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El mensaje periodístico de las agencias de noticias: recursos lingüísticos vs. objetividad

El mensaje periodístico de las agencias de noticias: recursos lingüísticos vs. objetividad

Dra. María de los Ángeles González Borges,

Profesora Titular de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.

 

El proceso de producción noticiosa en una agencia informativa reviste características muy especiales, tanto en lo que corresponde a la selección y determinación de los acontecimientos noticiables, al tratamiento de fuentes, la fase de realización de los productos, como en su última etapa, la transmisión del mensaje.

Complejos factores se entretejen, condicionan o interactúan para otorgar a este proceso una serie de rasgos que pueden catalogarse como únicos y que se asientan en la misma naturaleza de la agencia, institución que desempeña las funciones de fuente del resto del sistema de medios, intermediaria entre estos y medio en sí misma.

La agencia trabaja en un porcentaje muy alto noticias de carácter internacional, con lo que ocupó un lugar hegemónico en el tráfico de estos mensajes en el nivel mundial.

Los mensajes que ininterrumpidamente llegan a la agencia por las diversas vías de comunicación desde sus corresponsalías, son sometidos a un procesamiento más o menos veloz en dependencia del desarrollo y de la estructura que, estrechamente vinculada con éste, posea la agencia.

Los receptores y/o clientes reciben el producto informativo y lo utilizan según sus intereses, para publicar, citar, archivar o como base para la elaboración de otros textos periodísticos.

El proceso informativo de la agencia tiene como rasgos distintivos la rapidez, la operatividad y la competitividad. Los productos de ese proceso, los mensajes, tienen como principios ineludibles la actualidad y la brevedad.

Los textos de agencia, sintéticos y concentrados en el ahora, son productos perecederos y su valor radica justamente en la cercanía entre el momento en que ocurre el acontecimiento y aquel en que la noticia es difundida.

La síntesis y la brevedad están condicionadas también por la competencia y el espacio que quiere ganarse en el medio-cliente.

El control editorial, ejercido desde las sedes centrales, o casas matrices, asegura homogeneidad estilística y estandarización en los modos de elaborar los mensajes que, sin dudas, implican violentar las prácticas de oficio propias de cada medio.

La redacción de los servicios de agencia, especialmente de los despachos noticiosos, es una de las fases del tratamiento informativo que revelan con mayor fidelidad rasgos típicos del lenguaje del medio que nos ocupa.

En su función de fuente, la agencia difunde diversidad de servicios informativos hacia los clientes, receptores heterogéneos, que seleccionan los productos según sus propias expectativas, rutinas productivas, concepto de noticia, culturas e ideologías profesionales.

Mientras mayor coincidencia de significados exista entre emisor y receptor, más posibilidades tiene el producto de irrumpir en el sistema de medios.

Por su propia naturaleza competitiva, estas empresas informativas se han caracterizado por un control muy estricto de su proceso con el fin de lograr una óptima eficacia comunicativa y de llegar antes que su competidor y con calidad, a sus receptores.

Convenciones, empleo estricto de los libros de estilo, apego a los rasgos de ideación del periodismo: estilos y géneros, signan un proceso que logró durante más de un siglo, homogeneizar, uniformar, el lenguaje del resto de los medios.

De manera general, los libros de estilo en el periodismo desempeñan funciones lingüísticas para la fijación de normas en áreas de controversia del lenguaje, para la absorción de nuevos términos, unificación o defensa del idioma (Fernández. 1987).

Como en ningún otro medio de comunicación, el libro de estilo de una agencia se convierte en una herramienta imprescindible, en una rutina muy establecida, para el tratamiento informativo de los textos periodísticos.

La agencia española EFE, por ejemplo, se distingue por la intención de proteger  nuestro idioma. El libro de estilo de esta empresa es trascendido por los documentos que con sistematicidad publica en torno al lenguaje, la emisión de su flujo diario durante un período, el léxico.

Periodistas y lingüistas se unen en esta empresa informativa en comisiones, simposios, en torno al lenguaje de las agencias y de los medios en general.

LENGUAJE Y ESTILO PERIODÍSTICO EN LAS AGENCIAS

Los rasgos de ideación, estilos y géneros, no son más que los modos o formas de hacer, la manera en que se plasma el lenguaje periodístico, el lenguaje de los medios de comunicación.

Conforma este hacer una trilogía integrada por el estilo informativo: descriptivo, directo, en un primer nivel, e interpretativo en el segundo nivel; el estilo opinativo o editorializante y el ameno o folletinesco, según la propuesta de José Luis Martínez Albertos y a la cual se adhieren diversos especialistas y estudiosos del lenguaje periodístico.

La aplicación del estilo permite al autor emplear recursos lingüísticos y retóricos orientados a conseguir la belleza (Martínez, 2001).

El periodismo de agencia opta por el primer estilo, en sus dos niveles. Concebida como fuente surtidora del sistema, la agencia ha estado limitada para producir textos que respondan a los restantes estilos.

Rasgos comunes a esos modos de hacer del periodismo en general, tipifican a la información de estas entidades. Sin embargo, también normativas un tanto particulares, singulares, han caracterizado la información de dichas empresas.

El lenguaje periodístico en las agencias ha debido adecuarse a un deber ser de "lenguaje medio" como recurso para responder a las expectativas de una gran diversidad de clientes que reciben sus servicios (Hernando, 1990).

Concisión, claridad, estructura que capte la atención, objetividad, adecuación, son rasgos distintivos del estilo cablegráfico.

Es normativa en la producción de agencia la elección cuidadosa, certera, de vocablos; la adecuación del léxico local a uno más universal. La brevedad, la síntesis, que impone el querer ganar espacio en sus receptores, provoca  el empleo de un estilo denso que obliga a cargar de sentido cada línea, palabra, frase.

La construcción en sintaxis regular, no marcada estilísticamente, el empleo del verbo en pretérito del indicativo, el uso del presente histórico cuando se citan publicaciones del día, el no empleo de la voz pasiva, han formado  parte de las normativas de la producción de agencias.

También ha sido excluido del quehacer cablegráfico el empleo de construcciones lingüísticas connotativas, más vinculadas al periodismo en estilo de opinión o editorializante.

La construcción de párrafos de hasta 35 palabras el primero y hasta 50 los restantes, con una sintaxis regular según la norma prescriptiva y un vocabulario que permita claridad en el texto, integran esas normativas.

Los párrafos, independientes, deben contener una idea desarrollada, sin que se establezcan nexos explícitos entre ellos. La información deberá ser documentada. Los datos referenciales sobre protagonistas de los hechos, lugares, instituciones, asimismo constituyen rasgos de la información de agencia.

OBJETIVIDAD E INFORMACIÓN CABLEGRÁFICA

Una encuesta aplicada a editores de agencias arrojaba el enfoque de éstos,  los actores más importantes del proceso informativo de estas instituciones.

Señalaban los entrevistados que la objetividad en agencias se logra cuando a los hechos comunicados no se les incorporan comentarios; cuando el periodista es imparcial y no toma partido ante conflictos, disputas o diferencias entre organizaciones, empresas, grupos, naciones.

Considero que el ideal de objetividad en la información de estas entidades debe asentarse en el tratamiento honesto, ético, del acontecimiento. En el apego a los hechos y elementos factuales que constituyan el soporte de esos hechos, en la responsabilidad social que debe ejercer el profesional ante el manejo de los acontecimientos.

Acercarse a la realidad tanto como sea posible, comprobar hechos y cifras, manejo adecuado de referentes, antecedentes, empleo de hechos colaterales que se vinculen con el hecho central y la alusión al  repertorio o conocimientos del especialista se mueven en el plano de los elementos de facto, que enriquecen el texto.

La cita y opiniones de fuentes con la debida atribución, el empleo de la cita directa por paráfrasis ante conflictos, son también métodos para lograr un mayor acercamiento al ideal de objetividad.

La selección y jerarquización de los elementos informativos en el texto periodístico por parte del autor responden a una interpretación de los acontecimientos.

Las proporciones, el desarrollo de la descripción de las aristas del hecho, la escala de acentuaciones, la formulación o encabezamiento del texto, el empleo de detalles impresionantes que den apoyatura, que sustenten los hechos, responde a esa interpretación, al concepto de noticia del autor de la empresa, a las culturas e ideologías profesionales de actores y organización en su conjunto.

Asimismo, la selección de citas textuales, la falta de equilibrio en la estrategia de fuentes, puede inclinar el relato hacia una u otra tendencia; hacia uno u otro enfoque.

Ante la ausencia del egocéntrico yo, y del nosotros, que actúan en el estilo opinativo  para lograr una argumentación explícita y con una finalidad clara, en función de los objetivos de esas formas expresivas y de su estrategia discursiva,  la finalidad del relato periodístico de agencias debe basarse en la llamada  argumentación implícita, el empleo de soportes que permitan una profundización, una explicación de los hechos y sus causas para que sea el cliente el que incluya la opinión.

El hábil uso del contraste, la contradicción, la confrontación entre hechos y realidades son también recursos para lograr que se cumpla el objetivo de información del autor del relato, con un enfoque ético y que proporcione un mayor acercamiento a la concepción de objetividad periodística.

RECURSOS LINGÜÍSTICOS VS. OBJETIVIDAD

En la última década, la ampliación y heterogeneidad de los servicios que ofrecen las agencias, transformadas ellas mismas en empresa informativa, los costos más bajos, con las trasmisiones automatizadas y la aparición de Internet y el acceso a la red de los medios de comunicación, entre otros factores, han facilitado que en ellas irrumpa una escritura menos normativa, más irreverente.

Durante las 24 horas del día las agencias informativas, por su propia capacidad de trasmisión, trabajan el hecho a través de los diferentes recursos operativos y estilos del periodismo.

Paulatinamente, por escalas o niveles, la agencia pasa de la información pura, directa, escueta, en estilo lacónico, a notas enriquecidas con antecedentes y todo material tangencial que dé volumen y proporcione desarrollo al hecho actual, hasta llegar a la diversidad de relatos interpretativos, evaluativos, estimativos.

A menos de diez años de la incorporación de los medios a la red, las agencias diseñan estrategias, retoman otras, amplían su flujo informativo, diversifican su oferta y potencian sus relaciones con los clientes.

Recursos operativos, diversidad de relatos, nuevos métodos y formas de redacción, ampliación del concepto de noticia, acentúan la versatilidad, rasgo distintivo de las agencias, que les permite llegar a la heterogeneidad de medios de comunicación con reglas propias en cuanto a elaboración y emisión de noticias.

Sin embargo, en el reposicionamiento y acomodo en los nuevos escenarios comunicativos, algunos lindes se han hecho difusos.

En ocasiones, atentan contra la lógica productiva de las agencias,  la transgresión de la frontera entre interpretación y opinión, la extensión de los despachos  a manera de base de datos, la manipulación de temas mediante el lenguaje o la pérdida de creatividad en los relatos.

El discurso periodístico factual, logrado a través de operaciones lingüísticas que convierten los hechos en noticias se ve afectado en la actualidad en estas empresas informativas.

Lejos de constituir una amenaza para las agencias de noticias, los fenómenos acaecidos en la esfera de la comunicación en la última etapa potencian las capacidades de estas entidades y se convierten en oportunidades para ejercer un periodismo cualitativamente superior.

La ubicación en los nuevos escenarios comunicativos, la ruptura de cánones rígidos en la elaboración de textos y la elaboración de productos periodísticos de mayor calidad informativa permiten a las agencias conservar el espacio ocupado por cerca de dos siglos en el sistema internacional de comunicación y que se ha visto amenazado por la aparición de los medios en línea.

A mediados de la década de los años 90 el español Carlos Reigosa auguraba que la era digital de la información impondría a las agencias cambios que deberían convertirlas en proveedoras de servicios multimedias e información interactiva y señalaba que en esa opción eran quizás los medios que contaban con mayor capacidad de adaptación.

En la actualidad, las agencias se reacomodan ante la fuerza de la red. Continúan siendo referencia obligada de grandes medios y de grandes líderes a nivel internacional. Sus informaciones cubren espacios de medios tradicionales, medios en línea, y cuentan con sus propios portales en la red.

Sin embargo, ante la aparición del periodismo en red percibo también ciertos cambios para bien en cuanto a la diversidad del mensaje, la estructura, el formato en general y otros al interior del texto, no tan acertados, relativos al tratamiento del lenguaje periodístico, de la lengua en general.

Manejos sintácticos complicados en la construcción de oraciones y párrafos; frases extensas, complejas; violencias en el orden de los elementos, ocasionan confusión en ocasiones. El empleo frecuente de la voz pasiva resta movimiento a la oración, y se producen imprecisiones en cuanto al espectro sémico de los verbos.

Un texto informativo no es más que una organización de elementos significativos que utilizamos para hacer referencia a lo que ocurre y que es, en principio, interpretable.

Como hecho de interpretación, un mismo tipo de acontecimiento puede dar lugar a diferentes versiones, según las condicionantes demosociales y situacionales de quien interpreta. (Núñez. 1991)

Es así que en ocasiones los verbos, los  adjetivos o  adverbios, aparecen  cargados de connotación, lo que evidencia un matiz editorializante en el texto y lo aleja del estilo propio de las agencias.

Otros rasgos detectados se refieren a la mezcla del estilo directo e indirecto que pretende lograr síntesis y que en ocasiones violenta la sintaxis, lo que puede traer aparejada la incorrecta atribución a fuentes, que difumina lo citado y provoca que se confundan voz de la fuente y voz del periodista.

Las frases explicativas, intercaladas, propias del quehacer interpretativo también pueden afectar la objetividad del texto.

Es evidente que el período actual es una etapa de tránsito para los medios de comunicación. Rutinas productivas, ideologías y culturas profesionales deberán evolucionar con los cambios que impone una nueva época signada por la diversidad, la saturación de información, la multimedialidad, la hipertextualidad.

En ese camino, se impone una atención más detenida hacia la lengua como recurso estructural no sólo para trasmitir, sino también para construir los mensajes, para reconstruir los hechos según determinada intención, cultura e ideología.

El analista de las agencias deberá proveerse con recursos del análisis discursivo, de modo que no le pasen gato por liebre, que no aparezca a sus ojos con ropaje de objetividad un mensaje decididamente sesgado.

Las propias agencias, por su parte, a más de buscar estrategias de fuentes  responsables y fiables, métodos lógicos y semióticos, también deberán disponer de información lingüística que les permita reducir en lo posible, la subjetividad y la manipulación en sus productos, si quieren tratar de conservar la imagen que este tipo de periodismo mantuvo durante casi dos siglos.

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