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EL MISTERIO HUMANO DEL LENGUAJE

EL MISTERIO HUMANO DEL LENGUAJE

El hombre es el único animal que puede hablar. En términos más generales: es el único que puede utilizar símbolos (palabras, representaciones pictóricas, grafismos, números y otros). Sólo él puede superar el abismo que se abre entre persona y persona, transmitiendo pensamientos, sentimientos, deseos, actitudes y supersticiones de su propia cultura: es el único animal que puede verdaderamente comprender y desinterpretar algo.  En esta habilidad esencial reposa todo lo que denominamos  civilización. Sin ella, el pensamiento, inclusive el autoconocimiento, es imposible (Max Black).

Lic. ORQUÍDEA HERNÁNDEZ FRANCO,
profesora de la Universidad Bolivariana
de Venezuela, Sede Falcón (Punto Fijo).

El Diccionario de la Real Academia Española, en su Vigésima Segunda Edición, señala que Onomatopeya es “Imitación o recreación del sonido de algo en el vocablo que se forma para significarlo”. Este término viene del griego onomatopoeia, el cual está formado así: “onoma” que significa sonido, palabra; y “poeio”, cuyo significado es crear. 

Según la traducción de la obra Instituciones Oratorias de Marcus Fabius Quintiliano, hecha por Ignacio Rodríguez y Pedro Sandier, padres de las Escuelas Pías argentinas en 1916, en su Libro VIII dice: “La Onomatopeya, esto es, ficción de un nombre, tenida por los griegos por una de las mayores virtudes, apenas se nos permite a nosotros”.

“A los griegos como dije en mi primer libro, les es más permitido el fingir vocablos que son acomodados a explicar los sonidos y afectos, usando de la misma libertad con que los antiguos aplicaron los términos a la naturaleza de las cosas”. (Capítulo VI. De los tropos.)

Este es el marco histórico que da origen a la Teoría de la Onomatopéyica, teoría ésta que también se conoce como “Bow bow”. Indica este enfoque que desde tiempos remotos el ser humano tomó los sonidos de la naturaleza y los gritos de los animales para designar los sucesos y cosas en su entorno, y convertirlos en palabras.   

En el transcurso del tiempo, estos sonidos y signos se fueron concatenando y formaron frases y palabras, lo cual permitió que el ser humano fuese asimilando una forma de conciencia. Esta conciencia dio como resultado un flujo de pensamientos en forma de palabras, que comienza a guiarlo y, al tener la capacidad de compartir esa conciencia, lo convierte en un ser único y privilegiado por la naturaleza. Esta teoría dominó durante muchos siglos.

A esta teoría se contrapone con mucha fuerza el lingüista norteamericano Edward Vajda, actualmente profesor de la Western Washington University, al considerarla “ridícula” y manifiesta lo siguiente: “Es que la imitación onomatopeya (el sonido de la iconicidad, auditiva) es una parte muy limitada del vocabulario de cualquier idioma, los sonidos de imitación difieren de un idioma a otro: Ruso:-ba bakh = bang, BUKH = ruido sordo. Aunque la onomatopoeia siempre fue la primera docena más o menos palabras, entonces ¿de dónde los nombres de los miles de conceptos, naturalmente, sin ruido, como el rock, sol, cielo o el amor?

Max Black, (1909-1988) discípulo de Bertrand Russell, filósofo, matemático, músico y figura importante de la Filosofía Analítica, dice: “El hombre es el único animal que puede utilizar símbolos”. Para Black estos símbolos se manifiestan a través de palabras, representaciones pictóricas, grafismos, números, entre otros. Da cuenta de estas expresiones el arte rupestre, donde se da lugar a espacios comunicativos de forma primitiva. Pero ya para ese entonces, el hombre expresa su interioridad y la necesidad de plasmar su pensamiento a través de estas formas de comunicación.

Este bullir de ideas puede entenderse como una toma de conciencia del hombre primitivo, que comienza a recrear y describir su visión de su entorno, la cual parece ser una constante en los diferentes grupos humanos.

También entra en escena la Teoría Divina, que sostiene que el lenguaje le fue dado al hombre en el mismo momento de su creación. Así lo explica el tratado católico Sagrada Biblia, versión castellana del Ilustrísimo Sr. Félix Torres Amat, 1958, en su Capítulo XI:

“No tenía entonces la tierra más que un solo lenguaje y unos mismos vocablos” (...)

Y dijeron: “Vamos a edificar una ciudad y una torre, cuya cumbre llegue hasta el cielo, y hagamos célebre nuestro nombre antes de esparcirnos  por toda la faz de la tierra.

“Y descendió el Señor a ver la ciudad y la torre, que edificaban los hijos de Adán”.

Y dijo: “He aquí, el pueblo es uno sólo y todos tienen un mismo lenguaje; y han empezado esta fábrica, ni desistirán de sus ideas, hasta llevarlas a cabo.

“Ea, pues, descendamos y confundamos allí mismo su lengua, de manera que el uno no entienda el habla del otro”.

“Y de esta suerte los esparció el Señor desde aquel lugar por todas las tierras, y cesaron de edificar la ciudad.

“De donde se le dio a esta el nombre de Babel o Confusión, porque allí fue confundido el lenguaje de toda la tierra”.

Esta teoría del Génesis plantea que al principio existía un solo sistema de signos que desaparece porque Dios castiga la soberbia y la ambición de los babilonios con la confusión de lenguas, por la pretensión de estos de construir una edificación que llegara al cielo (Torre de Babel).

José Manuel Briceño Guerrero, filólogo y filósofo venezolano, Premio Nacional de Ensayo en 1981 y posteriormente, Premio Nacional de Literatura 1996, ambos en Venezuela, dice: “Preguntar por el origen del lenguaje significa intentar un salto sobre la propia sombra, querer transgredir el “círculo no se pasa” del conocimiento humano. Sin embargo, es propio del hombre emprender imposibles”.  Refleja aquí el pensador lo difícil de dar una explicación que sea absolutamente coherente, así como científica y/o mítica.

Briceño Guerrero en su obra El Origen del Lenguaje, también hace referencia a la exploración mitológica del lenguaje, y así lo hace ver en la siguiente leyenda de los indígenas Maquiritare, también llamados Yekuana, pueblo indígena de la familia Caribe, ubicado en las márgenes del río Orinoco, en Venezuela: “En aquella época Uanádi, hijo del Sol y máximo héroe cultural, tenía la intención de crear los hombres para poblar la Tierra, en donde tan sólo vivían entonces los animales. Hizo a tal objeto una esfera milagrosa, hecha de piedra, la cual estaba repleta de gente diminuta todavía no nacida; desde dentro se oían sus gritos, sus conversaciones, sus cantos y sus bailes. Esta bola maravillosa se llamaba Fehánna”.
 
Manifiesta Briceño Guerrero: “En esta leyenda se reconoce la esfera de lo humano, completa en sí misma –la Fehánna es la más perfecta de las formas geométricas; pero reconoce al mismo tiempo su limitación y la posibilidad de trascender. El lenguaje, como el grito, la canción y el baile, es consubstancial con la condición humana y el todo se encuentra incluido en un todo mayor que lo trasciende.

Eduardo Punset, político, escritor, economista y divulgador científico español, se refiere al origen del lenguaje en una forma muy jocosa, cuando dice: “Antes de que saliera el lenguaje lo primero que hubo fue un entendimiento a nivel de grupo, a nivel de estamento social, estaban de acuerdo a una serie de compromisos”. "El lenguaje nace cuando la sociedad de homínidos ya tenía una estructura de compromisos entre sí, se habían puesto de acuerdo en una serie de cosas, oye a lo mejor hasta respetar una bandera... ¡vaya uno a saber!”.

Este multipremiado intelectual se refiere a esa capacidad del ser humano en primero organizar sus pensamientos para luego comenzar a hablar; es decir, no es el lenguaje una manifestación espontánea, es el producto de una reflexión, que lo llevaría a desarrollar una conciencia individual y tribal.

Para el historiador y periodista venezolano y Premio Iberoamericano de Periodismo, Carlos Alarico Gómez, las anteriores teorías que pudieran ser complementarias y no excluyentes, dice: “Pudieran ser ciertas. Tal vez el hombre usó sonidos, gestos y exclamaciones para comunicarse, ya que está dotado de un aparato fonador-auditor complejo, que lo capacita para la percepción e internalización de los mensajes, en un proceso continuo de aprendizaje”.

En todo caso, lo maravilloso del lenguaje y su evolución es la forma como posteriormente se asume el acto de la comunicación, considerado por Antonio Pasquali, Doctor en Filosofía e investigador de la Comunicación, cuando dice: “Por relación comunicacional entendemos aquella que produce (y supone a la vez) una interacción biunívoca del tipo del con-saber, lo cual sólo es posible cuando entre los dos polos de la estructura relacional (Transmisor-Receptor) rige una ley de bivalencia: Todo transmisor puede ser receptor, todo receptor puede ser transmisor”.

Este investigador plantea lo que él considera la verdadera comunicación, cuando existe un emisor que envía un mensaje al receptor y este puede -sin mediar objeto alguno- decodificar el mensaje y responderlo. Vale reflexionar en este punto lo siguiente: Pasquali considera que no debe mediar objeto alguno para que exista la verdadera comunicación, entonces surge la siguiente reflexión: Si decimos que comunicación es una relación simétrica sin que medie ningún objeto, entonces, ¿cómo podríamos definir a los medios de prensa en sus diferentes modalidades, cómo medios de comunicación, información o difusión? 

Pasquali se refiere a la comunicación de esta manera: “Sólo hay verdadera comunicación en caso de auténtica acción recíproca entre agente y paciente, en que cada interlocutor habla y es escuchado, recibe y emite en condiciones de igualdad” (dialéctica del “diálogo”). Debe comprenderse con toda claridad que por razones técnicas y de uso político-económico, muchos ‘medios de comunicación’ modernos impiden de hecho una auténtica ‘acción recíproca entre agente y paciente’ ”.

Sostiene, además, que relación de comunicación sólo es aquella que –prescindiendo del medio o aparato empleado para facilitarla- comporta el uso de canales naturales en las fases extremas de envío-recepción, un proceso de elaboración y comprensión mental del mensaje enviado-recibido, la producción de efectos de convivencia, y una situación de auténtica acción recíproca entre agente y paciente.

Señala también Pasquali que como “información debe entenderse todo proceso de envío unidireccional o bidireccional de información-orden a receptores predispuestos para una decodificación-interpretación excluyente, y para desencadenar respuestas preprogramadas”.

Y añade: “Muchos mensajes (piénsese por ejemplo en la enorme masa de información publicitaria), niegan de raíz el diálogo y la comunicación: tienden a ser informaciones-orden para perceptores precondicionados, destinados a desencadenar respuestas de tipo consumista, que sólo benefician al emisor, a sus mandantes o a los “programadores” de la llamada “comunicación social”. 

Ahora bien, en cuanto al término difusión, el filósofo venezolano dice que es “el envío de mensajes elaborados en códigos o lenguajes universalmente comprensibles, a la totalidad del universo perceptor disponible en una unidad geográfica, socio-política, cultural, etc.”

Considero que el término comunicación utilizado para adjetivar a los medios de prensa masivos, no es el término más idóneo para definirlos, por no darse una relación comunitaria humana, al ser la comunicación una condición inherente a las personas y no del objeto. Tampoco el término información concuerda generosamente con la comunicación, al necesitar este una motivación preconcebida que busque respuestas condicionadas y predecibles.

Puede tomarse de Herbert Blumer, sociólogo de la Escuela de Chicago, su teoría del Interaccionismo Simbólico cuando propone explicar la interacción en el individuo y en los grupos, al construirse ésta desde un aspecto histórico. Este enfoque da mayor importancia a la interacción interpersonal, no intuitiva. Y aquí concuerda con Edward Sapir cuando éste último dice: “El lenguaje es un método puramente humano, no intuitivo, de comunicar ideas”.

Es de considerar entonces que los diferentes lenguajes nacieron, evolucionaron y circundaron todo el planeta Tierra, convirtiéndose en un gran abanico de cosmovisiones que muestran las diferentes culturas, pensamientos, historias locales, avances científicos, tecnológicos, las artes en sus diferentes manifestaciones y en una riquísima iconografía desde lo mágico religioso, que habla de la dimensión espiritual de un ser “hacedor de cultura” como hecho netamente suyo, que hace posible el encuentro consigo mismo y con sus semejantes.

Algunos de estos lenguajes se fortalecieron y han logrado imponerse sobre otros. El lingüista David Crystal, académico de la Universidad de Bangor, Gales, refiere que actualmente en el mundo existen aproximadamente unos 6 500 lenguajes (tomándolos como lenguas), que de no tomar acciones inmediatas desaparecerán al menos tres mil de ellos de la faz del planeta en los próximos cien años, lo que se traduce en la pérdida de la mitad de la herencia lingüística de la humanidad y con ella, parte de la historia y de la cultura de la misma.

Puede inferirse de la afirmación de Crystal que si muere una lengua, se pierde con ella una visión del mundo junto con largas épocas del pasado. Una clara indicación de que el lenguaje va unido a la vida. Según Crystal, se cree que actualmente hay entre 50 y 60 lenguas en el mundo de las que tan solo queda un hablante. Y una vez que esa persona muera, si no queda nada escrito, será como si esa cultura nunca hubiera existido y nunca se sabrá su visión del mundo ni su concepto del ser humano. “Se cree que el idioma muere cuando muere la penúltima persona que lo habla, porque el último no tiene con quien hablarlo”.

Se comprende entonces que el ser humano es el único que puede generar lenguaje y transmitirlo a sus congéneres para intercambiar subjetividades que se traducirán en relaciones productivas en su entorno. Es quien puede codificar y decodificar de acuerdo a las convenciones generadas en su cultura, lo que le convierte en el gran generador de órdenes civilizatorios. 

A esto se refiere Lev Vigotsky cuando dice que el desarrollo de los humanos únicamente puede ser explicado en términos de interacción social: “…interiorizar el lenguaje como instrumento cultural que no nos pertenece, sino que pertenece al grupo humano en el cual nacemos”. 

Palabras más, palabras menos, Von Humboldt coincide con esta declaración de Vigotsky cuando refiere que la lengua conforma el pensamiento y expresa perfectamente el espíritu nacional de un pueblo, su ideología, su forma de ser y su visión del mundo.

¿Qué nos indica este brevísimo recorrido por la creación del lenguaje, y cómo lo enmarcamos dentro del Periodismo necesario en momentos trascendentales para Venezuela?

Indica que el comunicador siempre debe responder a los intereses de su cultura, de su entorno; debe ser consecuente con la causa de su propio pueblo. Que su acción profesional debe manifestarse en un periodismo sano, inteligente y honesto, como fundamento hacia la evolución a estadios superiores, al intercambiar propósitos que lo conduzcan a un orden civilizatorio más avanzado, creando conciencia social, arte, espiritualidad, ciencia, tecnología y cohesión social en un entorno axiológico.

Para finalizar, dejo un pensamiento que puede aplicarse en el periodismo que queremos, en momentos en que, con ansias, buscamos la honestidad en el periodismo venezolano:
 

“Un sociólogo norteamericano dijo hace más
de treinta años que la propaganda era una
formidable vendedora de sueños, pero resulta
que yo no quiero que me vendan sueños ajenos,
sino sencillamente que se cumplan los míos”.
Mario Benedetti.

BIBLIOGRAFÍA:

BRICEÑO G., José M.: El Origen del Lenguaje. Caracas, Monte Ávila, 1970.

GÓMEZ, Carlos: Lenguaje y Comunicación. Editorial Panapo. 2004.

HURTADO, I. y Josefina Toro: PARADIGMAS Y MÉTODOS DE INVESTIGACIÓN EN TIEMPOS DE CAMBIO. Episteme Consultores Asociados, 3era. Edición. Caracas.1999.

PASQUALI, Antonio: COMPRENDER LA COMUNICACIÓN. Monte Ávila Latinoamericana,  1978.

PASQUALI, Antonio: COMUNICACIÓN Y CULTURA DE MASAS. Monte Ávila Latinoamericana, 1990.

TORRES AMAD, Félix: SAGRADA BIBLIA. Editorial Grolier Incorporated. Nueva York. 1957.
http://antropogogia.zoomblog.com/

archivo/2009/03/31/teoria-sociohis-torica-de-Lev-vigotsky.html
http://buscon.rae.es/draeI
http://vereda.saber.ula.ve/jonuelbrigue/origen-lenguaje.pdf
www.altillo.com/examenes/uba/psicologia/psicosoc
www.cervantesvirtual.com/servlet/sirveobras.

Instituciones Oratorias. Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.  10-03-2010.

www.proverbia.net › Pensamiento y razón › Sueños.

www.youtube.com. Reflexiones de Eduard Punset: "Así aprendimos a hablar"

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