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Periodismo Radiofónico

LA REITERACIÓN COMO RECURSO ESTILÍSTICO EN EL REPORTAJE RADIOFÓNICO

LA REITERACIÓN COMO RECURSO ESTILÍSTICO EN EL REPORTAJE RADIOFÓNICO

La reiteración es necesaria para la producción radiofónica, debido a la fugacidad del mensaje emitido a través de la radio. Los géneros periodísticos, por su presencia casi permanente en las parrillas de programación de las emisoras, están obligados a atender la misma. Las particularidades del reportaje radiofónico exigen que no sólo dependa de la palabra para lograr la reiteración, sino de otros recursos técnico-expresivos que, al ser conjugados armónicamente, pueden lograr los efectos deseados en las audiencias.

MSc. YANELA SOLER MÁS,
Profesora de la Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

La radio exige un modo exclusivo de escribir. Las cartas de estilo de muchas emisoras apuestan por una redacción clara y simple que aseguren la adecuada recepción del mensaje radiofónico. Muchos aseguran que redactar para el oído no resulta una labor fácil. Debe pasar un tiempo para que el periodista se adapte a esta manera de exponer las ideas, sobre todo si se asume que el conjunto de formas sonoras que componen el lenguaje radiofónico, no sólo está integrado por la palabra, sino también por la música, los efectos y hasta el silencio, cada uno con funciones específicas dentro del medio.

A pesar de que la radio cuenta con diversidad de espacios, los informativos se instauran como uno de los formatos clave dentro de una parrilla de programación, pues las radio-revistas periodísticas ocupan los horarios de mayor audiencia, los noticiarios se consideran las emisiones de más importancia dentro de la programación, y los boletines informativos se difunden cada cierto tiempo con el fin de transmitir noticias de última hora.

Los géneros periodísticos constituyen la columna vertebral de estos espacios y, con el objetivo de construir socialmente la realidad en toda su complejidad, no sólo presentan los hechos sino también las acciones y opiniones consideradas por las audiencias como adecuadas y verosímiles.

Aunque en sentido general se habla de que cada género tiene una característica específica que ayuda a ubicarlo en una categoría (noticia, comentario, reportaje, crónica), el quehacer periodístico diario indica que no existen los géneros puros por lo que se prefiere usar el término estructuras híbridas. Así, un trabajo de opinión puede tener pinceladas de noticia o, una crónica, de comentario; pero lo cierto es que la clasificación depende de la forma genérica que prevalezca en el producto comunicativo.

De todos los géneros con que cuenta un periodista para ayudar a los públicos a resolver los acertijos que impone la realidad social, el reportaje es, sin lugar a duda, el que exige más entrega. En el caso del reportaje realizado expresamente para la radio, no basta con exponer los hechos, analizarlos y presentar los diversos enfoques de un fenómeno en busca de su posible solución, porque existen cuestiones estilísticas propias del lenguaje de la radio que no deben obviarse.

La fugacidad del mensaje radial constituye uno de los inconvenientes con los que los periodistas deben lidiar, de ahí que la reiteración en los trabajos periodísticos se erija necesaria para lograr que el oyente no pierda el hilo de lo que se dice, al tiempo que ubica en el tema abordado a quien sintoniza la estación en el instante en que se transmiten.

Pero, ¿cómo lograr la reiteración en un reportaje para la radio? ¿Qué componentes del lenguaje radiofónico pudieran ser más efectivos para lograr un producto comunicativo coherente en su estructura? Las líneas que siguen tienen el propósito de disertar sobre el tema para dar respuesta a las anteriores interrogantes. 

CONOCIENDO A FONDO EL REPORTAJE RADIOFÓNICO

El reportaje es considerado el género de géneros, por lo que es la forma periodística con más colorido en la radio. Irónicamente, se suscitan dificultades para su elaboración debido a que obliga una mayor carga de trabajo que cualquier otro género, desde el punto de vista intelectual y de realización.

Su objetivo es profundizar en aspectos de la realidad que han sido noticia y mantienen actualidad. Como relato periodístico que se inserta dentro del contexto de la radio, el reportaje está sometido a un riguroso ritmo, que reclama la atención del oyente y va a tono con la fluidez que demandan los espacios informativos.

Como todo reportaje, el radiofónico amerita de una profunda investigación del enfoque que se le va a dar a la idea primigenia. Para ello, debe tenerse en cuenta el resultado o las posibles conclusiones a las que han arribado reportajes anteriores sobre el tema seleccionado; las causas, consecuencias y dimensiones del fenómeno sobre el que se desea escudriñar; el interés que pueda tener para la audiencia a la que va dirigido y los recursos con los que cuenta el periodista para su realización.

En el reportaje no sólo valen las palabras, sino también la perfecta conjugación de la música y los efectos de sonido, con el propósito de lograr un producto de valor comunicativo y estético, por lo que resulta una labor difícil la de componer un reportaje para la radio.

No existe una estructura específica a seguir para la construcción de un reportaje radiofónico, pues todo depende del juicio creador del periodista. Sin embargo, es cierto que el inicio o entrada del producto es clave para captar la atención del oyente. Existen disímiles maneras de presentar las contrariedades que el desarrollo del reportaje intentará solucionar.

El estilo de las entradas del reportaje radial puede ir desde la presentación rápida del conflicto por medio del locutor o de testimonios emotivos de los entrevistados, hasta el resumen del mismo, elaborado en forma de pregunta que enuncie la duda que la audiencia pueda tener sobre el tema en cuestión y que no haya sido capaz de plantear y, mucho menos, responder.

Quizás el aspecto más difícil del reportaje en la radio consiste en mantener la escucha permanente durante su tiempo de duración, que no debe exceder los seis minutos. Imperan instantes naturales de distracción por parte de la audiencia, pues su atención puede desviarse debido a cualquier estímulo que ocurra en el contexto donde se produce el acto de escucha.

Por ello, este género en la radio debe mantener una línea de interés en ascenso, sobre la base del aporte de nuevos datos, la inclusión de aspectos que capten la atención del oyente para relajar posibles tensiones, y el retorno a la idea principal que dio motivo a su realización.

¿CÓMO REITERAR LA IDEA CENTRAL DEL REPORTAJE EN LA RADIO?

Desde que se produce el primer acercamiento a las normas de redacción y estilo para el medio radiofónico, los estudiantes de periodismo y de otras carreras que guarden relación con el medio, se enfrentan a un concepto que en un principio puede resultar incomprendido: la reiteración o redundancia.

Reiterar en los textos radiofónicos no se refiere a la mera repetición de su idea central, con un abuso desmedido de las palabras utilizadas; antes bien, el término reiteración alude al uso de sinónimos para que los temas de importancia no se pierdan en el éter, sino que sean retenidos en la mente de la audiencia, al tiempo que se vea favorecida su atención y se encamine el razonamiento sobre lo que se quiere destacar como sobresaliente.

En el caso del reportaje, como género que exige un tiempo mayor de duración con respecto al resto, debido a que es una narración donde se exponen hechos que son sometidos a análisis, la reiteración es uno de los elementos a tener en cuenta en la difícil estructuración y organización de este tipo de producto comunicativo.

Desde el punto de vista del discurso periodístico audiovisual, el reportaje radiofónico es entendido como un texto, que se elabora a partir de los recursos técnico-expresivos de la radio y, como tal, la coherencia y la cohesión no deben perderse de vista. En el desarrollo del reportaje deben eliminarse las contradicciones  estilísticas, por lo que los periodistas deben ser harto cuidadosos con la construcción de los textos que serán leídos por los locutores, la selección de fragmentos musicales que cumplirán disímiles funciones dentro del reportaje, así como con los testimonios que ilustrarán los puntos de vista de las fuentes oficiales entrevistadas, los vox populi y las experiencias de historias de vida seleccionadas como hilos conductores en los reportajes que así lo ameriten.

Respetando el anterior orden, pudiera hablarse entonces de tres modos de abordar la reiteración en el reportaje radiofónico: textual, musical y testimonial. La reiteración de tipo textual, se orienta a la construcción de los textos que deben ser dichos por los locutores, que conducirán la estructura lógica conferida por el periodista al reportaje, durante el proceso de creación.

Si bien en el inicio del reportaje se expone el conflicto, es menester que en el desarrollo y en el cierre, el texto que se da a leer al locutor reitere la idea central que trata. Esto permitirá que el oyente mantenga una única línea de pensamiento, sobre la base del enfoque que el periodista prefirió priorizar, de entre las múltiples aristas que presenta un mismo fenómeno de la realidad.

El uso de la música puede llegar a constituir un elemento reiterativo dentro del cuerpo del reportaje. La selección musical es decisiva para lograr una composición armónica. De entre las funciones de la música, los realizadores prefieren la reflexiva y la expresiva, porque le confieren una mayor sensibilidad al producto. La primera persuade a la audiencia de pensar en lo dicho anteriormente por el locutor o entrevistado, incluso, puede convertirse en un mecanismo a favor para lograr que ella ponga su atención en un asunto sensible sobre el que tal vez no había meditado; la segunda, por su parte, expresa por medio del texto musical lo que pudo ser dicho por la palabra hablada, pero el hecho de usar este tipo de contenido sonoro dota al reportaje de un alto grado de dramatismo.

En ambos casos, la música en el reportaje puede reiterar el tema que se transmite, reforzar su idea central, y servir como atractivo para el oyente del otro lado del dial.

Los testimonios que se incluyen en un reportaje para la radio, también se alzan como mecanismos para garantizar la reiteración. Una selección adecuada de los fragmentos de entrevistas a insertar en la construcción de un reportaje, asegurará que la audiencia no descuide su enfoque.

Los aportes que pueden realizar los entrevistados al reportaje, ayudan a mantener el ritmo del producto, porque se basan en una palabra oral diáfana y natural. Los oyentes suelen identificarse más con el tema por la dimensión de las experiencias compartidas y puede prescindirse de los textos leídos por el locutor pues el fenómeno, presentado y analizado por sus protagonistas, adquiere mayor fuerza desde el punto de vista dramatúrgico.

En este sentido, la reiteración propia de la radio adquiere nuevas dimensiones, sobre la base de la capacidad creadora de los periodistas. Se trata de pensar con una mentalidad radiofónica, adiestramiento que depende de la cotidianidad para obtener un éxito rotundo. Como el ejercicio de la profesión demuestra, la reiteración es indispensable para la radio. Pero no debe entenderse como una camisa de fuerza para el periodismo en general y para el reportaje en particular; la reiteración, en cualquiera de sus manifestaciones, también es un arte cuya técnica se adquiere con la práctica diaria del quehacer radiofónico.

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LA RADIO, ENTRE HISTORIA Y TEORÍAS

LA RADIO, ENTRE HISTORIA Y TEORÍAS

A poco de sus más de 90 años, es necesario el repaso sobre su historia, a ratos, poco conocida y estudiada.

Dra. ANA TERESA BADÍA,
Periodista de Radio Rebelde y
Profesora de la Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Fue desde una pequeña cabina de madera, en la ciudad norteamericana de Pittsburgh, que el 2 de noviembre de 1920 comienza a funcionar una de las primeras emisoras de programación regular del mundo: la KDKA. Por sus ondas, el ingeniero Frank Conrad (1874-1941) daba a conocer los resultados de las elecciones entre el republicano Warren Gamaliel Harding (1865-1923) y el demócrata James Middleton Cox (1870-1957). El propio presidente Harding (1921-1923) fue el primero en darle uso propagandístico al pronunciar un discurso en 1923. Nunca antes un mandatario se había dirigido a tantos ciudadanos (Shor, 1998: 46).

La radio empezaba a transformar  la política, con un éxito tal que hacia 1922 era insuficiente la fabricación de receptores para satisfacer la demanda, mientras que al llegar 1924, Estados Unidos contaba ya con 1 400 emisoras (Do Campo, 2000:14).

Dos años antes, a ocho días de haber tomado posesión, Franklin Delano Roosevelt (1882-1945) había bajado a los sótanos de la Casa Blanca e iniciado desde allí sus fireside chats -charlas al calor de la lumbre-. Por entonces, la radio llenaba el espacio que habían perdido otras instituciones, cuando el mundo transitaba por la depresión económica de 1929. En esos años, aún los radioescuchas eran concebidos como clase o como masa inculta impresionable y expuesta a los efectos mediáticos.

Marcadas por esas realidades, no es de extrañar que las primeras corrientes norteamericanas de estudios de la comunicación estuvieran signadas por el conductismo, escuela psicológica que considera a toda conducta humana como una respuesta frente a estímulos externos.

De ese contexto se derivó el interés por el estudio de la recepción radiofónica, en una época singularizada, además, por la difusión de la propaganda nazi a través del éter. Entonces, los investigadores sociales empezaron a preguntarse, qué misterioso “poder” ejercía la radio en su audiencia y por qué tanta gente respondía de la misma manera ante un mismo estímulo. A partir de tales cuestionamientos nació la llamada Teoría de la Aguja Hipodérmica o de la bala mágica, que se puede sintetizar con la afirmación de que “Cada miembro del público de masas es personal y directamente ‘atacado’ por el mensaje” (Wolf, 1987:79). Se hizo evidente la concepción de la audiencia bajo una percepción mecanicista, de cuya esencia fueron expresión algunos estudios realizados a finales de 1920.

La llegada de los años 40 propició la aparición de visiones comunicológicas más elaboradas. Culminada la crisis económica, tanto las nacientes como las antiguas instituciones retoman sus círculos de influencia. Serían tiempos de transformación de las ciencias sociales estadounidenses hacia elaboraciones más científicas. 

Para entonces, el sociólogo Paul Lazarsfeld analizó el papel de los medios en las prácticas electorales en el Condado de Erie, en Ohio, durante la campaña presidencial norteamericana de 1940, en colaboración con otros investigadores como Bernard Berelson y Hazle Gaudet. Los resultados se publicaron en el libro The People's Choice, el primer gran estudio sistemático sobre la formación y evolución de la conducta electoral a lo largo de meses previos a los comicios. En 1946, también Lazarsfeld puso en circulación The People look at Radio. Ambas propuestas contribuyeron a la comprensión de los factores mediadores en la relación de los emisores con sus públicos, a la ubicación de los efectos de la comunicación en el entramado social, y a la consideración del papel de los grupos primarios y el rol diferenciado de sus individuos.

En aquellos tiempos, otra corriente, la psicológica experimental, tuvo como principal exponente al psicólogo norteamericano Carl Hovland, quien presentó una estructura lógica de análisis muy similar al modelo mecanicista hipodérmico, pero sumándole los procesos psicológicos del receptor como factor de mediación. Como crítica general a esos enfoques metodológicos, puede apuntarse que es limitada su aplicación, desconocen que los hombres viven en un entramado complejo, y no toman en cuenta ni las interacciones, ni el rol -sin duda relevante- de los condicionamientos culturales.

Mientras, la radio proseguía su expansión. Con la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), en Alemania aparecían clubes y asociaciones, cuyos miembros se reunían para escuchar un único aparato de radio, debido a los altos precios para adquirirlos de manera individual. Los nazis crearían su propio receptor, la Volksempfanger o radio del pueblo, producida en 1933 y vendida a la mitad de lo que costaba una normal. Alemania había estrenado sus servicios de onda corta en 1938. La audiencia creció inesperadamente. Marcados por el uso que el nazismo hizo del medio, los alemanes Max Horkheimer y Theodor Adorno manifiestan en sus textos que “la radio, (…) nos vuelve a todos por igual escuchas, para remitirnos autoritariamente a los programas por completo iguales de las diversas estaciones” (Citado por Hernández, op.cit: 42).

En ese contexto se funda la BBC en Londres, en 1932. Desde sus estudios, varios jefes de las fuerzas aliadas enviaron también mensajes a sus compatriotas, como el general francés Charles de Gaulle (1890-1970). En 1945, la BBC contaba con más de 40 servicios en otros idiomas, mientras que transmitía en inglés a todo el mundo las veinticuatro horas al día. 

Entre tanto, Radio Moscú se había convertido en la más poderosa del mundo. Ya en 1922, Vladimir Ilich Lenin, quien definía a la radio como un periódico “sin papel y sin fronteras” (Lenin en Vidal, 2004: 34),  había concebido una planta transmisora. Ni siquiera la invasión al territorio soviético en 1941 silenció  aquellos micrófonos.

Otros acontecimientos ocurridos durante la conflagración global revelan el empleo del medio como protagonista de diferentes conflictos. En 1943, la radio fue utilizada para que las fuerzas italianas ganaran el sitio a la ciudad de Malta, un importante acontecimiento militar. Benito Mussolini (1883-1945), estrecho aliado de Hitler, llegó a poseer dos estaciones. A la par, en Francia, el medio había contribuido a desarrollar la popularidad del Mariscal Pétain (1856- 1951).  Por último, en Japón, único país asiático donde la radiodifusión se había desarrollado con anterioridad a 1939, las ondas hertzianas resultaron decisivas en la conquista de Indochina, Filipinas (1942), Hong Kong (1942), Guam (1941), Birmania (1942) y las costas de China (1937). El 15 de agosto de 1945, tras el bombardeo nuclear y la entrada de la Unión Soviética en la guerra, el emperador Hirohito (1901-1989)  anunció por radio la rendición.

Durante la guerra mundial, “la información y la cultura, llegaron a convertirse en frentes estratégicos de la geopolítica” (Matelard, 2002:11), al igual que la radio.

Bajo ese precepto nace la Voz de América (VOA) en febrero de 1942. Hacia ese año, la alemana Herta Herzog, quien llegó a ser su primera directora de investigación, comienza a identificar en sus estudios varias de las gratificaciones obtenidas por las amas de casa en el consumo de radionovelas: liberación emocional, búsqueda de ilusiones y consejos para enfrentar problemas cotidianos. Herzog desarrolla el primer trabajo sobre los seriales radiofónicos y la naturaleza de "experiencias prestadas" que el medio introduce en las audiencias, analizando cómo ese producto trasciende la segmentación de las clases sociales y alcanza, en general, al gran público femenino.

Herta Herzog abrió una línea de investigación que siguió Joseph Klapper, uno de sus asesores de la VOA, quien llegó a considerar que “los guerreros psicológicos” de los Estados Unidos deberían estar comprometidos con los medios de comunicación de masas. Correspondería a Klapper elaborar para su época una definición más sintética y precisa sobre la recepción. Este enfoque fue superado por la visión de la Teoría Crítica de la Recepción, cuyos planteamientos exigen un proceso de interpretación de las relaciones de significación de los mensajes.

En la radio, como Klapper, otros exponentes de la Teoría de los Usos y Gratificaciones no tuvieron en cuenta factores estructurales, y sobre todo contextuales, sin los cuales no se puede entender el empleo de los medios. Tampoco exploraron los vínculos existentes entre las gratificaciones y los orígenes psicológicos o sociológicos de las necesidades satisfechas.

La aparición del concepto de efecto cognitivo marcó a mitad de los 70 un giro en las investigaciones. Comienzan entonces a tenerse en cuenta no los efectos puntuales, derivados de la exposición a cada mensaje, sino “los efectos acumulativos, sedimentados en el tiempo” (Wolf, op.cit:158). Las nuevas visiones agrupan ahora sus rumbos en asuntos como el papel que ocupan los medios y las rutinas de sus profesionales en el desarrollo del sistema social. 

Las principales diferencias entre el viejo y el nuevo paradigma se sintetizan en que ya no se priorizan estudios de casos individuales, sino la cobertura global de todo el sistema mediático, centralizada en determinadas áreas temáticas. Ya no se utilizarían datos extraídos principalmente de las entrevistas al público, sino metodologías más integradas y complejas. Tampoco la observación y estimación de los cambios de actitud y de opinión serían el eje principal de las pesquisas, sino la reconstrucción del proceso mediante el cual el individuo modifica su propia representación de la realización social.

Por ese camino, los investigadores de los entonces nacientes Estudios Culturales estrenan sus críticas contra sus predecesores, al reprocharles, con acierto, que esencialmente pasaron por alto las dimensiones sociales e ideológicas de los significados culturales, y el divorcio analítico de la práctica social.

Esos nuevos e importantes aportes se traducen en la radio en la aparición de reflexiones de corte hermenéutico-culturalista, cuyos senderos abarcaron la consideración de la arqueología del receptor (Schiffer 1992), la antropología del sonido (Thorn, 1998), la etnomusicología (Martínez, 2001), la semiótica radiofónica (Shingler y Wieringa, 1998; Fernández, 1999; Balsebre, 2000) y la antropología de la recepción (Winocur, 2002). En la actualidad, la totalidad de las nuevas corrientes ofrecen miradas renovadas al medio radial, al considerar el mundo sensorial del sonido-con-sentido, el ambiente acústico de la cultura, la construcción del mensaje y la idea de la transmisión cultural radiofónica, entre otros aspectos, que se preocupan por la construcción de significados en la comunicación radiofónica, mediante la asociación texto, sonido y cultura.

Bibliografía.

Do Campo Otero, Gustavo. La radio antigua. Barcelona. Editorial Marcombo Boixareu. 2000.

Fernández Bogado, Benjamín. "La radio en los tiempos de la democracia, la globalización y la digitalización". [on line]. Disponible en: www.razonypalabra.org.mx/.../bfernandez.html. Consultado: 25-10-2009.

Klapper, Joseph. “Los medios de comunicación colectiva y la persuasión”. [on line]. Disponible en: http//wwwmedioscomunicacionkaplerarchives. Consultado: 27-10-2009.

Mattelart, Armand. Geopolítica de la cultura. Santiago de Chile. Trilce. 2002.

Pizarroso Quintero, Alejandro y Aguilera Castillo, César. Historia de la prensa. Madrid.

Sohr, Raúl. Historia y poder de la prensa. Santiago de Chile. Editorial Andrés Bello, 1998.

 

UN ACERCAMIENTO AL PARALELISMO HISTÓRICO-TEÓRICO ENTRE RADIO Y FUNCIONALISMO

UN ACERCAMIENTO AL PARALELISMO HISTÓRICO-TEÓRICO ENTRE RADIO Y FUNCIONALISMO

Lic. RENITEAU JEAN, Profesor de la Universidad de Puerto Príncipe, y Lic. YANELA SOLER MAS, Profesora de la Universidad de La Habana.

reniteau27haiti@yahoo.es

yanela@fcom.uh.cu

La radio genera teorías propias. Se ha insistido en que ella es convergencia tecno-científica y la relación hombre máquina ha incrementado esta aserción. La radio es muestra de la interdisciplinariedad y transdisciplinariedad que ofrecen el mercado, la sociedad de masas y la racionalidad científica. Así, surge la idea de estudiar la relación entre radio e investigación de la comunicación masiva, tomando como base la corriente funcionalista. Nuestra visión se centra en la radio como sujeto y objeto de estudio. Como sujeto, se analiza su evolución e inserción en la sociedad. Como objeto, se toman sus aplicaciones desde el punto de vista tecno-científico y estructural, su institucionalización y las regulaciones jurídicas que la controlan.

Avance técnico de la radio frente a los efectos poderosos de los medios

El estudio teórico-histórico de un medio se valida al abarcar el aspecto de la organización social contemporánea a su surgimiento. La radio nació en una sociedad de masas que hacía emerger nuevas formas de organización, de cultura y de consumo. Esa sociedad se constituía en el actor principal de la modernidad y en objeto de estudio de ciencias sociales como la psicología y la sociología. Consideramos que el discurso de la modernidad entra en una lógica industrial racional para la producción y el conocimiento. (Attalah, 1989; pp. 59-62)

La radio no fue invento causal y consecuente con un pedido previo; ella buscó su lugar y creó su espacio. Tras su fase técnica artesanal, entró en una fase proyectiva en materia de futuras realizaciones tecnológicas, donde le fueron aplicados descubrimientos de otros ámbitos de la ciencia. Su emancipación social propició su adopción para una comunicación pública y social eficiente con la más evidente espontaneidad.

Por esos años, el sociólogo alemán Max Weber (1864-1920), provocó la reflexión con su teoría burocrática de control del quehacer social. Del lado industrial nació el fordismo, con la producción en cadena y seriada como fase última de la especialización de tareas. La filosofía moderna, con la razón, apuntaba hacia la objetividad. Las ciencias políticas, desde Rousseau, hablaban del consenso. La ley, la razón y la ciencia van a matizar las teorías de los medios.

La radio nació entre las dos guerras universales. Por aquellos días la psicología hablaba del behaviorismo norteamericano de John Watson como novedad teórica. De ahí la persuasión como teoría comunicológica que impacta a los individuos solitarios y atomizados.

Por sus ventajas de potencia extensiva y alcance espontáneo, instantáneo y simultáneo, la radio serviría para ejercer control social. (1) La respuesta de la masa es importante como efecto esperado y planificado en condiciones de laboratorio, donde surgió la fórmula "Estímulo-Respuesta". Carl Hovland, psico-sociólogo, introdujo los mecanismos de la persuasión y la formación de las actitudes en un momento de creer todo lo dicho por la radio (Balle, 2003; Pág. 635).

La radio dirigía la atención de la masa hacia un centro comercial o un partido político. La propaganda y la publicidad buscan influir en el comportamiento humano concentrándose en el mensaje. De ahí surgió una teoría cuyo objeto es la producción y la difusión social de sentidos. Su logro está en que el significado del mensaje emitido, es igual al recibido por el receptor. (G. D. Wiebe, citado por Balle, 2003; Pág. 634).

La evolución técnica de la radio y su capacidad de multiplicar frecuencias y receptores, pueden considerarse factores claves para su legitimación, pese a las contradicciones existentes entre ella y la prensa. En los Estados Unidos, que apoyaba una filosofía positivista, administrativa y pragmática, era muy importante conocer al público pues así lo requerían la publicidad y la propaganda. En Europa, la discusión se instalaba entre lo público y lo privado. La información instantánea entró en lid para reubicar a la prensa plana.

La radio ofrecía crear y agotar utopías. En 1921, el poeta vanguardista ruso Velimir Khledinov publicó The Radio of Future, donde apuntaba hacia las relaciones entre los pueblos mediante la radio. El radiograma apareció en Inglaterra, como modo de expresión, con la difusión de Danger, el 15 de enero de 1924; el mismo año, Maremoto se estrenó en Francia; en 1925 Alemania siguió con Spuk.

Las teorías de tres franceses sobre la radio repercutieron en América Latina: Germinet y Cusy publicaron en 1926 Le théâtre radiophonique, nouveau mode d'expression (2), y Paul Deharme, en 1928, publicó Propositions pour un art radiophonique (3).

Un hombre de teatro como Bertold Brecht propuso una teoría discursiva a los directores del  medio. En el Berliner Borsen Courrier del 25 de diciembre de 1927, Brecht sugirió experimentar la radionovela. Para él, el arte y la radio debían estar a disposición de los proyectos dialécticos, preconizando su uso ideológico. Analizó al nuevo medio y declaró que la técnica estaba avanzada para producir la radio, pero la sociedad no estaba lista aún para acogerla.

Brecht animó la comunicación alternativa en la radio cuando dijo: "la radio (...) simple aparato de distribución, no hace más que transmitir, hay que transformarla en aparato de comunicación, (....) si supiera no solo transmitir, sino también recibir, no solo hacer escuchar el oyente, sino también hacerlo hablar, no aislarlo más, sino ponerlo en relación con los demás." El gran dramaturgo también llevó a la radio una obra didáctica para escolares: Sobrevuelo del océano, difundida el 29 de julio y el 5 de diciembre de 1929.

La primera teoría comunicológica del poder de los medios surgió gracias a la radio. Orson Welles, con la versión de La Guerra de Los Mundos, propagó las ficciones radiofónicas y otorgó a este medio la condición de poderoso, por el pánico que generó. El experimento produjo el mismo efecto en Ecuador.

Estados Unidos e Inglaterra notaron la visión educativa de la radio. Las primeras investigaciones sobre la audiencia se realizaron, respectivamente, en 1935 y 1937.

En relación a la radio y los primeros estudios mediológicos deben tenerse en cuenta ciertas consideraciones. La Escuela de Columbia se encontraba en una situación de triple enfrentamiento: al behaviorismo, a la posición de los investigadores europeos emigrados a Estados Unidos y a la constitución de una teoría mediológica. Su primera preocupación consistía en descubrir el verdadero papel de los medios en las elecciones presidenciales de Estados Unidos.

Años antes, Paul Lazarfeld, (4) en The People's Choice, (5) desmontó la teoría hipodérmica, que hacía de los medios una fuerza todopoderosa y atomizadora sobre las masas, hacia las que todo proceso de comunicación estaba orientado. Entre estudios como el de Decatur entre 1944-1945 y el de medicamentos en 1955, los adeptos de la escuela de Columbia, descubrieron factores que no habían sido considerados, como los contactos personales, los grupos de pertenencia, el reforzamiento y el líder de opinión, que se interpretan brevemente de la manera siguiente:

- Las personas buscan a sus semejantes, quienes comparten sus opiniones por la espontaneidad, la confianza y la recompensa de los contactos personales. Acuden a los medios, que refuerzan las creencias previas.

- La intermediación entre un líder de opinión en los grupos y en los medios, trazará el camino de una nueva teoría comunicológica: el funcionalismo. La noción de two step flow introdujo la psicología social en los estudios mediológicos, complejizándolos.

- La entrada de la influencia personal es la base de grandes estudios, pues se interconecta con los grupos.

El funcionalismo es la teoría de la latencia y de los efectos limitados y muestra tres vectores importantes: la selectividad individual, las relaciones personales y la dimensión temporal.

Hipodermismo y funcionalismo. Dos teorías parecidas en la preocupación por la eficacia del mensaje, el control de la sociedad y la precisión. No hay confirmaciones, hasta nuestros días, de la veracidad de la teoría hipodérmica; pero podemos asegurar que las teorías siguieron siempre a la práctica, más concreta, pues forma parte de la vida. ¿Acaso las teorías no son descubrimientos detallados y argumentados por discursos científicos?

El funcionalismo frente a los efectos de la radio

El funcionalismo surgió en el periodo de la posguerra. El contexto mediático estuvo caracterizado por la llegada de la televisión, capaz de simular como la radio; pero con el valor añadido de la imagen. Establezcamos la relación entre la teoría funcionalista frente a los efectos de la radio.

Estados Unidos ha liderado el campo de la teoría de la comunicación, con excepción de la teoría crítica de esencia europea y otras corrientes que le sucedieron. En la década de los ‘40 del siglo XX, la investigación giraba en torno a lo que hacían la gente con los medios. En Europa, la radio había sido útil en la Segunda Guerra Mundial al informar y entretener. También debemos tener en cuenta la invasión mundial de la radio a todos los rincones del mundo como África, Asia y América Latina.

Lazarfeld publicó, en 1940, Radio and the printed page (6), libro que demostraba que el interés de los oyentes correspondía con sus creencias previas. En 1946, el mismo autor puso en circulación The People look at Radio, donde planteó el problema de la exposición selectiva. La teoría no se estancaba. Laswell introdujo la pregunta lineal compuesta que ensanchó el campo investigativo: ya no es solo el emisor y la consecuencia del mensaje o efecto, sino también el canal, el receptor destinatario, el mensaje, el transporte...

La llegada de la televisión captó la atención de los investigadores de la radio y creó pesimismo en torno a ella. Citemos un fragmento de El Ocaso de la Radio, artículo aparecido en El Nacional de Venezuela, el 16 de enero de 1954, firmado por el escritor cubano Alejo Carpentier, un conocedor del medio:

"Así, pues, estamos asistiendo a la lenta agonía de la radio. Agonía inevitable, ante el avance de la televisión. Puede ser que durante dos años-tres años, durante más tiempo, en las naciones de nuestro continente, donde la técnica nueva no ha entrado siquiera en su periodo experimental-, sigan saliendo programas musicales, novelas, episodios, etc., a las ondas del éter. Pero los días de la radio están contados, como lo estuvieron, hacia 1930, los días del cine mudo." (Luis López, 2003; Pág. 9)

Siguió Carpentier diciendo:

"Entre el sonido sin imagen y el sonido con imagen, la elección no deja lugar a dudas".

"Nos quedará, pues una Historia de la radio -tema para un ensayista del futuro- que habrá durado treinta años. Pero treinta años durante los cuales la radio no llegó a ser un arte verdadero" (Luis López, 2003; Pág.9) 

La radio se dinamizó para sobrevivir frente a la televisión. Mientras distintos géneros radiales tuvieron que pasar a la teledifusión, la radio se afirmó en Estados Unidos y en Inglaterra. En Estados Unidos los sondeos de audiencia fueron pedidos por los publicitarios. En Inglaterra esos mismos estudios justificaban la permanencia de los programas en el aire. (7)

El mismo Carpentier se corrigió al declarar años después:

"Los jóvenes de hoy (...) pueden utilizar (...) la radio y la televisión para hacer obras de importancia artística elevada. La radio y la televisión son medios de comunicación de este siglo (El siglo XX, subrayamos nosotros). Del mismo modo que yo realicé ‘La Princesa Malena' de Maeterlinck, y del mismo modo que yo hice el ‘Canto del mundo', de Walt Whitman, con Jean Louis Barrault como intérprete y Antonin Artaud como segundo intérprete, creo que se pueden hacer grandes cosas para radio y televisión" (López, 2003; pp. 10 y 11)

Lazarfeld, dictando una conferencia en La Sorbona, en enero de 1958, apuntó  que hacía seis años "(...) en los Estados Unidos, todo el mundo pensaba que todo se había acabado para la radio". Pero reconoció que las noticias, la música,  las campañas de acción cívica y de solidaridad se escuchaban sobre todo por la radio. (8)

No debemos olvidar que la FM posibilitó a la radio segmentarse a través de distintos centros de intereses (la radio temática), descentralizarse a través de emisoras de baja potencias (la radio local) y diversificarse a través de nuevos servicios (la radio guía). Debemos mencionar a la miniaturización de los receptores que sacó a la radio de su condición hogareña para transformarla en compañera. La invención de los transistores permitía construir receptores que cabían en un bolsillo. Luego aparecería la radio satelital, la radio digital, la radio numérica y finalmente la ciber-radio.

La comunicación en el funcionalismo entendía a los medios, por su segmentación en distintos intereses, como seguidores del comportamiento de consumo de los oyentes. Se creó una radio para una masa plural e interdependiente. Esta interdependencia conducía a individualizar los intereses personales de consumo. Las posibilidades de los medios llevaron a la multiplicidad de géneros y de programas que partieron de la creatividad humana y la variedad de los deseos.

El funcionalismo de los usos frente a la problemática de los estudios.

La teoría funcionalista ganó en estabilidad por sus dos visiones: usos y gratificaciones y los entrecruzamientos que pueden nacer como aplicación, si nos referimos a su diversidad y al encauzamiento del positivismo en la investigación comunicológica. Hay otra parte del funcionalismo que no se ha tocado en las especulaciones. Todo no puede concentrarse en el receptor pasivo en un momento, funcional y algo activo para ser gratificado -por la selección propia de los mensajes- sin todavía producir comunicación. Aunque sigue siendo punto de partida el receptor, otra visión de la cuestión funcionalista es de los usos del lado del emisor porque el público también es consumidor. Los medios proporcionan satisfacciones y gratifican necesidades. 

El enfoque parte más del consumidor de los medios de comunicación, que de los mensajes en función de sus experiencias. Contempla al público como usuarios activos de los medios y no pasivamente influidos por ellos. Por lo tanto, no presume una relación directa entre mensaje y efecto, sino que postula entre los medios del público que hacen uso de los mensajes. Este uso actúa como una variable en el proceso del efecto. (Olivar Zúñiga, 1997)

La radio entró tímidamente en sus acciones de usos por la diversificación de estilos, que seguiremos llamando la radio temática. La teoría funcionalista es una teoría principal de la radio por la durabilidad investigativa desde antes de Orson Welles hasta después de la  muerte del  Presidente Kennedy.

Según el catedrático Felicísimo Valbuena de La Fuente de la Universidad Complutense de Madrid, Hadley Cantril (9) escribió, junto con Gordon Allport, La Psicología  de la Radio (1935), y cinco años después, La invasión de Marte (1940), sobre el programa de Orson Welles. En aquel intervalo de tiempo, contrató a Lazarsfeld como director de la Oficina de Investigación sobre la Radio. En el equipo trabajaba Herta Herzog, quien realizó estudios sobre los concursos de preguntas y respuestas y los seriales radiofónicos.

Para ello se entrevistaban con personas que escuchaban los seriales para  saber qué necesidades satisfacían (gratificaban). Otros estudiosos se encargaron de investigar otros aspectos, primero de la radio, y después de la prensa escrita. La radio ocupó el  primer lugar. La CBS es un ejemplo, pues quería saber cómo eran las audiencias. Se estudiaron los motivos de las personas para oír la música clásica retransmitida por esta estación de radio.

En otros campos, MacLuham profetizó los avances de la radio en las tribus de África y de los indígenas de América Latina. Según el historiador de la radio Andre Jean Tudesq, muchas investigaciones se realizaron en Europa sobre la inserción de la radio en la vida diaria. Pierre Bourdieu y Abraham Moles consideraban a la radio como transmisora de conocimiento y de música. Más tarde otros la estudiaron en su carácter informativo por los sucesos de 1968 en Francia. Para el mismo autor, las investigaciones se dirigieron hacia el Tercer Mundo para descubrir las posibilidades didácticas de la radio en regiones que no estaban al día con esa tecnología de difusión. En el caso de América Latina, tomaron auge las radios populares o comunitarias con las radios mineras en Bolivia y las radios católicas en otras tierras latinoamericanas.

Las organizaciones internacionales se han inclinado hacia la radio para cubrir el atraso del Tercer Mundo en alfabetización y cultura. La publicación del Informe Macbride VOCES MULTIPLES, UN SOLO MUNDO, es una prueba de ello. A partir de 1960, la radio proliferó en las zonas periféricas para cubrir el atraso en cuanto a la modernización de esas regiones.

Hacer corresponder la teoría funcionalista con el tercer periodo de la radio nos lleva a considerar al receptor como público segmentado hacia distintas funciones de los medios. Esas finalidades se ven desde el emisor, quien usa los segmentos según la programación. A cada función corresponde un grupo de oyentes a satisfacer. Un ejemplo es el siguiente: si la radio es vista como cumplidora de una función educativa, es porque hay a quien educar por radio. Esos educandos saben que la radio está puesta al servicio de la educación. Si la audiencia tiene motivaciones y esperanzas, el sector radiofónico las debe atender bajo las exigencias del marketing. La satisfacción subjetiva de las necesidades a través de la radio o de los medios solo se analiza por el funcionalismo, el único detalle que nos parece interesante es que la radio no genera las necesidades que satisface. El análisis mediológico dejó al mensaje para pasar al receptor en un nivel macrosocial.

La teoría frente a la neoradio

Con el paso del tiempo, las investigaciones mediológicas abren su campo para cautivar la atención de estudiosos. Los medios siguen la misma corriente, no para demostrar o desmentir los resultados de las investigaciones de campo o las especulaciones, sino por la diversificación en número y calidad. Para la radio, la situación se presenta así: la nueva ideología de la comunicación o la era de la inserción, que convoca a los receptores de todo tipo; mientras la radio convencional no impide la existencia de la radio numérica, la radio digital y la ciberradio.

Podemos contemplar la proliferación de técnicas: las nuevas tecnologías que afectan a la radio, el uso acoplado del satélite y la FM, el estallido de los monopolios o de los santuarios tras la guerra fría, el forzado pluralismo de la oferta radiofónica y otra configuración en los países subdesarrollados y los países emergentes de Europa del Este. La radio se estudia en vistas de nuevas aplicaciones o como  instrumento para ver su transformación.

Fuera de toda categorización cronológica, ciertas consideraciones deben  llevarse a cabo con el predominio de las visiones difusionistas de la radio que tuvieron su auge en los años ‘30 y ‘40 del siglo XX con las teorías psicológicas de la acción y las teorías matemáticas de la información, representadas mediante estos esquemas (Mata:1998):

---------------------------------------------------------------

Emisor----Mensaje------Receptor

(Canal)

Respuesta

(Feedback)

---------------------------------------------------

Estímulo-----Respuesta (efectos)

----------------------------------------------------------------

A inicios del presente siglo, encontramos a la radio con carácter etiológico y sociológico que reduce su campo, ancho antes con la radio internacional. Un estudio por países, según la estructura administrativa pública, permitiría una mejor visión de la radio.

En nuestros días, apreciamos organizaciones que trabajan para retomar teóricamente este medio. Este esfuerzo aportará frutos para las generaciones futuras porque muchos estudiosos intentan rescatar un medio que contribuyó a la historia del siglo pasado y que es aún constructor de realidad; convirtiéndose, hasta cierto punto, en un actor social.

Notas:

(1) El libro del ruso Nicolás Tchakotine, La Violación de las Masas por la Propaganda Política, veía en la radio un instrumento de maltratar a los pueblos que estaban bajo un régimen totalitario como la Alemania Nazi.

(2) El Teatro radiofónico, nuevo modo de expresión.

(3) Propuestas para un arte radiofónico.

(4) Inventor de los estudios de mercado al calor de las estadísticas cuyos valores fueron tan apreciados en una cultura positivista, pragmática y administrativa.

(5) La elección de la gente.

(6) Radio y página impresa.

(7) En el BBC Quarterly. de 1946 a 1954 se encontraban publicadas las investigaciones sobre radio y los temas variaban: el radiograma, la radio escolar, los programas religiosos fueron objeto de publicación.

(8) Aunque la radio fue muy comercial en los Estados Unidos, la legislación norteamericana preveía que las emisoras de radio y los canales de televisión debían difundir esos programas gratuitamente en algún momento de sus tiempos de antena.

(9) Hadley Cantril fue uno de los primeros estudiosos norteamericanos en el campo de la comunicación. Su principal aporte fue el estudio de la radio como medio publicitario.

Bibliografía:

1. ALFARO, R. Una comunicación para otro desarrollo, Lima, Calandria, 1993.

2.      Alfaro, Rosa María; y otros. "Cultura de Masas y Cultura Popular en la Radio Peruana", Calandria, Lima 1990.

3.      ALFARO, R.M. "De las culturas populares a las transformaciones políticas", Entre Públicos y Ciudadanos, Asociación de Comunicadores Sociales CALANDRIA, Lima, 1994a. pp. 73-102. 1994

4. ALFARO, R.M. La Interlocución Radiofónica. Una red compleja de interacciones, Curso a distancia en Comunicación Radiofónica, OCICAL. UCLAP, UNDA-AL, Módulo No. 2. Quito. 215 p. 1994.

5. ALSINA RODRIGO, M; Los modelos de la comunicación, Madrid, Tecnos. 1989.

6. Andre Jean Tudesq. LES ETUDES ET LA PERIODISATION DE LA RADIO Paris, 2000.

7. ATTALLAH, Paul. Théories de la communication, Histoire, contexte, pouvoir. Presses de l'université du Québec. Tele Université, 1989.

8. BALLE, Francis. Medias et sociétés, Montchrestien, Paris, 2003.

9.      Bosetti, Oscar, Radiofonías. Palabras y sonidos de largo alcance, Ediciones Colihe,Bs.As, 1994.

10. BRETON, Philippe y PROULX Serge. L'explosion de la communication a l'aube du XXIeme siècle, Paris, La Decouverte.2002.

11. CARPENTIER, Alejo: Visión de América, Editorial Letras Cubanas, La Habana, 2004.

12. DE FLEUR. M. L. (et al) Teoría de la comunicación de masas, Barcelona, 1982.

13. DIERCKXSEBS, Wim y TABLADA, Carlos. Guerra Global, Resistencia Mundial y Alternativas, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2003.

14. Gallo, Ricardo. La radio. Ese mundo tan sonoro. Vol. 1 Los años olvidados, Edit. Corregidor, Bs. As, 

15. JEAN, Reniteau. Usos y recepción de la Radio Sacre Coeur de Thiotte por la población y tendencias preferenciales de la audiencia, Facultad de Comunicación, Universidad de la Habana, 2003

16. KAPLUM, Mario. Producción de programas de radio, Editorial Pablo de La Torriente Brau, Ciudad Habana, 2000.

17. LAZARSFELD, P. El pueblo elige, Cómo decide el pueblo en una campaña electoral, Buenos Aires, Ediciones 3, 1962.

18. LOPEZ, Oscar Luis. Alejo Carpentier y La Radio. Editorial Letras Cubanas, La Habana, 2003

19. LOPEZ VIGIL, José Ignacio. Manual urgente para radialistas apasionados, Editorial Pablo de la Torriente Brau, Cuidad Habana, 2000.

20. -----------. Ciudadana radio, versión digital enviada en colaboración, Enero 2006.

21. MCLUHAM, Marshall. La comprensión de los medios como extensiones del hombre, Diana, Méjico, 1968.

22. Mata, María Cristina; Scarafía Silvia: "Lo que dicen las radios", ALER, Quito, 1993.

23. Mata, María Cristina: "Radios y públicos populares", Revista Diálogos de la Comunicación, FELAFACS, Noviembre 1988.

24. MATA, M. C. Públicos, Identidad y Cultura. Aproximaciones Conceptuales. Estudio sobre las Culturas Contemporáneas, Universidad de Colima. V. No. 16/171996.. Citado por Héctor Gómez Vargas. en: Instantáneas en temas de comunicación. Transformaciones culturales en México y gestación de públicos locales: propuestas para investigar bibliografías radiofónicas, Razón y Palabra, N. 5. a. 1, diciembre-enero 1996-1997.

25. MATTELART, A. La televisión alternativa, Barcelona. Anagrama. 1981.

26. --------------. Histoire des Theories de la Communication, Editions La Decouverte, Paris, 1995.

27. ------------. (et al.). Tecnología, cultura y comunicación, Barcelona, Mitre. 1984.

28. MOLES, A. La comunicación y los "mass-media", Bilbao, Mensajero, 1975.

29. ---------. (et al.). Teoría estructural de la comunicación y la sociedad, México, Trillas, 1983.

30. VALBUENA DE LA FUENTE, F. Receptores y audiencias en el proceso de comunicación, Madrid, Pablo del Río, 1976.

31. WOLF, M. Sociología de la vida cotidiana, Madrid, Cátedra. 1982.

32. --------------. La investigación en comunicación de masas, Barcelona. Paidós. 1987.

33. --------------. Los efectos sociales de los medios, Paidós, 1994

 

 

LA RADIO UNIVERSITARIA DESDE UNA PERSPECTIVA DOCENTE

LA  RADIO  UNIVERSITARIA DESDE UNA PERSPECTIVA DOCENTE

Los estudiantes en la construcción de conocimiento.

Lic. JORGE SARIOL,
Periodista de la revista universitaria Alma Mater.

Cada vez más estamos viviendo según los patrones que nos dicta el llamado universo mediático. Incluso la escuela cubana  —con mejor o peor suerte, en mayor o menor medida—  utiliza la prensa escrita, la radio, la televisión, el cine o el vídeo e Inter-intranets, como vehículos que ayudan en los procesos  enseñanza-aprendizaje y  docente educativo.

Sin embargo, rara vez el sistema de enseñanza usa  los “medios” como instrumentos para conseguir que los estudiantes sean los protagonistas de la construcción del conocimiento; solo las universidades, sobre todo en los últimos tiempos, y a veces más por exigencias de la estandarización de lo que se supone que sea una universidad a la altura del nuevo milenio.

Dos medios llevan la delantera: la WEB —la última que ha llegado y la primera en asumir ese protagonismo—, es una; la televisión  —más costosa, aún cuando se abarata cada día—, sigue siendo una las “agentes actuantes”, porque es dinámica,  influyente… y atractiva. La experiencia de la radio, a pesar de sus posibilidades, solo ha sido —salvo excepciones— la gran olvidada.

Antecedentes y contemporáneos

Radio universitaria, ya se sabe, ha existido desde hace mucho; en Iberoamérica han llevado la delantera Argentina, Colombia y México, y en esta última nación, por ejemplo, se inició en 1937 con la instalación de Radio UNAM. Y según noticias, en tierra azteca hoy es ejemplo la emisora Frecuencia CEM (94.9 megahertz) que opera el Instituto Tecnológico de Monterrey, El Politécnico en Radio (95.7 megahertz), por Instituto Politécnico Nacional y la XHUIA FM, Radio Ibero, que transmite en los 90.9 megahertz, adjunta a la Universidad Iberoamericana y —según leí— “por no haber comerciales y quizá por el hecho de que es emisora de baja potencia, las autoridades no la usan para echar el rollo institucional. Tal vez por ello su atractivo”

En España hace algún tiempo apareció la radio universitaria UPF Radio, gracias a la colaboración de La Universidad de Pompeu Fabra y Catalunya Radio, que emite en formato podcast, y en la que participan alumnos de primer y segundo curso de Periodismo y de Comunicación Audiovisual.

En Cuba fue conocida la Universidad del Aire, un programa radial con mesas redondas, conferencias y paneles, que salió al aire el 13 de diciembre de 1932, por la emisora CMBZ, y se radiaba  martes y viernes de nueve a diez de la noche y al que iban profesores universitarios e intelectuales cubanos y también extranjeros.  Universidad del Aire tuvo una segunda época entonces por la CMQ.

Lo cierto es que la idea es vieja en sus variantes esenciales: la emisora profesional puesta en función de una institución universitaria; la  que  realizan los estudiantes universitarios de modo silvestre —llamadas en Cuba radio-base—, y finalmente la que combina cierto grado de gestión y organización institucional con la participación activa del estudiantado en labores tanto de programación como de realización.

Lo que ofrecemos a continuación es el la síntesis del programa de estudio del curso taller Comunicación Radiofónica, como asignatura electiva —curdos facultativos le llaman algunos—, ofrecida en 2003-2004 en el Instituto Superior Politécnico “José Antonio Echeverría” (CUJAE).

El programa intenta formular algunas ideas esenciales para desarrollar en universidades politécnicas —y dentro del perfil de las llamadas radios comunitarias—, la radio universitaria desde una perspectiva docente.

Este es su objetivo fundamental, dado que el  empleo de la radio como sistema es inusual hoy en los medios universitarios cubanos, y se deja a la práctica ordinaria, sin sistema ni lineamientos socioculturales o políticos-ideológicos.

El curso promueve el desarrollo de la radio comunitaria entre estudiantes universitarios de carreras técnicas como parte de la actividad extracurricular,  pero con la intención de  ayudarlos a ser  protagonistas en la construcción de la información y el conocimiento, en un medio de comunicación  asequible  y viable como es la radio, dentro y hacia  su propio campus.

I.  FUNDAMENTACIÓN TEÓRICA

La asignatura Comunicación Radiofónica ha sido ideada para las carreras de ingeniería,  para ser impartida en un semestre y en dos períodos.

Esta asignatura tiene como función primera la de contribuir al desarrollo de la capacidad comunicativa del estudiante, mediante su participación activa en  el proceso de aprendizaje  curricular y extracurricular.

Un primer período integrará a todos los inscriptos en el curso en un grupo que adquirirá los conocimientos de modo general, mediante  conferencias y trabajo independiente. Un segundo período integrará los estudiantes en grupos de creación, en los que se profundizará  los contenidos, según las especificidades.
         
Los grupos pueden ser:

Grupo de comunicación:

Subgrupo locución.
Subgrupo de redactores reporteros.

Grupo de realización radiofónica:

Subgrupo de realización.
Subgrupo de dirección.

El enfoque de la asignatura permite abordar la construcción de la información y el conocimiento desde una perspectiva docente —de forma integrada— teoría y práctica, con vista a enriquecer su apreciación-producción comunicacional.

Es conveniente convocar e integrar a estudiantes de una misma sesión docente para desarrollar el curso en la sesión contraria.

II. OBJETIVOS GENERALES

Con el estudio del curso facultativo, los estudiantes deberán:

- Ampliar sus habilidades de trabajo en equipo.
- Desarrollar capacidades de comunicación interpersonal, social y tecnológica, a través de la radio y mediante la elaboración y difusión de materiales y productos comunicativos realizados por ellos mismos.

III.  OBJETIVOS Y CONTENIDOS POR TEMAS

Tema 1. Introducción a la asignatura. Historia de la radio.

Objetivos

Los estudiantes deberán:

- Conocer las características de la asignatura: objetivos, temas, actividades principales, fuentes bibliográficas y sistema de evaluación.
- Expresar sus conocimientos sobre la radio y sus perfiles.
- Conocer las premisas que motivaron el surgimiento de la radio, evolución y panorama actual.

Contenidos

Caracterización de la asignatura. Diagnóstico de aptitudes, capacidades y habilidades.
Historia de la radio, desde Maxwell a la KDKA.

Tema 2. La radio en Cuba.

Objetivos

Los estudiantes deberán:

- Conocer el marco histórico en el que se fundó la radio en Cuba. Sus primeros días, evolución, personalidades.
- Conocer las principales características del espectro radial en Cuba.

Contenidos.

- La radio en Cuba… según Oscar Luis López. De la 2LC a la PWX. De la Mil Diez a Radio Rebelde.  De Radio Cadena Azul  a la C.O.C.O., el periódico del aire.
- Directorio radiofónico cubano actual; denominaciones, frecuencias.
- La radio hoy. Del AM a la radio bajada del satélite.
    .
Tema 3. La radio, su mejor amiga.

Objetivos

Los estudiantes deberán:
- Conocer las características  de la radio:

Contenidos

- La radio: ventajas y desventajas.
- La política informativa/la organización del proceso productivo/ la realización radiofónica.

Tema 4. Elementos de locución.

Objetivos

Los estudiantes deberán:
- Conocer las características principales de las técnicas de locución radial.

Contenidos

- Elementos de locución: el tonema, sus tres movimientos o direcciones:
    
  tonema descendente, llamado cadencia.
  tonema horizontal, o de  suspensión.
  onema ascendente, llamado anticadencia.

- Elementos de locución:

  consonantes homólogas en contacto.
  vocales homólogas en contacto.

Tema 5. La realización radiofónica.

Objetivos

Los estudiantes deberán:
- Conocer conceptos, modelos y términos.

Contenidos

- La grabación/la edición /glosario/ La escaletas.
- Los guiones técnicos y literarios/ Los software más comunes en la    realización  radiofónica.  Las Versiones  de Cool edit, Mark for Window y el  Sound Forge.
                 
Tema 6. La redacción periodística.

Objetivos

Los estudiantes deberán:
- Conocer conceptos de noticia, lead y titulares de noticiarios radiales.

Contenidos
- ¿Qué es noticia?
- EL LEAD PERIODISTICOS.
- Titular en la radio.

Tema 7. Géneros periodísticos.

Objetivos

Los estudiantes deberán:

- Conocer los distintos tipos de géneros periodísticos.
- Conocer las características de los géneros fundamentales en el periodismo de  la radio.
- Conocer modelo de seguimiento de un tema mediante los géneros periodísticos en la radio.

Contenidos

- La entrevista.
- El reportaje.
- El comentario.
- Los menos periodísticos de los géneros periodísticos.
     -La crónica.
     - El documental.

- Los guiones radiofónicos.

IV. INDICACIONES METODOLÓGICAS Y DE ORGANIZACIÓN

El Curso facultativo Comunicación Radiofónica implica una formulación pedagógica de la mal llamada radio base de los centros de educación superior, y una utilización racional y sistémica  de un instrumento de comunicación en las diferentes carreras de ingeniería

El curso se impartirá en horas clases, conferencia de invitados, escucha de programas de radio y visita a emisoras, como actividades extra-docentes.

En el segundo período se prevé las clases en forma de talleres de creación, que prepararía la emisión del encuentro siguiente y las proyecciones para la próxima clase, además de escucha de programas de radio y visitas a emisoras como actividades extra-docentes.

V.  Métodos y evaluaciones.

Los métodos

La asignatura debe tener un carácter teórico-práctico donde el hacer (producir) tengan mayor protagonismo, además del empleo del diálogo, el trabajo independiente, la elaboración conjunta, la solución de problemas y  la lectura.

Evaluaciones.

Esta asignatura tiene la posibilidad de concluir con la realización de un trabajo investigativo sobre un aspecto de la radiodifusión cubana,  en el primer período y la presentación de un producto comunicativo radiofónico colectivo sobre un aspecto de la vida estudiantil universitaria como trabajo evaluativo del curso facultativo.

VI.  De la tecnología

Dos cubículos no menos de 10x10 que hagan  funciones de aula-taller de creación y cabina de radio con  condiciones  acústica.

Consola de sonido de radio con no menos de 4 entradas para micrófono y 6 entradas de línea para sonido.

Computadora P 3 —imprescindible tarjeta de sonido—, o similar, y  no menos de 80 gigabyte de capacidad.

Equipo reproductor de CD.

No menos de tres micrófonos profesionales.

5 auriculares profesionales.
 
Deck doble casetera.

Tocadiscos y grabadora reproductora de cinta.

Conexión a Intranet o “media-net” de la institución.

Para poder codificar cualquier archivo sonoro que se haya creado es imprescindible instalar programas como por ejemplo QDESIGN MPEG Audio Codec.                    

Para trabajar sonido son convenientes Las Versiones  de Cool Edit (Adodbe audition), Sound Forge y  Mark for Window.

VII. BIBLIOGRAFÍA.

Textos

La Radio en  Cuba, de Oscar Luis López, Ediciones Letras Cubanas, 1981.
Técnicas de creación y realización en radio, de Robert McLeish, Editorial  Pablo, 1989.
Introducción al periodismo y la locución radial, de Alfredo Cassanellas, Editorial Pablo, 1989.
Los informativos en radio y televisión, de Georges Hill, Editorial Pablo, 1990.
Radio Periodismo, de Mauro Rodríguez, Pueblo y Educación, 1985.
Anuario-directorio de medios radiales cubanos.

En la Web.

Historia y evolución del medio) http//iris.cnice.mecd.es
http://www.xtec.es/radio,
Red Digital http//reddigital.cnice.mecd.es
Fernando Vieira de Mello, Filho Repórter Esso

Radios comunitarias: www.mre.gov.br

http://prensa.urg.es/dialogoa/biblioteca/cdrrom_cicu/
http://www.podcast-es.org/index.php/Portada

- Los objetivos de las emisoras de radio universitarias a través de su programación, Álvarez Villa, Àngels y Ramírez Queralt, Anunciación (Universidad Cardenal Herrera - España)

- Buenas prácticas en radios digitales universitarias iberoamericanas, de la Torre Sánchez, Cristina (Universidad de Granada - España)
 
- Experiências de rádio produzidas para e por jovens: o panorama português das rádios universitárias, dos Santos Cordeiro, Paula Isabel (Universidade do Algarve - Portugal)

- La radio universitaria, entre la generalidad y la especialización. El caso de Vox UJI Radio, Fernández Beltrán, Francisco y Durán Mañes, Ángeles (Universitat Jaume I - España)
 
- El Asociacionismo como motor de la Radio Universitaria. La acción cultural de la Asociación Radiofónica ONDAS y la Radio Universitaria de León, Fernández García, David y Díez de la Morena, Mario (Universidad de León - España)
 
- Formas de construir una radio universitaria. Modelos y experiencia, Fidalgo Diez, Diego. Universidad de León. España
 
- La participación de la Universidad de Vigo en la radio on line (II): ante el cambio tecnológico, García González, Aurora y Román Portas, Mercedes (Universidad de Vigo - España)
 
- La construcción de la identidad a través de la radio universitaria, López Castaño, María (Universidad de Granada - España)
 
- Canarias Innova. Algo más que ciencia en la radio, Martín Suárez, Juan José y Burgos Martín, Jesús (Instituto de Astrofísica de Canarias - España)
 
- Producir divulgación científica, informando y entreteniendo a la audiencia televisual, Mateos Martín, Concha y Pestano Rodríguez, José Manuel (Universidad de La Laguna - España)
 
- Radio Universidad Autónoma Chapingo, Pitalúa Murillo, Concepción, Arias Zaragoza, Irene y Rodríguez, Alfredo (Universidad Autónoma del Chapingo - México)
 
- Frecuencia CEM: en busca de una radio universitaria, Rodríguez Montiel, Elizabeth (Instituto Tecnológico de Monterrey - México)
 
- Cadena Radio Universidad de Puerto Rico: una oferta cultural, alternativa y de servicio público para todo el país, Sabés Turmo, Fernando (Universidad Autónoma de Barcelona - España)
 
Posibilidades y limitaciones del video como herramienta para la educación a distancia, Suing, Abel (Universidad Técnica Particular de Loja - Ecuador).
 
“POR LA VERDAD Y EL DESARROLLO”. Propuestas para hacer “otra” radio universitaria, Trespidi, Miguel Ángel (Universidad Nacional de Río Cuarto - Argentina)
 
La radio universitaria como medio de aprendizaje. La experiencia de Santo Tomas fm. Emisora de la escuela de periodismo de la universidad Santo Tomas- Chile, Ugarte Cid, Johanna (Universidad Santo Tomás. Santiago de Chile - Chile)
 
Lo que hay que leer en Universum, Museo de las Ciencias de la Universidad Nacional Autónoma de México, Valek Valdéz, Gloria (Universidad Autónoma de México)
 
Por cuanto:

Si hacer es la mejor manera de decir

Si divertido es lo contrario de aburrido, no de serio…

Si  la radio tiene entre sus muchas virtudes la de tener inmediatez, ser “ ovilizadota” y alternativa…
 
Si la radio tiene también buena dosis de vanidad —aunque es cierto que el espacio en la radio hay que ganárselo—, primero hay que ser oído para después ser escuchado.

Por tanto:

El curso tiene que ser dinámico en lo instructivo y divertido en el hacer…

No puede sostenerse con un tono docente…

En la medida más rápida  posible  tiene que armarse y sonar.

 

 

 

 

 

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LA CRISIS DE LOS DISCURSOS RADIOFÓNICOS

LA CRISIS DE LOS DISCURSOS RADIOFÓNICOS

Dr. RAÚL GARCÉS,

Jefe del Departamento de Periodismo, Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.

Apelando a los mismos términos que empleara Umberto Eco hace varias décadas para definir la reacción de los críticos ante la cultura de masas, podría decirse que la radio cuenta hoy con más apocalípticos que integrados. Lo anterior no pretende ser una advertencia fatalista, sino el reconocimiento sin cortapisas de importantes señales de alarma, cuya desaparición o retroceso dependería en gran medida de una transformación radical en los discursos narrativos del medio y en muchas de las prácticas profesionales de sus hacedores.

Claro que el desarrollo de la radio comunitaria o la rápida evolución experimentada por una gran cantidad de emisoras en Internet podrían invocarse como contrapeso alentador, sobre todo en medio del avance cada vez más extendido en el mundo de una cultura audiovisual. Pero aun así los criterios apocalípticos resonarían impenitentes en los oídos de los radialistas, desde diferentes perspectivas. Para algunos, las audiencias de la radio se han reducido y continuarán reduciéndose en proporción dramática; para otros, las pérdidas financieras de las empresas radiofónicas han conspirado tanto contra el ejercicio del periodismo, que permiten pronosticar la muerte casi inminente de géneros como el radiorreportaje. El español Ángel Faus Belau, por ejemplo, al analizar estos y otros fenómenos, formula sus conclusiones en términos categóricos: "La radio, los radiofonistas, su empresa y sus gentes sufren de aburrimiento letal, desinterés total por el producto, la programación, el contenido y la audiencia. La radio está ayuna de investigación y ciencia propias, desheredada de ideadores, abandonada de creadores, magra en inventores y encadenada por la cuenta de resultados. Estamos ante la caducidad de un sistema y de unas fórmulas históricas de narración, contenido, programación y concepto radiofónico" (1)

Cuba, pionera en la transmisión de señales sonoras dentro del contexto latinoamericano, acumula una larga tradición en la producción de múltiples géneros y formatos radiales. El hecho de que en 1948 -cuando Félix B. Caignet estrenara a través del circuito CMQ su célebre novela El Derecho de Nacer-la Isla comprara el 25% de los receptores exportados por los Estados Unidos a América Latina, ilustra el alcance que para entonces había logrado la industria radiofónica nacional (2). Más de medio siglo después, la radio cubana sigue expandiendo el número de sus estaciones y oyentes, pero su evolución no es totalmente ajena a algunas de las tendencias internacionales arriba descritas. Junto a la creciente modernización tecnológica de las emisoras y la creatividad de un significativo número de realizadores, coexisten fórmulas rutinarias en el diseño de las programaciones, esquemas narrativos demasiado predecibles y un estilo de comunicación que, a fuerza de repetirse de un lado a otro del dial, tiende a perder su potencialidad dialógica.

SEÑALES DE ALARMA GLOBAL

Cualquier discusión sobre cómo revitalizar la capacidad sugestiva e innovadora de este medio debiera despojarse de miradas triunfalistas y empezar reconociendo los peligros que, más allá de la situación concreta de determinadas emisoras o contextos, acechan a la radio a nivel global. Como punto de partida de este análisis señalaría por lo menos cinco alarmas:

1.- Una económica, asociada a drásticos recortes presupuestarios en un escenario de disminución del número de oyentes y, por tanto, del financiamiento a las programaciones por concepto de publicidad. Es una realidad evidente la proliferación de emisoras que, lejos de generar informaciones con sus propios recursos, dependen cada vez más de consorcios oligopólicos de noticias. En los Estados Unidos, por ejemplo, de diez mil estaciones comerciales existentes hace algunos años a lo largo de toda la nación, sólo alrededor de unas 15 contaban con staffs periodísticos destinados a satisfacer las demandas de una programación informativa continua (3).

La imposibilidad de muchas empresas pequeñas de sobrevivir como proyectos económicamente autónomos, ha favorecido en la radio los mismos procesos de concentración mediática verificados a nivel global. Vuelve a ser el caso norteamericano en este sentido paradigmático, teniendo en cuenta que el 33% de los 13,6 miles de millones de dólares reportados anualmente como ganancia por el negocio radial de ese país,  van a parar a las arcas de cuatro grandes corporaciones: CBS; Hicks, Muse, Tate and Furst; Jacor y Clear Channel Communications (4).

Pero si tales tendencias fueron siempre presumibles dentro de un sistema comunicativo predominantemente comercial, cuesta más trabajo admitirlas en la especificidad del contexto europeo. Sin embargo, la radio de servicio público -- históricamente prestigiada por la calidad de su programación informativa y cultural-ha cruzado al tercer milenio reconociéndose en el espejo del modelo occidental, a partir de las privatizaciones iniciadas en los años 80 y acentuadas en la década siguiente. La competencia desenfrenada por aumentar el número de oyentes ha terminado generando, también en Europa, una programación de recetas que busca multiplicar sin grandes esfuerzos los índices de audiencia. Así por ejemplo, en Francia, los talk shows sobre sexo han invadido el espectro radiofónico y figuran entre los espacios más escuchados por los jóvenes. En el Reino Unido, una Ley de Telecomunicaciones aprobada en el 2003 privilegia el objetivo de atraer capitales para los medios, por encima de la misión de servicio público, tradicionalmente representada en la BBC. En España, según Mariano Cebrián Herreros, la radio ha perdido capacidad para generar obras creativas, dentro de la creciente comercialización y competitividad que enfrentan los medios de ese país.  

2.- Una alarma tecnológica, derivada de la Revolución digital del sonido y de la ampliación de los servicios de la radio a través de INTERNET.  Sin dudas, el uso de computadoras en la producción y trasmisión de mensajes radiales ha permitido mejorar ostensiblemente la calidad de la señal emitida, ampliar las potencialidades de las empresas radiofónicas a tono con la evolución actual de los medios y agilizar el proceso productivo de elaboración de noticias, aprovechando las ventajas ofrecidas por la edición no lineal. Pero tales avances, acontecidos en un lapso de tiempo histórico extremadamente breve, demandan de los radialistas nuevas habilidades en su formación profesional y un cambio de mentalidad en las lógicas que tradicionalmente sirvieron para concebir y estructurar las programaciones radiofónicas.

Si antaño era común que la realización de un espacio se compartiera entre guionistas, efectistas, musicalizadores, editores y directores, hoy es habitual que todas esas funciones se concentren en una sola persona. Si históricamente la radio fue un medio reservado para quienes tenían buena voz y sabían improvisar, a esas destrezas habría que adicionar ahora, por lo menos,  conocimientos de edición digital, lenguaje multimedia, diseño y actualización de sitios web...Si hasta hace pocos años las opciones de consumo radial de las audiencias dependían de la oferta contenida en la programación de las emisoras, hoy cualquier oyente con acceso a INTERNET puede diseñar su programación "a la carta", descargando de la red los espacios de su preferencia.

En suma --y tal como ocurre con otros medios de comunicación-las transformaciones tecnológicas están sustituyendo lo tradicionalmente específico de la radio, por una convergencia acelerada de los lenguajes y por nuevas lógicas en la producción y recepción de mensajes. Como ha dicho algún teórico, no es extraño que en poco tiempo se escuchen los periódicos y las revistas, o se lean las radios y la televisión.

3.- Una alarma intelectual, acentuada -como se sugirió antes-- por la imposición generalizada de patrones comerciales más destinados a maximizar las ganancias de los medios, que a proveerlos de un verdadero sentido cultural. En un contexto internacional marcado por el boom del infoentretenimiento, el triunfo de la televisión basura reivindicado en espacios como big brother, o la resurrección del periodismo amarillo en tabloides al estilo de los publicados por William Randolph Hearst a fines del siglo XIX, sería ingenuo pretender en la radio un comportamiento de excepción.

Así, el crecimiento del número de emisoras acontecido en las últimas décadas a nivel global, lejos de significar un incremento en la diversidad de los discursos,  ha representado en realidad la clonación indiscriminada de conceptos muy similares de programaciones.

Posiblemente sean los programas informativos uno de los géneros donde mejor se advierta esa clonación. Resulta cuando menos curioso que lo dicho por Mariano Cebrián Herreros para describir el periodismo radiofónico español, pueda adaptarse sin grandes riesgos a otras realidades culturalmente distintas:

"la radio es cuestión de intimidad, casi como una relación pasional entre emisor y oyente. Este pálpito lo hemos sustituido por la rutina informativa, la narración fosilizada y el contenido predeterminado (...) Cada día la narración es más rígida, más escueta, menos fresca. Hay mucha gente que "habla por la radio" y muy poca que hace radio al hablar.

Hemos perdido gran parte de la capacidad de sorprender, de impulsar la imaginación, de medir el tiempo del relato, de entretejer la realidad y la emoción del verbo, la actualidad y la estética, el esencial informativo... y lo hemos sustituido por el monótono dar en el mismo clavo durante horas, cada día de la semana. Información a golpe de rueda de prensa y notas de los gabinetes de comunicación" (5).

4.- Una alarma investigativa, constatada en el escaso número de estudios sobre radio disponibles, si se compara con el volumen amplísimo de investigaciones de medios generadas en el mundo de hoy. Temas como la formación profesional del periodista, la configuración de nuevos escenarios mediáticos en el entorno de la actual Revolución digital, o los efectos de la televisión sobre determinados tipos de públicos  -por sólo mencionar algunos--, aparecen desarrollados con mucha más frecuencia en revistas iberoamericanas de Comunicación, que los concernientes al desarrollo de la radio.

Cierto que, fundamentalmente las estaciones comerciales,  continúan demandando estudios de mercado, sondeos de audiencia, análisis evaluativo de las programaciones, pero el carácter instrumental de tales acercamientos no tiene nada que ver con una comprensión más profunda de la radio, como hecho político y cultural que es, a la vez,  centro y periferia de relaciones y prácticas sociales complejas. Comparto con María Cristina Mata la idea de ciertos "saberes (todavía) negados" a la investigación de este medio, que siguen presentándolo ante nuestros ojos como un gran desconocido.

5.- Una alarma ocupacional, verificada en la insuficiente cantidad de profesionales con que cuenta generalmente la radio para ejecutar el grueso de sus proyectos. En el caso cubano, por ejemplo, aunque la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana y otros centros homólogos gradúan cada año a decenas de periodistas y comunicadores sociales, la realidad indica que pocos van a parar a las emisoras.

Privada de la posibilidad de trascendencia en el tiempo que otorga a sus informadores la prensa plana y de la notoriedad que casi siempre ofrece la televisión, la radio suele ser vista por los estudiantes como un medio menos atractivo o, en todo caso, como un trampolín hacia otros medios dentro del mercado laboral. Probablemente, un estudio científico sobre la composición generacional de los trabajadores actuales de la radio cubana demostraría un vacío de varios años en la recepción de nuevos graduados.

Tal situación, sin embargo, no parece presentarse como un destino incambiable. La experiencia evidencia que la vinculación de la teoría con la práctica a lo largo de la formación profesional de los futuros graduados contribuye a eliminar muchos prejuicios. Una vez que los estudiantes descubren por sí mismos las potencialidades de la relación cotidiana entre los radialistas y sus públicos, las ventajas del medio para fomentar con desenfado conversaciones sociales a gran escala y la posibilidad de ejercitar la investigación, aun dentro de rutinas productivas consagradas muchas veces a la inmediatez, empiezan casi automáticamente a revalorizar a la radio dentro de sus aspiraciones profesionales.

En estas circunstancias, promover el vínculo de los jóvenes con el medio más allá de sus prácticas curriculares e instrumentar una política de empleo que otorgue determinadas jerarquías al mercado laboral de la radio, ayudaría a evitar un proceso de envejecimiento que, si bien no es todavía generalizado en nuestras emisoras, podría serlo a mediano o largo plazo.

CUBA: ¿LA RADIO COMO PROTAGONISTA?

A diferencia de lo acontecido con la prensa y la televisión cubanas en los años 90, cuyos contenidos se vieron drásticamente reducidos en medio de la aguda crisis que atravesó la Isla, los vientos que soplaron para la radio no fueron siempre tormentosos.  Si bien algunas emisoras recortaron el horario de sus trasmisiones y casi todas debieron soportar sin recursos los embates de la obsolescencia  tecnológica,  al mismo tiempo asimilaron a un significativo número de profesionales excedentes de la prensa escrita -2 diarios nacionales y la totalidad de los provinciales pasaron de la noche a la mañana a semanarios-y generaron soluciones para intentar paliar el déficit informativo sobrevenido entonces.

La radiorrevista Rebelde en Rebelde, por ejemplo, fue una de las fórmulas que encontraron periodistas del diario Juventud Rebelde para sobrellevar la falta de espacio y la tirada reducida de su publicación, amplificando sus noticias y artículos a través de Radio Rebelde, una de las emisoras más escuchadas de la Isla.  El 6 de enero de 1992 salió al aire por primera vez el Noticiero Nacional de Radio, trasmitido en cadena para todo el país y que, andando el tiempo, se convertiría en el espacio informativo más importante de la radio nacional.

Catorce años después, la infraestructura mediática cubana muestra signos indiscutibles de recuperación, ilustrados con el surgimiento de dos nuevos canales nacionales de televisión, ambos con perfil educativo, la reaparición de publicaciones que se habían extinguido o debilitado en la década anterior y la multiplicación del número de emisoras -fundamentalmente municipales y comunitarias-distribuidas por toda la Isla.

Los finales del siglo XX e inicios del XXI atestiguaron también un proceso acelerado de renovación tecnológica que, en el caso específico de la radio, implicó la digitalización de la producción y las trasmisiones, junto a un crecimiento exponencial del número de páginas web, tanto de emisoras de alcance nacional como regional. Sin embargo, la radio cubana en INTERNET deberá sortear todavía fuertes limitaciones para insertarse competitivamente en los actuales escenarios digitales a nivel global. Sin ánimos de analizar a profundidad el tema, apuntaría con premura los obstáculos siguientes:

--Infraestructura todavía pobre, evidenciada sobre todo en la baja disponibilidad de computadoras modernas para generar y actualizar los contenidos lo mismo en la radio tradicional que en la web. Razones tecnológicas impiden igualmente la presencia en audio real de un número significativo de emisoras dentro de la red de redes o la accesibilidad de sus programas grabados, a pesar de la evolución experimentada en los últimos años por las páginas digitales.

--Una cultura profesional digital aún muy incipiente, que suele considerar a los sitios web como apéndices de las estaciones de radio y no como estructura armónicamente integrada a su programación. Aunque cada vez más se diseñan y producen mensajes destinados específicamente a tales sitios, suele abundar también la trascripción inadaptada de materiales sonoros y la reproducción textual de noticias publicadas por la prensa escrita y las agencias de noticias.

--La necesidad de una mayor capacitación para webmasters y periodistas digitales, caracterizados hoy en muchos casos por una formación profesional empírica y por un escaso dominio de herramientas y habilidades distintivas de su trabajo. Las potencialidades expresivas de la comunicación multimediática, la interactividad propiciada por espacios como foros de discusión y chats, la lógica de información encadenada -- consustancial a la hipertextualidad--, por sólo mencionar algunos ejemplos, no prevalecen, como regla, en la propuesta actual de los sitios digitales radiales de la Isla.

A la radio hertziana se le vienen encima también múltiples desafíos, en un contexto donde, fundamentalmente la televisión, ha recuperado mucho del terreno perdido y ocupa un lugar cada vez más notorio como fuente de educación, entretenimiento e información de los cubanos. Tomando como referente mi interacción sistemática con estudiantes universitarios y audiencias jóvenes, arriesgaría la hipótesis de que en Cuba, como en otras partes del mundo, el público joven tiende a ser más "audiovisual" que oyente de radio o lector de las noticias de los periódicos. A la carrera de Periodismo arriban cada año alumnos cuya relación previa con la radio es inconstante, casual o, en el peor de los casos, nula. Más de una evidencia sugiere que, hacia el futuro, una prioridad para muchas emisoras podría ser la de trascender el círculo vicioso de los mismos públicos receptores y conquistar nuevas audiencias.

Obviamente, alcanzar ese objetivo no constituye una empresa fácil, ni depende de fórmulas invariables que puedan aplicarse por igual a todas las emisoras y contextos. Pero, de cualquier manera, algunas claves parecen emerger de comparar a la radio con otros medios de comunicación, en cuanto a sus potencialidades para relacionarse directamente con las audiencias. Traer los oyentes a la radio -lo mismo a través de llamadas telefónicas, que de programas de debate, que promoviendo su participación real en el diseño de las barras programáticas- y llevar la radio a los oyentes -ya sea para discutir la propia oferta radial o para contribuir a la transformación social generando comunicación desde los espacios locales (barrios, centros de trabajo y educación, etc), depende más de la voluntad de los realizadores que de la inversión de cuantiosos recursos. Probablemente, la naturaleza crecientemente competitiva del entorno mediático cubano devele para muchas emisoras la necesidad de articular estrategias de socialización más agresivas, en lugar de esperar porque nuevos oyentes "caigan" dentro del círculo de sus receptores habituales.

Potenciar la búsqueda de audiencias pasa también por revalorizar la figura del comunicador radial. Desde tiempos en que Kate Smith, a través de un programa de radio, vendía bonos para financiar la participación de soldados norteamericanos en la Segunda Guerra Mundial -e incluso desde antes-se conoce el sentimiento de acceso personal que la radio promueve hacia sus comunicadores. Valdría la pena discutir, sin embargo, si no ha proliferado entre nosotros un modo de comunicación que, a fuerza de repetir reportes meteorológicos,  dar la hora y añadir noticias de dudosa trascendencia, simplifican a niveles caricaturescos el complejo acto de hablar frente al micrófono.

El auge global de los talk shows, justo cuando han desaparecido o languidecido múltiples géneros y formatos tradicionales, ilustra la vigencia de una comunicación cada vez más personalizada, que pudiera proponerse encantar al público no sobre la base de facilismos y retóricas vacías, sino mezclando creatividad, conocimiento y cultura. Ahora que el número de emisoras promete seguirse expandiendo por toda la Isla, recordar a Bertolt Brecht ayudaría a alejar el peligro de la clonación de los discursos a través del dial: "mal está la radio que no encuentra oyentes -decía el dramaturgo alemán-pero peor están los oyentes que no encuentran quien tenga algo que decirles".

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:

1.- Faus Belaus, Angel: Reinventar la radio. Revista Chasqui No. 74, 2001.

2.- En 1948 la Isla logró importar exactamente 113 400 receptores, más o menos una cuarta parte de lo que Estados Unidos exportaba para entonces a América Latina. Ver: Garcés Corra, Raúl: Los dueños del aire, un acercamiento comunicológico a la radio cubana de los años 40. Versión digital de la Editorial Pablo de la Torriente Brau, 2004.

3.- Grossman, Lawrence: The death of Radio-reporting. Columbia Journalism Review, septiembre-octubre de 1998.

4.- ibidem.

5.- El debate sobre los espacios informativos radiales cubanos en múltiples eventos teóricos, ha sugerido, también en nuestro contexto, la pertinencia de recuperar el concepto primigenio de lo noticioso (asociándolo a lo realmente inesperado y trascendente), explorar nuevas formas de ideación de la noticia teniendo en cuenta las especificidades del lenguaje radiofónico y vigorizar géneros interpretativos como el reportaje dentro de los noticieros y otros espacios informativos. La homogeneización de un tipo de noticiero que excluye de  de noticias cortas ha consolidado estructuras y dinámicas instantaneístas, que destierran casi como norma de la práctica periodística la investigación y el análisis, y despojan a los reporteros de la complejidad interpretativa de su oficio para convertirlos en meros "facilitadores".

 

COMPETENCIA EN EL AIRE

COMPETENCIA EN EL AIRE

Un estudio del impacto de la televisión sobre la radiodifusión comercial cubana en el periodo de 1950- 1955.

Lic. YANELA SOLER,

Profesora de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.

Según cuentan nuestros ancianos, a la altura de los años cuarenta del siglo pasado es todo un espectáculo observar una familia tradicional cubana. Si se refleja ese hecho en un lienzo, el resultado deviene en un clásico de la imagen familiar de entonces: las abuelas sentadas frente a la caja de madera que emana sonidos; que saca más de una lágrima tanto a la señora como a su sirvienta, en las mansiones; que vuelve locos a los niños en sus barrios, tras oír a su héroe vencer a los villanos una vez más; y hace a la mujer del campo imaginar a su galán de la gran ciudad, mientras plancha por encargo aquella montaña de ropas que casi la sobrepasa.

Los programas de las emisoras son escuchados a cualquier hora del día, gracias -en muchos casos- a las cadenas nacionales, que llevan la señal a lugares distantes en la Isla.

Los "ratings" o niveles de recepción son bastante elevados, y las curvas de audiencia ascienden en los horarios vespertinos, sin descontar otros momentos importantes de acogida, como la mañana y las primeras horas de la tarde. Hasta los primeros meses de 1950, la radio surca el éter con gran popularidad.

Mientras en Cuba la radio y la prensa escrita comparten el público, desde hace algunos años en Estados Unidos, la televisión se ha posesionado. El pueblo cubano conoce de la existencia de la televisión y especula cómo es ese aparato, que combina la imagen y el sonido, sin necesidad para el receptor de ir al cine o al teatro a disfrutar de un  espectáculo dramático.

Una mañana de enero, apenas comenzado el año 1950, los diarios anuncian las pretensiones que tiene Goar Mestre de introducir la televisión en Cuba.

Goar Mestre es el dueño del importante emporio "Radiocentro". Este hombre posee un sentido muy agudo del olfato para descubrir cuanto puede representar considerables ganancias. Graduado en 1932 de la Academia Chesnut Hill, y en 1936, de la Universidad de Yale, en Business Administration, decide poner a prueba todo lo aprendido del pragmático sistema estadounidense. A fines de la década del cuarenta viaja a los Estados Unidos para conocer del nuevo acontecimiento tecnológico.

Goar no es el único con la idea de traer las "cajas mágicas" a Cuba. Otro emprendedor, Gaspar Pumarejo, dueño de la emisora Unión Radio, decide lo mismo. Quiere hacer algo más atrevido: adelantársele a los propósitos del radiócrata Goar.

Pumarejo compra los equipos a la RCA Víctor en el Norte -con torre incluida-, y los manda a instalar en Mazón No.52, esquina a San Miguel. Pero si Mestre piensa inaugurar la televisión para diciembre de 1950, Pumarejo lo adelanta en dos meses: octubre.

El martes 24 de octubre de 1950 a las 12:30 p.m., el presidente de la República, Carlos Prío Socarrás, estrena desde el Palacio Presidencial la primera emisora de televisión cubana: Unión Radio Televisión, Canal 4 (1), tras algunos experimentos en días anteriores. Para diciembre del año 1950, lo hace el sobrio Mestre con CMQ-TV (Canal 6); aunque no inaugura oficialmente su emisora sino hasta el 11 de marzo de 1951. Cuba se convierte en el tercer país de Latinoamérica en poseer televisión, después de México (XHTV) y Brasil (PRF3-TV).

Pero, ¿qué repercusión tuvo la introducción del medio televisivo para el desarrollo de la radio cubana en la primera mitad de la década de los cincuenta? Esta pregunta fue punto de partida para iniciar una investigación que constituyó mi tesis de licenciatura en el año 2004. Para ello me propuse investigar las afectaciones que las rutinas productivas de la televisión produjeron en la radio comercial en el periodo de 1950 a 1955; estudiar la consecuencias que trajo para la radio el desplazamiento de algunos de sus actores y anunciantes para la televisión y determinar la relación existente entre ambos medios, y el sistema socio-político del momento.

La hipótesis planteada aseguraba que el impacto provocado en el ámbito social por la introducción de la televisión en Cuba, hizo languidecer, en la primera mitad de la década de los cincuenta, el desarrollo que venía experimentando la radiodifusión de nuestro país. El desarrollo de la investigación demostró que no solo ocurrió un proceso inverso, sino que ambos medios se reajustaron con el fin de sobrevivir como lo hacen hasta la actualidad.

Esta investigación ameritó una profunda búsqueda bibliográfica. Fueron analizados los resultados arrojados por las investigaciones de audiencia de la época, artículos aparecidos en la prensa sobre el tema a tratar, así como datos de interés económico, político y social. Además, se usó el método de la entrevista y del testimonio ofrecido por personalidades del mundo radial y/o televisivo. El estudio incluyó las relaciones entre los integrantes de los medios, y sus niveles de implicación con el entorno sociopolítico.

Se tomó como referencia la propuesta del catedrático español Manuel Martín Serrano -de un Modelo Dialéctico para el estudio de la comunicación-, al ser la más afín a nuestra manera de comprender los fenómenos sociales y de enfrentar el proceso de investigación científica. Su teoría sirvió para analizar la infraestructura, estructura y superestructura, tanto de la empresa periodística radial como de la televisiva.

Por lo compleja que resulta esta época en cuanto a acontecimientos importantes, que a través del desarrollo del trabajo el lector podrá conocer o recordar, se dosificó la revisión: tres meses por cada uno de los cinco años a investigar, para analizar el comportamiento de ambos medios en distintos momentos del año: enero (inicios); julio (mitad del año) y diciembre (resumen anual).

Así comenzó el descubrimiento de una de las etapas más importantes que contó con admiradores y retractores; pero finalmente demostró las potencialidades de la presencia de la televisión para el desarrollo tecnológico-social cubano.

COMPETENCIA EN EL AIRE

Entrada la quinta década del siglo XX, la llegada de la televisión cambia las cosas hasta el momento equilibradas de los medios de comunicación en el país. Si bien llega a algunos hogares en 1950, tienen que pasar muchos años para generalizar su uso de forma masiva. La situación económica de la familia media cubana no permite que durante esa época exista un televisor en casa como en la actualidad.

El nuevo medio se introduce en la isla en un momento de desgaste desde el punto de vista económico y político.

Hacia 1951, las fuerzas políticas fundamentales están compuestas por grupos segmentados. Por una parte el gobierno corrupto de los auténticos, y los tres hermanos Prío Socarrás -Carlos, Paco y Antonio- (2), en alianzas con los partidos Liberal, Demócrata y Republicano. Una segunda agrupación -desprendimiento del autenticismo- encabezada por el Viejo Grau (3), quien desde la oposición aspira otra vez a alcanzar el poder. La tercera fuerza, representada por el partido Ortodoxo; aunque esta agrupación también presenta grandes contradicciones: en muchos lugares del país su dirección se encuentra en manos de políticos tradicionales y terratenientes. (4)

Las otras fuerzas son el partido marxista, acosado y perseguido. Junto a este  ha sido también reprimido el otrora movimiento sindical cubano. La izquierda revolucionaria en Cuba no está en condiciones de presentar resistencia organizada a cualquier arreglo de los partidos tradicionales, incluyendo un golpe de Estado.

Ante semejante situación, los electores reaccionarios de Cuba desean la caída del partido favorito, los Ortodoxos. La oligarquía pro imperialista encuentra en Fulgencio Batista al hombre ideal para librar al país de las vacilaciones de Prío y evitar el éxito del pueblo en las elecciones que se celebrarían en 1952. Finalmente, en la madrugada del 10 de Marzo, se produce el golpe previsto.

Unido a esto, la inestabilidad de la economía cubana, provoca que el capital privado oriente su inversión hacia la fabricación de inmuebles en las urbes. El problema de la vivienda se agrava debido al costo de los alquileres. La población, como es natural, crece por la gran corriente migratoria, producto de la desigualdad salarial existente entre el campo y las ciudades, que estimula su concentración en los centros urbanos. (5)

La discriminación de la mujer llega a tal punto, que en los burdeles son empleadas meseras como disfraz de la prostitución. La población negra protagoniza la gran hueste de desempleados, que constituyen reserva para la mano de obra barata y con baja calificación técnica. El analfabetismo se hace mayor en la misma medida en que aumentan las distancias entre la capital y regiones del interior cubano.

Ante la situación de fines de 1949, la introducción de la televisión en Cuba cuenta con el apoyo del entonces presidente de la República Carlos Prío Socarrás. La ganancia que el nuevo medio traerá al tesoro público serán muchas. Previendo el progreso que significa la implantación de la televisión, Prío da licencia a Goar para que obre según se propuso.

Desde el punto de vista comunicativo, la radio ha generado una situación muy particular: las imágenes mentales creadas por el oyente, a diferencia de otras ofrecidas por el cine y la fotografía hasta ese momento, no están limitadas por espacios, ni por pantallas, ni colores ni sonidos.

Casi la totalidad de las emisoras cubren sus espacios radiofónicos desde la mañana hasta la medianoche, con programas de los más disímiles géneros y con variadas propuestas.

La televisión modifica los horarios de mayor audiencia radial y, por tanto, los de las transmisiones de espacios. Si antes los importantes momentos de recepción radiofónica eran los de la noche (de 6:00pm a 10:00pm), tras la colocación de la televisión en el éter, los programadores radiales hacen concesiones ante el nuevo competidor, y refuerzan las transmisiones en el horario de las primeras horas de la mañana (informativos), luego las primeras de la tarde (novelas), y finalmente, la noche (espacios de espectáculos).

La programación televisiva también es diversa. Coexisten novelas, aventuras, humorísticos, policíacos, noticiarios... Todos con sus menciones intermedias de publicidad. En muchos casos es fácil determinar qué firma patrocina un programa, pues éste lleva el "apellido" de su dueño: A bailar con Colgate, Cabaret Regalías, El Programa Westinghouse, La Familia Pilón, El Álbum Musical Phillips, Atracciones Partagás, Jueves de Moda Camay, Cabalgata Deportiva Gillette.

Ofrece pocos espacios de superación cultural, infantiles, deportivos (6)... No es de extrañar este orden de prioridades, si se entiende que el principal interés de los anunciantes es vender sus productos. Y cuál mejor manera, que el estimular programas donde los públicos pueden ser amas de casa, lavanderas, jovencitas ávidas de lucir y oler bien... Gente que pueda pagar por los productos que los anunciantes publicitan.

En sus inicios, la televisión no es lo suficientemente experta en estas cuestiones. Sin embargo, esos fallos son bien aprovechados por los anunciantes de la radio, quienes sí poseen una vasta experiencia en el tema.

El nuevo medio es inexperto. Sus hacedores tratan de llevarlo adelante desoyendo sugerencias, pronto se dan cuenta de la necesidad de nutrirse del conocimiento de los "hombres de la Radio".

En muchos casos la televisión se sirve de los estilos de programas radiales de éxito para montar espacios similares, con el valor añadido de la imagen. Los dueños de UR y CMQ lo son también de las nacientes televisoras,  y deciden experimentar con fórmulas de triunfo ya confirmadas en la radio.

Así ocurre con A Bailar con Colgate, que se transmite los viernes de 8:00 a 8:27 de la noche por CMQ-TV  y se convierte en el más sintonizado en toda La Habana, en el mes de agosto de 1951. En ese mismo mes, el programa humorístico Garrido y Piñero, sale al aire los martes y jueves, también a las 8:00pm, es el mejor ubicado de UR-TV en la investigación de audiencia. (7)

Aunque se emiten en días diferentes, el horario es similar, lo que demuestra que decir 8:00pm, es decir "horario estelar". Antes de aparecer la televisión, la radio es dueña absoluta de los horarios estelares de transmisión. Pero al introducir experiencias de la industria radiofónica, la televisión penetra en su momento de mayor audiencia nocturna, y lo hace para no retirarse nunca más.

Debido a sus bajos costos -y porque para 1952 ya Cuba cuenta con un millón y medio de radiorreceptores, contra poco más de 17 mil aparatos de video (8)-, la programación de la radio llega a todos los rincones del país, lo que permite cubrir un espectro mayor de territorios y de tiempo de transmisiones. La radio comienza desde horas tempranas de la mañana, mientras las grandes cadenas televisivas lo hacen desde las 10:30.

Poco a poco la radio se acomoda en los momentos de la mañana y en las iniciales horas de la tarde. De esta manera recupera en parte lo que le fuera arrebatado por la televisión.

RADIO, TELEVISIÓN Y LA CÚPULA DE PODER

  • Radio Cubana y Partidos Políticos

Cuando aún no existen la radio ni la televisión, las campañas políticas deben realizarse a través de la  prensa escrita.

La historia cuenta que los métodos de propaganda radiofónica de Goebbels, en la Alemania nazi, comienzan a despertar cierta inquietud en los observadores y a plantear una nueva expectativa: cuál es el poder y la influencia de la radio, en términos políticos. Muchos comienzan a preguntarse, en este contexto, si la radio sirve para algo más que para dar la hora o vender gaseosas, y tratan de encontrar respuestas a través de los métodos de indagación.

El tiempo se encarga de demostrar las trascendencias y limitantes de la radio desde el punto de vista político, y Cuba no es la excepción.

Los programas radiales que constituyen críticas abiertas al gobierno de la república en aquella época, resultan muchos respecto a los ofrecidos por la TV. El número de emisoras existentes, facilita la transmisión de humorísticos capaces de tocar el tema político de forma costumbrista o de explotar más las especificidades del medio para las emisiones pertenecientes a partidos políticos. Los dueños de televisoras prefieren utilizar las ventajas de la imagen en programas de corte musical, dramatizados e informativos, por eso son escasas -aunque no nulas- las transmisiones dedicadas a la política de actualidad. Programas de debates como La  Mesa Redonda y Ante la Prensa, de CMQ, en el horario nocturno, debido a las polémicas surgidas a lo largo de sus emisiones, resultan más difícil ser radiados.

En medio de la ensarta de partidos políticos que se disputan el poder de la nación, los micrófonos radiales pasan a ser centro de tales acontecimientos. Cada partido político cuenta con espacios radiales en determinadas emisoras. Si mayor es el protagonismo de la entidad en la vida política del país, dispondrá de un espacio en una estación de prestigio o muy escuchada a nivel nacional. (9)

Los auténticos hacia 1950 poseen tres programas radiales. Uno en CMQ, y dos en la CMW-Cadena Roja de la Señora Flor Ángel Cañizo de Trinidad. (10) El de CMQ sale al aire los domingos, a las 12 del mediodía, con el nombre de La Tribuna Programática Antonio Alcalde. La prensa la define como "Tribuna Priísta", puesto que Antonio, es ex - Ministro de Hacienda en disfrute de licencia electoral y hermano del Presidente Carlos Prío, y se está postulando para alcalde de La Habana. La audición cuenta con entrevistas, charlas y un editorial final. Esto impide que el público se aburra, sobre todo porque usan un lenguaje comprensible para los radioescuchas.

Por CMW- Cadena Roja, los viernes a las 8: 30 PM se escucha La hora auténtica de Castellanos, otro aspirante a alcalde de la capital por el mismo partido (11), y por tanto, doble rival de Antonio Prío. Inmediatamente después, sale al aire por esas ondas una conga en propaganda a favor de Antonio Prío, y acto seguido otra emisión radiofónica que responde a los intereses de la otra ala del autenticismo donde se exaltan las ventajas si Prío gana las elecciones.

En aquel tiempo, uno de las transmisiones más escuchadas de la emisora Unión Radio es La Palabra, dirigido y conducido por el periodista, representante del Partido Ortodoxo, José Pardo Llada, quien alcanza  tanta popularidad como Chibás. La Palabra goza de aceptación en el público, pues critica a los auténticos.

En agosto de 1951, Gaspar Pumarejo abandona Unión Radio y Unión Radio Televisión. Manolo Alonso, uno de los cineastas más reconocidos de la época, es quien paga $ 1 600 000 por el valor de ambas empresas. Los rumores apuntan a que ese dinero pertenece a Carlos, Antonio y Paco Prío.

Ante esos comentarios, Pardo Llada renuncia a transmitir por las frecuencias de Unión Radio. Da a entender una vez más que el gobierno de Prío ha dado el dinero para obstaculizar uno de los canales más oídos pues para el Partido de Gobierno es idóneo buscar un método silenciar la labor realizada hasta el momento por la emisión.

Manolo Alonso, por su parte, asevera que en la operación solo han participado entidades industriales (La Polar, Partagás, Humara y Lastra, RCA- Víctor) y que le ha ofrecido Pardo Llada media hora por día para transmitir con entera libertad, propuesta que no acepta.

Días después, desde la tribuna de Chibás, en la CMQ, José Pardo Llada asegura la implicación del gobierno en los hechos. El escándalo llega a tal grado, que Alonso se ve obligado a retarlo para que demuestre tales afirmaciones, y asegura que  quienes trabajan con él pueden pertenecer al partido que deseen, pues su negocio es fuera de política. 

Por mucho que habla el famoso comentarista, no le es posible demostrar la implicación de los Prío en la compra-venta de la emisora y la televisora; y La Palabra desaparece del aire.

En 1952, Amado Trinidad vende la RHC- Cadena Azul a un norteamericano llamado Bed Marving, quien es un representante de Batista. Entonces recibe el nombre de Cadena Azul de Cuba. En realidad la emisora está comprada por Batista para garantizar más efectividad en sus campañas políticas. Más tarde, cuando se sabe todo, la Cadena Azul de Cuba es cerrada y abren el Circuito Nacional Cubano. En el fondo esta estación también pertenece al dictador.

Política y vida social a través de los espacios humorísticos y dramatizados de la Radio Cubana

No solo los partidos hacen uso del medio para hablar y hacer reflexionar al pueblo sobre política mediante la persuasión. Todos los lunes, miércoles, viernes y sábados, sale al aire Cascabeles Candado, espacio humorístico escrito por Enrique Núñez Rodríguez y Francisco Vergara, y dirigido por Enrique Iñigo y Celestino García. El personaje principal, Mamacusa Alambrito, una solterona y dueña de La Mansión Candado, se proclama candidata a la Presidencia de la República. En su programa político, lleva leyes y orientaciones para mejorar el país.

Cada noche los oyentes disfrutan al enterarse de qué medios se vale Mamacusa para vencer a sus enemigos de la lid electoral, y cómo la defienden y buscan votos los huéspedes de su mansión: Pirolo, Martica, La Cansadita, Tachuela y Pompilonia.

Antes de la desaparición de RHC-Cadena Azul, se radiaba La Marquesa, un programa escrito por Arturo Liendo y protagonizado por Rita Montaner, con gran aceptación por parte del público. Uno, porque Rita es  muy popular y querida por todos; dos, porque en boca de ella se pone la actualidad nacional, con el final del chiste populachero. El clímax llega cuando en el mes de julio de 1951, el simpático personaje comenta temas como la polémica Aureliano- Chibás (12). También por la misma emisora se radia a la 1:04 minutos de la tarde el programa  La bodeguita de Liborio, donde abundan las críticas sobre los políticos y sus actividades. (13)

Candelaria Candela, de Unión Radio primero y de Cadena Azul de Cuba un año después, es otro espacio muy bien recibido. Candelaria es una chismosa que salpica con comentarios políticos las cosas ocurridas en un solar.

Un hecho significativo ocurre también en la CMQ el 4 de mayo de 1952. El programa Universidad del Aire, transmite su curso Saldo del Cincuentenario, pues en ese año se conmemoran los cincuenta años de República. El profesor Elías Entralgo se refiere, en su conferencia, a la Constitución de 1940. La emisión es interrumpida por elementos del Servicio de Inteligencia Militar (SIM) y miembros del Partido Acción Unitaria (PAU). Resultan heridos numerosos asistentes. Semejante hecho tiene gran repercusión social, pues surge una ola de protesta popular.

Pero la radiodifusión participa también de la convulsión social. Sucedió en Cuba y Última Noticia, de RHC- Cadena Azul; La Guantanamera, de la Q; y El drama real de la una, de Radio Progreso, escenifican sucesos de la crónica roja, y son ejemplos de los espacios más representativos dedicados a los problemas sociales.

Muchos de los asesinatos narrados, tienen un trasfondo económico: un padre mata a su hija a martillazos porque no tienen dinero y es una boca menos para alimentar; una jovencita se prostituye para ayudar a su familia pobre, y resulta asesinada por uno de sus clientes; o la historia de un descuartizador, cuyas proezas asustan a todos.

Muchos oyentes protestan. Mas los mecanismos de venta orientan que esos programas deben seguir, para ello las agencias de publicidad siempre tienen contratados a pedagogos y psicólogos dispuestos a dar cualquier tipo de justificaciones para que semejantes espacios continúen en el aire, pues venden... y bastante.

Política y sociedad en la televisión cubana

Otro hecho de relevancia, seguido paso a paso por el público a través de los tres medios de comunicación existentes, es la polémica Aureliano-Chibás. Una batalla librada en especial desde las ondas radiales, teniendo como testigos a los millones de cubanos que cada noche dominical esperan el programa.

Las magnitudes alcanzadas por el problema de los Ortodoxos y el Ministerio de Educación no se queda solo a nivel de la radio y la prensa escrita. La televisión también es usada como tribuna para discutir en torno a ese tema.

El sábado 23 de julio de 1951, los diarios nacionales anuncian que las cámaras y micrófonos de los dos canales se trasladarán a la sede del citado ministerio para transmitir el debate entre Aureliano y Chibás. Este último llevará las pruebas en contra de Sánchez Arango; pero como no las consigue, no puede ir. El Mundo, en su edición del día siguiente, describe la desilusión con mayor detalle: "Nunca se había televisado un programa con mayor rating (...) Todos los aparatos de televisión se encontraban sintonizados en los canales 4 y 6 (...). Nadie quería perderse la pelea entre ambos gladiadores. Pero al fin nada ocurrió y el Ministro de Educación se vio solo ante las cámaras y micrófonos. Perdió el 50% de espectacularidad el show." (14)

Otro programa que transmite CMQ-TV es Ante la prensa. El Dr. Jorge Mañach entrevista a personas relevantes en la vida política del país para instruir al pueblo en esos tópicos.

El espacio de la Mesa Redonda, cuyo moderador es también el Dr. Jorge Mañach, es aprovechado para traer a políticos o abogados, profesores universitarios, periodistas, y a veces, representantes del pueblo. Debaten sobre un determinado tema, que puede ir desde la producción azucarera cubana hasta las repercusiones del caso Perón en Argentina. En ocasiones la Mesa Redonda de CMQ- TV es sacada del aire, pues los participantes, que por lo general son cinco, no logran ponerse de acuerdo en cuanto a las ideas. Esto trae como consecuencia que alteren la voz y terminen discutiendo, perdiendo toda ética, a pesar de estar frente a las cámaras de un canal nacional.

Un hecho histórico ocurrido por estos años es el asalto al Cuartel Moncada en Santiago de Cuba. Como ese 26 de julio es domingo, las noticias en la CMQ se reciben hasta las once de la mañana. El corresponsal del Noticiero CMQ  en esa ciudad llama antes de la hora del cierre y da la noticia. Sin embargo, los Mestre, por temor a la censura, prefirieren no decirlo en sus espacios noticiosos.                                                   

El camarógrafo de esa televisora logra filmar parte de los acontecimientos. Ese mismo día la envía con un oficial del ejército. Hace pasar el paquete como medicinas para un amigo que las esperaría en el aeropuerto. La película llega a CMQ; pero tampoco la transmiten por las represalias que puede tomar el dictador.

El canal 2 lleva al pueblo la noticia a través del Ministro de Información Ernesto de la Fe, quien llama a Telemundo para hacer unas declaraciones sobre ciertos sucesos ocurridos en Oriente. Se informa que un grupo de bandidos ha atacado el cuartel Moncada. Las imágenes tomadas son de impactos de balas y ataúdes de los fallecidos en la acción.

La televisión tiene otro espacio llamado  La Hora del Partido Ortodoxo y sale al aire los domingos por la noche a través del canal 4. Ahí concurre Fidel Castro cuando sale del Presidio Modelo de Isla de Pinos el 15 de Mayo de 1955 y de inmediato es cerrado el programa.

A pesar de que en la radio y en la televisión existen numerosos programas de denuncias contra los gobiernos de turno y los políticos corruptos, escritos e interpretados por quienes se han ganado un espacio en el gusto popular, para analizar los contactos de sus dueños con la cúpula gubernamental, hay que ir más lejos.

Los dueños de las televisoras, al igual que los radialistas, tienen relaciones muy cordiales con los políticos de turno, pues ambos están regidos por un sinfín de intereses nacionales y extranjeros.

Los grupos de poder imperantes -la superestructura- poseen a su vez, estrechos vínculos con el Crimen Organizado o la conocida Mafia. Son famosas las relaciones sostenidas por Batista (y en su momento Prío y otros "auténticos") con el capo Meyer Lansky, apodado "el financiero de la Mafia", creador y jefe del "Imperio de La Habana". (15)

En La Habana están radicadas cuatro familias, dirigidas por el propio Lansky, Amleto Battisti y Lora, Santo Trafficante (padre) y por Amadeo Barletta Barletta.  Controlan importantes casinos, los más lujosos hoteles de la época, numerosos prostíbulos, y otros negocios de importancia.

Es Barletta quien posee mayor número de intereses en los medios de comunicación cubanos. El italiano es accionista o dueño de dos canales de televisión y una emisora de radio. Si el dinero que Barletta necesita para financiar sus proyectos en los medios siempre está ahí, ¿de dónde proviene? Para Mestre, levantar Radiocentro, significó pedir préstamos y convencer a más de un inversionista sobre lo "factible" de apoyar la construcción.

Quizás a la altura de estos tiempos suene fácil analizar a esta figura controvertida dentro de los medios y la sociedad cubana de dicha época. Pues bien, veamos cómo lo relata, en el año '55, un cronista del periódico Pueblo. Lo hace de una manera muy cubana y hasta jocosa, que es como mejor llegan este tipo de críticas. Este fragmento del artículo, con destaques en negritas hechos por el propio autor, resume un poco cuanto de Barletta se puede hablar:

"(...) Barletta es otro de los casos típicos de la televisión. Se hizo radioemisor por un berrinche con Goar Mestre. Se puso bravo porque Vaillant -primo de Mestre-, había conseguido arrebatarle la representación de los automóviles "Buick" en la General Motors, y se metió a radioemisor.

-Si el Mestre me quiere perjodicare con los automobile, Io no sonno bobo ni nada de eso. Lo va a fastidiarle, e Io compra una planta de televisione per fastidiarlo... ¡Questa e una vendetta siciliana!

Y Barletta compró acciones en el Canal 4, en el canal 2 y en el canal 11. Estuvo a punto de hundir el canal 4, embarcando a sus socios, ha hundido el canal 2, y ha secuestrado el canal 11.

Barletta es el típico hombre de garra, que gobierna sus negocios a leñazo limpio. Lo mismo embarca a un capitalista, que encabeza una "mafia" para asaltar un periódico. Se viste de etiqueta para ir a palacio (16), o se enfunda un pullover para ciertas entrevistas en alta mar.

Barletta se ha dado abrazos con todos los gobernantes buenos y malos de Cuba. Es amigo de Lucky Luciano y protector de los italianos que caen en desgracia con la Ley norteamericana.

Barletta es una joya.

Así anda la televisión en Cuba. Dos canales -el 2 y el 11- están en manos del signore Amadeo Barletta, un italiano con más agallas que cualquier personaje de su paisano Emilio Salgari (...)." (17)

Aunque se ha hablado de otros "hombres de los medios" que tienen también vínculos con el crimen organizado (entre ellos, se menciona a Pumarejo), es a través de la figura de Barletta que más se muestra.

Las relaciones de los medios con los gobiernos tradicionales del momento, no son simplemente las de autorizos de frecuencias y censura de espacios. Se trata de dueños de emisoras implicados con la cúpula de mando, quienes reciben sumas de dinero, como se demuestra posteriormente al triunfar el movimiento revolucionario del Primero de Enero de 1959.

Directivos de estaciones se reúnen con el embajador norteamericano, en suntuosas cenas ofrecidas por el diplomático, que incluyen "acuerdos" mutuamente ventajosos. Norteamérica utiliza nuestras estaciones de manera experimental, para realizar pruebas tecnológicas y de nuevas ideologías (el tradicional traspatio latinoamericano); mientras los dueños de medios masivos criollos reciben cantidades significativas de dinero y facilidades en equipamientos, en detrimento de programas que satisfagan el interés cultural del público nacional.

RADIO Y TELEVISIÓN: COEXISTENCIA Y COMPLEMENTACIÓN

A inicios de los cincuenta ya Cuba cuenta con televisores traídos por  prestigiosas marcas extranjeras, en especial las procedentes de los EE.UU., país que en 1954 fabricó 11 millones 841 mil radios. Además, existen en Cuba cerca de 45 millones de radios de automóvil, así como un millón y medio de radios en uso.

Indiscutiblemente, la aparición de la televisión significa para la radio una disminución de sus ingresos por conceptos de publicidad. Además, pierde clientes que jamás puede recuperar de manera tan sencilla. No es lo mismo escuchar un partido de pelota, que verlo. Y eso lo saben los grandes patrocinadores, quienes trasladan mayores sumas monetarias para el video, que para la radiodifusión.

En 1953, estudiosos norteamericanos coinciden en las ventajas de la radio frente a la naciente industria televisiva:

  • 1. La mujer que trabaja no puede ver... tiene que oír.
  • 2. Los niños prefieren el escenario maravilloso de su imaginación, al escenario limitado de la televisión. Prefieren imaginarse a sus héroes.
  • 3. La televisión cansa mental y físicamente.
  • 4. La televisión acaba con la vista.
  • 5. Las mismas caras llegan a cansar. La radio no cansa nunca pues cada oyente imagina a su héroe como quiere.
  • 6. La televisión no piensa... la radio comienza a pensar.
  • 7. Es costosa la televisión, mantener un aparato cuesta mucho dinero. (18)

Pero a pesar de los estudios teóricos foráneos que abogan por su superioridad frente a la naciente televisión, la radio cubana para aquellos días, ya ha brindado un servicio identificado con el pueblo, ha pasado por etapas de progreso y adaptación.

Las oportunidades económicas que brinda la radio para las familias cubanas, son considerables respecto a las ofrecidas por la televisión.

No es un secreto que la ventaja de la imagen clarifica el concepto de venta pretendido por el vendedor, pues ya no debe ufanarse en describir al pie de la letra un producto que debe imaginárse el comprador; pero al mismo tiempo se pierde la magia que solo la radio es capaz de crear en los oyentes. Esta magia, indiscutiblemente, ha funcionado con sus altibajos hasta la introducción de la televisión.

El desplazamiento de artistas de un medio hacia el otro no resulta tan traumático en un principio. CMQ-TV corresponde al conglomerado Mestre, y UR-TV a su homóloga radial.

Artistas radiales de CMQ se trasladan para la estación de televisión de su propia emisora - en el mismo edificio-. Otro tanto ocurre con los de Unión Radio.

Las alteraciones comienzan cuando Barletta funda el Canal 2, y tras el surgimiento de los canales 7 y 11. Se inicia una carrera por acaparar a las figuras  de la radio, y llevárselas para la televisión, fueran o no de la misma estación de radio y TV. Igual sucede con los técnicos, ingenieros, locutores...

Afirmar que la televisión desplaza a la radio en Cuba, es un absurdo. La primera prueba la tenemos en que nunca cesan las estaciones, y sí en cambio muchas televisoras aparecen y desaparecen por períodos.

Ocurre un acomodo, un reajuste dentro del espectro de los medios de comunicación en la Cuba de los ‘50. Esta situación sucede desde antes: es el resultado de una lógica en el desarrollo de los medios masivos de comunicación.

Con la aparición de la radio, la prensa escrita se reajusta a las nuevas exigencias impuestas por la radiofonía. Se pasa de la simple información, a los grandes análisis, a la orientación, la opinión y, definitivamente, coexisten y aún lo hacen. Lo mismo acontece con el surgimiento de la TV.

Y, aunque no es menester entrar en grandes detalles -pues significa salir del momento histórico analizado-, otro tanto ocurre en la actualidad con Internet. Acapara en sí misma el compendio de lo hasta ahora salido del ingenio de los técnicos de la comunicación y la información, y sin embargo, no ha provocado la desaparición de ningún predecesor.

Nada de lo ocurrido en aquel período lejano en el tiempo, provoca afectaciones considerables en ninguno de los dos medios analizados. Más que un impacto negativo, ocurre una complementación de ambos. La suerte corrida por la radio, se debe en gran medida a la televisión, pero también la savia nutriente de la radio, contribuye a la superación y perfección.

Notas:

(1) Oscar Luis López, "La radio en Cuba". Ed. Letras Cubanas, Tercera Edición, La Habana, 2002, p. 288.

(2) Cuando se introduce la televisión en Cuba, el Partido Auténtico figura en el poder, con Carlos Prío a la cabeza.

(3) Ramón Grau San Martín es presidente de la Isla en el período 1944-1948. Carlos Prío es su discípulo en ese momento pero por problemas de incomprensiones políticas se convierten en enemigos luego de que Prío asuma el poder.

(4) Informe Central al Primer Congreso del Partido Comunista de Cuba, Ed. DOR, La Habana, 1975, p. 21.

(5) Antecedentes socioeconómicos de la Revolución de 1959", Carlos del Toro González. En: Revista Temas, No. 16-17. 1999.

(6) Cuando Pumarejo decide comenzar las emisiones, lo hace motivado por las transmisiones de la pelota. UR-TV llega a ser toda una especialista en lo relacionado con la difusión del béisbol por control remoto. CMQ-TV, a principios de octubre de 1955, asume la transmisión de la Serie Mundial de Béisbol desde los Estados Unidos, en vivo.

(7) Circuito CMQ-Lib.Cit.: periódico "Pueblo", 10-8-51, sección "Radio Alegre... Televisión."

(8) Resultado de una investigación realizada por el Departamento de Publicidad de CMQ, en el año 1952.

(9) Reynaldo González, "Llorar es un placer", Ed. Letras Cubanas, La Habana, Cuba, 1988, p. 308.

(10) Flor Ángel Cañizo de Trinidad es la esposa de Amado Trinidad, dueño de  RHC-Cadena Azul, emisora que protagonizó junto a la CMQ a fines de los años cuarenta, la mayor rivalidad entre emisoras de la radio cubana, conocida como "La Guerra del Aire". La emisora que esta señora dirige, va orientada a un público femenino.

(11) Recordemos que el Partido Auténtico está dividido en dos: los seguidores de Grau y los de Prío.

(12) Más adelante se desarrollará el protagonismo de la radio y la televisión sobre esta famosa polémica entre Chibás y el Ministerio de Educación.

(13) Circuito CMQ-Lib.Cit.: periódico "Mañana", 10-I-52, sección "Radio Alegre... Televisión."

(14) Circuito CMQ, Lib. Cit, periódico "El Mundo", 24-VII-51, sección "Telemundo".

(15) Para este tema se pueden consultar los capítulos II y IV del libro "El Imperio de La Habana", de Enrique Cirules, La Habana, 1993.

(16) Se refiere al Palacio Presidencial.

(17) Circuito CMQ-Lib. Cit.: periódico "Pueblo", 22-I-55, sección "Extra!"

(18) Circuito CMQ-Lib. Cit.: periódico "Avance", 22-VII-53.

 

ALTA TENSIÓN: CONTRA VIENTO Y MAREA

ALTA TENSIÓN: CONTRA VIENTO Y MAREA

Lic. Mónica Lugones Muro,

 Jefa de la Carrera de Periodismo de la Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas, profesora Asistente de Teoría de la Comunicación y Metodología de la Investigación.  

 

No puede negarse que el proceso de producción periodística en la actualidad se hace en un plazo de tiempo muy corto, lo que obliga a consultar mayoritariamente las fuentes oficiales. Corresponde a los directivos de los medios hacer ver (comprender), pero con la práctica, que el periodismo de investigación -cuando se hace bien hecho- no es para lastimar a nadie en particular. Aunque si bien no es raro que pueda producir un conflicto entre el medio que publica el trabajo y los actores sociales a los que no les conviene divulgar cierta información pues, como apunta Héctor Borrat (2005) el hecho de que un medio divulgue una investigación, esta constituye un evidente triunfo sobre ese actor social, y además es una celebración pública por la significación y repercusión social de la misma.

En el contexto cubano actual, consideramos que entre los aspectos en los que realmente hay que meditar y reflexionar entre todos -no pueden faltar los directivos de la prensa-, se encuentran la sagacidad y preparación de los reporteros. Tampoco puede faltar, si llegara la hora, el respaldo y la defensa a sus periodistas y proporcionar con ello a este tipo de actividad la confianza, la entrega, la incondicionalidad y el sentido de pertenencia que deben acompañar.

Es necesario asumir con conocimiento de causas y consecuencias los desafíos del periodismo de investigación en el contexto cubano (local y nacional), siempre y cuando el trabajo en cuestión ofrezca tanto conclusiones inapelables, como técnicas científicas, ya probadas. Se trata también de establecer un hábito con respecto a esta modalidad, que no se comprende porque solo se practica cuando "se pone de moda"; de establecer desafíos que evidentemente el periodismo cubano ha relegado por muchos años, y que sería muy conveniente asumir para el beneficio de todos, y sobre todo para la credibilidad y el respeto de quienes leen, escuchan o miran nuestros medios de prensa.

El contexto político, económico y social cubano difiere del de otros países. Temas sobran (históricos, actuales: corrupción, ecología; judiciales; económico; institucional; social, etcétera), aunque también nos referimos a otras investigaciones que profundizan en hechos o situaciones del pasado cuyo reconocimiento puede repercutir directamente en una situación actual.

Según Gil y Ricardo (2000), las primeras manifestaciones de la investigación periodística en Cuba comenzaron a reflejarse en los trabajos que se publicaban en las secciones policíacas (1) de los periódicos que dejaron páginas brillantes en la historia de esta profesión. Los periodistas que cubrían estos hechos se convertían en verdaderos investigadores, y corrían el mismo peligro que cualquier policía; además, era muy raro que registraran un suceso sin que el reportero aportara pruebas para el esclarecimiento de lo ocurrido. En sus investigaciones, los reporteros contribuyeron a obtener importantes informaciones, sentenciar a los verdaderos culpables y solucionar actividades delictivas de gran repercusión nacional. La publicación de las secciones policíacas tenía como objeto presentar cuidadosamente los sucesos. En muchas ocasiones, problemas que eran ignorados se solucionaron gracias a la investigación del reportero y la insistencia de los periódicos. Esta modalidad del periodismo se desarrolló durante décadas en Cuba y siempre fue la prensa escrita el lugar que abrigó a estos reporteros.

Con el inicio del proceso de rectificación de errores y tendencias negativas a que convocó a la prensa a participar en esa lucha, como elemento insoslayable, lo que implicaba una rectificación en la política informativa. En 1986 se efectuó el V Congreso de la Unión de Periodistas de Cuba, donde se presentó como fundamentos para las deliberaciones, el documento titulado "El periodismo en Cuba: situación actual y perspectivas", el cual había sido previamente sometido a consideración de la membresía.

Sobre los contenidos se plantea: luchar por informar al pueblo sobre los temas que le conciernen de manera directa y que en ocasiones no son divulgados, quedando espacios vacíos en el espectro informativo; oponerse al tratamiento apologético, superficial y triunfalista de los temas socioeconómicos; mostrar su complejidad, el uso adecuado de la réplica, y la polémica con carácter constructivo. Durante toda la década del 80, ocurrieron en Cuba cambios en las concepciones hacia el papel de la prensa y su función social. Revisiones acerca de lo que se hacía en materia de periodismo e información al pueblo. Estos análisis hechos por el Partido y por la Unión de Periodistas de Cuba, propiciaron la necesidad de transformación y apertura de la información. Esta coyuntura favoreció que en la prensa nacional vieran la luz trabajos que marcarían pautas en el periodismo investigativo cubano.

Aunque la radio y la televisión no se caracterizan por hacer este tipo de periodismo, hay que decir que la televisión cubana ha trasmitido reportajes en él enmarcados.  Sin embargo, en la historia de la radio cubana no queda registrado ningún dato o constancia de protagonismo relacionado con la existencia de este trabajo en emisoras nacionales o provinciales.

La coyuntura nacional antes mencionada fue la que propició la salida al aire de un programa con las características de Alta Tensión.

Cuba difiere de todos los demás contextos. Aquí se desestiman los hechos sensacionalistas así como esta forma de tratamiento, se ciñe a hechos interés o repercusión social, defiende la invulnerabilidad ante cualquier hecho que ponga en riesgo la seguridad del estado, excluye procedimientos indagatorios que no procedan acorde con la ética y principios de nuestra moral o que atenten contra la integridad ciudadana o intimidad de las personas. El enfoque y resultados deberán estar avalados científicamente, además elude toda forma de hipercriticismo y que solamente como un rasgo ocasional puede verse contrapuesto a los intereses de los medios en relación con la fuente. A la prensa cubana, le urge la necesidad de extender los por qué y los para qué, de intentar bajar a la sima, y es el periodismo de investigación el que más lejos puede llegar. Existe, como dice Jesús Martín Barbero, un "desde el otro lado" desde donde crece una demanda por este periodismo y al cual no estamos gratificando a partir de nuestras funciones como periodistas. No obstante, las opiniones y los argumentos tienen que llegar con la urgencia y necesidad requerida, pero para lograr esto hay que definir un periodismo de investigación de, desde y para Cuba.

Y es aquí donde suele considerarse a la prensa en cada una de las provincias como el lugar más idóneo, aunque no el único, ni tan siquiera el más general, porque podríamos cuestionarnos el alcance como elemento de alto impacto en la sociedad. De todas formas, es saludable que en cada uno de los territorios de Cuba pudiera hacerse con sistematicidad, con conocimiento del género y de las técnicas de investigación aplicadas a este.

Roger Ricardo Luis (2), periodista e investigador cubano, en entrevista realizada destacó al propósito del ejercicio del periodismo de investigación en la Cuba de estos tiempos. El periodista vive agobiado con las penurias que depara el cada día. Esta situación le consume una parte importante del tiempo; por lo tanto, prima de manera inconsciente el facilismo.

El Tercer Congreso del Partido aprobó en 1986, su programa en el que se expresaba que había que trabajar por un periodismo analítico, militante y creador, incrementar los contactos con los ciudadanos, así como estudiar y aplicar las diversas formas de participación donde el público pueda expresar sus opiniones y establecer debates. La (re) construcción de la realidad -de nuestra realidad- se realiza en los medios de comunicación, y lleva implícita inevitablemente todo nuestro saber, elaborado y vuelto a elaborar a partir de preceptos y condicionantes políticas y culturales que fundamentan la historia y atestigua el futuro. Por esta razón inmensa, por el papel determinante de los medios en la formación y conformación de la nación cubana, nuestro periodismo podrá carecer de vastos recursos materiales o humanos, pero nunca obviar la cotidianidad, abordada de manera seria, profunda y reflexiva.

Terminaba el año 1993 y Jorge Gómez, director de programas de la radio villaclareña, le propuso a Abel Falcón, reportero radial, y a Xiomara Rodríguez, reportera del periódico provincial, un programa que se escucharía por primera vez al año siguiente y se convertiría en el único de su tipo en Cuba, y en el más reconocido por cada una de las personas que lo escuchan.

Muchos programas en nuestra radio no tienen como invitados a funcionarios a pesar de tratar temas estatales: ahí están entonces organizaciones no gubernamentales, especialistas en determinado tema, etcétera. Como programa de este tipo, con participación popular, no hubo ningún antecedente en la radio villaclareña.

Jorge Gómez quería que su proyecto lo integrara un equipo de periodistas jóvenes, que no estuvieran viciados con el periodismo que se hace, que fueran arriesgados y que asumieran los proyectos sin ningún tipo de tabú, y se pensó entonces en varios jóvenes que tenían esas características. Pero al final quedaron los que están: Xiomara Rodríguez y Abel Falcón, dos periodistas cuyos caracteres difieren uno del otro, pero que han logrado formar un equipo de intrépidos reporteros, complementando uno con su moderación las vehemencias del otro, e imprimiendo el último sus energías desbordantes a todos.

Alta Tensión nace en coyunturas importantes: apenas despenalizado el dólar con los consecuentes problemas que de ello se derivaba como las diferencias sociales en cuanto al poder adquisitivo, sobre todo, y la supresión del mercado agropecuario. Fueron esos momentos los que acompañaron a Miguel Díaz-Canel Bermúdez, primer secretario del Partido en la provincia y alentador del programa, pero también a sus realizadores. El programa no empezó tratando temas complicados. En sus inicios no fue lo que es ahora, aunque siempre trató temas polémicos. Al principio hubo cierto apoyo de la emisora pero siempre existieron incomprensiones por parte de todo el mundo. Confirman los realizadores que al principio, Alta Tensión resultaba un programa "tan indeseable" que el Departamento Informativo no lo asumía, y resumen la situación expresando que "los primeros meses fueron terribles".

A Alexis Melgarejo Falero (3) le parece que la magia de ese programa contribuyó a aclarar muchas cosas en Villa Clara, a proponer nuevas metas, a hacer un periodismo más contemporáneo de investigación, participación, y por sobre todas las cosas, muy valiente.

Desde el punto de vista de las rutinas productivas de Alta Tensión, se destaca que los realizadores siempre proponen los temas y los colegian, pero también le han pedido a la audiencia sugerencias, de este modo confeccionan una agenda con los temas de más actualidad.

A partir de este punto hacen una rigurosa selección; después, con toda madurez, cuentan una historia para iniciar el programa aunque no se dan todos los matices, ni se dicen todas las cosas. Una historia para provocar el análisis, el debate, y esperar a que el teléfono suene.

Como tendencia, en nuestro periodismo, cuando enfrentamos un trabajo periodístico lo decimos todo y no damos espacio al otro para que también diga. Y Alta Tensión siempre ha dado esa oportunidad: que el oyente diga las palabras más sabias y las verdades mayores. Afirman sus realizadores que si se dan todos los elementos en el trabajo, nadie llama, y esa es una diferencia esencial entre Alta Tensión y el periodismo diario que se hace.

Existen inevitablemente para Alta Tensión, dos épocas en su existencia, una antes del derrumbe de la emisora provincial y otra con posterioridad a este.

Antes, al programa se había sumado mucho auditorio. En un inicio los oyentes eran aquellos a los que hacia referencia Harold Lasswell en sus estudios (4) y ellos no aspiraban eso, querían reflexión, interpretación, análisis acerca del por qué de los fenómenos.

Con el tiempo y la repercusión de los temas abordados empezaron a incorporarse radioyentes con una mayor preparación como profesores, psicólogos, un auditorio universitario, gente joven, ese logro fue consecuencia de años de trabajo y dedicación. Así fueron reajustando el tiempo porque se dieron cuenta de que los oyentes tenían mucha necesidad de hablar, y eso también provocó que los trabajos periodísticos se tuvieran que reducir: ya no podían hacer las series de antes.

Después del derrumbe ni tan siquiera tienen espacio para hacer trabajos reducidos, en dos bloques, porque montar un reportaje al estilo de Alta Tensión en las condiciones actuales resulta prácticamente imposible porque requiere de recursos técnicos que permitan proporcionar las sutilezas e intencionalidades propias del estilo del programa.

Los dos realizadores entrevistados coincidieron en apuntar que existen temas muy buenos y otros no tanto, momentos de altas y bajas y programas de coyunturas: "nos hemos autocensurado en determinados momentos, hemos tenido que hacer concesiones, porque si no, no sobrevives, porque quien te diga lo contrario está equivocado, pero nos hemos arriesgado a hablar de cosas que otros programas no han hecho".

Alta Tensión es un programa de denuncia, de periodismo de investigación, así debe ser el periodismo siempre. Intentar acercarse a lo que un día se idealiza en la universidad. 

El éxito que han conseguido se basa en el conocimiento que tienen del público, saber decir de la manera más sencilla una idea con argumentos, ejemplos y explicaciones. Todo el proceso de concebir y producir  Alta Tensión es agónico antes y después, pero durante el programa lo disfrutan, el programa ha cambiado como han cambiado ellos también. Están convencidos que hay que reclamar más ese periodismo de investigación, de exigir más fuentes, no casarse sólo con lo que dice un entrevistado.

Como resultados de esta investigación es posible advertir que en el caso del periodismo de investigación que se realice en nuestro país, será determinante tener en cuenta las particularidades del contexto cubano, desde los aspectos relacionados con su desarrollo histórico-cultural hasta las circunstancias sociopolíticas y económicas que correspondan al momento, habida cuenta de las singularidades de nuestra situación incluido, en primer término, el diferendo histórico con Estados Unidos.

Con una tradición y papel regente de la prensa escrita en el ejercicio del periodismo de investigación, es indispensable que los restantes medios de comunicación asuman sus responsabilidades periodísticas desde la práctica del periodismo de investigación. La tipicidad de cada uno de ellos va a determinar, por supuesto, el modo de abordar cada tema, pero esta tipicidad no necesariamente tiene que convertirse en el elemento excluyente.

Alta Tensión surgió para cambiar el periodismo que se hacía en la radio de Villa Clara, para acercarse a los problemas que enfrentaba el pueblo, para investigar sobre los temas más acuciantes de la realidad social, política y económica del país, para hacer un periodismo serio y donde la diversidad de opiniones y fuentes se encontraran para dar soluciones y/o respuestas a los reclamos de la sociedad.

El programa no se ha limitado a la cultura de la denuncia, sino que también diagnostica con la mayor exactitud posible los problemas que van a ser investigados, que escucha las voces de los directamente afectados, ampliando el trabajo de campo para la recolección de informaciones, sentimientos, ideas y alternativas. Se trata de un espacio que analiza e informa sobre experiencias exitosas de intervención pública en las áreas relevantes para la comprensión de los desafíos y para la promoción de la equidad. Supervisa las responsabilidades por parte de los distintos segmentos de la sociedad, y cuestiona las omisiones.

Alta Tensión se realiza siempre con una estructura y método uniformes.

La selección de los temas se hace a partir de propuestas de los oyentes (aspecto este que pudiera considerarse válido partiendo del hecho de que son las personas que viven en nuestra sociedad las que se ven más afectadas en la mayoría de las ocasiones, y por lo tanto las que necesitan las explicaciones, respuestas y soluciones), de algún sector interesado o por determinación de los realizadores. El aspecto en el cual se va a centrar el programa lo deciden los creadores, luego del conocimiento y acercamiento al asunto.

El trabajo de mesa, previo a la investigación, incluye los siguientes pasos: se plantean el problema a investigar, los objetivos, las hipótesis y a quiénes acudir para las mejores respuestas e historias. Determinan la estrategia a seguir para encauzar la investigación de la forma más viable y eficiente.

La investigación la realizan los dos periodistas accediendo a la mayor cantidad de fuentes de información posibles para la realización de los trabajos (la contrastación de fuentes es, para estos periodistas tan importante como su vida, ahí les va la credibilidad, la seriedad y profundidad con que trabajan). Y otras fuentes quedan como invitadas para responder en el estudio, aclarar y explicar lo publicado en los reportajes y/o entrevistas, así como dar respuesta a las preguntas e inquietudes de los oyentes. Al terminar este paso se confecciona un guión general.

Como norma, los reportajes y entrevistas son materiales en los que se utilizan todos los recursos del medio radial y una edición (que en la mayoría de los casos es asumida por los propios realizadores en busca de la intencionalidad, siendo esta realmente la que más aporta al logro de los efectos que se desean).

Estos trabajos periodísticos siempre quedan abiertos para propiciar el análisis y el debate, que será complementado en el estudio.

La forma de hacer las entrevistas tanto para los trabajos como a los invitados en el estudio, tiene una peculiaridad: las preguntas siempre son incisivas, en busca de lo que pueda ocultarse y sea importante; en busca de emociones intensas válidas para muchos temas; en busca de poner en evidencia los hechos, de desequilibrar a los entrevistados y hacerlos ir por donde los realizadores necesitan, con la finalidad de aclarar hechos, conductas y expresiones.

Los reportajes, por su parte, apoyados en las entrevistas y por la descripción o narración, buscan ofrecer la mayor contrastación de fuentes, los más diversos ángulos sobre un tema, las más vivas historias que reflejen la realidad de lo que se está abordando, y de esa forma mostrar la diversidad de pensamientos, puntos de vista y concepciones de nuestra sociedad. El abordaje en  Alta Tensión de temas de interés y trascendencia social, como corresponde a las exigencias del periodismo de investigación, tratados con amenidad y exhaustividad, corroboran que el reportaje es el género mas eficaz y utilizado por este tipo de periodismo.

La música (la producción musical a cargo del director del programa siempre se utiliza en función expresiva, logrando un efecto impactante en los oyentes y un complemento casi perfecto para lograr los objetivos planteados), al mismo tiempo que separa acontecimientos y partes, comenta lo escuchado, contribuye a suscitar un clima emocional. Crea una atmósfera. No solo acentúa el clima emocional de las situaciones sino también el carácter de los protagonistas.

Después de esta etapa y como consecuencia de ella, viene el momento más gratificante: la solución de los problemas, ya sea parcial o total, y el agradecimiento social por el trabajo de este equipo periodístico. También, el momento más desagradable: la indiferencia e inoperancia de quienes deben resolver las dificultades.

A partir del análisis realizado y como consecuencia de este, se pueden destacar particularidades y aportes del periodismo de investigación que hacen los periodistas de este programa. Resulta conveniente, pues, que queden expuestos aquí como parte de los resultados obtenidos.

Todo el trabajo que generan estos periodistas está encaminado a abordar temáticas que preocupan a la sociedad villaclareña y por extensión a los cubanos, propiciar la solución de los problemas que se denuncian, a promover reflexiones que permitan accionar y transformar la realidad. Utilizan la contrastación de fuentes, emplean un lenguaje claro, accesible, y evitan la utilización de tecnicismos, con el propósito de aclarar a la opinión pública cada detalle y/o preocupación sobre un tema. Para la investigación periodística emplean las técnicas de investigación científicas.

Los expertos que entrevistamos demostraron un conocimiento del programa, de sus avatares y logros, de sus características, y lo consideraron como el único programa en la radio cubana que realiza periodismo investigativo.

Además, precisó que  Alta Tensión ha logrado incursionar en temas sumamente complejos de la realidad villaclareña y nacional. Si existe la objetividad periodística- algo que parece más un mito que una realidad,  Alta Tensión está muy cerca de ella.

Por su parte, Ariel Terrero (5), señaló que uno de los elementos que más le llaman la atención de ese programa es la manera inteligente en que ha afrontado las características de un medio como la radio. Por lo general, este suele ser un soporte poco apreciado por colegas latinoamericanos con los que ha conversado, a la hora de desarrollar el periodismo de investigación. Entre otros argumentos, hablan de lo desfavorable que resulta la inmediatez y volatilidad de la radio para un periodismo que usualmente se propone profundizar en temas de gran impacto social.

En otro orden, Roger Ricardo Luis se refirió a que los esfuerzos del periodismo de investigación en Cuba siguen siendo islas dentro de la isla: Alta Tensión, es un ejemplo, donde al menos existe sistematicidad en el ejercicio del periodismo de investigación.

Resulta evidente la coincidencia de criterios entre expertos y autoridades acerca de la importancia, consecuencia y calidad del programa Alta Tensión como manifestación del periodismo de investigación en Cuba.

Después de indagar en la historia, definiciones, características del periodismo de investigación en el mundo y en Cuba, de nuestras condiciones para ejercerlo o no y del desarrollo del programa  Alta Tensión y su repercusión, de las experiencias de sus creadores en la realización cotidiana, en sus satisfacciones y descontentos, en las opiniones contrarias o a favor, de quienes disfrutan del talento de sus realizadores o los vituperan, y de los resultados derivados del análisis investigativo, podemos concluir que el periodismo de investigación en Cuba, aunque ha tenido históricamente aportes importantes, antes y después de la Revolución, carece de sistematicidad y generalización en la prensa cubana.

El periodismo de investigación constituye una modalidad factible de aplicarse y sistematizarse en el periodismo cubano, adaptado a las condiciones concretas de nuestra sociedad, por las posibilidades que supone su ejercicio en el tratamiento de temas sensibles a la sociedad y de alerta a las autoridades competentes para la solución o respuesta a los problemas.

El programa Alta Tensión representa un exponente singular del periodismo de investigación que se realiza en Cuba, porque cumple con los parámetros más reconocidos en esta modalidad periodística.

El programa ha contribuido a activar soluciones a problemas concretos del ámbito social de la provincia. Ha demostrado que para el ejercicio del periodismo de investigación en el nivel local, resulta indispensable contar con algunos recursos materiales, pero, principalmente, con voluntad de hacer, pasión por el periodismo, preparación profesional y sensibilidad.

La elaboración del programa, basado fundamentalmente en el reportaje, ratifica que este género es uno de los más idóneos que se pueden utilizar en el periodismo de investigación, como muchos estudiosos del tema afirman.

Durante todos estos años, Alta Tensión ha desarrollado un quehacer periodístico caracterizado por la investigación, el carisma de sus realizadores y por el tratamiento de temas actuales, que en muchas ocasiones están velados para las audiencias, incluso para la prensa de la provincia permanecen invisibles. Lo distingue la participación activa de los oyentes y la presencia en el estudio de funcionarios para dar respuestas al pueblo.

Acotaciones:

(1) Con la intervención norteamericana, comenzaron a introducirse en Cuba algunos elementos de la fórmula de éxito aplicados en los Estados Unidos por la corriente sensacionalista. Los periódicos hicieron gala de un lenguaje sencillo y directo, titulares llamativos, y el culto a la inmediatez se impuso en detrimento de la tendencia editorialista de los periódicos solemnes, sesudos y doctrinales que habían predominado durante la colonia. La crónica roja y las noticias de interés humano ganaron un lugar privilegiado.

(2) Periodista, profesor, investigador y subdirector del Instituto Internacional de Periodismo José Martí.

(3) Presidente de la Asamblea Provincial del poder popular en Villa Clara durante el período de 1994-2005.

(4) Para la Teoría Hipodérmica, el concepto de sociedad de masas es indispensable en sus análisis. El individuo, receptor de los mensajes era considerado como un ente sin historia, inteligencia, capacidad y contacto social.

(5) Periodista y jefe del equipo de investigaciones de la Revista Bohemia. 

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