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EL "ÚLTIMO ENERO" DE MARTÍ

EL "ÚLTIMO ENERO" DE MARTÍ

Lic. RANDY SABORIT MORA, 

Profesor de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.

El alzamiento previsto para fines de diciembre de 1894 no pudo concretarse. Comenzaba un  año nuevo que no podía envejecer en la espera. El teatro de operaciones en Cuba exigía la puesta en escena de la segunda parte -tal vez final- de la obra iniciada el Diez de Octubre basada en hechos reales. Ciento veintinueve Clubs Revolucionarios en la emigración. Ni un minuto más. Es Hora.

Una noticia congeló el enero neoyorquino de 1895. La frialdad atravesaba todos los centros de emigrados. "El plan de Fernadina ha fracasado", corría de boca en boca. Los obstáculos del camino recorrido habían formado al periódico PATRIA y al Partido Revolucionario Cubano en la filosofía de padecer es triunfar (1). Sin embargo, era difícil asumir el peso del fracaso. ¡Cuánto dinero reunido! Pese a todo, había que sacudirse el desánimo. Había que seguir marchando. ¿Cómo informar del suceso?

LOS TRES VAPORES

El "LAGONDA", el "AMADIS" y el "BARACOA"

Del "World" de New York:

"Llevaban armas para un ejército."

"Ciento cincuenta cajas de pertrechos de guerra, enviadas a Fernandina."

"El BARACOA estaba contratado para llevar de una de las Antillas a otra 200 trabajadores, e instrumentos y ferretería para ellos."

Lo anterior lo publica PATRIA en primera plana el 19 de enero de 1895. Lo novedoso es que lo hace en voz de un periódico neoyorquino. ¿Por qué acude el semanario a una  fuente para informar lo acontecido? Es que Martí  no sabía nada  de eso, él no podía aparecerse con un artículo donde explicara lo que le había ocurrido a tres barcos que iban para Cuba. Tenía que darse la noticia, pero no por él. Asumirlo sería ilegalizar el Partido y desintegrarlo (2), considera la Dra. Diana Abad Muñoz.

Desde la segunda semana de enero de 1895 lo referido a Fernandina fue noticia en la prensa norteamericana. Esto despertó la curiosidad entre lectores españoles, americanos, latinos y cubanos. Más allá de algunos artículos en que le da vueltas al tema,  realmente Martí nunca publicó en PATRIA un informe a los cubanos. Informar sobre este asunto habría significado quemar sus fuentes  abastecedoras de armas. Habría tenido que confesar cómo  se pudo comprar todo en el mayor secreto (3), precisa el Dr. Pedro Pablo Rodríguez.

El semanario, para evitar especulaciones, cerró la información con mucho tacto periodístico: Y del destino de los tres vapores de armas unos dicen que era "la flotilla" para Venezuela otros que  para Centro América, otros dicen que  para Colombia; -y otros dicen que para Cuba. Y si hubiera sido, suponiendo que ese esfuerzo hubiera sido para Cuba, la isla juzgaría por él qué servidores tiene: ¡y PATRIA sabe con qué bravura, y con qué resurrección respondería a este quebranto pasajero, el invencible corazón cubano! Aliarse al "se dice" fue la estrategia periodística empleada por el periódico para sugerir sin ser demasiado explícito.

El último PATRIA que Martí  dirige antes de partir a la guerra fue el del 26 de enero de 1895. Es en ese ejemplar, casualmente,  donde queda impreso el trascendental concepto de patria es humanidad. En la primera  crónica de la sección En Casa, dedicada a la Revista Ilustrada Dominicense se lee:...Patria es humanidad, es aquella porción de la humanidad, que vemos más de cerca, y en que nos tocó nacer.

Que Martí haya escrito esa reflexión  en enero de 1895, no quería decir que se le hubiera ocurrido el día antes. Fue el resultado de un largo proceso de  pensamiento que comenzó desde los días primeros de su formación en el Colegio San Pablo como alumno de Mendive, al recibir la herencia de Valera y de Luz, enfatiza el profesor Jorge Lozano Ros.

Sobre el significado de este concepto, el Dr. Cintio Vitier advierte: La concepción martiana de que la patria es humanidad debe tratarse en toda su extensión y magnitud. La patria no es toda la humanidad, sino la parte de la humanidad más cercana a nosotros, especifica Martí a renglón seguido. Es un sentimiento universal porque toda la humanidad así lo desea.

En el mismo número del 26 enero de 1895 el semanario hizo determinadas advertencias editoriales, más bien reiteraba: De lo que en Cuba se haga por la guerra a PATRIA nada cumple decir: su deber ha sido conocer la verdad, y prepararse a las consecuencias de ella. Después  de un preámbulo, algo más extenso, el semanario pasa la  palabra al periódico habanero La Lucha para que informe sobre la Sorpresa de las armas en Cuba-en Matanzas (4).

La publicación permanece atenta a Las Noticias en Cuba y la impresión de los españoles (5). Ni azuzar, ni exagerar, ni mover la curiosidad pública a costa acaso de mayor servicio es el deber de PATRIA, enfatiza desde la primera línea y otra vez permite que sea La  Lucha quien hable. Ahora se acentúa  que los españoles en Cuba, incluso algunos que en otros momentos rechazaban la guerra, en la nueva coyuntura la aplauden, solo porque consideran que de ella derivarán tiempos mejores.

No desmayar (6) en el  contexto de amarga Fernandina es un llamado  imprescindible para levantar el ánimo. Lo curioso, es que está dicho en  la voz   de El Porvenir, el periódico dirigido por Enrique Trujillo. PATRIA publica el editorial de manera íntegra. Las ideas de PATRIA habían llegado lejos en sus casi tres años de labor constante.  

Martí cumple 42 años en Nueva York. Le quedaban horas en aquella tierra. El 29 de enero confesó a Serafín Sánchez la inquietud serena que lo embargaba:...Inquieto, pero lleno de fuego, y de fe sensata en la cercanía y posibilidad de nuestra obra, por sobre los muchos obstáculos que se le oponen, muchos de ellos por mi vadeados en silencio. Martí celebró su "último enero": cerrando planas y haciendo Patria.

Notas:

(1) Así se lee en el editorial   Los sucesos del Cayo en marcha, publicado en PATRIA el 31 de marzo de 1894, número 105.

(2) Dra. Diana Abad en entrevista concedida al autor, martes el 11 de abril de 2006.

(3) Dr. Pedro Pablo Rodríguez en entrevista concedida al autor, jueves  6 de abril de 2006.

(4) Bajo ese título publica PATRIA, en el número 146 del 26 de enero de 1895,  lo reportado por el  periódico habanero La Lucha  sobre  una expedición  que ha desembarcado por Matanzas.

(5) Bajo este título publica  PATRIA, en el número 146 del 26 de enero de 1895, cómo  los españoles radicados en Cuba recibían  la noticia de la nueva guerra.

(6) Editorial de El Porvenir escrito por Enrique Trujillo,  publicado por PATRIA en el número 126 del 26 de enero de 1895. 

 

LA MALDICIÓN DEL AVESTRUZ

LA MALDICIÓN DEL AVESTRUZ

Presentación del libro homónimo en la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.

MSc. IRAIDA CALZADILLA RODRÍGUEZ,

Editora de mesadetrabajo y Profesora Auxiliar de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana y del Instituto Internacional de Periodismo José Martí.

Blog docente: http://islalsur.blogia.com/

islalsur@yahoo.es

He leído con pocas interrupciones La maldición del avestruz. Casi podría decir de un tirón, si no fuera por las inevitables paradas que imponen la vida académica, los compromisos personales, el teléfono auxiliador y los impostergables y adorables quehaceres hogareños que gravitan sobre la mayoría de las mujeres cubanas y no respetan ni responsabilidades sociales ni "moños virados", como diría algún avileño.

Pese a ello, tengo la certeza de haber leído página a página sin resuello. Antes bien: con gozo. Esa sensación de tiempo continuado me llega, entonces, por un estado permanente de reencuentro, análisis, confrontación o aprobación de sus textos, entregados por sus autores con hechura buena, tan buena, que pueden parecer para cualquier lector salidos de sus propias vivencias, de sus mismas palabras. Y eso, lo sabemos los periodistas, es la medida exacta de que nuestro trabajo ha hecho diana en el receptor.

Quizás este sea el primer mérito de los casi 70 trabajos de opinión del colectivo de autores de Juventud Rebelde, presentados por la Casa Editora Abril. Casi 70 historias bien contadas no porque con afán perfeccionista se haya registrado minuciosamente el orden del sujeto, más el verbo, más el predicado en cada núcleo de ideas, sino porque éstas han sido expuestas desde el corazón, con la razón.

¿Y es posible el abrazo?, pudiera preguntar un desentendido en materia de periodismo, pero los que aquí estamos sabemos que no solo es posible, sino necesario, en un trabajo que no debiera arruinar las expectativas de su público meta con abigarramientos de datos, oscuridad en los términos empleados y que esconden las propias incapacidades para la comprensión del fenómeno que se aborda, la pesadez y arrogancia en la expresión, y los sermones filosóficos que poca o ninguna huella dejan tras su lectura.

Acá se ha buscado como continente del contenido, básicamente, el comentario y la crónica opinática. Dos géneros periodísticos comprometidos y comprometedores, y en los que los autores han eludido con acierto el didactismo y el estilo doctrinario que, desafortunadamente, suele aparecer en nuestra prensa con más recurrencia que la deseada, o necesaria, o justificada. Ellos no nos están diciendo todo en sus textos, no nos imponen, no critican desde posturas catequísticas, no dan conclusiones absolutas ni arrinconan nuestra propia suerte de seres pensantes.

Alina, Agnerys, Pepe, Sexto, Ronquillo, José Aurelio, Osviel, Luis Raúl, Luque, Nelson y Tamayo parten de historias y opiniones sentidas, asimiladas, vividas, analizadas, sufridas, contextualizadas en su dimensión y visión particular que las universaliza, para dejarnos en el placer de pensar, valorar, sopesar y llegar a nuestras propias lógicas como sujetos pensantes no necesariamente opuestos.  

Ha sido una fiesta la lectura y una propuesta a meditar para la docencia. En un momento en que la bibliografía práctica del patio a consultar es un acto difícil, La maldición del avestruz al compilar estos casi 70 trabajos ofrece la posibilidad a los profesores de llevar a las aulas textos actuales nacidos de las urgencias y emergencias del cubano de hoy, narrados de manera concisa, clara y elegante como marcan las reglas más elementales del periodismo, a la vez que las estructuras lógicas y flexibles que presentan son indicadoras de permanentes propuestas creativas en una profesión irreverente a las fórmulas.

Son trabajos en los que inteligentemente se ha evitado el estilo asertivo de afirmaciones irrevocables, para dar paso a la persuasión seductora, creativa, asentada ésta en la argumentación, el razonamiento y el análisis y sazonada con la anécdota, la ironía, el humor, la cita, el dato, la frase popular, la información factual y las esencias de un hecho, todo sostenido de manera audaz, que no altisonante, ni ampulosa, ni estirada, sino con tonos desenfadados, a veces casi coloquiales.

Ese es, a mi modo de ver, otro gran acierto de estos trabajos: el de no cerrar la opinión a una sola voz: la del constructor del mensaje. La no negación de interpretaciones al lector. El no despojar al receptor de su propia mirada crítica ante el hecho comunicativo.

Por el contrario, ellos se arriman a modos de expresión que redimensionan la opinión propia para hacerla un producto participativo y robustecido con la voz de todos.

Saludemos desde la Academia, entonces, este esfuerzo del colectivo de autores de Juventud Rebelde y de la Casa Editora Abril. De esa unión que parece abrazar al poeta Baudelaire cuando expresara: "...la mejor crítica es la que resulta entretenida y poética; no esa otra fría y algebraica que, bajo pretexto de explicarlo todo, no tiene odio ni amor y se despoja voluntariamente de toda especie de temperamento".

 

REGALO PARA ESTE JUEVES

REGALO PARA ESTE JUEVES

Presentación en la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana del libro Regalos de jueves, de Guillermo Cabrera, director del Instituto Internacional de Periodismo José Martí. 

MSc. ROGER RICARDO LUIS,

Director de Investigaciones del Instituto Internacional de Periodismo José Martí y Profesor Titular de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.

La invitación a presentar Regalos de jueves, de nuestro colega y amigo Guillermo Cabrera Álvarez, en este auditorio de estudiantes, profesores y profesionales del periodismo me impone un reto, puesto que estoy ante una tropa de "tecleros" que han disfrutado del "pi" al "pa" de una lectura singular y entrañable. Simplemente, quiero resaltar aquellos valores que, a mi juicio, se convierten en paradigmas para alcanzar el periodismo humano al que siempre debemos aspirar.

Definitivamente, Regalo de jueves es un libro raro.

Y lo es por muchas razones.

Primero, porque nace de un ejercicio periodístico poco común en nuestros días; un periodismo que nace de la cotidianidad y navega sorteando los lugares lamentablemente comunes del consignismo, la mediocridad, lo intranscendente y el maniqueísmo.

Surge desde La tecla ocurrente, una sección hasta ahora inédita en el acontecer de la palabra impresa y que dialoga de manera plural cada semana desde la vida misma.

La tecla ocurrente, me atrevería a decir, es un fenómeno sociológico avalado por los miles de "tecleros" que por todo el país se han constituido en peñas que bien pudieran agruparse en el partido de la vida y el amor.

¿Dónde está la clave de ese fenómeno?

Tal vez en la infrecuencia de este tipo de espacio en nuestros medios de comunicación, pero eso sería quedarse en la epidermis del asunto.

Con apenas 60 líneas, el autor logra tensar las cuerdas de la sensibilidad humana desde la sutil vehemencia o el más fino humor para llevarnos del "yo" de todos al íntimo "nosotros" y hacernos hacedores de lo perdurable, cultivadores del alma.

Ahí radica una de las claves del buen periodismo.

A ello súmese que está escrito desde la erudición llana y coherente; desde la redacción limpia, diáfana, cuidada, ajena a rebuscamientos; sin abrumarnos desde doctas y paternalistas posiciones de consejero imparcial y aséptico. 

Eso, indiscutiblemente, sólo se logra desde la sencillez y la nobleza, desde la inteligencia y la ternura, desde la cultura y la audacia, desde la profesionalidad y la experiencia de quien la escribe.

Por todas estas razones digo que Regalo de jueves es un libro raro, felizmente raro. Es un manantial donde nos miramos y nos vemos todos reflejados, del que podemos beber para ser cada día mejores personas.

Hoy es jueves, pues regalémonos este canto a la vida.

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Dra. María de los Ángeles González,

Profesora Titular de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.

Cada día es más evidente que la teoría del periodismo en general y de los estilos y géneros en particular, se nutre con dinamismo de la riqueza de la teoría de la comunicación, de la sociología, la sicología, la teoría del discurso,  la literatura, porque el periodismo es en realidad un poco de todo eso y un menos quizás de sí mismo, pero un corpus específico definitivamente, con sus singularidades, peculiaridades y rasgos distintivos que lo diferencian del resto de aquellas disciplinas.

En torno a la Teoría del Periodismo debemos trabajar muy fuertemente en los próximos años. Sobre ese corpus integrado por el lenguaje y la redacción periodística, estilos y géneros, debemos investigar, accionar, perfeccionar.

En la actualidad, ninguna enseñanza del periodismo debe dejar de atender la propuesta de la relación dialéctica que propone Martín Serrano entre sistema social y sistema de comunicación, porque los procesos sociales dejan su huella indeleble en la evolución de los mensajes, pero tampoco podrá desgajarse de los procesos donde se inserta la producción del periodismo o escapar de los contextos literarios que lo nutren y enriquecen.

A la teoría del periodismo debemos sumar la enseñanza de un saber hacer, dotado de métodos y técnicas que no devalúan o vulgarizan porque son la esencia, la fuerza de una especialidad con una tradición, sentada sobre bases fuertemente establecidas.

Dos fuertes retos se presentan para los próximos cursos: conducir con solidez y mayor calidad el proceso mediante el cual los estudiantes de Periodismo aprendan a ser, descubran sus propias capacidades de aprehensión, de lectura de la realidad, de interpretar los porqué, pero además, acompañarlos con más rigor por el saber hacer y el cómo hacer. Un cómo, debido a la limitada teorización sobre el tema al que aludimos, también bastante maltratado.

Prepararnos para desde la Academia entregar a los futuros periodistas renovadores conocimientos a través de conferencias y talleres y continuar fortaleciendo la vinculación con los órganos docentes, para contribuir al logro de una cobertura de mayor calidad informativa, con una cada vez mayor especialización metodológica.

Nuestras materias deben tener un momento para la reflexión no sólo sobre lo anteriormente expuesto, sino también acerca de la teoría de la recepción (pensar en los públicos) teniendo en cuenta las transformaciones contextuales y de infraestructura tecnológica, la reflexión y la enseñanza de cómo hacerlo, cómo llegar mejor, en qué momento, de qué forma, son imprescindibles.

Cómo ser cada vez más creíbles, cómo argumentar, explicar, profundizar, contextualizar. Qué referentes, qué antecedentes son los más adecuados en determinadas coyunturas, por qué selecciono o jerarquizo unos, por qué desecho los otros es parte ineludible de nuestros saberes.

¿Qué diferencias existen entre un juicio (afirmación o negación sobre algo) y la opinión? ¿Entre juicios lógicos y juicios valorativos? ¿Por qué y en qué momento, con qué intención opino? ¿Cuándo recurro a la editorialización? ¿Por qué elevo o bajo los tonos? ¿Qué fines persigo? Ora persuado más que convenzo. Ora convenzo con el razonamiento lógico, demuestro sin el yo egocéntrico de manera explícita. Interpreto.

Remarcar lo explícito da por sentada la presencia siempre de actores, de empresa informativa, de culturas e ideologías, en la conformación del texto periodístico. El asunto está claro. Se refiere aquí a la práctica de los estilos de acuerdo con la finalidad del mensaje.

Toca a nuestro equipo reflexionar y enseñar a cómo trabajar cada vez más para grandes públicos o para audiencias segmentadas, fenómeno impuesto por las propias dinámicas contemporáneas, la especialización y la saturación de información.

Reflexionar y enseñar a ampliar el concepto de valores noticia, el concepto de lo noticiable. Sumar a la concepción de los grandes aconteceres sociopolíticos, la concepción de acontecer cotidiano, la otra noticia, la social, el detalle, el ángulo también explotable, los valores éticos, morales, formadores asimismo de valores en nuestros alumnos.

Enseñarles a distinguir entre hechos y opiniones, en la conversión de opiniones en hechos y en la delimitación de qué opiniones adquieren la cualidad de convertirse en hechos y cuáles resultarían simples background, información referencial para textos posteriores, trabajos que pudieran devenir mensajes más sólidos, ricos en calidad informativa y asentados en una investigación integral.

Prepararlos para hacer versiones de actos, encuentros, simposios, no como modelos establecidos y rellenables, sino sobre todo, a detectar qué de lo obtenido en el acto es noticia y qué son sólo pistas para trabajos posteriores.

Enseñarlos a valorar el reporterismo diario, la cobertura de lo cotidiano, pero a la vez, continuar preparándolos para satisfacer las necesidades de un público cubano que de ninguna manera es el público de hace diez años. Un público con nivel educacional, cultural y que requiere de explicaciones, de fundamentos, argumentos, e impecables estrategias de fuentes.

La propuesta es pues, nutrir el periodismo de la teoría de la comunicación, de la metodología de la investigación, las más cercanas a nosotros, pero también de la sociología, la lingüística, la teoría literaria, de la dramaturgia. Introducirnos profundamente en los más sólidos conceptos de explicación, análisis, interpretación, argumentación, profundizar en la teoría y la práctica de la polémica, del debate mesurado, equilibrado, con fundamentos y no panfletario o emocional.

Transitar con los alumnos el paso de los mejores exponentes de la historia del periodismo hasta los más actuales analistas cubanos y extranjeros de reconocido prestigio es parte también de nuestra labor.

Hoy iniciamos este sistema de mesadetrabajo, confiemos en que los objetivos de la labor durante este curso sean superados con creces.

Periodismo especializado. ¿Una fase superior?

Periodismo especializado. ¿Una fase superior?

Doctora Miriam Rodríguez Betancourt,

Profesora Consultante de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.

Según la mayoría de los estudiosos, el Periodismo Especializado surge en Estados Unidos hacia la década del sesenta del pasado siglo en áreas como salud, medioambiente y economía doméstica.

Algunos afirman que pertenece a los años 50.  El reconocido profesor José Luis Martínez Albertos,  asegura que "hasta los años posteriores a la II Guerra Mundial, era inexistente en los periódicos la llamada crónica científica.  Sólo existía -precisa- una cierta tradición periodística fuertemente especializada en el campo de la información económica" (1).

José María Sanmartí, que clasifica el P.E. como fase superior del Periodismo Interpretativo,  opina que de este último derivan el periodismo especializado, el de investigación, el de precisión, el de servicio y el local (2).

Pero la  fecha exacta de su nacimiento como tal corriente o tendencia importa menos que las causas por las cuales surgió.  Respecto a una de ellas, sobre todo, concuerdan sus principales teóricos: los nuevos intereses de los receptores.

Otras son la fuerte competencia en el mercado mediático y el desarrollo y extensión de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) que aceleran la especialización periodística.

El avance tecnológico, a su vez, demanda mayor capacitación y expertización de los emisores (3), y la competencia aviva las exigencias de las audiencias, cada vez más selectivas ante la superabundancia de informaciones y canales.
Se teje de este modo una compleja relación causa-efecto en el entorno global de la comunicación justamente en una época que va abandonando y superando la era de la cultura de  masas  para dar paso a la convivencia de modelos comunicativos diferentes, como indican los especialistas.

Las audiencias, ahora "selectivas y segmentadas" (4), requieren explicaciones de la naturaleza de los hechos, asuntos y temas; no les interesa únicamente qué ocurrió y qué puede ocurrir en el futuro, también cuáles son los antecedentes y qué opinan los expertos.
 
Para satisfacer estas exigencias, propias de un receptor obligado a seleccionar sólo lo que le es útil de una información que le cae encima en forma indiscriminada y abrumadora, se necesita un profesional "capaz de traducir a un lenguaje divulgativo y fácilmente comprensible para todos la cada vez mayor complejidad política, económica, cultural, demográfica, social y humana que caracteriza a las sociedades modernas". (5)

Bien lo previó James Reston hace ya varias décadas:

"El futuro de la información depende de comunicar inteligentemente lo que está sucediendo en el mundo,  el mundo es cada vez más complicado, no se puede comunicar meramente la verdad literal, hay que explicarla".

BUSCANDO UNA DEFINICIÓN

Muchas y variadas son las definiciones y aun las denominaciones sobre Periodismo Especializado, al que indistintamente se le llama también  Especialización Periodística e Información Periodística Especializada, término este último que nos parece el más adecuado puesto que incluye a los reporteros y no sólo a los articulistas, generalmente considerados expertos por emitir opiniones in extenso en torno a ámbitos específicos.

La diferencia de clasificaciones y descripciones revela, de entrada, que debe andarse con cuidado  por estos predios porque no todo lo que en ellos brilla  responde a lo que debe ser entendido como producto de tal hacer periodístico caracterizado, como atributo esencial, por el tratamiento riguroso que, sobre un determinado ámbito, realiza un periodista especializado. Al mismo tiempo, la "indefinición sobre las definiciones" muestra, como ha dicho Múñoz-Torres, que se trata de una tarea pendiente.

Coinciden varios estudiosos, sin embargo,  en que este tipo de trabajo es una tendencia del Periodismo contemporáneo (6). Francisco Esteve apunta, incluso, que "junto con las innovaciones tecnológicas, (la Especialización Periodística) es uno de los fenómenos más significativos del Periodismo actual (7). 

Por su parte, Montse Quesada, la profesora de la Universidad catalana Pompeu Fabra, pondera las cualidades del Periodismo Especializado, al que ella llama también Información Periodística Especializada, subrayando, asimismo, su importancia.

Ella destaca que esta modalidad profesional es capaz de explicar no solo el qué, sino sobre todo el porqué de los hechos, las consecuencias que ello puede significar, y "qué es lo que no ocurrió, aunque tal vez debiera haber ocurrido" (8).

Por similares  razones, otros autores  hacen equivaler el P.E. a la Información de Calidad o a la Información de Profundidad.

Héctor Borrat destaca que esta manera de producir textos periodísticos se caracteriza por "la coherencia interna de esos textos, la correspondencia de sus afirmaciones con la realidad, y la pertinencia de los conceptos, las categorías y los modelos de análisis aplicados, fuere cual fuere el tipo de texto y el tipo de lenguaje escogidos, el tipo de periódicos y el tipo de audiencia". (9)
Cabe detenerse en la anterior afirmación de Borrat en tanto ya está puntualizando que no sólo determina  el tipo de texto, lenguaje, publicación y audiencia para catalogar un trabajo como Periodismo Especializado.

Muñoz-Torres considera que los criterios válidos para calificar a un texto periodístico como especializado no pueden basarse en los criterios formales, sino sustantivos.(10).  No porque lo escriba un especialista o porque aparezca en un medio especializado, automáticamente se  debe considerar un texto  propio de este tipo de Periodismo.

Borrat está de acuerdo con ello cuando concluye  que "el criterio último de especialización son los textos" (11).  Hay que analizar el tema, el contenido y los enunciados de carácter informativo para el correcto criterio de clasificación.
También es necesario distinguir en los modos de hacer si se aplica minuciosamente la metodología periodística de investigación, como recuerda  Quesada; la actitud evaluativa y de opinión, las fuentes utilizadas, la contextualización, entre otros aspectos definitorios (12).

Para ganar claridad en cuanto a la autenticidad de los trabajos que responden al P.E. vale la pena recordar sus diferencias con el llamado Periodismo Generalista o Presentista. Mientras este se guía fundamentalmente por el concepto de noticiabilidad, que tributa en primer lugar a la actualidad  y a la información emergente, aquel se empeña en trascender la inmediatez y el conocimiento básico.

El carácter diario, dice Concha Edo,  impone un ‘culto a la rapidez' que dificulta la capacidad de llegar a todos los asuntos y la posibilidad de tratarlos con la profundidad y el detalle que requiere un público diversificado e inteligente. (13).

Por el contrario, el P.E. no cultiva la rutina  propia del diarismo, de la información orientada a satisfacer la curiosidad inicial. Al "ir más allá",  profundiza un saber específico desde el rigor del conocimiento y el análisis, sin olvidar jamás, como expresión que se genera a partir de la profesión periodística, los intereses del público y los condicionamientos del medio por el que se trasmite.

Muñoz-Torres lo explica claramente cuando se refiere a la distinción entre un texto científico y uno periodístico: lo que los diferencia es el enfoque.

"El periodista especializado no busca conocer una rama del saber como lo haría un especialista, sino en la medida en que tal saber puede y debe ser objeto de información periodística por su interés para la sociedad" (14).

A ello se subordinan el estilo y el  lenguaje, la perspectiva de comunicación del texto, su presentación y ubicación espacial o temporal, según el canal; la selección de las fuentes, los métodos de investigación, entre los elementos técnico-profesionales más importantes.

Frente al efecto igualatorio en el tratamiento de las noticias que produce el Periodismo Generalista (15), el P.E. o la Información Periodística Especializada, posibilita una mirada  diferenciadora,  singular, lo que significa el aporte de "una nueva función sintetizadora" (16).

Otra función que se atribuye al P.E.  es la de "servir de puente entre cada especialidad y la audiencia, así como entre las distintas especializaciones entre sí" (l7) como forma de contrarrestar la tendencia al aislamiento provocado por la excesiva especialización que convierte a cada investigador y a cada área en territorios independientes y excluyentes.

COMO DEBE SER

Los trabajos pertenecientes a este modo de hacer  siempre deben buscar un equilibrio, lo que pudiéramos llamar un "término medio" porque tanto la super especialización como su insuficiencia puede alejar a los receptores.

Por supuesto, el periodista especializado debe tener un conocimiento sólido de la materia a la que se dedica y, en medida similar, de las técnicas periodísticas para expresarla. Son muchos, y bien convincentes, los ejemplos de quienes, conocedores indudables de un tema, no pueden atraer la atención y el interés de los públicos por desconocer los códigos comunicativos del Periodismo.

No se trata, por cierto, de que el periodista especializado sepa tanto de la materia en cuestión como un experto-aunque en varias áreas pueda llegar a serlo-sino que, como método, acuda a fuentes de primera mano para elaborar su información.

Igualmente importante resulta la contrastación de fuentes, no depender de una sola y mucho menos si esa es la institucional. Las fuentes protagónicas y/o especializadas son claves por cuanto ofrecen información testimonial y crítica indispensable.


La documentación del tema, es decir, el relacionar la noticia o el asunto con sus antecedentes mediatos, constituye una premisa del periodismo especializado.  Sólo así, con esta búsqueda de los orígenes más que de los elementos del entorno visible, el receptor estará en condiciones de conocer el contexto de la información, y esto sólo puede hacerlo un periodista especializado.

Utilizar técnicas documentales ha dejado de ser terreno exclusivo del documentalista. Hoy en día, un periodista, sobre todo el especializado, está obligado a conocer y emplear estas técnicas para hacer su trabajo integral,  y para hacerlo también de modo más independiente.

La labor de documentar el tema requiere de mayor tiempo que el empleado por el periodismo generalista que prioriza, ante todo, la rapidez en el proceso de selección, elaboración y presentación de la información, no por insuficiencias técnicas sino debido a los ritmos urgentes de producción.

Para el periodismo especializado, el rigor de la investigación está por encima del rigor de la urgencia noticiosa. El objeto de este tipo de periodismo no es llegar primero, sino llegar con la mejor información, la más completa y profunda, por ello, como es obvio, no puede depender de los estándares usuales espacio-temporales del periodismo generalista.

LA FORMACIÓN: ESTE PERIODISTA SE HACE

Si para otros trabajos periodísticos las habilidades profesionales tal vez  puedan adquirirse de modo empírico, con el autoestudio y el talento personal, en el P.E. es  prácticamente indispensable que  quienes lo ejercen reciban una preparación sistémica, formalizada.

Por otra parte, como advierte José María Sanmartí (18) "el proceso de especialización se está acelerando, lo cual exige perfeccionar aún más los métodos periodísticos para poder dar la visión global de la noticia y no quedarse en el detalle, la anécdota, el fragmento o la superficie".

Por eso Núñez Ladeveze  afirma:"Un  periodismo al servicio de necesidades públicas o de las necesidades derivadas de la difusión del conocimiento es completamente distinto y requiere una formación intelectual mucho más exigente que un periodismo orientado a satisfacer las necesidades de entretenimiento o a alimentar la propensión a la pasividad de las grandes audiencias" (19)

La vía más reconocida para la formación del periodista especializado se inscribe en el nivel superior de estudio. En reciente artículo, el periodista cubano Carlos González afirma que desde la educación de pre-grado se perfila la expertización, complementada en la etapa postgraduada con cursos de distinto nivel. (20).

González cita en su trabajo al investigador Pedro Ortiz Simarro,  quien asevera que la formación del periodista especializado "no implica una parcelación de su conocimiento (...) sino que se trata de un valor añadido a su saber profesional" (21).

Pero sí se encuentran criterios contrapuestos en los enfoques de los programas y de los contenidos de estudio, así como también en la denominación de la asignatura,  a la que se bautiza como Periodismo Especializado, Prensa Especializada, Información Periodística Especializada y Especialización Periodística.

A MODO DE  CONCLUSIONES

Después de este somero recorrido que ha intentado abarcar aspectos históricos, conceptuales e instrumentales del Periodismo Especializado, cabe formular algunas reflexiones finales sin pretensión de última palabra:

1.- La cada vez más fuerte competencia entre los medios, la espectacular evolución  de las TICs, el acelerado avance de la especialización científica y el surgimiento de audiencias selectivas se encuentran entre las principales causas del nacimiento y desarrollo del Periodismo Especializado.

2.- El Periodismo Especializado deviene una tendencia del Periodismo Contemporáneo en tanto responde a las exigencias de los receptores que necesitan informaciones particularizadas, rigurosas, completas, elaboradas por profesionales con conocimientos sólidos de las materias que abordan.

3.- Esta tendencia seguirá creciendo y desarrollándose; muchos aseguran que dada la superabundancia de información generadas por las Nuevas Tecnologías, se hace cada vez más necesaria una información especializada que responda a las exigencias de los receptores. No son pocos los que avizoran que el Periodismo Especializado es el Periodismo del futuro, que representa la información periodística de calidad frente a la espectacularización informativa que ni atiende ni explica los complejos problemas del mundo actual.

4.- Para determinar si un texto responde a este tipo de práctica, debe analizarse esencialmente la perspectiva desde la cual ha sido elaborado-enfoque que privilegia el interés que para la sociedad tiene la divulgación de ese conocimiento--; los métodos investigativos empleados para lograr el rigor de los contenidos, y el objeto o tema de los mensajes.

5.- A su función tradicional de puentes entre los públicos y las especialidad, y entre cada una de estas, se añade la función sintetizadora "para hacer frente a la actual atomización informativa producida por una superabundancia de conocimientos y saberes (22) y la de "contrarrestar los efectos perversos del especialismo a través de una adecuada divulgación del conocimiento". (23) 

6.- El periodista especializado no tiene, necesariamente, que ser o llegar a ser un experto en la materia, como el mismo científico que la estudia o produce.  Le basta con devenir un interlocutor válido para los especialistas.

7.- El periodista especializado debe facilitar el conocimiento más riguroso del tema empleando un lenguaje que pueda ser fácilmente decodificado por los receptores.

8.- El periodista especializado tiene que conocer y documentar  ampliamente el asunto y  área que trata, y en la misma medida dominar las técnicas de información  que posibiliten una recepción efectiva de su mensaje en los términos profesionales que caracterizan la comunicación periodística: claridad, comprensión, amenidad, completitud.

9.- El Periodismo Generalista y el Periodismo Especializado no se excluyen entre sí, ni son antagónicos: se complementan.

10.- Corresponde al periodista especializado una formación del máximo nivel tanto en el área objeto de su tratamiento publicístico como en  los conocimientos teórico-prácticos de carácter profesional.


Notas bibliográficas.

1.- Martínez Albertos, José Luis  (citado por Múñoz Torres, Juan Ramón. "Clarificaciones conceptuales sobre Información Periodística Especializada" en Introducción a la Comunicación y la Información,  Barcelona, Editorial Arial, S.A., Galdón, Gabriel (coordinador), 200l: p.l60

2.- Sanmartí, José María  "Más allá de la noticia: el Periodismo Interpretativo" en Redacción para periodistas: informar e interpretar,  Barcelona, Editorial Ariel, S.A., Cantavella, José; Serrano, Francisco (coordinadores) 2004; p, 337.

3.- Esteve Ramírez, Francisco, citado por González Carlos. "Especialización  en el Periodismo, una tendencia en el mundo de hoy" en Tendencias del Periodismo Contemporáneo,  La Habana, Editorial Pablo, Rodríguez Betancourt, Miriam (coordinadora), 2OO5, p. 8l. 

4.- Tuñón, Amparo, citada por por González, Carlos, op.cit. p.82

5.- Quesada, Montserrat. "Periodismo Especializado" en Galdón, G. op.cit. p.126

6.- González, Carlos op.cit

7.- Esteve Ramírez, F.  en González, Carlos, op.cit. p. 82

8.- Quesada, M. en Galdón, G. ob.cit. p.128

9.- Borrat, Héctor citado por Múñoz Torres, J. en Galdón Gabriel, G. op.cit.p.l69

10.- Múñoz-Torres, Juan R. en Galdón, G. op. cit. p,169

11.- Borrat, H. en Galdón, G. op.cit. p.l69

12.- Quesada, M. en Galdón, G. op.cit.p. l32

13.- Edo, Concha. "Las revistas e Internet como soportes del periodismo especializado y la divulgación en Estudios sobre el mensaje periodístico, número 5, Universidad Complutense, Madrid, 1994 p. 79

14.- Múnoz Torres, J. R. en Galdón. G. op.cit. p. 170

15.- Edo. C, op.cit. p.79

16.- Esteve, F. en  Quesada, M. op. cit p.29

17.- Sanmartín, J.M.  en Cantavella, J., Serrano, F op.cit. p.337

18.- ibidem

19.- Núñez Ladéveze,  Luis  El periodismo desde un enfoque interdisciplinar, en Redacción para periodistas: informar e interpretar, Juan Cantavella, José Francisco Serrano, coordinadores, Editorial Ariel, S.A. Barcelona, 2004 p. 25

20.- González, C  op. cit.

21.- Ortiz Simarro, Pedro  en González, C. op. cit. p.83

22.- Esteve, F. en Galdón. G. op.cit. p. 129

23.- Múñoz Torres, J. R. en Galdón, G. op.cit. p.175

LA INFORMACIÓN QUE HACEMOS Y LA QUE DEBEMOS

LA INFORMACIÓN QUE HACEMOS Y LA QUE DEBEMOS

MSc. Iraida Calzadilla Rodríguez,

Editora de mesadetrabajo y Profesora Auxiliar de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana y del Instituto Internacional de Periodismo José Martí. Periodista del diario Granma.

http://islalsur.blogia.com

islalsur@yahoo.es

La nota informativa o información periodística es hoy en nuestra prensa el género más maltratado en su concepción y estructura. Apenas constituyen pequeños oasis cuando en los diferentes soportes mediáticos reconocemos una señal que la desempolve del maniqueísmo en el que se ha convertido su estructura clásica de pirámide invertida, en la que un lead sumario entregará al lector, oyente o televidente una primera visión, rápida, contundente y concisa, del acontecimiento a narrar.

Luego de casi 150 años de habernos propuesto Lawrence A. Gobright, corresponsal de la AP, su lead convencional -estandarizado y sacralizado por siempre jamás-, aún en las redacciones hay una obediente atadura a su fórmula y muy poco terreno se concede a otras estructuras más contemporáneas y enriquecedoras, a pesar de que hace más de medio siglo Philip Porter y Neil Lusón en Manuel del periodista suscribieron que hay tantos tipos de comienzo de la información como clases de esta, y subrayaron que los tipos de encabezamiento únicamente están limitados por la originalidad del autor. 

Y las renovaciones no quedan solo para las entradas, sino que también se expanden hacia la pirámide invertida, al modo de contar los hechos de mayor a menor importancia, siempre pendientes reporteros y editores de que si es necesario cortar texto, sea de abajo hacia arriba, sin menoscabo del propósito con que se narra el suceso. Sin embargo, esa faja impositiva hace que se releguen otras estructuras igualmente portadoras de intencionalidad: se desestima la subversión del orden que suponen novedosas fórmulas que combinan los datos dentro de la arquitectura de la nota, sin necesariamente atenerse a un orden de mayor a menor importancia que, por demás, está sujeto a la percepción que del acontecimiento tuvieron los hacedores de la construcción de la noticia.

Todo ello no propugna que debamos desterrar la pirámide invertida y el lead tradicional. Todo lo contrario. Quienes transitan el camino del periodismo deben dominar su estructura sólida y eficiente, su estilo clásico y duradero. Pero se trata de dar paso también a otras variantes más modernas que, incluso, ayudan a acercar más a los destinatarios de nuestros productos comunicativos al mensaje.

Estos -los diferentes leads y cuerpos- son dos ejemplos a modo de botón de muestra, el iceberg de un conflicto latente en la redacción de la nota, pero que abarca también otras especificidades dentro de la misma. ¿Por qué hago referencia a ello? Durante muchos años he sido tutora de las prácticas preprofesionales de los estudiantes de Periodismo, profesora de la asignatura Nota informativa o Información periodística en los diplomados de Periodismo que se imparten en Ciudad de La Habana, convocados por la Unión de Periodistas de Cuba y rectorados por la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, y del curso regular de la Facultad.

En esta propagación y a la vez confrontación de ideas hay elementos comunes: de una parte, los periodistas en activo que cursan el Diplomado o asisten a los talleres y conferencias, aceptan teóricamente las nuevas formulaciones, pero no siempre las aplican y las causas son tan diversas que van desde la comodidad intelectual que supone redactar a partir de un esquema tradicional muy validado y seguro, hasta  el rechazo de sus jefes por estructuras que rompen con el orden establecido y, al no conocerlas teóricamente, desacreditan a los reporteros creyendo que "no saben redactar notas informativas". Cuando más, un pequeño elogio por un texto que no es habitual, y casi a modo de disculpa le agregan algún apellido como "información ampliada", "nota comentada", "nota cronicada"...

De otra parte están los estudiantes, abiertos a cualquier saber mientras están en las aulas, en el ambiente académico, en la fragua de las ideas renovadoras. No obstante, también se ciñen más de lo debido a la pirámide invertida y al lead tradicional una vez que han vivido la experiencia del primer ciclo de práctica laboral, y asistido en las redacciones a las rutinas de los procesos productivos, así como escuchado a los profesionales del sector defender la fórmula clásica contra viento y marea.

Entonces, como profesora una siente que hay una etapa perdida en el paso adelante que se espera para la necesaria revivificación de la nota informativa, paso que solo darán después, ya como profesionales enfrentados a sus propias rutinas, a sus radios de acción en el trabajo, a sus fuentes de referencias, y, poseedores de las herramientas teóricas, acudirán a ellas para tratar de entregar productos comunicativos más acordes con lo que necesita el destinatario de hoy, ya sufrido de tanta nota escrita a golpe de qué, quién, cuándo, dónde, cómo, por qué y para qué, en un orden rígido y tiránico.

Esta es la problemática no resuelta, reforzada por el aún escaso deseo que señorea de superarse en las temáticas propias de la profesión, creyendo a pie y juntillas, incluso me atrevo a asegurar que hasta con la mejor buena fe, que todo fue aprendido en el período de estudiantes universitarios, obviando así al periodismo como profesión viva que se renueva constantemente. 

Y lo que es peor: apenas hay nada nuevo, estas tendencias fueron ya descritas hace muchos años, solo que ahora existe un mayor acercamiento a ellas, quizás porque ya en el propio mundo académico se habla de la decadencia de la fórmula tradicional de la pirámide invertida, aludiendo a que ofrece de manera muy funcional la información, lista para ser "digerida" por el gran público. Este no es un criterio único, pues la reina de las estructuras continúa siendo defendida por los teóricos que la validan por su método de comunicación preciso, claro y conciso desde el primer párrafo. 

¿Cómo salvar el asunto? Están abiertos dos caminos. El primero admite dejar la situación tal cual se encuentra hoy y continuar martillando sobre el mismo yunque. El segundo supone comenzar a inquietar el orden y discutir acerca de un género al cual hemos abanderado con las categorías de objetividad, imparcialidad, impersonalidad..., sin darle un humano respiro, sin comtemporalizarlo ni contextualizarlo ni interpretarlo. Y hay una preocupación mayor en mi condición de docente: su estudio no puede dejarse a la espontaneidad, resulta necesario que los estudiantes, mañana profesionales, se preparen desde ahora para dar un mejor futuro a la nota informativa.

¿Por qué ir hacia nuevas formas? Los géneros periodísticos son seres vivos y, por tanto, está implícita en esa condición la capacidad de mejorarse, ampliarse, diversificarse y mixtificarse a través del devenir de la profesión; también, ellos se han ido perfilando hacia otro estadio respondiendo a las exigencias de un público que cambia, que ya no es igual al del siglo XIX, que ya no es igual, incluso, al de hace 20 años en nuestro país.

Este de ahora es un receptor que ha transitado en su condición de protagonista y espectador por situaciones difíciles desde el punto de vista económico, político y social. Situaciones de urgencias y a veces de límite que, sin embargo, no lo han dejado en la estacada intelectual y trata hoy de, como concepto humanístico, alcanzar una cultura general integral como pueblo.

Es un lector, radioyente, o televidente que, conciente o inconscientemente, espera nuevas maneras en la construcción del mensaje y ya no lee sin más ni más bloques monolíticos y aburridos. Toca, entonces, a los periodistas -precisamente en nuestra condición de mediadores entre la realidad y el público-, saber hacerles llegar los hechos que forman parte de la realidad y están en las prioridades de la agenda política, entendiéndose ésta en su concepción integradora de la sociedad en que vivimos.

Y hacerlos llegar de manera objetiva, veraz, apegados siempre a la honestidad profesional de relatar los sucesos tal como los vimos y oímos, tal como los recepcionamos e interpretamos, pero sin desestimar la riqueza del lenguaje, la fina intencionalidad, la arquitectura novedosa al presentar los acontecimientos, de manera que estos no parezcan informes salidos de plantillas repetidas una y otra vez.  

Es por ello que creo firmemente que la nota informativa requiere de una nueva mirada, de una sincera asimilación, de una pronta reactualización en su construcción por parte de "hacedores" y "decisores".

Sí, hablo de la humilde nota informativa que no da cuenta del gran acontecimiento, del imponente discurso, la que no informa sobre el atroz desastre, ni el extraordinario descubrimiento, esa que aporta el periodista a sus medios hablando de la cotidianidad de la sociedad, más que del suceso espectacular; esa que más que noticiosa, es informativa como expresión de seguimiento de la información, esas líneas que por lo general se escriben "mal y rápido" porque creemos históricamente que nos ponen faja a nuestra propia creatividad.

Podría hablar de las otras, pero esas, al menos, son portadoras de trascendencias y en este trabajo estoy abogando por las que llenan los noticiarios de cualquier soporte mediático, aunque en mi opinión particular, todas debían desempolvarse de tanto esquema repetido.

Un segundo aspecto, muy importante como condicionante de esta apertura en la nota informativa, es el desarrollo alcanzado por la radio, la televisión y los medios digitales, soportes mediáticos que han despojado a la prensa escrita de la inmediatez de cuatro de las seis premisas del periodismo. Esos medios están entregando a los públicos casi en tiempo real el Qué, Quién, Dónde y Cuándo. Un diario, una revista, un boletín obligado a reportar cualquier suceso está obligado, entonces, a desarrollar el Cómo, el Por qué y el Para qué.

Estamos hablando de receptores que ya no están interesados en que nosotros le "anunciemos" mañana lo que ya escuchó hoy en los noticiarios matutinos, vespertinos o nocturnos de la radio y la televisión, o lo encontró en algún medio digital.

Él quiere saber lo que significan los hechos tanto para el país como para sí, necesita saber los por qué, profundizar en el contexto en que se realizan y de lo que no siempre tiene dimensión exacta aunque reciba un aluvión de informaciones sobre los mismos, pero no interconectadas. Requiere que le presenten el significado de las cosas. Por ese camino estoy asumiendo la interpretación en la nota informativa, género al cual ella tributa, pero que en general en nuestros medios se trata de encasillar solo en el informativo, muy necesario, diría imprescindible, pero no única manera de expresión.

Hoy, una información que contextualice, en la que se presenten antecedentes y significados, y el reportero se permita hasta una proyección, es lo más parecido a lo que José Antonio Benítez llamó "información integral", término llevado y traído por tirios y troyanos, a veces muy superficialmente, y otras de manera anecdótica.

En este entramado también es honesto decir que nos ha faltado visión para dar el salto, y muchas veces hemos acomodado nuestras mentes a las rutinas que imponen el conocimiento establecido, la forma de hacer más fácil, y la aceptación segura.

Un problema hoy que tiende a agudizarse en las notas que escribimos trasciende ya las interminables coberturas de reuniones y actos que poco o nada significan para el receptor si no se les explica acerca de su importancia, si no se les "sazona" con los aderezos antes expresados. Al mal estamos incorporando el absurdo de dar más importancia a quien dice una información que al hecho mismo constituido en noticia. Un ejemplo: si se produce el derrumbe de un edificio a causa de vientos huracanados, lo importante es eso por sus implicaciones para las personas que allí viven, para la preservación de la ciudad, y no si lo dice éste o aquel vocero, que bien pudiera pasar a un segundo momento dentro de la información.

Todo ello inevitablemente nos lleva a subvertir el orden y de contadores de historias -que eso somos por naturaleza los periodistas-, nos estamos convirtiendo en contadores de declaraciones, las más de las veces llevados por un acrítico hacer reproductivo. 

En modo alguno hablo desde posiciones académicas asépticas, sino desde la posición de quien ha estado por 30 años en las filas de los reporteros de base, en las filas de quienes intentamos dar a conocer el latir cotidiano de la vida nacional, ese acontecer que estamos llamados a ofrecer sin estridencias, sin escándalos, con mesura, equilibrio, responsablemente, y todo inserto, además, en una complejidad política que nos obliga a ser altamente cuidadosos en los mensajes, de manera que el enemigo no halle en ellos ningún resquicio.  

Y es justamente la experiencia práctica la que me lleva a afirmar -sin menoscabo de mis colegas que mucho y bien hacen en condiciones no siempre idóneas- que hoy se requiere de periodistas que abracen de "dicho y hecho" la reactualización constante, porque solo así podrán construir sobre el papel mensajes más sólidos, tal como los demanda el público.

La nota informativa, a mi modo de ver, requiere de una revitalización desde esa perspectiva. Y a propósito de esto, citado por María Carolina Alcalde y Rafael Jorquera, estimo la definición de Periodismo Interpretativo que hace Abraham Santibáñez, profesor de la Escuela de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad Diego Portales, de Chile:

"Interpretar, desde el punto de vista periodístico, consiste en buscar el sentido de los hechos noticiosos que llegan de forma aislada. Situarlos en un contexto, darles un sentido y entregárselo al lector no especializado. Por exigencia profesional, además, esta interpretación debe tratar de prescindir de opiniones personales, debe basarse en hechos concretos y opiniones responsables y que sean pertinentes y debe ser presentada en forma amena y atractiva".

Concha Fagoaga, catedrática de Periodismo de la Universidad Complutense de Madrid, precisa: "Los periodistas no solo reproducen lo que ven y oyen, ejercen también una investigación sobre lo acontecido porque los hechos no se producen descontextualizados de una situación económica, social y política concreta. Los hechos no surgen aislados de una realidad más amplia, se insertan en ella...".

En ese camino, Eduardo Ulibarri en su libro Idea y vida del reportaje nos abre puertas a la reflexión acerca de los hechos, a preguntarnos en su presente qué significan, si surgen aislados o forman parte de otros y cómo se vinculan a ellos, si introducen cambios significativos, a quiénes afectan de inmediato, si contienen elementos polémicos y cuáles fueron los factores más cercanos que precipitaron su aparición.

Pero esos mismos hechos, argumenta el teórico, tienen un pasado del que habrá que decir algo al receptor: por qué ocurrió, sus antecedentes, con qué acontecimientos anteriores está vinculado, si pueden identificarse causas relevantes, qué ha ocurrido con situaciones similares en otras épocas o lugares, si existen analogías relevantes.

Y cerrando el ciclo de cuestionamientos ubica el probable futuro del hecho y sus posibilidades de desarrollo, con qué otros factores puede relacionarse, en qué o en quiénes repercutirán. Como puede apreciarse, toda una muestra de interrogantes válidas de ajustarse a cualquier suceso para darlo de manera integral.

Rolando Gabrielli, en Noticias del mundo cierra en Nueva York (El otro periodismo hispano), plantea que el gran capital de un medio es el periodista, su conocimiento, imaginación, manera de examinar los hechos, reproducir la verdad con gracia, ética y proyectar con el poder indiscutido de la veracidad, los acontecimientos, cualquiera sea su magnitud.

Esta es una definición que, a mi entender, incluye y reivindica a la nota informativa, género que es la base de todos los demás, columna vertebral del informativo de cualquier soporte mediático, y que requiere ser estudiado y practicado en profundidad

Sobre todo, porque hay que tener en cuenta que en los medios diarios el periodista un día escribe un comentario. Un día redacta un artículo. Un día se inspira y nace una crónica. Un día tiene un argumento que le permite presentar el reportaje "paleta". Pero los medios diarios requieren todos los días de muchas y diversas notas informativas.

Por tanto, un desafío de hoy es la revitalización de los estudios de la nota informativa o información periodística a partir de una sistémica investigación que nos permita, como docentes, mantenernos actualizados sobre lo más novedoso que ocurre a nuestro alrededor y, a partir de esos presupuestos, asumir o rechazar de acuerdo con la escuela cubana, lo cual nos ha salvado del síndrome reproductor, tan estéril y de nefastas consecuencias.

Como expresara el profesor español Juan Antonio Giner (citado por la doctora María Eugenia Oyazur, en Cultura y enseñanza del Periodismo), la formación de los periodistas y comunicadores sociales a nivel universitario no puede reducirse al adiestramiento, aunque sea sistemático, de los "trucos" del oficio ni tampoco "evaporarse en simples disquisiciones de comunicólogos".

Es preciso formar periodistas propietarios de una cultura general integral diamantina, críticos y autocríticos de sí y del mundo que los rodea, sin que por ello pierdan valores universales del hombre que tienen una expresión mayor en la honestidad profesional y la comprensión y el respeto a la diversidad.

Vivimos épocas de grandes cambios y en los que se imponen nuevas maneras de decir, formas que, por demás, hace mucho fueron inventadas y que, de cierto modo, hay que "redescubrir". Cabe aventurarse y suscribir con quienes ya vaticinaron que el porvenir está en aquellos medios de comunicación que pacten de veras por la calidad de sus propuestas, la inteligencia y creatividad de sus profesionales, y el talento para comunicarse con sus públicos. En suma, por la posibilidad de hacer reflexionar en la misma medida que inquietan y emocionan a receptores que nunca han sido pasivos: medios de prensa y periodistas que sean capaces de librarse del apego enfermizo a una fuente y a la falta de contextalización, que voten por dar vida propia a las redacciones y en ellas propicien el debate, la lectura, la búsqueda de lo que se hace en otros lugares, para compararse.

Esa es la tesis de Carlos Soria, quien en Triunfarán los periódicos que tengan propuestas informativas nuevas, imaginativas y frescas, y también suerte, en entrevista para la revista Ideas Online, señala que triunfarán los periódicos donde se den cada día todas las noticias que importan, sazonadas con un claro valor añadido, y algunas buenas historias. Y agrega que también triunfarán aquellos diarios "que están en las antípodas del ‘cortar y pegar'. Proporcionan todas las noticias que importan, quintaesenciadas y enriquecidas con inteligencia redaccional, y también en esto están las antípodas de los periódicos que tratan la información como una lluvia sin sentido". El mismo Soria sostiene que la realidad en muchos mercados es tristemente contraria al presentar periódicos clónicos, semejantes entre sí como una gota a otra gota.

Tomás Abraham, filósofo, profesor titular de la Universidad de Buenos Aires y autor de La aldea local, decía en el Foro V Espacio de Ideas: "La puesta en escena de la información requiere una distribución de roles para lograr efectos dramáticos. Las noticias deben tener el diseño apto para una determinada, como decía Flaubert, educación sentimental. También deben constituirse las noticias en ‘emoticias', combinación entre emoción y noticia. El logro de una emoticia no sigue pautas universales, no hay receta para eso. Depende de la cultura de la comunidad a la que se dirige digamos entonces que el estilo es el pueblo". Y Miguel Bonasso, autor de Diario de un clandestino y maestro del periodismo de investigación, comenta también en ese escenario teórico: "...la noticia tiene una historia y tiene un futuro, marca un derrotero que es importante que la gente conozca hacia donde va".

Es desde esos presupuestos que nuestro periodismo asume un reto a partir de la cotidianeidad de su hacer: La información que hacemos y la que debemos, vista desde las múltiples perspectivas que dimanan del hecho en sí de construirla; pero, por sobre todas las cosas, la que a nosotros nos toca darnos desde la altura de la profesión, y la que nos reclama el pueblo cada vez más culto que nos lee.

Hora es de detener ese languidecer que no parece tener fin. Ese verla cada día aparecer más pobre, más deslucida de vestimenta creativa, de aporte sustancioso del acontecimiento del que da cuenta, y más dada a emparentarse con el informe ministerial o sectorial que a la vida misma que se supone representa.

La nota informativa requiere hoy de una actualización y una nueva lectura en su construcción, y esta ha de surgir desde las mismas aulas donde por primera vez el futuro profesional de la información entra en contacto con ella, por lo que su enseñanza debe trascender el carácter instrumentalista -afincado en el "saber hacer" el lead tradicional y la pirámide invertida, ordenar rígidamente los datos de mayor a menor importancia, y excluir al reportero de toda personalización-, y asumir otras formas más novedosas de comunicación, así como tomar del periodismo interpretativo la capacidad de situar al receptor más concretamente ante los acontecimientos.

Por ello, quiero compartir las palabras de bienvenida del sitio del Centro de Estudios Avanzados en Periodismo Narrativo: "Noticias con gusto a vida, a experiencia, a contar los diferentes mundos que se entrelazan para formar la realidad. Explorar formas innovadoras de contar y de pensar la información. De considerar la mirada personal -la nuestra y la de los otros- como algo que suma y no que resta".


BIBLIOGRAFÍA

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ULIBARRI, EDUARDO: Idea y vida del reportaje, Editorial Trillas, México.

Detrás de la fachada

Detrás de la fachada

MSc. Roger Ricardo Luis,

Director de Investigaciones del Instituto Internacional de Periodismo José Martí, Profesor Titular Adjunto de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana. 

No resulta una herejía decir que los medios de comunicación de masas son complejos engranajes productivos a la altura de la más sofisticada industria contemporánea, avanzada incuestionable de las nuevas tecnologías.

Garantizar la entrega periódica de información al público desata uno de los procesos de elaboración más apasionantes que se conoce, signado por  el ejercicio de la creación intelectual y la apoyatura tecnológica que se concretiza como producto comunicativo.

Para que vea la luz un diario, revista, noticiario de radio o televisión, sitio web, es necesario garantizar la información, materia prima singularmente perecedera en atención al tiempo, circunstancia y relevancia que se le atribuya por los medios encargados de seleccionarlos y darle connotación de relevantes en el contexto social.

Esa labor no puede dejarse, bajo ningún concepto, a la espontaneidad. Toda empresa periodística precisa trabajar bajo estrictas normas de funcionamiento que garanticen su vitalidad como un perfecto mecanismo de relojería. Fabricar noticias entraña pues asegurarse la materia prima, sintetizar y racionalizar las tareas del proceso, prevenir la demanda e incluso configurarla, siempre bajo el imperativo de una escasez inevitable de tiempo.

Mauro Wolf (1989) identifica ese proceso como rutinas productivas y reconoce tres fases: recolección, selección y presentación.

Pero, ¿son las rutinas productivas resultado exclusivo del orden que dimana de una visión tecnologicista de la producción periodística?

La respuesta es no, claro está; pero para ir a sus esencias se deben  descorrer las cortinas tecnológicas y mostrar el intenso proceso de mediación (1) que allí acontece.

El punto de partida para cualquier análisis de este fenómeno deberá tener en cuenta el principio cardinal que otorga a los medios el papel de constructores de la realidad socialmente relevante.

Como expone Eliseo Verón (1983), los acontecimientos sociales no son objetos que se encuentren ya hechos en alguna parte de la realidad, cuyas propiedades y avatares nos son dados a conocer de inmediato por los soportes periodísticos con mayor o menor fidelidad. Sólo existen en la medida que aquellos los elaboran. En otras palabras, los medios de comunicación de masas son aparatos especializados y legitimados socialmente para esta tarea.

Se trata, entonces, de una visión que ve los medios como un factor clave en el diseño de la arquitectura social, pues las empresas periodísticas al narrar el acontecer mediante la producción de noticias, propenden a  la prevalencia de determinadas visiones del acontecer público; es decir, lo que el periodista e investigador mexicano Salvador de León Vázquez (2003) define como construcción del espacio público dentro de las sociedades y, por ende, de la realidad.

Los medios se encargan de seleccionar los hechos y de convertirlos en noticias. Para ello toman como materia prima personajes, situaciones, hechos, que servirán de base a la narración periodística para una auténtica puesta en escena. También se asumen los formatos de presentación, el ordenamiento de los productos comunicativos (hechos originales transformados) en cualesquiera de los soportes mediáticos  que los convertirán en un acontecimiento de carácter público con los cuales se arma el rompecabezas de la realidad social.

Estamos ante una representación social consistente en la propuesta de una determinada interpretación de lo que existe o de lo que acontece en el entorno. La representación hace referencia a tales o cuales temas, incluyendo unos datos y otros no.

Tal como afirma Alsina (1989), la noticia  no es el hecho en sí, sino la narración, el discurso que construye y relata el periodista sobre ese acontecimiento, en primera instancia. Ello pone en evidencia, obviamente, que al periodismo no le interesan los hechos por sí mismo, sino por su significado dentro del sistema de relaciones políticas y sociales presentes en una sociedad. Este concepto resulta cardinal para comprender la trama ideopolitica que sustenta el acontecer periodístico.

Construir noticias

Si en las concepciones liberales de la información, los métodos profesionalizados de los periodistas garantizan los principios de la verdad, la imparcialidad y la neutralidad, bajo concepciones de la construcción de la realidad por los medios,  al periodista se le legitima su rol social al interior de las redacciones periodísticas para construir la realidad social en cuanto realidad pública y socialmente relevante, como señala Grossi (1985).

Ese quehacer cotidiano de construir la noticia se observa mediante el curso de las llamadas rutinas productivas que si bien se verifican al interior de los medios, guardan una estrecha relación con la propia dinámica social que reflejan, como es de suponer.

Tal proceder se define como procesos sociales complejos de construcción de la realidad en tanto tipifican y programan formas de acción social para acercarse al acontecer cotidiano y narrarlo con un enorme grado de institucionalización que, al mismo tiempo, legitima esas narraciones como noticias con toda la carga simbólica que ello implica, expone De León Vázquez (2003).

Como hemos visto, Wolf se adentra en esa dinámica productiva, pero no traspone la puerta que separa la visión tecnológica del proceso productivo editorial para adentrarse en uno de los procesos de mediación más importantes sobre la noticia, pues la necesidad de prevenir y garantizar la materia prima le otorga, en primera instancia, protagonismo a los canales y fuentes institucionales, centralizados, sistemáticos, accesibles. Y aunque el factor tiempo resulta determinante en la vida misma de un hecho noticioso, no es menos cierto que ello tiende un velo sobre otros intereses de control sobre lo que se publica o no como realidad socialmente relevante.

Es importante subrayar que las rutinas van más allá del vínculo tecnológico que las une a la industria de la información, pues como advierte Mar de Foncuberta (1993), terminan por ser más que un marco rígido para la información, no sólo porque imponen ritmos de trabajo, sino porque definen ausencias informativas y contenidos temáticos.

Lo antes expuesto corrobora, una vez más, que los medios no son instancias neutrales por encima de las relaciones sociales, tal como lo expresan las concepciones liberales de la prensa y los periodistas. En cambio, sí revela la cercanía de aquellos y de sus mensajes a las fuentes de poder, y muy especialmente a la tendencia de los grandes consorcios mediáticos a la preservación del staus quo.

Con todo ello se subraya que el propio quehacer profesional de los periodistas y del aparato informativo se convierten, mediante múltiples vías, tanto directa como indirectamente, en el mejor nexo con el poder.                         

Mirar periodísticamente

La visión de los periodistas ante la realidad que le sirve de materia prima para su labor suele ir acompañada por percepciones que llevan implícitas las normativas profesionales asumidas como normales y que dimanan de su interacción con el medio y las fuentes, éstas le sirven como pautas de selección y ordenamiento en su quehacer cotidiano.

Esa forma tan especial de percibir el mundo va acompañada por las influencias ejercidas por los principios éticos, filiación política, representaciones, creencias,  comportamientos, compromisos, sentimientos, visión del mundo de cada periodista y que interactúan con las normativas reguladoras de relación y disciplinarias que dimanan de las entidades periodísticas para los cuales trabajan.

Más específicamente, están presentes, en un primer nivel, las concepciones de los periodistas sobre su función y papel y la de los medios  en la sociedad. De ello se desprenden los niveles de compromiso y,  como resultante de ello, la definición de roles ante la sociedad, avalado por un cuerpo doctrinal que valida y justifica su proceder. En un segundo nivel, más apegado al proceso de producción noticiosa como tal, las pautas que regulan la confección de  los productos comunicativos y los modos  de realizarse. 

Tales reglas de juego no son universales ni persisten en el tiempo, están intrínsecamente ligadas a cada país, régimen, circunstancias socio-políticas, y muy especialmente dependen de cada empresa mediática por lo que prevalecen, como regla, los principios de la institución para la que se labora, y que los distingue de sus homólogos del resto de la sociedad.

Desde la perspectiva de la Teoría de la Sociología de la Producción de Mensajes (2) se identifican dos áreas de influencia: una micro, en el cual están presentes los relativos al cuerpo doctrinal del periodista, y otra macro, en el que intervienen los condicionamientos externos que se desprenden del conglomerados de acciones provenientes desde las visiones políticas, ideológicas, históricas y económicas del sistema.

A nivel micro  es posible identificar la llamada cultura profesional, entendida como el conjunto de saberes explícitos e implícitos que conforman el ejercicio de la profesión: códigos, símbolos, rutinas, estereotipos, representaciones, sistema de conocimientos, entre otros aspectos relativos a los periodistas y los medios, de lo cual se desprende la influencia que tiene en los actos de autorregulación  a lo interno de las redacciones.

En ese mismo estamento desempeñan su rol las ideologías profesionales de los periodistas, definidas como la serie de paradigmas y prácticas profesionales adoptadas como naturales por ellos. Ese cuerpo normativo puede variar en función de la historia, la tradición y el contexto socio-político en cada país.

Dicho campo está configurado por elementos modélicos asociados al plano de la cultura política, la democracia, la libertad de expresión, el libre flujo de información que se traducen en la posibilidad de ejercer la investigación periodística y develar con ello acciones nocivas a la sociedad, estimular el análisis y la interpretación de los problemas complejos, obtener información para publicar tan rápido como sea posible, y discutir políticas nacionales y de relaciones exteriores mientras éstas se desarrollan, entre otras líneas de acción.

Las regulaciones  externas e internas

Por lo visto, esa forma tan peculiar de mirar periodísticamente la realidad para transformarla en acontecer periodístico, guarda estrecha relación también con los procesos de regulación que ejercen entes participantes en la comunicación a partir de  acciones de ordenamiento en correspondencia con exigencias impuestas por las reglas del modelo social imperante.

Desde esa perspectiva, la regulación (3) sobre los medios es un ajuste orientado a un fin en el funcionamiento de un sistema, a causa de la interacción material-comunicativa con otros sistemas, afirma Julio García Luis (2004).  En el caso de la regulación externa, ésta actúa sobre los contenidos de manera principalmente indirecta, afirma el académico, al influir en el contexto de la comunicación, es decir, su entorno, sus condiciones, sus compromisos políticos, sus marcos legales económicos y de otro tipo. En su modelaje participan instituciones, entidades, organizaciones, instancias, personas representativas de las diferentes esferas de la vida social, política, económica, ideológica, entre otras. 

El afán de los agentes externos a los medios por participar en los procesos de elaboración del mensaje pasa por la necesidad de mantener la  observación sobre los contenidos en función de garantizar la presencia de intereses que atañen a percepciones ideológicas dominantes, estrategias políticas, económicas, fundamentalmente. Esa incidencia se verifica desde los diferentes roles que en tal sentido desempeñan los actores de la superestructura y la sociedad civil. Tal como dice Serrano (1993), sobre la regulación externa gravitan aquellas políticas concretas (como las políticas nacionales de comunicación) que en cada sociedad llegan a imponerse y, en última instancia, son una toma de partido entre la conveniencia histórica de la comunidad y los intereses funcionales de ese momento tanto de los grupos que ejercen el poder como a cada usuario de la comunicación.

A otro nivel  se verifica la regulación interna que se concreta en la línea o política editorial del medio, ese cuerpo normativo de obligado referente para la labor periodística en  que se plasman los puntos de vistas institucionales respecto al entorno, doctrina, creencia e intereses políticos, económicos y sociales que dice representar y de lo cual se infiere, obviamente, la influencia que ejercen los procesos de la regulación externa.

A lo antes expuesto se suman los factores de autorregulación que actúan sobre los contenidos de forma directa, mediante las normativas  funcionales al interior de las redacciones relativas a la organización del trabajo, la selección y definición de las coberturas, los criterios de construcción del producto comunicativo y en las que están involucradas como hemos visto anteriormente el conjunto de procederes y actitudes que dimanan de la cultura e ideología profesional y el papel que desempeñan convicciones morales, políticas e ideológicas presentes en sus actores.

Como bien puede apreciarse hasta aquí, las rutinas productivas están fuertemente influenciadas por esas dinámicas que son en esencia actos de control que deben discurrir como relaciones de intercambio sistémico equilibrado por parte de todos los actores; pero no siempre sucede así cuando se privilegian o imponen determinadas visiones sobre otras hasta convertirse en freno y obstáculo en el quehacer periodístico. En el caso de la prensa, como puede entenderse, un  fenómeno así va en detrimento del papel y misión de los medios al punto de reducir al periodismo a un ejercicio instrumental.

Si bien las consecuencias de semejante práctica se hacen perceptibles al público receptor  a la hora de consumir el mensaje, esa práctica  degenera al interior de los medios en la proliferación de actos de censura y autocensura.

Si la censura cabalga sobre el poder coercitivo de limitar o cercenar las acciones socialmente legitimadas del ejercicio periodístico, la autocensura hunde sus raíces en la censura continua; es decir, cuando los periodistas van descubriendo los derroteros por los cuales su trabajo profesional se hace menos susceptible a la censura y con ello soslayar aquellos asuntos que, a partir de ciertos criterios evaluativos externos, son acuñados como polémicos, escabrosos, peligrosos, inoportunos, complicados, inaceptables y, por tanto, no publicables.

En su quehacer cotidiano los periodistas se enfrentan buena parte del tiempo al dilema de cómo dar respuesta a la contradicción que dimana entre lo que ellos consideran  debe hacerse público y lo que plantea la línea editorial del medio para el cual trabajan. En ello intervienen, entre otros, factores el comprometimiento excesivo con las fuentes, la lealtad a los intereses de la empresa periodística y criterios ideopolíticos, las condiciones materiales para el desempeño profesional y de vida del periodista, el temor a la pérdida del trabajo (un dramático "disciplinador" social), y la tendencia a convertir en oficialista lo que en puridad es oficial.  De  esa incompatibilidad y de las fronteras que cada periodista busca establecer nace la fuente de la censura y la autocensura.

Tal como puede observarse hasta aquí los procesos de regulación y autorregulación mediáticas en tanto acciones de ajuste (control) están presentes a todo lo largo de las rutinas productivas y se hacen patentes en el acto final de devolver a la sociedad una visión transformada de  sus aconteceres.

El orden del día

En la dinámica de construcción de la realidad y por tanto presentes en las rutinas productivas  se expresan un grupo de asuntos prioritarios por parte de los actores políticos principales que conllevan, necesariamente, definición y un orden de importancia para su exposición, de manera que se establezca un nexo, una relación comunicativa signada por factores mediáticos de los más diversos signos como pueden ser políticos, ideológicos, económicos y sociales (Kindong  en Sanpedro, 1996).

La formulación de ese orden del día a escala de toda la sociedad está en manos de las fuentes de poder a partir de la muy estrecha ligazón y fusión existente entre los actores políticos y económicos mediante la identificación de principios y objetivos estratégicos existente entre ambos.

Es a partir de sus directrices políticas y mediante éstas que se configuran los lineamientos  destinados a modelar el orden prioritario de los asuntos proclives a convertirse en noticias. Son estas instancias las que mediante su acción reguladora, aprueban lo que debe salir o no en los espacios informativos.

Un aspecto clave del papel de las agendas parte de su control en tanto capacidad para limitar las acciones de otros seleccionando los temas de su interés de forma favorable a sus intereses.

Al respecto,  Sanpedro (1996 ) sugiere la respuesta a un grupo de preguntas como ¿cuál es el grado de apertura de la agenda para integrar nuevos temas y actores políticos?, ¿quién dispone de mayores recursos para determinar o expulsar ciertos temas de la agenda?, ¿con qué recursos? y ¿por qué medios se ejerce tal poder?, ¿es posible cuestionarlo?, ¿en qué contexto?, ¿cuáles son los costos y los beneficios de la exclusión de un tema?, ¿pueden y deben los medios cuestionar la agenda política?

Construir agendas, por lo tanto, es un ejercicio de selección y jerarquización entre diferentes cuestiones que distintos grupos pretenden promover como temas políticos y noticiosos.

De la agenda política surgen iniciativas, programas, medidas, campañas  que pueden y deben convertirse en fuentes permanentes de información y, por tanto, adquieren una connotación pública como hecho noticioso y, en consecuencia, un producto comunicativo, de forma que los receptores puedan identificarlos como relevantes o no y constituir argumentos a favor o en contra.

Para las empresas mediáticas la agenda política se expresa en lo que pudiéramos definir como fuente relevante u operativa que actúa como ente regulador de la cual dimana, en primer lugar, un discurso predominante.

De esa fuente  también se desprenden otros temas y la consiguiente información de carácter estratégica como lo es la  política editorial, el tratamiento del discurso; es decir, sus partes, tono,  balance, lenguaje y la intencionalidad requeridas, como también las coberturas y de qué tipo, la ubicación de los temas en los espacios, el empleo de las imágenes, al tiempo que designa los líderes de opinión y las otras fuentes a tener en cuenta en la confección de los productos comunicativos.

El orden del día es incuestionablemente una pieza clave en las rutinas productivas. Ya no solo como factor de organización del proceso, sino también por la extraordinaria capacidad que tiene de enmascarar mediante el criterio de noticiabilidad (4) esa función de selección que tiende como regla a la prevalencia de determinados puntos de vistas y posiciones que desequilibran y hacen disfuncional el mensaje en sus pilares de verosimilitud y  tendencia a la objetividad periodística.

A manera de conclusión o nuevo punto de partida

Las múltiples contradicciones que se dan a lo largo de los procesos de producción informativa evidencian, en primera instancias, que las rutinas productivas no se ajustan en sentido estricto a la significación de "rutinas" y mucho menos identificarlas como prácticas rígidas o fórmulas estandarizadas ni reducidas a una visión tecnológica del proceso de producción de noticias.

Bien pudiera entonces hacer un intento por definir de manera más abarcadora el concepto de rutinas productivas:

Las rutinas productivas son el conjunto de acciones y normas  surgidas de las exigencias que genera la dinámica productivo-editorial-tecnológica de una empresa mediática y el intenso proceso de mediación objetivo presente en cada uno de sus fases (recolección, selección y presentación). En ellas se evidencia, además, el aprendizaje profesional derivado de ese quehacer que llega asociarse, como regla, a la repetición y las costumbres y tienen su repercusión en el resultado final de la labor periodística.

Dada su función normativa, las rutinas devienen instrumento de control social sobre la labor de los periodistas en un amplio espectro de su actividad donde están presentes los niveles jerárquicos superiores como son el sistema político, entes de poder, dirección de los medios, fuentes relevantes, fundamentalmente. Al mismo tiempo, delinean cómo se elaboran las noticias y, por tanto, expresan las estrategias de cómo abordar la realidad que resulta de interés para las entidades periodísticas en un amplio espectro que va desde la recolección hasta el tratamiento de la información que se hace pública y socialmente relevante.

Puede resumirse entonces que en el desempeño de las rutinas productivas están influenciadas por un grupo de mediaciones entre las que sobresalen:

- Las que dimanan de la propiedad de los medios. (Tipo de propiedad, alianzas con las fuentes de poder, capacidad de negociación  con aquellas. Diseño de la política editorial. Debe tenerse en cuenta también la tendencia a la concentración de capital en el sector)

- Organización editorial y disponibilidad tecnológica.  (Estructura interna del proceso productivo y su vinculación con  el parque tecnológico disponible y sus posibilidades)

- Los condicionamientos que genera la publicidad como soporte económico esencial de las empresas mediáticas.

- Los condicionamientos de las fuentes de información. (Nexos entre periodistas y fuentes y entre medios y fuentes en la reproducen visiones ideológicas dominantes).

- Ideologías profesionales de los periodistas. (Están presentes las acciones de  autorregulación y la profesionalidad).

- Presiones políticas, económicas, judiciales recibidas por los medios ante la cobertura de determinados hechos.

- Condicionamientos sociohistóricos que prefiguran el escenario donde se desenvuelven los periodistas y los medios para los cuales trabajan. (Téngase en cuenta factores religiosos, culturales, identitarios, éticos predominantes en la sociedad, nivel educacional alcanzado, estructura y protagonismo de la sociedad civil).

Semejante accionar genera un proceso múltiple, complejo y contradictorio permanente de  negociaciones que no implican, necesariamente, equilibrio ni niegan la hegemonía de unas instancias sobre otras. En tales transacciones prevalecen, como regla, el criterio de la dirección editorial, y cuando se trata de los grandes temas, los que dimanan de la visión del poder dominante.

Acotaciones:

(1) Serrano refiere que la mediación en la prensa se define como la actividad que impone límites a lo que puede ser dicho y a las maneras de decirlo, por medio de un sistema de orden Ver en Rodrigo Alsina, Miguel. La construcción de la noticia. E. Paidós. Barcelona. 1989.

(2) Esta vertiente de los estudios comunicológicos analiza las diversas condicionantes que influyen en la realización de los mensajes de los medios y su grado de incidencia para determinar que sean publicados o censurados. Su pregunta matriz es: "¿qué factores desde dentro y desde afuera de las organizaciones de los medios, afectan el contenido de los mensajes?", Con ella se busca reconocer al interior de estos agentes la preponderancia del estudio de los comunicadores, las políticas corporativas de los medios donde laboran, la propiedad y el control de las empresas mediáticas, así como las condicionantes derivadas del sistema económico imperante y las influencias ideológicas del sistema social global. Ver Shoemaker, Pamela J. y Reese, Stephan D.  Mediantig the Message: Theories of Influence on Mass Media Content. White Plains, NY. 1996.

(3) Según García Luis, al interior de las redacciones funcionan mecanismos de regulatorios como son:

La definición de atribuciones de los ejecutivos, colectivos y comunicadores en lo personal, como forma particular de expresión de las relaciones entre la propiedad y la gestión mediáticas. La organización, estructura, funcionamiento y flujos productivos de los medios. La información interna del medio y la participación real que en ella -en tanto valencia de poder- tienen los ejecutivos y los colectivos de comunicadores. La cultura organizacional, ideologías profesionales, rutinas, tradiciones, mitos, rituales y otras formas de subjetividad influyentes en los medios. La conciencia moral, los valores y las normas deontológicas, aceptadas conscientemente o impuestas formalmente en los medios. La formación y desarrollo del capital humano, incluida la política de selección, preparación y designación de los directivos. Los subsistemas de vinculación, estudio y retroalimentación con la opinión pública.

En cuanto a las regulaciones externas el propio autor identifica las siguientes: El sistema político, su estructura, instituciones, valores, normas de funcionamiento y políticas específicas. El marco jurídico: constitucional, civil, penal y las legislaciones y reglamentos referidos en particular a los medios. El sistema económico, el mercado, el sistema de trabajo y salarios y, en especial, el régimen de propiedad sobre los medios. La cultura espiritual, material y simbólica de la sociedad, en su amplia acepción, que abarca el consumo y los hábitos, tradiciones y mitos. El complejo ciencia-tecnología, como campo particular de la cultura, en tanto modifica a los actores, instrumentos, expresiones y representaciones de la comunicación. Las relaciones con las fuentes, en tanto que una particular dimensión del funcionamiento de los medios, imbuida de un elevado componente de poder. Las relaciones entre los medios y la sociedad civil, como espacio multilateral de socialización, intercambio e influencia. La irradiación e impregnación de la ideología dominante, expresada en forma de teorías, interpretaciones, valores, juicios morales y normas, hacia todos los elementos antes enumerados. Ver García Luis, Julio La regulación de la prensa en Cuba: referentes morales y deontológicos.-Tesis en opción al grado de Doctor en Ciencias de la Comunicación. Fac. de Comunicación. Universidad de La Habana. 2004.

(4) Para Wolf, la noticiabilidad es el conjunto de elementos mediante los cuales el aparato informativo controla y gestiona la cantidad y tipo de acontecimientos  entre los cuales seleccionar noticias. Ver en Wolf, Mauro .La Investigación en la comunicación de masas. Ed. Paidós, Barcelona, 1987.

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12.- Wolf, Mauro: La Investigación en la comunicación de masas. Ed. Paidós, Barcelona, 1987.

El mensaje periodístico de las agencias de noticias: recursos lingüísticos vs. objetividad

El mensaje periodístico de las agencias de noticias: recursos lingüísticos vs. objetividad

Dra. María de los Ángeles González Borges,

Profesora Titular de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.

 

El proceso de producción noticiosa en una agencia informativa reviste características muy especiales, tanto en lo que corresponde a la selección y determinación de los acontecimientos noticiables, al tratamiento de fuentes, la fase de realización de los productos, como en su última etapa, la transmisión del mensaje.

Complejos factores se entretejen, condicionan o interactúan para otorgar a este proceso una serie de rasgos que pueden catalogarse como únicos y que se asientan en la misma naturaleza de la agencia, institución que desempeña las funciones de fuente del resto del sistema de medios, intermediaria entre estos y medio en sí misma.

La agencia trabaja en un porcentaje muy alto noticias de carácter internacional, con lo que ocupó un lugar hegemónico en el tráfico de estos mensajes en el nivel mundial.

Los mensajes que ininterrumpidamente llegan a la agencia por las diversas vías de comunicación desde sus corresponsalías, son sometidos a un procesamiento más o menos veloz en dependencia del desarrollo y de la estructura que, estrechamente vinculada con éste, posea la agencia.

Los receptores y/o clientes reciben el producto informativo y lo utilizan según sus intereses, para publicar, citar, archivar o como base para la elaboración de otros textos periodísticos.

El proceso informativo de la agencia tiene como rasgos distintivos la rapidez, la operatividad y la competitividad. Los productos de ese proceso, los mensajes, tienen como principios ineludibles la actualidad y la brevedad.

Los textos de agencia, sintéticos y concentrados en el ahora, son productos perecederos y su valor radica justamente en la cercanía entre el momento en que ocurre el acontecimiento y aquel en que la noticia es difundida.

La síntesis y la brevedad están condicionadas también por la competencia y el espacio que quiere ganarse en el medio-cliente.

El control editorial, ejercido desde las sedes centrales, o casas matrices, asegura homogeneidad estilística y estandarización en los modos de elaborar los mensajes que, sin dudas, implican violentar las prácticas de oficio propias de cada medio.

La redacción de los servicios de agencia, especialmente de los despachos noticiosos, es una de las fases del tratamiento informativo que revelan con mayor fidelidad rasgos típicos del lenguaje del medio que nos ocupa.

En su función de fuente, la agencia difunde diversidad de servicios informativos hacia los clientes, receptores heterogéneos, que seleccionan los productos según sus propias expectativas, rutinas productivas, concepto de noticia, culturas e ideologías profesionales.

Mientras mayor coincidencia de significados exista entre emisor y receptor, más posibilidades tiene el producto de irrumpir en el sistema de medios.

Por su propia naturaleza competitiva, estas empresas informativas se han caracterizado por un control muy estricto de su proceso con el fin de lograr una óptima eficacia comunicativa y de llegar antes que su competidor y con calidad, a sus receptores.

Convenciones, empleo estricto de los libros de estilo, apego a los rasgos de ideación del periodismo: estilos y géneros, signan un proceso que logró durante más de un siglo, homogeneizar, uniformar, el lenguaje del resto de los medios.

De manera general, los libros de estilo en el periodismo desempeñan funciones lingüísticas para la fijación de normas en áreas de controversia del lenguaje, para la absorción de nuevos términos, unificación o defensa del idioma (Fernández. 1987).

Como en ningún otro medio de comunicación, el libro de estilo de una agencia se convierte en una herramienta imprescindible, en una rutina muy establecida, para el tratamiento informativo de los textos periodísticos.

La agencia española EFE, por ejemplo, se distingue por la intención de proteger  nuestro idioma. El libro de estilo de esta empresa es trascendido por los documentos que con sistematicidad publica en torno al lenguaje, la emisión de su flujo diario durante un período, el léxico.

Periodistas y lingüistas se unen en esta empresa informativa en comisiones, simposios, en torno al lenguaje de las agencias y de los medios en general.

LENGUAJE Y ESTILO PERIODÍSTICO EN LAS AGENCIAS

Los rasgos de ideación, estilos y géneros, no son más que los modos o formas de hacer, la manera en que se plasma el lenguaje periodístico, el lenguaje de los medios de comunicación.

Conforma este hacer una trilogía integrada por el estilo informativo: descriptivo, directo, en un primer nivel, e interpretativo en el segundo nivel; el estilo opinativo o editorializante y el ameno o folletinesco, según la propuesta de José Luis Martínez Albertos y a la cual se adhieren diversos especialistas y estudiosos del lenguaje periodístico.

La aplicación del estilo permite al autor emplear recursos lingüísticos y retóricos orientados a conseguir la belleza (Martínez, 2001).

El periodismo de agencia opta por el primer estilo, en sus dos niveles. Concebida como fuente surtidora del sistema, la agencia ha estado limitada para producir textos que respondan a los restantes estilos.

Rasgos comunes a esos modos de hacer del periodismo en general, tipifican a la información de estas entidades. Sin embargo, también normativas un tanto particulares, singulares, han caracterizado la información de dichas empresas.

El lenguaje periodístico en las agencias ha debido adecuarse a un deber ser de "lenguaje medio" como recurso para responder a las expectativas de una gran diversidad de clientes que reciben sus servicios (Hernando, 1990).

Concisión, claridad, estructura que capte la atención, objetividad, adecuación, son rasgos distintivos del estilo cablegráfico.

Es normativa en la producción de agencia la elección cuidadosa, certera, de vocablos; la adecuación del léxico local a uno más universal. La brevedad, la síntesis, que impone el querer ganar espacio en sus receptores, provoca  el empleo de un estilo denso que obliga a cargar de sentido cada línea, palabra, frase.

La construcción en sintaxis regular, no marcada estilísticamente, el empleo del verbo en pretérito del indicativo, el uso del presente histórico cuando se citan publicaciones del día, el no empleo de la voz pasiva, han formado  parte de las normativas de la producción de agencias.

También ha sido excluido del quehacer cablegráfico el empleo de construcciones lingüísticas connotativas, más vinculadas al periodismo en estilo de opinión o editorializante.

La construcción de párrafos de hasta 35 palabras el primero y hasta 50 los restantes, con una sintaxis regular según la norma prescriptiva y un vocabulario que permita claridad en el texto, integran esas normativas.

Los párrafos, independientes, deben contener una idea desarrollada, sin que se establezcan nexos explícitos entre ellos. La información deberá ser documentada. Los datos referenciales sobre protagonistas de los hechos, lugares, instituciones, asimismo constituyen rasgos de la información de agencia.

OBJETIVIDAD E INFORMACIÓN CABLEGRÁFICA

Una encuesta aplicada a editores de agencias arrojaba el enfoque de éstos,  los actores más importantes del proceso informativo de estas instituciones.

Señalaban los entrevistados que la objetividad en agencias se logra cuando a los hechos comunicados no se les incorporan comentarios; cuando el periodista es imparcial y no toma partido ante conflictos, disputas o diferencias entre organizaciones, empresas, grupos, naciones.

Considero que el ideal de objetividad en la información de estas entidades debe asentarse en el tratamiento honesto, ético, del acontecimiento. En el apego a los hechos y elementos factuales que constituyan el soporte de esos hechos, en la responsabilidad social que debe ejercer el profesional ante el manejo de los acontecimientos.

Acercarse a la realidad tanto como sea posible, comprobar hechos y cifras, manejo adecuado de referentes, antecedentes, empleo de hechos colaterales que se vinculen con el hecho central y la alusión al  repertorio o conocimientos del especialista se mueven en el plano de los elementos de facto, que enriquecen el texto.

La cita y opiniones de fuentes con la debida atribución, el empleo de la cita directa por paráfrasis ante conflictos, son también métodos para lograr un mayor acercamiento al ideal de objetividad.

La selección y jerarquización de los elementos informativos en el texto periodístico por parte del autor responden a una interpretación de los acontecimientos.

Las proporciones, el desarrollo de la descripción de las aristas del hecho, la escala de acentuaciones, la formulación o encabezamiento del texto, el empleo de detalles impresionantes que den apoyatura, que sustenten los hechos, responde a esa interpretación, al concepto de noticia del autor de la empresa, a las culturas e ideologías profesionales de actores y organización en su conjunto.

Asimismo, la selección de citas textuales, la falta de equilibrio en la estrategia de fuentes, puede inclinar el relato hacia una u otra tendencia; hacia uno u otro enfoque.

Ante la ausencia del egocéntrico yo, y del nosotros, que actúan en el estilo opinativo  para lograr una argumentación explícita y con una finalidad clara, en función de los objetivos de esas formas expresivas y de su estrategia discursiva,  la finalidad del relato periodístico de agencias debe basarse en la llamada  argumentación implícita, el empleo de soportes que permitan una profundización, una explicación de los hechos y sus causas para que sea el cliente el que incluya la opinión.

El hábil uso del contraste, la contradicción, la confrontación entre hechos y realidades son también recursos para lograr que se cumpla el objetivo de información del autor del relato, con un enfoque ético y que proporcione un mayor acercamiento a la concepción de objetividad periodística.

RECURSOS LINGÜÍSTICOS VS. OBJETIVIDAD

En la última década, la ampliación y heterogeneidad de los servicios que ofrecen las agencias, transformadas ellas mismas en empresa informativa, los costos más bajos, con las trasmisiones automatizadas y la aparición de Internet y el acceso a la red de los medios de comunicación, entre otros factores, han facilitado que en ellas irrumpa una escritura menos normativa, más irreverente.

Durante las 24 horas del día las agencias informativas, por su propia capacidad de trasmisión, trabajan el hecho a través de los diferentes recursos operativos y estilos del periodismo.

Paulatinamente, por escalas o niveles, la agencia pasa de la información pura, directa, escueta, en estilo lacónico, a notas enriquecidas con antecedentes y todo material tangencial que dé volumen y proporcione desarrollo al hecho actual, hasta llegar a la diversidad de relatos interpretativos, evaluativos, estimativos.

A menos de diez años de la incorporación de los medios a la red, las agencias diseñan estrategias, retoman otras, amplían su flujo informativo, diversifican su oferta y potencian sus relaciones con los clientes.

Recursos operativos, diversidad de relatos, nuevos métodos y formas de redacción, ampliación del concepto de noticia, acentúan la versatilidad, rasgo distintivo de las agencias, que les permite llegar a la heterogeneidad de medios de comunicación con reglas propias en cuanto a elaboración y emisión de noticias.

Sin embargo, en el reposicionamiento y acomodo en los nuevos escenarios comunicativos, algunos lindes se han hecho difusos.

En ocasiones, atentan contra la lógica productiva de las agencias,  la transgresión de la frontera entre interpretación y opinión, la extensión de los despachos  a manera de base de datos, la manipulación de temas mediante el lenguaje o la pérdida de creatividad en los relatos.

El discurso periodístico factual, logrado a través de operaciones lingüísticas que convierten los hechos en noticias se ve afectado en la actualidad en estas empresas informativas.

Lejos de constituir una amenaza para las agencias de noticias, los fenómenos acaecidos en la esfera de la comunicación en la última etapa potencian las capacidades de estas entidades y se convierten en oportunidades para ejercer un periodismo cualitativamente superior.

La ubicación en los nuevos escenarios comunicativos, la ruptura de cánones rígidos en la elaboración de textos y la elaboración de productos periodísticos de mayor calidad informativa permiten a las agencias conservar el espacio ocupado por cerca de dos siglos en el sistema internacional de comunicación y que se ha visto amenazado por la aparición de los medios en línea.

A mediados de la década de los años 90 el español Carlos Reigosa auguraba que la era digital de la información impondría a las agencias cambios que deberían convertirlas en proveedoras de servicios multimedias e información interactiva y señalaba que en esa opción eran quizás los medios que contaban con mayor capacidad de adaptación.

En la actualidad, las agencias se reacomodan ante la fuerza de la red. Continúan siendo referencia obligada de grandes medios y de grandes líderes a nivel internacional. Sus informaciones cubren espacios de medios tradicionales, medios en línea, y cuentan con sus propios portales en la red.

Sin embargo, ante la aparición del periodismo en red percibo también ciertos cambios para bien en cuanto a la diversidad del mensaje, la estructura, el formato en general y otros al interior del texto, no tan acertados, relativos al tratamiento del lenguaje periodístico, de la lengua en general.

Manejos sintácticos complicados en la construcción de oraciones y párrafos; frases extensas, complejas; violencias en el orden de los elementos, ocasionan confusión en ocasiones. El empleo frecuente de la voz pasiva resta movimiento a la oración, y se producen imprecisiones en cuanto al espectro sémico de los verbos.

Un texto informativo no es más que una organización de elementos significativos que utilizamos para hacer referencia a lo que ocurre y que es, en principio, interpretable.

Como hecho de interpretación, un mismo tipo de acontecimiento puede dar lugar a diferentes versiones, según las condicionantes demosociales y situacionales de quien interpreta. (Núñez. 1991)

Es así que en ocasiones los verbos, los  adjetivos o  adverbios, aparecen  cargados de connotación, lo que evidencia un matiz editorializante en el texto y lo aleja del estilo propio de las agencias.

Otros rasgos detectados se refieren a la mezcla del estilo directo e indirecto que pretende lograr síntesis y que en ocasiones violenta la sintaxis, lo que puede traer aparejada la incorrecta atribución a fuentes, que difumina lo citado y provoca que se confundan voz de la fuente y voz del periodista.

Las frases explicativas, intercaladas, propias del quehacer interpretativo también pueden afectar la objetividad del texto.

Es evidente que el período actual es una etapa de tránsito para los medios de comunicación. Rutinas productivas, ideologías y culturas profesionales deberán evolucionar con los cambios que impone una nueva época signada por la diversidad, la saturación de información, la multimedialidad, la hipertextualidad.

En ese camino, se impone una atención más detenida hacia la lengua como recurso estructural no sólo para trasmitir, sino también para construir los mensajes, para reconstruir los hechos según determinada intención, cultura e ideología.

El analista de las agencias deberá proveerse con recursos del análisis discursivo, de modo que no le pasen gato por liebre, que no aparezca a sus ojos con ropaje de objetividad un mensaje decididamente sesgado.

Las propias agencias, por su parte, a más de buscar estrategias de fuentes  responsables y fiables, métodos lógicos y semióticos, también deberán disponer de información lingüística que les permita reducir en lo posible, la subjetividad y la manipulación en sus productos, si quieren tratar de conservar la imagen que este tipo de periodismo mantuvo durante casi dos siglos.

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