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PROCESOS GLOCALES Y MEDIOS EN TIEMPOS DE GLOBALIZACIÓN

PROCESOS GLOCALES Y MEDIOS EN TIEMPOS DE GLOBALIZACIÓN

Las aldeas están en el mundo, pero
el mundo no es una única “aldea”.
Miquel de Moragas

MSc. DAGMAR HERRERA,
Profesora de la Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Hablar de medios de comunicación en el siglo XXI parece ser, inevitablemente, un camino que conduce a referencias obligadas: globalización, nuevas tecnologías y su impacto en las comunicaciones, enfrentamientos entre lo local y lo global, complementariedad, exclusión, cambios, concentración, expansión; grandes compañías que se fusionan y pequeñas comunidades que potencian el valor de los microespacios: procesos opuestos y complementarios, que coexisten. 

La tendencia, “doble y simultánea” de lo global-local, denominada por algunos autores como glocal para expresar a la vez ambos fenómenos, es una de las características fundamentales del escenario actual (1).

Mientras la globalización, llevada al campo de las comunicaciones, se distingue por el espectacular desarrollo de las tecnologías de la información, la creación de redes mundiales que ponen fin a los territorios y los convierte en espacios continuos, sin fronteras ni límites y propicia la aparición de conglomerados a escala mundial en los sectores de la informática, las telecomunicaciones, el audiovisual y el ocio, la “localización”, en cambio, se presenta como un redescubrimiento y revalorización de lo local, como la vuelta a la comunidad y a lo próximo, al rescate y preservación de lo que nos diferencia y homogeniza.

El fenómeno de la globalización ha potenciado la regionalización de los medios desde y hacia áreas de cobertura geográfica más precisas y la focalización de públicos e intereses diversos. Es por ello que los medios regionales y locales, más que un fenómeno marginal o aislado dentro del panorama mediático internacional, deben ser considerados como un proceso simultáneo y complementario.

Los catedráticos españoles Carmelo Garitaonandía y Miquel de Moragas Spá, señalan sobre el tema: “la nueva sociedad de la información no es tan sólo una sociedad transnacional, sino más bien una sociedad que es al mismo tiempo local y global, y que puede ser descrita como simultáneamente transnacional, nacional, regional y local” (en López, 2006, p.4).

Tecnologías y medios locales

En el actual escenario mediático, las relaciones glocales adquieren nuevas dimensiones y se reconfiguran. El continuo desarrollo tecnológico que posibilita nuevos formatos y servicios, amplía las capacidades y calidades de las transmisiones y permite la consolidación y expansión de los grandes medios, favorece también la creación de mecanismos de comunicación en los microespacios, a la vez que muchos procesos de comunicación local se convierten en mundiales por su difusión.

Ante la aparición de nuevos canales de comunicación, dinámicas sociales y de producción y públicos emergentes, los medios locales ganan con la reconversión tecnológica un ahorro importante de tiempo, una simplificación del sistema de comunicaciones y una mejora en las condiciones de aprovisionamiento de la información que facilita la estrategia de las publicaciones territorializadas e introduce sistemas informáticos avanzados para la redacción, edición y transmisión (López, Galindo y Villar, 1998, pp. 3).

Los diarios, semanarios y gran parte de las publicaciones de periodicidad más escasa, cuentan en la actualidad con otra forma de ofrecer sus ediciones a través de versiones electrónicas, con una fuerza audiovisual incorporada, sin precedentes.

La televisión no escapa a los cambios introducidos por la generalización de las nuevas tecnologías de la comunicación y la información. A los avances registrados en la producción, transporte y difusión de la imagen se suma la digitalización que, además de elevar los estándares técnicos y las posibilidades de conservación, permite multiplicar su difusión a través de paquetes de programas y servicios accesibles directamente al espectador: programas a la carta, difusión múltiple, canales telemáticos y nuevas ofertas interactivas como la telecompra o los videojuegos, son algunas de las nuevas promesas.

Pero, si por un lado este desarrollo ha posibilitado la simplificación y abaratamiento de las tecnologías que equiparan cada vez más lo doméstico a los estándares profesionales y por tanto amplía las posibilidades de acceso y uso, por otro trae aparejado un cambio en los códigos audiovisuales y en el caso de los canales regionales, mayor dependencia a las casas matrices que llevan el control del proceso tecnológico.

Además, la novedad es costosa. Ante esta situación, países del primer mundo o en vías de desarrollo pueden sufragar la innovación y asumir las tecnologías como prioritarias en un supuesto camino al progreso. Mientras, otros ni siquiera disponen de los recursos necesarios para hacer frente a la presión de los grandes y continuos cambios.

Frente a este escenario, se crean iniciativas que luchan por constituirse como vías alternativas de comunicación desde los espacios locales, como formas de descentralizar los mensajes, ser reflejos de las realidades inmediatas y tribunas desde las que se promueven el debate y la reflexión. Los medios locales –comunitarios, de proximidad–, cobran fuerza.

Medios locales y su espacio de acción

Hablar de medios locales nos convida a un acercamiento a su espacio de acción. Definido de formas diversas y con significados que a veces escapan de la geografía, el conocimiento de la localidad, lo local, nos ayuda a comprender nuestro objeto de estudio.

La investigación nos conduce por dos caminos: uno que indica a lo geográfico y la delimitación espacial, según el cual local podría ser la vivienda, el barrio, la ciudad, la región (Rusconi, s/a, p.2) y, por oposición, hasta la nación; otro, reconocido como un “lugar antropológico” (Auge, 1993) que se caracteriza por ser fuente de identidad individual, de relaciones sociales y de historia común.

Lo local, según Alain Mons, “está tanto construido por delimitaciones visibles, espaciales, como por instituciones o relaciones sociales, hábitos o creencias que tejen la adhesión localizada, específica”, con un marcado significado sociológico (1992, p.129).

Un espacio de arraigo donde perduran los valores y en el que se conforma una identidad propia, ligada a rituales que involucran ámbitos y personas “que contribuyen a la definición de una historia común, de nuestras relaciones con los otros y dan identidad al lugar” (Rusconi, s/a, p.3).

Entorno mediático local

Es precisamente este territorio más próximo, con interacciones e identidad particulares, el que asumen para su desarrollo los medios locales, en un área que por lo general involucra a una ciudad y sus alrededores –un municipio, o parte de él en el caso de Cuba–, y que va a tener como receptor a una comunidad con intereses y necesidades comunicativas definidas y por lo general más o menos homogéneas, que no necesariamente coinciden con los de la nación en su conjunto. 

El medio local será en gran medida un reflejo de ese espacio de acción, asumirá de él rasgos y características que lo distinguirán de otros, a la vez que le conferirán semejanzas con su localidad.

Un grupo de investigadores que desde la Universidad de Santiago de Compostela, España, se ha dedicado a estudiar con detenimiento el tema, plantea: “Un medio local existe en relación con un espacio social, con el que mantiene una relación de retroalimentación mutua. El público se reconoce como identificado, se ve reflejado como si estuviese ante un espejo; esa imagen reflejada responde al deseo de protagonismo de cada uno de los usuarios.” (López et all, 1998, p.2)

Por su parte, el profesor universitario español Juan Maciá Mercadé, se refiere al lugar en el que se desarrollan los medios locales como “(…) ese ámbito humanamente más abarcable, donde periodistas y receptores conviven a diario, en el que los primeros suelen ser no solo cronistas, sino también partícipes de muchas de las actividades, es decir “hacedores de noticias” además de sus redactores e intérpretes; en ese ámbito donde coinciden, incluso físicamente, unos y otros, la retroalimentación, la interactividad no es solo funcional, sino, más aún, vivencial.” (en Rodríguez (comp.), 2005, pp.43)

En estas propuestas, el receptor es continuamente interpelado no ya como consumidor pasivo, sino como ciudadano que puede intervenir en la concepción y gestión del medio y que, en buena parte, es protagonista de las informaciones que en él se transmiten, por lo que se articulan nuevos mecanismos de participación en el proceso comunicativo.

La coparticipación y la proximidad permiten que tanto emisor como receptor, posean una mayor cantidad de elementos de juicio para analizar los mensajes, hecho que propicia un acercamiento más efectivo a todo aquello que sucede en el espacio local y, por consiguiente, una mayor identificación con lo que se transmite.

Es por ello que, a pesar de que los formatos y géneros que conforman un medio local son la mayoría de las ocasiones similares a los empleados por los tradicionales, su puesta en marcha es, en sí misma, un hecho trascendental. Sus objetivos, la voluntad por crear una oferta alternativa con contenidos, protagonistas e ideas que son parte de la cotidianidad de los espectadores y próximas a su realidad, y la oportunidad de que éstos intervengan en su gestación, lo van diferenciar, desde sus raíces, de cualquier otro proyecto. 

Si bien el espacio local ha encontrado en el modelo de los medios tradicionales de comunicación una vía para mantenerse informado sobre aquello más cercano que no encuentra frecuentemente en la “gran prensa”, los medios tradicionales han reenfocado sus potencialidades hacia estos microespacios, descubren la posibilidad de crear ofertas comunicativas que contribuyan al desarrollo local y establecen nuevas fórmulas de interacción con el público. La televisión, como fenómeno más reciente, ha aprovechado de forma especial estas potencialidades.

Frente a este panorama, –y a la par–, los hábitos y necesidades del consumidor de los medios han ido evolucionando y ya no solo busca la actualidad nacional o internacional, sino que se interesa por estar informado sobre lo que ocurre en su entorno inmediato y por tener datos cercanos y útiles, aplicables a cualquier aspecto de su cotidianidad.

Nota (1): El término Glocal resume lo que Mauro Wolf denominó “La coexistencia de lo contradictorio”.

Bibliografía:

Fernández Soriano, Emelina (comp). Identidades regionales y locales en la era de la comunicación transnacional. Universidad de Málaga. Debates, s/a. pp. 83 – 92.

Moragas Spà, Miquel de: Televisiones y regiones en desarrollo. Posibilidades en la era digital. En: Vacas Aguilar, Francisco (Coord.): Televisión y desarrollo. Las regiones en la era digital, Serie Sociedad de la Información, Junta de Extremadura, Badajoz, 2000, p. 26.

_______; Carmelo Garitaonandía; Bernat López (eds.): Television on your  Doorstep: decentralization experiencies in the European Union, Luton (Regne Unit). Luton Press. 1999.

Musso, Pierre: Régions d’Europe et télévision. Lille: Miroirs. 1991
López, Bernat: Televisión de proximidad y culturas minoritarias: complejidades de una relación. Disponible en URL: http://www.comminit.com/

la/pensamientoestrategico/lasth/lasld-07.html Consultado en línea en febrero de 2007.

López, Xosé, Fermín Galindo y Manuel Villar: El valor social de la información de proximidad. En: Revista Latina de Comunicación Social número 7, de julio de 1998; La Laguna (Tenerife), Disponible en URL: http://www.lazarillo.com/latina/a/68xose.htm Consultado en línea en junio de 2007.

López, Xosé: La información de proximidad en la sociedad global. En: Revista Latina de Comunicación Social, número 13, de enero de 1999, La Laguna (Tenerife), Disponible en URL: http://www.lazarillo.com/

latina/a1999c/140xose.htm    Consultado en línea en junio de 2007. Consultado en línea en mayo 2007.

___________: Estrategias locales en tiempos de globalización. En: Revista Latina de Comunicación Social número 21, de septiembre  de 1999,  La Laguna (Tenerife), Disponible en URL: http://www.ull.es/

publicaciones/latina/a1999dse/40xose.htm Consultado en línea en junio de 2007. Consultado en línea en mayo 2007.

Rodríguez, Miriam, Tendencias del Periodismo Contemporáneo. Selección de lecturas, Edit. Pablo de la Torriente Brau, La Habana, 2005, pp.38-49.

Rusconi, Carlos: Un lugar en el mundo. Significados y valoraciones de lo local. Ponencia presentada en III Jornadas Nacionales de Investigadores en Comunicación. Comunicación: campos de investigación y practicas. Disponible en el URL: www.geocities.com/

CollegePark/5025/mesa2e.htm Consultado en línea en febrero de 2008. Consultado en línea en junio 2007.

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