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EL RETO DE LA CONVERGENCIA DE REDACCIONES EN CUBA

EL RETO DE LA CONVERGENCIA DE REDACCIONES EN CUBA

MSc. MIGUEL ERNESTO GÓMEZ MASJUÁN,
Profesor de la Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.
masjuan@fcom.uh.cu

El estudio de la convergencia entre la redacción tradicional y la digital de los medios de comunicación parece ser uno de los retos más complejos y a la vez interesantes que deben abordar, con la mayor celeridad posible, directivos y teóricos.
 
En los últimos quince años una de las tendencias más analizadas en el mundo del periodismo es la imparable concentración empresarial llevada a cabo por algunos de los grupos de medios más importantes. Las empresas que antaño se limitaban a editar un periódico han multiplicado sus intereses mediáticos con la adquisición de emisoras de radio, televisoras y el lanzamiento de publicaciones en Internet. Esta tendencia hacia la diversificación multimedia ha acarreado importantes consecuencias al periodismo como profesión. Quizás la principal sea que los medios ya no actúan de forma aislada, sino que deben tener en cuenta la colaboración con sus hermanos en otros soportes (Salaverría, 2005: 37). La convergencia de redacciones entre medios de una misma empresa aparece como otro resultado directo de esta concentración.

Los usuarios también han cambiado. Los medios, para seguir sirviendo a su audiencia de manera satisfactoria, con calidad, acierto, rentabilidad, deben reflexionar sobre sus productos, sus formatos, su lenguaje, sus plataformas de publicación y sus métodos de trabajo. Más allá de tener una visión, han de desarrollar una estrategia y ponerla en marcha, si quieren seguir siendo un actor de peso en un mundo cada vez más competitivo y en el contexto de la era digital (IFRA, 2007).

Al periodista también se le pedía cambiar, casi al mismo ritmo en que aparecían los adelantos tecnológicos y el “periodista multimedia” tuvo que reacomodar o incluso crear nuevas rutinas productivas.

“Los periodistas se ven igualmente sometidos a esta espiral de la convergencia, ya que tienden a acumular labores profesionales: redacción, edición, documentación, fotografía, grabación que antes eran coto privado de especialistas en cada disciplina” (García y Salaverrría, 2008: 3).

El nuevo perfil de los usuarios obligó a los profesionales a contar historias no solo escritas, también con galerías de fotos, audio, vídeos, infografías. El “periodista multimedia” ha sido la respuesta del sistema ante el impacto de Internet en el modelo tradicional de comunicación, aunque muchos lo consideran un híbrido que aún está por definir (García, 2006).

La figura del periodista multimedia, incluido o no en una redacción unificada, puede dividirse en, al menos, dos interpretaciones: el multitarea y multiplataforma. Por lo general los multitareas son aquellos profesionales más jóvenes, capacitados para cubrir un mismo hecho mediante diversos géneros y, al mismo tiempo, tomar fotografías, filmar vídeos e incluso editarlos.

Mientras, el multiplataforma se relaciona más con aquellas empresas que han integrado las redacciones de sus diferentes medios. Un profesional de prestigio aprovecha la multiplicidad de canales para difundir sus contenidos, ajustándolos a las características propias de cada medio.

“Ya es habitual que un periodista, tras asistir a un acontecimiento, envíe un avance informativo de urgencia para la edición digital, elabore a continuación una crónica extensa para el periódico impreso, participe después en una tertulia radiofónica sobre ese tema y converse con los lectores a través de un foro de Internet” (Salaverría, 2002).

DOS CAMINOS PARA LAS REDACCIONES INTEGRADAS

La aparición de las redacciones digitales fue un paso que a muchos pareció enorme; sin embargo, apenas una década después, las distinciones entre las redacciones podrían desaparecer.

Para la Máster en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de La Habana, Milena Recio, el surgimiento y estructuración de la redacción digital como modelo productivo entrañó transformaciones en algo tan o más primordial que las rutinas de trabajo: la ideología profesional, la mentalidad del periodista o comunicador digital, el conjunto de ideas o modos de pensar que lo distinguen. El verdadero cambio no está supeditado a tener a nuestro alcance una nueva infraestructura, una moderna dotación tecnológica. La real transformación, y esta es otra premisa, siempre se da en la cultura profesional (Rosete, 2007).

Esta transformación de las rutinas profesionales en las redacciones digitales se traslada al proceso de convergencia, identificado como la unión del esfuerzo creativo y de producción de redacciones tradicionales y digitales que antes estaban separadas (Álvarez, 2003).

Pero el proceso de la convergencia trasciende a una fusión entre la redacción tradicional y la digital y varias de las grandes empresas de medios han apostado por la integración de las redacciones de sus periódicos, emisoras radiales y televisivas, con el fin de aprovechar al máximo no solo las capacidades tecnológicas, sino también los recursos humanos.

La convergencia de redacciones implica un rediseño de la estructura física y organizativa de la redacción, además de introducir cambios de mentalidad por parte de los periodistas y directivos, junto a un uso intensivo de la tecnología multimedia en el trabajo periodístico. A estas características se agrega la presencia de Internet como la principal fuerza horizontal integradora (Álvarez, 2003).

Una de las cualidades más apreciadas en la convergencia entre las redacciones de periódicos, televisoras y emisoras radiales es la labor de forma conjunta en la producción de contenidos. En esta redacción unificada, los periodistas han de ser capaces de trabajar en línea y manejar los múltiples lenguajes y herramientas. Además, se plantea una redefinición de los roles, con la aparición de una nueva figura: el editor multimedia. Las competencias profesionales de los editores y periodistas se amplían porque tienen que dominar el arte de escribir, también cuáles sonidos y vídeos funcionarían mejor en el producto comunicativo que están preparando.

Similares características acompañan a la convergencia de la redacción tradicional con la digital de un único medio.

Las redacciones integradas se benefician de diferentes formas. Por ejemplo, comparten fuentes informativas y documentales, además de temas e ideas; en los casos de convergencia entre redacciones de medios de una misma empresa, el nivel de credibilidad y prestigio de los más antiguos favorece a los que se inician. A todo esto se suma que se emplean las mismas instalaciones. El motivo económico es un factor a tener en cuenta para comprender mejor los grandes intereses detrás de la convergencia, sobre todo porque al ampliarse las audiencias, entonces también aumentan las ganancias por la publicidad (Luft, 2006).
 
El resultado de la convergencia, al menos desde el punto de vista teórico, sería la aparición de la redacción multimedia. Esta se concibe como el ámbito en el que se centralizan todos los mensajes, se imparten instrucciones y se reparte el flujo de información para editar las versiones impresas, audiovisuales y online de unos contenidos cada vez más personalizados, en función de los destinatarios y del soporte de difusión (García, 2003).

En Estados Unidos, el Poynter Institute recomienda una serie de pasos para llegar hasta la convergencia en los medios, entre los que se encuentran:

-Proceder con una política de transparencia al explicar los cambios y los beneficios que traerá la creación de una redacción integrada.

-Educar e informar a ambas áreas.

-Establecer un objetivo claro de acción, de acción, concediendo especial importancia a la definición que se haga del “éxito”.

-Proporcionar a cada empleado una descripción clara de sus funciones.

-Crear auténticos equipos de trabajo.

-Propiciar la presencia de un representante de la redacción digital en las reuniones de planificación de contenidos y presupuestos.
(Álvarez, 2003).

Todavía la convergencia de redacciones tiene que desandar un largo camino lleno de interrogantes, vencer reticencias y demostrar que es viable para que otros decidan seguir el ejemplo de aquellos que ya dieron el primer paso.

La primera gran dificultad, tanto para la convergencia de redacciones de varios medios como para la unificación de la redacción tradicional y digital, es llegar a un consenso sobre qué resulta más provechoso: mantener la estructura actual y propiciar un mayor diálogo y cooperación entre las otras redacciones que incluya la parte tecnológica y los contenidos o integrarlas completamente.

No todos han recibido con los brazos abiertos a la convergencia. Algunos directivos continúan pensando que la integración no es relevante para ellos, pero están cometiendo un gran error, más temprano que tarde las audiencias irán a cualquier otro lugar donde puedan obtener lo que necesitan, advirtió Dietmar Schantir, director de Ifra Newsplex (Luft, 2006).

Frente a la opción de la convergencia, los periodistas se dividen entre aquellos resistentes al cambio porque lo valoran como una readaptación en sus rutinas productivas y que produciría un reducción en la calidad de los contenidos y los que la promueven, no solo como una oportunidad para mejorar su situación financiera; también porque consideran que esa colaboración propiciaría la elaboración de contenidos más completos.

Las diferencias generacionales entre los profesionales han encontrado en la integración una nueva manera de expresarse. Los periodistas de más experiencia, formados en una etapa anterior a la introducción de las nuevas tecnologías, observan con recelo los conceptos relacionados con “multimedia” porque ante los más jóvenes se sienten en desventaja. Vencer este recelo no es una tarea fácil.

Otro problema son los distintos lenguajes que deberán manejar los periodistas de la redacción integrada, sobre todo por el hecho de que los usuarios no son los mismos. Aquel profesional que solo había trabajado en la versión impresa de un periódico ahora se vería elaborando un reportaje multimedia, como parte de equipo de trabajo multidisciplinar. El concepto del periodista sentado frente a su máquina de escribir—primero— y su ordenador después, cambia hacia una filosofía más cooperativa. Esto tampoco es fácil de asimilar.

Un tercer conflicto tendría que ver con la imagen del periodista, aunque esto afectaría más a la integración de las redacciones de un único medio. Los periodistas que trabajan en las redacciones digitales son subestimados, tanto social como económicamente. En muchas ocasiones su labor se reduce apenas a reelaborar los contenidos ya publicados. Supuestamente no hay lugar para la creación y su remuneración salarial también dista mucho de los “otros” periodistas. Esto no ocurre en todos los sitios, pero sí es una visión que se ha generalizado y que pudiera desaparecer o al menos atenuarse en pocos años cuando ocurra la convergencia de redacciones.

LENTO AVANCE EN LA INTEGRACIÓN

El esperado aumento de los medios con redacciones integradas no ha mantenido un ritmo constante en los últimos años.
 
Uno de los iniciadores fue el periódico británico Financial Times quien desde 1999 unificó a las redacciones de su versión impresa y digital. De acuerdo con el director Paul Maidment, el único modo de que las empresas valoren al mismo nivel a sus periodistas del periódico de papel y del digital es que compartan las condiciones laborales y el sistema de retribución. “Hemos creado una redacción completamente integrada que trabaja tanto en prensa como en Internet. No tenemos periodistas del punto com ni del papel”, declaró Maidment. En diciembre de 2005, USA Today también decidió unificar las redacciones del periódico de papel y el digital, con la finalidad de “crear una sola empresa informativa de 24 horas. La nueva redacción diseña y planifica la cobertura como una única entidad, con una estrategia más provechosa para desplegar los recursos informativos en un mundo en el que la información se ha convertido en una mercancía a demanda del usuario”, según el editor del diario, Ken Paulson (García, 2006).

En Estados Unidos, el caso paradigmático de convergencia de varios medios es el proyecto Tampa News Center, desarrollado en la Florida, por el grupo Media Center, a partir de marzo de 2000. Esta compañía inauguró un edificio que daba cabida a sus tres medios locales: el diario Tampa Tribune, la emisora de televisión WFLA-TV, afiliada a la cadena NBC, y el sitio web TBO.com (Tampa Bay Online). La peculiaridad del Tampa News Center era que, en lugar de aislar la redacción de cada medio, apostaba por una novedosa distribución arquitectónica y un sistema tecnológico común de gestión editorial que posibilitaba la colaboración simultánea (Salaverría, 2005: 38).

El diario español El Mundo integró desde 2007 a los periodistas de las secciones de Comunicación, Deportes y Ciencia y allí ellos trabajan para el periódico y la edición online; mientras, El País fundió en 2009 su edición impresa con la de Internet que hasta ese momento dependía de otra empresa del grupo, Prisacom. “Esta integración no se limita a un nivel periodístico, sino que constituye también una fusión de operaciones económicas. Así, se creará una empresa de contenidos de calidad bajo la marca de El País en la que trabajaran alrededor de medio millar de profesionales”, aclaró Juan Luis Cebrián, consejero delegado del grupo Prisa (El País, 20 de enero, 2009).

Dos de los medios de la llamada gran prensa norteamericana, The New York Times y el Washington Post también integraron sus redacciones de papel y digital.

Sin embargo, el periódico gratuito 20 minutos que había integrado sus redacciones decidió, a finales de 2008, separarlas nuevamente. “No puedes tener una empresa para el papel y otra para la red y al mismo tiempo una redacción unificada, no tiene sentido. La división tiene que llegar hasta sus últimas consecuencias. Y lo que es una necesidad jurídica o legal también es una necesidad operativa en estos momentos. Los redactores del papel harán solo eso y los de la web se ocuparán únicamente de la edición online. Lo que sí vamos a pedir es la colaboración entre los dos medios, porque de ahí salen cosas muy positivas y no vamos a perder la posibilidad de apoyarnos unos en otros”, declaró Joan Domene, director de 20minutos.es (Periodistas 233 grados).

No obstante las críticas y reticencias, la mayoría de los periódicos digitales latinoamericanos piensa fusionar en el futuro sus redacciones para expandir sus operaciones online.

A esta conclusión llegaron Guillermo Franco y Julio César Guzmán, del sitio colombiano Eltiempo.com, quienes realizaron una encuesta en 43 medios online, considerados entre los más importantes de Latinoamérica. Las conclusiones, llevadas a cifras, mostraron que:

-El 74% de los medios planea integrar sus redacciones online e impresa en el corto, mediano o largo plazo. De hecho, un 4% ya están integradas.

-El 42% de los sitios web funciona con 3 periodistas o menos. El 24% cuenta para su operación web con entre 4 y 8 periodistas. Un caso excepcional emplea a cerca de 35 periodistas.

-En el 61% de los sitios web, la mayoría del contenido es el de su edición impresa. Solo en el 27% de ellos, la mayoría es contenido propio.
 (Rost, 2007)

¿CONVERGENCIA EN CUBA?

Ya en 1995 existía en Internet un sitio cubano de noticias, llamado Cubaweb (www.cubaweb.cu), que utilizaba un servidor ubicado en Canadá. En ese sitio aparecían las principales informaciones publicadas por los periódicos nacionales. Las noticias se trasladaban hacia allá de diferentes formas, por lo que el proceso de actualización era muy lento.

Un año después, a finales de 1996 ocurrió el acceso pleno de Cuba a Internet. El primer medio de comunicación que colocó su versión digital en la Red fue el periódico Granma Internacional, órgano oficial del Partido Comunista de Cuba, en 1997. Los inicios resultaron muy complicados porque en el país casi no se conocía sobre Internet y los periodistas no poseían amplios conocimientos tecnológicos, ni manejaban conceptos cercanos a las teorías sobre el periodismo digital que ya se producían.

Los hechos noticiosos fueron desencadenando la aparición en Internet de los correlatos online de periódicos, emisoras de radio y televisoras, tanto de alcance nacional como local. La visita del Papá Juan Pablo II a Cuba, en enero de 1998, marcó un punto de cambio, porque la necesidad de obtener noticias sobre lo que acontecía, impulsó a los directivos de medios y la dirección del país a invertir para lograr colocar el mensaje cubano en la red. Durante los tres días de visita papal, los medios ya insertados en Internet recibieron miles de visitantes, de casi todas las partes del mundo y los servidores arrojaron una cifra récord de accesos.

Desde aquel momento hasta la actualidad, todos los medios cubanos cuentan con una versión online y se han creado otros medios solo digitales; sin embargo, la cantidad no garantiza, necesariamente, la calidad de los contenidos que se publican.

Los periodistas en Cuba tropiezan a diario con obstáculos que atentan contra el carácter multimedial en sus productos: pobres recursos tecnológicos y un ancho de banda que genera conexiones lentas, razón por la cual algunos productores restringen o anulan el uso de la multimedia dentro de sus sitios. La complementa una débil preparación de los profesionales. Si bien es cierto que las carencias materiales limitan el ejercicio de la profesión, son los usos que los seres humanos hacen de la tecnología los que marcan el éxito o fracaso de la empresa. La tecnología, bien utilizada, ahorrará costes y viabilizará el surgimiento de rutinas productivas acordes con las exigencias del espacio digital (Comellas, 2005).

En Cuba, la labor de volcado de los contenidos de los medios tradicionales a los digitales, se ha hecho extensiva a los flujos de producción, y estos han heredado las mismas trabas que antes impedían la construcción de materiales acordes con el paradigma digital. Las redacciones digitales son prácticamente inexistentes e incluso, en los medios que sí cuentan con este espacio físico definido, con periodistas y diseñadores que laboran solo para la versión digital, las rutinas productivas de la web encuentran múltiples puntos de contacto con sus versiones tradicionales que impiden que los contenidos se acerquen a las características del periodismo para y con Internet.

Ante estas realidades, la convergencia de redacciones se plantea como un gran reto para el periodismo cubano. Una integración de diferentes medios no luce como una opción posible; sin embargo, la unificación de las redacciones digitales y tradicionales sí pudiera encontrar oídos receptivos, tanto entre los periodistas como directivos; pero para llegar hasta allí resulta imprescindible no solo la necesaria inversión en la parte tecnológica, sino también la preparación de un profesional dotado de conocimientos más profundos y cercanos a las competencias que hoy se exigen de un comunicador.

En las siete universidades del país donde existen estudios superiores de Periodismo—con la Universidad de La Habana como centro rector—, los cursos de Periodismo Digital han ganado un mayor espacio y este tema ya se imparte en la maestría de Ciencias de la Comunicación, así como en cursos de postgrado para los profesionales que ejercen el trabajo diario. Esta parece una vía interesante para acercar al futuro periodista o aquel que ya se encuentra en los medios con las tendencias más modernas de una profesión que no puede resignarse a vivir de espaldas a la producción teórica.

De acuerdo con Pelayo Terry, subdirector del diario Juventud Rebelde, el segundo de más tirada en la Isla, la unificación de la redacción tradicional con la digital es una realidad que no puede dejar de analizarse en Cuba, ya que la generación de contenidos hacia la web no puede seguir estando supeditada a la cobertura que haga el periodista de la redacción principal (Terry, 2009).

Además, agrega Terry, quienes primero deben y tienen la responsabilidad de cambiar para lograr una verdadera integración son los directivos de los medios de prensa. Si ahí no se produce la transformación, difícilmente abajo pueda obtenerse algo.

CONCLUSIONES

La integración multimedia en todas sus dimensiones reclama esencialmente tres cosas: planificación, innovación y formación. La planificación resulta particularmente necesaria en el plano editorial y no solo en el administrativo o gerencial. La innovación debe apuntar a los aspectos tecnológicos, pero también a los comunicativos. Y la formación ha de fomentar el uso profesional de los recursos digitales por parte de los periodistas, al tiempo que les invita a experimentar con nuevas formas interactivas y multimediales de presentar la información (Salaverría, 2002).

Aplicar una sola regla para lograr la convergencia sería un error. Cada medio la realiza de acuerdo con sus posibilidades e intereses. Según Ricardo Roa, editor general adjunto del diario argentino El Clarín, la fusión se adecua al tamaño de los medios, la madurez de su presencia en los mercados y la decisión y características de quienes la llevan adelante (El Clarín, 2007).

Aunque las cifras indican que la tendencia es hacia la convergencia, algunos medios impresos y audiovisuales todavía mantienen reservas ante la unificación de sus redacciones y los directivos en ocasiones ni siquiera han adoptado estrategias ni calendarios definidos y es que cada medio es diferente, por lo que las soluciones también deberían serlo.

Más que el elemento económico, pesa el factor humano y esta es una realidad muy cercana al entorno cubano. Antes de tomar la decisión se necesitan varios estudios, en especial de los usuarios, para no dar un paso en falso. Una redefinición del trabajo de la redacción y de los periodistas que en ella trabajan puede ser muy complicada; sin embargo, el aumento de la productividad y la elaboración de contenidos cada vez más completos aparecen como elementos de mucho peso. 

Coincidimos con Terry (2009) cuando este asegura: “El camino hacia la unificación de las redacciones de los medios de prensa parece el más indicado, de acuerdo con las investigaciones realizadas, pues la tendencia mundial no puede desconocerse en un ámbito en el que Cuba inicia sus primeras experiencias. Pero independientemente de que se llegue a la convergencia de redacciones, se necesitan grupos de especialistas que le brinden soporte a la versión web, lo que pudiera lograrse con la creación de equipos de desarrollo integrados por profesionales graduados de especialidades afines con el mundo de Internet y las nuevas tecnologías y más específicamente el periodismo digital.”

Darle la espalda a la convergencia sería un error, al igual que considerarla la salvadora de todas las dificultades. El escepticismo ante lo nuevo luce como una constante dentro del periodismo. El “periodista multimedia” levanta suspicacias porque al utilizar a un profesional capaz de desenvolverse en varios lenguajes y, por tanto, con un mayor nivel de competencias que su predecesor “tradicional”, entonces los directivos pudieran optar por reducir las plantillas y así abaratar los costos. Una mayor tasa de desempleo no es un resultado agradable.

La convergencia de las redacciones es una tendencia que continúa creciendo; pero podría tardar mucho más tiempo porque el proceso de aprendizaje no es cuestión de días; no obstante, parece irreversible y ya pocos se atreven a no considerarla un factor importante en las transformaciones por las que atraviesa el periodismo.

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