendo a algunas frases, de los teóricos, nos pareció interesante plantearnos ¿qué está primero: el lenguaje o el pensamiento?

Para ello consultamos a Noam Chomsky, lingüista, filósofo, activista, y analista político, judío estadounidense, una de las figuras más destacadas de la lingüística del siglo XX, con importantes trabajos en teoría lingüística y ciencia cognitiva. Para Chonsky, el idioma es una especie de computadora que funciona de manera automática, como los procesos de asociación antes de pensar, entonces habría que suponer que el lenguaje está primero. Si analizamos la "teoría reguladora", explica que la acción y el pensamiento dependen de la capacidad lingüística de la persona.

Jean William Fritz Piaget, psicólogo experimental, filósofo, biólogo suizo creador de la epistemología genética y famoso por sus aportes en el campo de la psicología evolutiva y famoso por su teoría del desarrollo cognitivo, sostiene que el lenguaje es, mayoritariamente, el fruto del desarrollo de la acción y el pensamiento, ya que tanto la palabra como la idea son imágenes observadas y no a la inversa.

Pero como en la vida las cosas son del color del cristal con que se mira, hay autores que sostienen que durante el desarrollo intelectual del individuo hay una interrelación dialéctica entre el lenguaje y el pensamiento, entonces, cómo responder a la pregunta ¿el Pensamiento o El Lenguaje?, que nos recuerda a la célebre interrogante de qué fue primero, si el huevo o la gallina.

Según lo planteado por el polémico Noam Chomsky, cuando compara la lengua como una computadora que funciona de manera automática, como los procesos de asociación antes de pensar, entonces habría que suponer que el lenguaje está primero, si atendemos al psicólogo suizo Jean Piaget, en su  "teoría reguladora", vemos que la acción y el pensamiento dependen de la capacidad lingüística de la persona, en sus teorías cognitivas en las cuales el lenguaje es el producto del desarrollo de la acción y el pensamiento.

De acuerdo con nuestro criterio y para exponer nuestro punto de vista en relación con este tema polémico, y atendiendo a Octavio Paz y su pensamiento, podemos aseverar sintetizando así:

En relación a la pregunta "¿el lenguaje está antes que el pensamiento?", se reflexiona que el idioma influye o determina la capacidad mental o de pensamiento, en esta  corriente lingüística incide la "gramática generativa" de Noam Chomsky, para quien existe un mecanismo idiomático innato, que hace suponer que el pensamiento se desarrolla como consecuencia del desarrollo idiomático. Como lo hace también Lacan, ya que opinaba que nadie piensa inicialmente desde su ego o desde su sí mismo, sino que lo hace a partir de lo que recibe por tradición desde el Otro.

En nuestro criterio y analizando también la teoría ampliamente difundida por el psicólogo ruso L.S. Vigotsky, quien explicaba que el pensamiento y el lenguaje se desarrollaban en una interrelación dialéctica, aunque considera que las estructuras del habla se convierten en estructuras básicas del pensamiento, así como la conciencia del individuo es primordialmente lingüística, debido al significado que tiene el lenguaje o la actividad lingüística en la realización de las funciones psíquicas superiores del hombre que identifica pensamiento ligado al lenguaje, consideramos que el lenguaje ayuda y acelera nuestra actividad teórica, intelectual y nuestras funciones psíquicas superiores como la percepción, memoria, y el propio pensamiento, pero,  en el principio de los tiempos no existía el lenguaje y el hombre, motivado por su necesidad de comunicarse, lo crea a partir de sus pensamientos e ideas.

Es por esto que nuestra investigación en relación al pensamiento y las palabras nos lleva a apoyar que "el pensamiento está antes que el lenguaje" y más aún cada hombre es individual e irrepetible, por ello sus palabras y pensamiento son únicos y en consecuencia la capacidad de pensar influye en el idioma. No en vano René Descartes acuñó la frase: "Primero pienso, luego existo". Atendiendo a la corriente lingüística llamada "The cognition hypothesis" (La hipótesis cognitiva), cuya teoría se resume en el concepto de que el "pensamiento está antes que el lenguaje". Y atendiendo a Jean Piaget, en que el lenguaje es una más de las formas de liberar el pensamiento de la acción.

Luego de aclarado este punto, nos queda conjugar la unión de toda la frase de Octavio paz, que dio como consecuencia esta investigación enriquecedora e interesante. Por ello pensamos que el hombre es el único que tiene la capacidad de representar su realidad a través de símbolos, además que las palabras nacen y mueren, como los hombres, porque las palabras son los elementos del lenguaje que sirven para expresarnos y para tener una buena o mala comunicación dependiendo de la manera como se articulen las palabras.

De allí la importancia de la lengua, sin menospreciar cualquiera de las manifestaciones del lenguaje (oral, escrito, gráfico o mímico), sobre todo el lenguaje oral, ya que juega un papel fundamental en la comunicación de los seres humanos y de los pueblos, en la transmisión o no de valores, costumbres y tradiciones, además en la creación de escenas pasadas, presentes y futuras de la historia de la humanidad, por lo cual para concluir, coincidimos con lo expresado por Octavio Paz en cuanto a que al morir el hombre mueren sus palabras, sus pensamiento, con el don maravilloso de la pronunciación, el prodigio de darle vida a un discurso con toda la emoción que caracteriza a cada ser humano único e irrepetible.

Y coincidimos, además, con lo expresado por Víctor Manuel Hernández Fierro cuando expone que “aún cuando la lengua escrita tiene como principal ventaja preservar el pensamiento, es indiscutible que al morir un hombre, mueren con él sus palabras”.

Bibliografía:

BURKE, Peter, Visto y no visto. El uso de la imagen como documento histórico. Ed. Crítica. Barcelona, 2001.

CHRISTIAN Metz, Humberto Eco, Jacques Durand, Georges Péninou, Violette Morin, Sylvain Du Pasquier, Pierre Fresnault-Deruelle, Jacques Bertin, Jean-Louis Schefer « Análisis de las imágenes ». Serie Comunicaciones. Editorial Tiempo Contemporáneo. 1972.

PASQUALI Antonio. “Comunicación y cultura de masas”. Monte Ávila Editores.  1972.
Páginas Web:
http://sincronia.cucsh.udg.mx/lengpens.htm
http://www.enfocarte.com/3.21/poesia5.html
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Noam Chomsky en http://es.wikipedia.org/wiki/Noam_Chomsky

Sigmund Freud en http://es.wikipedia.org/wiki/Sigmund_Freud

Víctor Manuel Hernández Fierro “el hombre y sus Palabras” nro.19 http://www.cem.itesm.mx/
dacs/publicaciones/logos/anteriores/n19/19_vhernandez.html

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CIENCIA Y PERIODISMO, CUESTIÓN DE LUGAR

CIENCIA Y PERIODISMO, CUESTIÓN DE LUGAR

Lic. IRAMIS ALONSO PORRO,
Directora de la Revista Juventud Técnica,
Profesora de la Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

La idea de que la ciencia sólo concierne a los científicos
es tan anticientífica, como antipoética  la idea
de que la poesía solo concierne a los poetas.
Gabriel García Márquez

¿Cuál es el lugar del debate científico? Esta pregunta, que parece ser elemental, más que obvia, resurge en estos tiempos con renovada fuerza, en tanto la respuesta a ella tiene que ver con qué nación queremos construir, la ética de la ciencia que defendemos y qué tipo de ciudadanos necesita la patria cubana.

Sabemos, por el contacto permanente con las fuentes de información sobre ciencia que al interior de los laboratorios, sociedades científicas y grupos de investigación se polemiza, y mucho.

Y no solo de aspectos puramente técnicos de un proyecto o resultado, sino de temas más conceptuales relacionados con política de ciencia, popularización del conocimiento, prioridades y alcance de las regulaciones ambientales; u otros más puntuales pero definitorios de estrategias: cáncer, envejecimiento, transgénesis, agricultura orgánica, seudociencias…

La oportunidad que tuvimos de participar en varios de los análisis efectuados en centros científicos de La Habana sobre los Lineamientos de la Política económica y social, lo corroboró y mostró la frescura de ideas, altura intelectual y compromiso moral de nuestros científicos, así como su conocimiento de las necesidades más perentorias del país.

Sorprenden, entonces, ciertas actitudes refractarias  -o timoratas- a la idea de que, desde el periodismo, trasciendan al público tales debates; postura obsoleta, de claros matices elitistas, que sitúa a los científicos en una especie de “torre de marfil” a la que los profanos no pueden aspirar a acceder.

No es admisible sostener tal esquema arcaico en la sociedad contemporánea. Nos lo recordaba Fidel Castro en su texto del 29 de marzo de 2012, cuando insistía en “la necesidad de enriquecer nuestros conocimientos, hoy fragmentados y dispersos”, como único modo de transitar a “posiciones más críticas acerca de la superficialidad con que abordamos problemas tanto culturales como materiales”.

Los teóricos de la comunicación reconocen las múltiples interrelaciones que se establecen entre ciencia y sociedad, en tanto aquella constituye “una práctica inmersa en el complejo entramado cultural”. Sin embargo, no pocas personas insisten en mantenerse al margen del impacto de los adelantos científicos: no se preocupan por saber qué comen, qué se inyectan, qué respiran…, una segregación que urge romper para formar seres capaces de sostener un mundo mejor.

Para la ciencia sigue siendo imperioso entonces establecer puentes con la sociedad, ser sustancia y motivación cotidianas, y es función del periodismo científico ayudar a construir esos puentes: “prolongar, corregir y complementar la instrucción; despertar vocaciones, establecer vínculos entre especialistas de diversas disciplinas, reducir la ignorancia y combatir el hambre espiritual”, además de contribuir a frenar la idiotización que nos propone la cultura chatarra, la oratoria ególatra, demagógica y vacua.

Pero entender la ciencia implica conocer su historia, aquilatar los procesos, saber mirar más allá de una colorida tecnología de moda, de la confianza ciega o el elogio acrítico de sus capacidades; entraña distinguir los riesgos, las repercusiones globales y personales, la multiplicidad de matices; significa nutrir la posibilidad de tomar o acompañar decisiones informadas y responsables, en aras del bienestar común.

Manuel Calvo Hernardo, maestro de generaciones de periodistas científicos, escribió hace muchos años: “Tal vez en ninguna otra época la ciencia haya necesitado como ahora de la mano amiga del periodista, no tanto para aplaudirla como creadora de hechos memorables como para explicarla de la manera más amplia, es decir, junto a los principios, los métodos, los hallazgos y el valor personal de los científicos, las implicaciones de cada nuevo paso y la necesidad de su entendimiento y ponderación”.

Ese concepto continúa vigente. La ciencia, la ciencia cubana específicamente, no puede abdicar de ningún espacio. El lugar del debate científico ha de estar también en la prensa.


 

LA COMUNICACIÓN EN LAS INSTITUCIONES DE LA ADMINISTRACIÓN PÚBLICA

LA COMUNICACIÓN EN LAS INSTITUCIONES DE LA ADMINISTRACIÓN PÚBLICA

Dra. MAGDA RIVERO HERNÁNDEZ,
Jefa de Departamento-Carrera de Comunicación Social,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Introducción

La comunicación (1) y su gestión activa son fundamentales en el proceso de desarrollo, consolidación y madurez de las organizaciones, a juicio de teóricos y especialistas, quienes han comenzado a considerarla parte de la gestión empresarial y organizacional. Deja, por tanto, de ser una actividad que se descarta o se relega a un segundo plano, o se prioriza en momentos de crisis para reafirmarse como vector estratégico.

Con la gestión de la comunicación en las organizaciones se pretende lograr un intercambio productivo de significados para la construcción de sentido (2) tanto a lo interno de la organización como entre esta y sus audiencias externas que permitan por un lado el afianzamiento de su identidad (3) y cultura (4), y por el otro, un posicionamiento estratégico (5) y una imagen/reputación (6) nítidos, así como garantizar una relación sostenida y sustentable entre la organización y sus stakeholders (7)- públicos estratégicos, potenciando el diálogo que posibilite alcanzar un consenso con y entre ellos. Si bien su fin último es el logro de los principios básicos organizacionales o propósitos misionales (8), planes y proyectos de la organización.

Las instituciones de la administración pública no son una excepción. Por el contrario, hoy informar y comunicar son dos grandes desafíos para la calidad de la gestión pública, no sólo porque inciden en la prestación directa de los servicios, sino como medio para conocer las opiniones de los públicos externos y alcanzar un consenso con y entre ellos. Para conseguir este objetivo, será determinante que los sistemas de comunicación faciliten una mayor información y transparencia así como la estimulación de escenarios relacionales y de participación, en los que prevalezca la interacción, el diálogo y la participación de los sujetos implicados en una organización.

Saber comunicar bien lo que la administración hace, en sus distintos niveles; saber compartir quién es, qué hace y por qué lo hace; saber compartir el valor de la administración (más allá de una simple información), aparece como un paso previo imprescindible a la promoción de una verdadera participación democrática y una valoración/estimación de los servicios públicos. De ahí que se entienda que la actividad comunicativa debe ser parte de la propia gestión de las instituciones de la administración pública.

Ahora bien, en este empeño, la gestión del líder es indispensable. Se requiere de un equipo directivo que gestione –impulse, acompañe, motive, relacione, anime, facilite soluciones; en fin, que comunique.

Como plantea el General de Ejército Raúl Castro: “El secreto para lograr mayores éxitos está en la capacidad de los cuadros para (…) cohesionar las fuerzas, exigir disciplina, educar con ejemplo, explicar las necesidades de cada tarea, convencer, entusiasmar, levantar el espíritu y movilizar la voluntad de la gente.”

Para lo que es necesario desarrollar habilidades comunicativas en los líderes y en los ciudadanos: capacidad de opinión y argumentación pública, resolución de conflictos, negociación, entre otros (9).

Asimismo, se debe trabajar en subvertir la idea de que la comunicación se reduce a la difusión de información, la publicidad y la producción de medios, pues si bien se entiende que al tener una mayor visibilidad externa de las actividades, lógicamente hay una mayor exposición a los medios de comunicación y a la opinión pública, no debe perderse de vista que la imagen social de las organizaciones entre la opinión pública, dependerá en buena medida del correcto tratamiento de la información que generan, pero fundamentalmente de una gestión adecuada.

Por otra parte, si bien resulta vital la divulgación de las informaciones y contenidos relevantes en los medios masivos o en publicaciones realizadas a tales efectos, esto no es suficiente. Publicar MÁS información NO es publicar MEJOR información, y definitivamente NO SIGNIFICA que nos estemos COMUNICANDO con nuestros públicos. En otras palabras, esto no basta para demostrar el alcance del impacto real o potencial que se puede generar. Un análisis en profundidad es clave para valorar la eficacia de la relación con los medios, o si los medios y mensajes que se están utilizando son efectivos a la hora de satisfacer las necesidades comunicacionales de los públicos, si se han comprendido los mensajes, o si sus expectativas han sido atendidas.

Otros aspectos a trabajar en las instituciones de la administración pública son la atención al ciudadano, velando porque no sea tan fragmentada según el tipo de servicio que se proporciona, además se debe dedicar más preeminencia a la comunicación interna, así como incorporar el concepto de imagen pública a su gestión. En suma, todavía es considerable lo que queda por hacer en pos de hacer entender a estas instituciones que la comunicación debe asumirse como estratégica y sustantiva al ejercicio de la administración y gestión pública, además debe ser preventiva y no reactiva.

Al mismo tiempo, la organización pública debe asimilar que el conocimiento sobre su público tiene que ser mucho más complejo y completo. Es decir, no sólo debe estar interesada en él, desde el punto de vista de la interacción y prestación de servicios –dinámica operativa habitual–, sino que, además, debe conocerlo y describir su perfil como miembro de una comunidad. Debería conocer incluso su capacidad, voluntad y actitud para con lo público, su nivel de identificación y su sentido de pertenencia. La meta es entender sus problemas, necesidades, deseos, expectativas, usos, costumbres, valores, cultura, educación, en definitiva, conocer cómo piensa, cómo se expresa, qué desea, cómo se relaciona cada público estratégico.

Pero en este derrotero es vital el trabajo con el público interno, pues son ellos los primeros que entran en contacto directo con el resto de las audiencias de las instituciones, a las que transmiten sus motivaciones, convicciones y sus expectativas en cuanto a los objetivos estratégicos de la organización. Es este personal quien está con los usuarios en el momento del servicio, quienes interactúan, como administración, con los ciudadanos: los trabajadores en el momento del servicio son la administración. Con ellos se debe comenzar a trabajar en aras de la concientización de su rol imprescindible como portador de la imagen de la institución frente a los públicos externos.

La sugerencia adicional es que cada institución ha de organizar un área encargada de la comunicación en función de sus recursos y particularidades, pero todos deben abordar cada una de las dimensiones de comunicación que permiten desarrollar un modelo de comunicación global, a saber:

--Comunicación interna para generar eficiencia, cohesión e identidad institucional.

--Comunicación para la participación ciudadana en programas y proyectos.

--Comunicación para generar alianzas y redes institucionales.

--Comunicación para generar opinión y agenda pública sobre temas de interés público.

--La comunicación de y en crisis (10) orientada, no solo a actuar, sino también a prevenir conflictos.

Con esta medida, incluso, se paliarían y/o evitarían algunas cuestiones que interfieren hoy en la labor de gestión de la administración pública y que a nivel comunicativo condicionan el desarrollo del día a día de la actividad de comunicación, entre las que se pueden mencionar:

--Dificultad en conseguir la información: en ocasiones no se dispone de toda la información para difundirla o no se conocen bien los datos antes de comunicarlos.

--Falta de comunicación sobre uno o varios temas.

--Lentitud comunicativa.

--Uso de un lenguaje poco comprensible.

--Insatisfacción de las necesidades de la población, organizaciones y empresas.

--Dispersión y declaraciones a veces contradictorias entre personas de distintos departamentos o áreas de la misma entidad.

--Dificultad en la comunicación de la institución como un conjunto.

--Rumorología.

--Falta de dominio de las herramientas de la comunicación 2.0.

Los objetivos que debían asignarse a la comunicación en la administración pública serían:

--Informar al ciudadano sobre sus derechos y obligaciones y dar información que atienda sus necesidades específicas y los capacite para el debate y la deliberación.

--Aumentar el conocimiento ciudadano de los problemas inherentes al servicio público, educándolos para su utilización racional.

--Movilizar y estimular la participación.

--Mejorar la imagen y valorizar (Dar valor a la institución pública).

--Dar a conocer la misión de los servicios públicos (11).

Hoy, además, habría que servirse de las posibilidades que brindan la tecnología, Internet y los nuevos medios como canales adicionales de información de la gestión pública aprovechando también su carácter interactivo y la bidireccionalidad entre emisores y receptores que estos permiten.

Sin embargo, se insiste en lo necesario que resulta una combinación tanto de medios de comunicación de largo alcance para el público en general -por ser elementos clave en la construcción de la opinión pública-, como de medios y canales institucionales, interpersonales y alternativos, capaces de operar en ámbitos locales o para públicos particulares, como pueden ser los medios de comunicación comunitarios, las reuniones de rendición de cuentas, las oficinas de atención al público, los mecanismos de vocería y los sistemas de control de quejas de la población con que cuentan los OACE y la administración local, sin descuidar los intercambios cotidianos que tienen lugar tanto en el espacio comunitario como en el institucional, entre otros, y que todos guarden complementariedad y coherencia entre sí, pero especialmente que se piensen teniendo en mente a los distintos públicos de interés. Y que en última instancia velen por la construcción de ciudadanía y den lugar a la participación, generando una relación  interesante, en la medida en que el proceso se aleje del mero hecho informativo para aproximarse a una construcción de sentido compartido que aumente la cooperación.

Notas:

(1) Refiriéndose a la comunicación en las empresas, organizaciones e instituciones se emplean varios términos, a saber: Comunicación Organizacional, Empresarial, Institucional, Corporativa, Global, Total, Integral, Integrada, Estratégica….

(2) Entender la construcción de sentido es percibir la comunicación como proceso históricamente localizado y, por tanto, condicionado por factores sociales, políticos, económicos, culturales y educacionales que estructuran las reglas, los hábitos y los modos de proceder de los actores sociales que, por medio de prácticas discursivas, entran en interacción.

(3) La Identidad tiene su asidero en la cultura, la misión y filosofía de la organización, está sustentada en un conjunto de atributos que conforman su personalidad y le permiten diferenciarse de las otras. El objetivo de la gestión de la identidad corporativa es facilitar la identificación y diferenciación de la organización frente a su entorno (otras organizaciones e instituciones), de forma clara y positiva, contribuyendo a la creación de una imagen propia y específica. 

(4) Las organizaciones son la expresión de una realidad cultural que refleja un marco de valores, creencias, sentimientos, ideas  y actitudes. El hecho de que haya valores y significados compartidos, implica necesariamente que se tengan patrones de comportamiento similares entre los grupos que integran la organización, que pueden alinearla hacia la búsqueda de objetivos comunes. Al final, la cultura se traduce en la forma de ser y hacer de la organización y es -o debe ser- compartida por sus integrantes.

(5) El término "Positioning", adaptado al español como "Posicionamiento", y que se ha convertido en piedra angular del mercadeo actual, es atribuido a los autores Al Ries y Jack Trout después de escribir en 1972 una serie de artículos titulados "La era del posicionamiento" para la revista Advertising Age. El posicionamiento es el lugar mental que ocupa el producto, la marca, la organización, etc. cuando se compara con el resto de los productos, marcas o entidades de la competencia, siempre a “ojos vista” de los públicos.
 
El posicionamiento puede ser analítico o estratégico. El analítico es el resultante de las percepciones manifiestas del público, relacionando una determinada empresa con una serie limitada de otras que compiten con ella en un mismo contexto. El estratégico es la intención de ubicación o situación de la empresa en una determinada posición (Sanz de la Tajada, 1996).

(6) La imagen organizacional es una elaboración subjetiva y modificable, en cuya construcción el papel protagónico lo tiene el público y no la institución, para quien esta (la imagen) debe instituirse como tarea permanente. Y aún cuando insistimos que en este empeño la comunicación no es absolutamente decisiva y determinante por sí sola, ésta debe jugar un papel preponderante. Pero una imagen –reputación- positiva no es la única meta a lograr. Antes de poseer una buena –o mala- imagen, que luego cristalice en reputación, la organización deberá darse a conocer. Por lo tanto, en una dimensión cronológica, el primer objetivo deberá ser siempre el de conocimiento, para luego alcanzar reconocimiento siempre antes de la obtención de notoriedad (recordación), la que a su vez puede clasificarse en base a cuatro tipologías: Espontánea; “Top of Mind”; Sugerida y Calificada (Libaert, 2005). Para ya en una fase superior, forjar esa imagen positiva (hasta alcanzar la anhelada reputación),  la que se configurará como el pilar básico de los objetivos de comunicación. La imagen lleva a cierto tipo de comportamiento y preferencias y, en consecuencia, a un posicionamiento determinado.

(7) Stakeholders son los “públicos estratégicos” o “partes interesadas” de las organizaciones, entendiéndose como los individuos o grupo de individuos que pueden afectar o ser afectados por las acciones, decisiones, normas, prácticas o metas de una organización. Los stakeholders se definen en función de la organización; es decir, un stakeholder lo es de una organización en concreto y no tiene por qué serlo de otra.

(8) Nos estamos refiriendo a la misión, la visión, los objetivos estratégicos. La Misión describe el propósito de la empresa, su razón de ser, mientras que la Visión nos dice a dónde queremos llegar, visualizando la posición que quiere alcanzar la empresa en los próximos 10 a 15 años. Se centra en los fines y no en los medios. La conjunción de visión y misión deben generar sentido de pertenencia y facilitar el compromiso de los miembros de la organización

(9) GRANADOS MOGROVEJO, Arturo. (2003) Procesos comunicacionales, sociedad local y desarrollo. Lima, Perú: ESFERA PÚBLICA LOCAL. pág. 11.

(10) Inserto en el ámbito de la llamada comunicación institucional/corporativa/relaciones públicas se encuentran los aspectos referidos a lo que la mayoría de los autores denominan “comunicación de crisis”, entendiéndose por crisis "un acontecimiento extraordinario, o una serie de acontecimientos, que afectan de forma diversa a la integridad del producto, la reputación o a la estabilidad financiera de la organización; o a la salud y bienestar de los trabajadores, de la comunidad o del público en general" (Rojas Orduña, 2003).

Una situación de crisis hace peligrar los objetivos de la organización, además de alterar las relaciones que ésta posee con sus públicos. La organización va a necesitar que se intervenga para minimizar o evitar posibles repercusiones que afecten nocivamente a su imagen y/o reputación. Cabe mencionar que toda crisis tiene dos aspectos: el operativo y el comunicacional. Entendiendo el primero como la situación donde la empresa tiene que resolver el hecho, mientras que la parte comunicacional será aquella donde se debe tratar con los diferentes actores que pueden verse afectados.

El área de comunicación no sólo debe planificar qué hacer en términos comunicacionales para contrarrestar los efectos negativos que la crisis pudiera producir. Su intervención en la gestión de crisis comienza mucho antes, cuando la organización decide establecer un plan de gestión de crisis que contenga las medidas básicas de prevención ante posibles riesgos  susceptibles de derivar en situaciones que pongan en peligro su estabilidad. Por tanto, su trabajo incluye no sólo la prevención, sino también la actuación eficaz en caso de que se materialice dicha situación de crisis.

(11) CHÍAS, Josep (1995) Marketing Público: Por un Gobierno y Una Administración al servicio del público. McGraw-Hill.

BIBLIOGRAFÍA:

Chías, Josep (1995) Marketing público. Conceptos y propuestas metodológicas de actuación de la Administración Pública. Tesis doctoral. Barcelona: ESADE.

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Costa Solá Segales, Joan. (2003) Creación de la Imagen Corporativa. El Paradigma del Siglo XXI.  En Revista electrónica Razón y Palabra, México. No. 34 Agosto- Septiembre 2003. [En línea] Disponible en la URL http://www.razonypalabra.org.mx/

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Da COSTA, Frederico José Lustosa. (2008) Brasil: 200 anos de Estado; 200 anos de administração pública; 200 anos de reformas. Revista de Administração Pública, Rio de Janeiro, v.42, p.829-874, set/out., 2008.

Falcione, Raymond L. y Allyson Downs Adrian (1997): Communication Practices in Public Administration, chapter 32 in Handbook of Administrative Communication, pp.717-746. New York: Marcel Dekker.

Garrido, Francisco Javier (2003). Comunicación, estrategia y empresa. Asociación Iberoamericana de Comunicación Estratégica –AICE-. Colección Hermes, Nº 2.

Granados Mogrovejo, Arturo (2003). Procesos comunicacionales, sociedad local y desarrollo. ESFERA PÚBLICA LOCAL. Lima –Perú.

Libaert, Thierry (2000). El Plan de Comunicación Organizacional. México: Editorial Limusa, S.A. de C.V.

Regouby, Christian (1989). La Comunicación Global, cómo construir la imagen de empresa. Barcelona: Ediciones Gestión 2000, S.A.

Rivero Hernández, Magda (2010). Bases teórico-metodológicas para la evaluación del sistema de comunicación en empresas cubanas y Organismos de la Administración Central del Estado (OACE). Tesis en opción al grado de Doctora en Ciencias de la Comunicación. La Habana, Cuba.

Rojas Orduña, Octavio Isaac (2003) La comunicación en momentos de crisis. En Portal Sala de Prensa. Web para profesionales de la comunicación iberoamericanos. No. 57. Julio 2003. Año V, Vol. 2. [En línea] Disponible en la URL: http://www.saladeprensa.org/.

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BREVES APUNTES SOBRE LA RELACIÓN “DISCURSO” Y “DISCURSO PERIODÍSTICO”

BREVES APUNTES SOBRE LA RELACIÓN “DISCURSO” Y “DISCURSO PERIODÍSTICO”

Dr. ROGER RICARDO LUIS,
Director de Investigaciones del Instituto
Internacional de Periodismo José Martí.
Profesor de la Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Al hablar de discurso es dable definirlo como el producto oral o escrito generado por todo acto comunicativo, nacido de la práctica social, o lo que es lo mismo, crea la vida social y a la vez es producto de la vida social.

Por la naturaleza social del hombre es a partir del lenguaje que él mantiene relación con otros y mediante prácticas comunes socializa valores, creencias y normas que determinan la forma de relacionarse, de actuar y pensar en comunidad.

Fairclough y Wodak (1) la identifican como una relación en dos direcciones: “Las situaciones, las instituciones y las estructuras sociales dan forma al evento discursivo, pero también el evento les da formas a ellas. Dicho de otra manera: el discurso es socialmente constitutivo así como está socialmente constituido: constituye situaciones, objetos de conocimiento, identidades sociales y relaciones entre las personas y grupo de personas. Es constitutivo tanto en el sentido de que ayuda a mantener y reproducir el status quo social, como en el sentido de que contribuye a transformarlo”.

Sin embargo, Van Dijk (2) no ve una relación dialógica; según él, la relación es trilógica, forma una especie de triángulo: discurso-sociedad-cognición. Al respeto, señala: “El discurso y sus dimensiones mentales (tales como los significados) están  insertos en situaciones y estructuras sociales. Y, a la inversa, las representaciones sociales, con frecuencia se constituyen, validan y normalizan, evalúan y legitiman en y por el texto y el habla”.

La centralidad que hoy tiene la información en la vida de los seres humanos refuerza el criterio de Van Dijk. El hombre de ayer se bastaba de su experiencia directa para comunicarse con otro, hoy para lograrlo necesita de la intermediación de factores externos que le propicien el contacto con la sociedad que su experiencia propia no es capaz de ofrecerle.

Desde su perspectiva evolutiva, el conocimiento y el afán de saber del otro hizo cada vez más amplio el horizonte  del espacio comunicativo y la necesidad de buscar nuevas formas de hacerlo. Así, los medios de comunicación de masas vinieron a ser los instrumentos facilitadores y/o controladores por excelencia de la interacción humana. Es por ello que podemos decir que el discurso periodístico es una muestra de la evolución del discurso tanto desde su alcance como de su complejidad.

El discurso periodístico es el que emite la prensa entendido en su sentido más amplio, cuyo significado permite a la audiencia constituirse una imagen de la realidad. Dicho discurso, según Héctor Borrat (3), se caracteriza por ser polifónico y continuo, ya que abarca una multiplicidad de voces y se va haciendo temario en cada una de las publicaciones. Así se supone que el discurso periodístico debe ser el espacio público en el cual se relacionen todos los actores sociales y a partir de ese encuentro se construya la interpretación de la realidad y se configure la acción social.

Sin embargo, el discurso periodístico, por ejemplo, se articula de acuerdo con la política editorial del medio. Se trata del cuerpo normativo y procedimental que rige la orientación informativa, de opinión, publicitaria y el funcionamiento de la empresa periodística, cuya orientación y control recae en el director del medio de prensa. Así, la política editorial delimitará el límite y el alcance de la agenda, determinará los actores sociales que visibilizará y el tipo de prácticas discursivas  que emita cada día el diario.

Debido a ello, Borrat considera que el periódico, más que un actor social que permite la interacción entre los diferentes elementos de la sociedad, de mediador, es un actor político que influye y afecta la toma de decisiones en el sistema político, lo que le atribuye la condición de participante.

Este propio autor llega a la conclusión de que el mensaje de la prensa es un discurso político, caracterizado por hacer uso del lenguaje político. La prensa no sólo reproduce este lenguaje sino que lo emplea por cuento es un actor político más. Equipara entonces al periódico con cualquier actor político, con la diferencia de que la actuación del periódico se concentra en su discurso; de manera que estudiando el discurso del periódico podemos conocer su actuación política.

Recordemos que Weber sentencia que la política implica “toda posibilidad de hacer triunfar la propia voluntad en el seno de una relación social, incluso a pesar de las resistencias”. En este sentido, el discurso político está al servicio de un fin último de la política, la construcción de la hegemonía y del poder desde su capacidad articuladora y legitimadora.

Es por ello que uno de los atributos esenciales del discurso político sea la capacidad argumentativa para convencer, persuadir, mostrando los aspectos positivos de las razones presentadas y los negativos del contrario.

El discurso periodístico, por ser político, cumple las funciones propias del lenguaje político. Borrat las resume así: diseminar información, interpretar y conectar, proyectar al futuro y volver al pasado, implantar la agenda pública, estimular para la acción y desinformar. Es decir, en el discurso periodístico se reconocen funciones estratégicas del discurso político: legitimación, deslegitimación, polarización y coerción. 

Ahora bien, la actuación política del medio y, por tanto de, su discurso es generalmente ocultada tras una imagen de neutralidad y objetividad. Para ello aparenta dar un trato justo y equilibrado a la información y pluralismo a la opinión, ya que le confiere credibilidad y le permite persuadir o disuadir a quienes influye.

El problema se presenta cuando ese discurso periodístico busca imponer los significados que deben atribuírseles a la realidad social, desconociendo otras formas de interpretación de la realidad. Si los medios sólo incluyen determinados temas y actores, excluyendo otros, lo que percibimos de la realidad será el fragmento que éstos nos ofrezcan. De esa manera se expresa un acto de poder.

Así, cuando se nos impone una visión del mundo, podemos hablar de un tipo de dominación que no es ejercida por la fuerza, sino mediante la manipulación ideológica que se realiza a partir de las prácticas discursivas; es decir, el discurso periodístico más que ser  el mediador y transmisor del discurso sociopolítico de la sociedad es su constructor.

En esa dirección, Bonilla Vélez (4) habla de una conversión de la comunicación en práctica política, un criterio base en la cosmovisión de la mediatización de la política. Y al respecto  señala: “El mediador, en este caso, interfiere para implantar, construir e imponer un modelo de control de la realidad. Para Venegas (5), las prácticas sociales y políticas y las prácticas discursivas hoy se conjugan con las prácticas comunicacionales para construir/deconstruir, borrar, difuminar, ensombrecer u ocultar lo que a través del discurso discurre. Es así que  a través de los medios y de su discurso se legitima un orden.

De manera que el poder que tiene el periódico es el poder que le da su discurso. Ese poder del discurso periodístico mantiene en el centro de los debates la cuestión de los efectos de los medios sobre las audiencias.

La tradición crítica, tanto en su vertiente de la teoría cultural crítica (Gramsci, Althusser, Hall, Horkheimer y Adorno), como los de la economía política de la comunicación (Mosco, Murdock y Golding) han tomado como premisa teórica que la clase dominante necesita asegurar el control de las ideas para asegurar la dominación  y ello se logra fundamentalmente por la vía del control del discurso. Como se sabe, lo antes expuesto tiene como premisa lo plantado por Marx en la Ideología Alemana que las ideas de la clase dominante son las ideas dominantes en cada época.

Más allá de las discrepancias, lo que sí parece quedar claro que la ruta de los efectos tiene por brújula el contenido del discurso periodístico que  visibilizan los medios.

Ahora bien, el discurso periodístico es el resultado final de una maquinaria muy compleja que se denomina proceso periodístico. Para Espeche (6), es el resultado de una relación dinámica entre: “(…) un conjunto de características de su propio hacer (práctica), un campo simbólico (los discursos, las imágenes) y un campo de la materialidad (la estructura empresarial, económica, financiera y laboral del medio)”. Y como afirma Víctor Ego Ducrot (6): “No hay proceso periodístico que se produzca y difunda al margen de la disputa del poder”.

Lo expuesto encuentra fundamento y explicación en el marxismo desde la fetichización que experimenta toda actividad y producto en una sociedad capitalista a partir de la lógica de la mercancía. Es decir, la forma mercantil de la comunicación se legitima mediante su “naturalización”, una actividad que se desempeña sin que los receptores puedan sospechar su carácter de instrumento de dominación. Al respecto, Mattelart considera: “El medio es un mito en la medida en que se considera como una entidad dotada de autonomía, de una voluntad y un alma propia, una especie de epifenómeno que trasciende la sociedad en que se inscribe”.

En el caso específico del periodismo, el “producto comunicativo” (mercancía-noticia) resultante del proceso periodístico busca borrar todo estructura de diferenciación clasista y como expone Mattelart, a modo de ejemplo: “Los medios convierten a la  opinión pública en actor imaginario, en apoyo de los intereses de una clase, que le permite traspasar una opinión privada como si fuera pública, un actor al que se le adjudicará alternativamente roles positivos y negativos. (…) Es el juego simbólico de la falsa dialéctica donde el protagonista por ser indiferenciado no está dotado de autonomía y se genera en tanto proyección unívoca de la clase dominante”. De esta manera, el individuo se inserta de forma “natural” dentro del sistema y su reproducción, pues el proceso ideológico, en tanto ideología dominante, tiende a borrar o minimizar toda diferenciación social de forma tal que ese orden forme parte del sentido común.

A manera de  resumen, el proceso periodístico tiene su objetivización en el  discurso periodístico, mensaje que elabora como producto final, de ahí que autores como Julio García Luis (7) consideren al periodismo como un tipo especial de discurso cuya función estratégica se dirige a  inducir y formar opinión desde cualesquiera de sus estilos y géneros.

Bibliografía

(1) Fairclough, N. y Wodak, R.: Análisis crítico del discurso, en T. van Dijk (comp.): Estudios del Discurso II. Ed. Gidesa. Barcelona. (2000).

(2) Van Dijk, T.: La noticia como discurso. Comprensión,  estructura y producción de la información. Ed. Paidos. Barcelona. (1990).

(3) Borrat, H.: El periódico como actor político. Ed. Gustavo Gili. Barcelona. 1989.

(4) Bonilla Vélez, Jorge I. (comp.) Comunicación y Política. Viejos conflictos, nuevos desafíos. /Jorge I. Bonilla Vélez y Gustavo Patino Díaz. Pontificia Universidad Javeriana. Bogotá, 2001.

(5) Venegas, A.: El discurso: una lectura política. En: Anuario Ininco, Investigaciones de la Comunicación, No. 8. Caracas. (1996-1997)

(6) Ego, V. (comp.): Sigilo y nocturnidad en las prácticas periodísticas hegemónicas. Una introducción al modelo teórico y metodológico Intencionalidad Editorial.  Ediciones del Centro Cultural de la Cooperación Floreal Goroni. Buenos Aires. 2009.

(7) García, J.: Géneros de opinión. Editorial Pablo de la Torriente, La Habana, 2001.

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